Godbusters
agosto 7, 2012 § Deja un comentario
Sin temor de Dios, no hay Dios. De ahí que ninguna religión pueda sobrevivir donde la superstición es superada. ¿Qué alteridad puede de hecho aparecer sin provocar nuestro repliegue? ¿Acaso hay alguien por ahí que pueda enorgullecerse de haberle tomado las medidas al fantasma? Si pudo hacerlo es que no era un fantasma. Ahora bien, la cuestión es qué tememos de Dios. Y no es lo mismo temer su intervención que su juicio. En el primer caso, seguimos con los miedos de la infancia. En el segundo, en cambio, alcanzamos el miedo de quienes ya lo han visto todo, el de los condenados a muerte. Pero ¿quién de los que se encuentran tan a gusto con su Dios puede permanecer a la espera de un indulto? ¿Será verdad aquello del nazareno, a saber, que solo los que soportan el peso de una tara imborrable —las putas, los publicanos, los leprosos…— son capaces de Dios?
la verdad como bla, bla, bla
agosto 7, 2012 § Deja un comentario
Una bestia literaria es quien sabe que para alcanzar la verdad no basta con decir la verdad. Así, por ejemplo, todos sabemos que vivimos dentro de un plazo, que todo termina con el tiempo. Pero no por saberlo somos capaces de verlo. De hecho quien se limita a decirlo tal cual, como acabo de hacerlo ahora, difícilmente provocará el más mínimo temblor de piernas. Es necesario recurrir a la metáfora —al giro de una imagen justa— para que podamos ver lo que tenemos ante nuestras narices y, de este modo, seamos capaces de descubrir lo obvio. Pues la verdad o se nos da como aparición, como el motivo de nuestro asombro, o no se nos da en absoluto, aun cuando lleguemos a certificarla. De ahí que necesitemos a los poetas, si queremos permanecer en la verdad. Las palabras, como todo cuanto admite un uso, acaban sufriendo un serio desgaste. Y es muy difícil caer en la cuenta de lo que ya damos por descontado. Así, los viejos amantes ya no pueden decir te amo diciendo simplemente te amo. Ni los viejos creyentes decir Dios donde simplemente dicen Dios. Como si en toda re-velación lo que tuviera que ser velado es, precisamente, la lisa y llana verdad.
desencaje
agosto 7, 2012 § Deja un comentario
Puesto que no hay modo de seguir con lo habitual allí donde Dios hace acto presencia, por lo común, en la fase terminal de la existencia, allí donde el hombre ya no tiene un futuro por delante, resulta cuanto menos desconcertante, por no decir blasfemo, ese intento de los acomodados por integrar a Dios en su cotidianidad. Y, así, no es causal que donde nos atrevemos a bautizar cualquiera de nuestras banalidades —desde sacar al perro hasta tomar el sol—, Dios acabe por ser alguien de quien podemos perfectamente prescindir.
aberración
agosto 7, 2012 § Deja un comentario
¿Puede una chica normal querer que alguien que va en silla de ruedas y apenas puede articular palabra, alguien que parece un deficiente mental, sea el padre de sus hijos? No, mientras siga siendo normal. Pues si se diera el caso, no tardaríamos mucho en sospechar que ella no está del todo bien. Que si no sabe donde caerse muerta, que si emocionalmente siempre fue una chica inestable, que si lo hace para santificarse… Pero también es verdad que desde la óptica de los últimos días, su decisión quizá se revelaría como más definitiva que las denominadas naturales. Ya lo dijo Hegel: que lo natural en el hombre es dejar de ser natural. Como si el hombre solo pudiera afirmarse a sí mismo frente a la impiedad de la naturaleza. La cosas de Dios siempre tienen algo de excesivo, por no decir, de aberrante.
D
agosto 7, 2012 § Deja un comentario
La gran literatura de Occidente es como el Talmud: un comentario a la Biblia o, mejor dicho, un intento, siempre fallido, de superarla. Qué son la Divina comedia, Crimen y castigo o El poder y la gloria, sino grandes fracasos y, por eso mismo, grandes obras. Al fin y al cabo, quien alcanza una cierta altura es porque se batió con gigantes.
el encanto de la psicología femenina (2)
agosto 7, 2012 § Deja un comentario
Estas chicas de ca l'hugas no tienen desperdicio. A: «para mí veranear es cenar cada noche fuera de casa». B: «pues mi marido, desde que le dije que no hacíamos nada, me saca a bailar cada noche a l'envelat.» A: «vaya rollo esto de bailar cada noche en el mismo sitio ¿no?» B: «sí, desde que hizo cincuenta años se ha vuelto un muermo.» C: «pues en Formentera no había nadie, nadie.» B: «es que se nota la crisis”. A: ”la crisis es muy jodida». Comentario de texto: será verdad que solo somos iguales ante Dios.
el encanto de la psicología femenina (1)
agosto 7, 2012 § Deja un comentario
En ca l'hugas de Sant Pol, una de las mujeres que tengo al lado le dice a la camarera: «no sé si tomarme una coca-cola o un cortado». Camarera: «no sé, lo que tu quieras…» Y la mujer al fin se decide: «pues tráeme un zumo de melocotón, bien frío.»
Dios es una caca
agosto 7, 2012 § Deja un comentario
Lo real es lo que no logro alcanzar en aquello que alcanzo. No hay, pues, más realidad que la que trasciende mi receptividad. Si puedo digerir una hamburguesa es porque esa hamburguesa ha dejado esa hamburguesa de ahí para formar parte de mí. De ahí que, si todo es materia —si no hay más que el flujo de la materia—, no pueda haber propiamente alteridad. Y todo es materia —todo es una y la misma cosa— para la razón científica. Aun así, con el paso de las horas, el carácter otro de la hamburguesa se toma la venganza por su mano y acaba por traducirse en mierda, pues, la mierda, del mismo modo que aquello en verdad otro, es lo que mi cuerpo no puede asimilar, alcanzar, digerir. Será verdad, al fin y al cabo, que Dios, para el hombre que ha llegado a su mayoría de edad —para quien ha dejado de temer a Dios—, solo puede darse como excremento. Y luego algunos dirán que el cristianismo es una superstición.
dharma
agosto 6, 2012 § Deja un comentario
Algunos, con la intención de reducir la distancia que separa el budismo del cristianismo, suelen hacer referencia a aquella enseñanza tan citada de la tradición budista en donde se nos dice que no puede haber en verdad nirvana para nadie mientras siga habiendo sufrimiento en el mundo. Pero esto sería como equiparar al intérprete que vive obsesionado con la música —un Sokolov, un Casals, un Glenn Gould…— con el aficionado que va al Palau los domingos por la mañana. Pues la cuestión es qué lugar ocupa la compasión en cada tradición. Y no parece que éste sea central en el caso del budismo. Para un cristiano la miseria de los hombres es (o debería ser) tan insoportable que incluso llega a poner en cuestión la entidad misma de lo divino. El sufrimiento y desarraigo de los hombres es cristianamente indecible, hasta el punto que, del lado del hombre, el mal se muestra como algo último, definitivo, substancial. Mientras que uno no puede evitar la impresión de que para el budismo el mal, en tanto que depende un determinado estado de conciencia, es técnicamente superable. En el budismo de lo que se trata es de estar por encima del mal, en modo alguno de cargar con su peso a la manera de un cordero pascual. En un caso, el mal es un misterio, al fin y al cabo, el misterio de la Cruz. (¿Cómo el hombre de Dios puede acabar abandonado de Dios?) En el otro, no, pues no hay en realidad ni bien, ni mal donde toda dualidad es ilusoria. Es por eso que un cristiano siempre encontrará demasiado saber ahí, aunque se vista con las paradojas de un saber acerca de (la) nada.
rarities
agosto 6, 2012 § Deja un comentario
Un científico piadoso no deja de ser un hermafrodita.
D. Bonhoeffer
sueltos
agosto 5, 2012 § Deja un comentario
Sé que la felicidad no me dará la felicidad.
***
Laten tus corazones. Contra ellos nada se puede hacer.
Leonardo Vega, poeta
poema imprevisto
agosto 4, 2012 § Deja un comentario
La pequeña A. está embellecida por la desobediencia.
L. Freud
lo que tu necesitas es amor
agosto 4, 2012 § Deja un comentario
Hay quienes creen que el amor es conexión sin fisuras. Y, sin duda, puede haber conexión, pero quizá la palabra amor les viene demasiado grande a quienes se encuentran conectados de este modo. Hay quienes saben, por contra, que no hay conexión que cien años dure, que toda conexión acaba por calentarse en exceso y, así, saltan las chispas. Para estos el amor siempre se da, si es que llega a darse, tras el fracaso de la conexión. De ahí que el amor solo pueda concretarse como reconciliación, la cual, por definición, siempre preserva lo irreconciliable. El amor es, pues, una ausgabe. Por eso el amor solo puede ser contado. Y es que todo amor es una historia de amor. (Y lo mismo pasa con Dios. Dios es nuestra historia con Dios, la cual en verdad solo puede comprenderse como la historia de Dios con los hombres.)
alergias
agosto 4, 2012 § Deja un comentario
La palabra «Dios» no significa nada al margen de quien la pronuncia. O, mejor dicho, puede según sea ese quien significar cosas muy distintas. Si es dicha —invocada— desde un sufrimiento sin respuesta, Dios es, ciertamente, aquello que no se encuentra por ninguna parte, lo otro del mundo (y no alguien de otro mundo). Y su falta de respuesta provoca —pro-voca— en el creyente la visión de los aparecidos, aquellos desgraciados que ocupan precisamente el lugar del Dios que no aparece. Pues la verdadera trascendencia es la que deja huellas en el hombre, la que transforma al hombre en un marcado por Dios, en una oquedad, un silencio, en un sin Dios. Por contra, si la palabra «Dios» es pronunciada por los satisfechos de Dios, entonces uno no puede evitar la sospecha de que ese Dios tiene más que ver con ellos, con su interés en que haya Dios, que con Dios en verdad. Los primeros nos obligan, cuanto menos, a guardar silencio. Los segundos nos causan urticaria. Y ya se sabe que el mejor remedio, mientras no venga el invierno, es un poco de alcohol.
sin Freud
agosto 4, 2012 § Deja un comentario
Supongamos que, de aquí a unos cien años, alguien dijera que el inconsciente no existe. Que las imágenes de nuestros sueños no se explican en relación con ciertos traumas infantiles, sino con las oscilaciones aleatorias de la sinapsis neuronal. Esto es, supongamos que esas imágenes dejaran ya de ser significativas, de revelarnos algo parecido a un destino. Supongamos, sin embargo, que algunos acérrimos al psicoanálisis insistieran en que el inconsciente no es un hecho, sino una figura del pensamiento, algo así como la cosa que nos permite seguir instalados ante lo que de algún modo nos constituye y, sin embargo, supera. Que lo decisivo —lo que decide un modo de ser más elevado con respecto a la vida meramente inercial— fuera existir como si hubiera inconsciente. Los últimos psicoanalistas trabajarían, pues, con una hipótesis de trabajo que ya de antemano no cabría confirmar. Y de ahí a dejar de trabajar hay un paso. Muy pocos, salvo aquellos que vivieran del cuento, podrían creer en la eficacia redentora del psicoanalisis. Sustituyamos «inconsciente» por «Dios» y tendremos una buena aproximación a nuestra actual dificultad para la fe. Por suerte para el creyente, Dios en verdad nunca fue una buena explicación, sino más bien un gran interrogante. Quien sabe leer no puede menos que asombrarse por cómo la pregunta por el lugar de Dios recorre transversalmente el conjunto de los textos bíblicos. Pues quien cree no es quien supone que Dios se halla por encima de nuestras cabezas, dispuesto a responder a nuestros sacrificios, sino quien se encuentra marcado por su falta de respuesta. El creyente es, pues, alguien que no acaba de dar el paso hacia el ateísmo donde podría darlo perfectamente, a saber, en medio del sufrimiento indecible de los hombres. Y es que hay quienes puede pasar sin Dios —pero solo porque sigue siendo cierto aquello de que a rey muerto, rey puesto— y los hay que no pueden soportar su ausencia. Como esa madre cuyo mundo queda por entero transfigurado por la desaparición del hijo. Será cierto, al fin y al cabo, que Dios solo puede ser Padre allí donde se revela como un Hijo muerto.
l’hora dels adéus
agosto 3, 2012 § Deja un comentario
Qué fácil es para algunos creer. Pues basta con cantar l'hora dels adéus para que sientan en los más profundo de sí mismos el fuego de la fraternidad. Lástima que no haya por ahí ningún fragmento bíblico que nos confirme esta experiencia, la cual tiene más que ver con las técnicas de la sugestión que con la verdad. Pues que el otro sea tu hermano es precisamente algo que difícilmente podemos soportar. O mejor dicho, algo que tan solo podemos soportar estando heridos de Dios. No negamos que eso de cantar en corro esté bien. Pues la promoción de los buenos sentimientos es como el dulce que a nadie amarga. Pero desconcierta que aquí se ponga a Dios por en medio. Al menos, antes de tiempo.
el muñequito Michelin
agosto 3, 2012 § Deja un comentario
Me revientan quienes creen en su posible elevación por encima de las miserias de este mundo. No basta con llevar en la mochila unas cuantas dosis de compasión. El corazón de los hombres es insincero y esta es una gran verdad. Cabe, sin duda, erigir un muro a nuestro alrededor para, así, asemejarnos a nuestro dios, a su bondad o indiferencia. Al fin y al cabo, es cuestión de método. Pero solo hace falta dar un paso al frente, transitar por los alrededores, por los campos aún humeantes, para que nos alcance el hambre de los hombres, el llanto de esos niños que fueron abandonados en la cuneta por sus madres, aquellas que fueron en busca de mejores pastos, el desgarro de quienes tuvieron que soportar el cuerpo del verdugo sobre sus espaldas. Y quien sufre el dolor de los tantos y tantos ya no puede saciarse con el dios de las cimas. La pobreza, empobrece y esta es la certeza del creyente. No es posible ninguna elevación para el hombre. Puede, con todo, que sea posible su transfiguración. Pero para ello debe regresar de la muerte. Pues los que aspiran a la elevación olvidan que tan solo podemos volar cayendo. Como Dios mismo en realidad.
al César lo que es del César
agosto 3, 2012 § Deja un comentario
El cancerbero cuatro veces
al día maneja su candado, abriéndonos
cerrándonos los esternones, en guiños
que entendemos perfectamente.
César Vallejo
diálogos del jabalí
agosto 3, 2012 § Deja un comentario
—Me gusta ese traje que llevas. (Una mujer completamente cubierta es excitante, pienso yo. Por supuesto, es difícil juzgar así su figura, pero te puedes hacer una idea.)
—Eres tal como pensaba. No estás asustado.
—Gracias.
—No eres demasiado tímido.
—Voy por mi tercera copa.
—¿Qué pasa después de la cuarta?
—No gran cosa. La bebo y espero la quinta.
Charles Bukowski
tira los dados
agosto 3, 2012 § Deja un comentario
Si vas a intentarlo, ve hasta el final. De otro modo, no empieces siquiera. Si vas a intentarlo, ve hasta el final. Tal vez suponga perder novias, esposas, parientes, empleos y quizá la cabeza. Ve hasta el final. Tal vez suponga no comer durante 3 ó 4 días. Tal vez suponga helarte en el banco de un parque. Tal vez suponga la cárcel, tal vez suponga mofas, desdén, aislamiento. El aislamiento es la ventaja. Todo lo demás es un modo de poner a prueba tu resistencia, tus auténticas ganas de hacerlo. Y lo harás a pesar del rechazo y las ínfimas probabilidades y será mejor que cualquier otra cosa que pudieras imaginar. Si vas a intentarlo, ve hasta el final. No hay sensación parecida. Estarás a solas con los dioses y las noches arderán en llamas. Hazlo, hazlo, hazlo, hazlo. Hasta el final. Hasta el final. Llevarás las riendas de la vida hasta la risa perfecta, es la única lucha digna que hay.
Charles Bukowski
Hank (y 3)
agosto 3, 2012 § Deja un comentario
La música rock no me dice nada. Fui a un concierto de rock, más que nada por contentar a mi mujer, Linda. Sí, claro, soy un buen tipo. Bueno, las entradas eran gratis, cortesía de un músico de rock que lee mis libros, íbamos a estar en un reservado especial con los peces gordos. Un director, antiguo actor, vino a recogernos en su furgoneta. Venía otro actor con él. Gente con talento, a su manera, y no mala, como seres humanos. Fuimos a casa del director, donde le esperaba la mujer que vivía con él. Vimos a su bebé y luego salimos todos para allá en una limusina. Copas, charla. El concierto era en el estadio de los Dodgers. Llegamos tarde. El grupo de rock ya estaba tocando, a todo volumen, un sonido ensordecedor. 25.000 personas. Aquello vibraba, pero las vibraciones duraban poco. Era bastante simplista. Supongo que las letras no estaban mal, si conseguías entenderlas. Probablemente hablaran de Causas, Decencias, Amor encontrado y perdido, etc. La gente necesita eso: estar contra el establishment, contra los padres, contra algo. Pero un grupo de éxito, y millonario, como ése, y al margen de lo que dijera, ya formaba parte del establishment.
Luego, después de un rato, el cantante gritó: “¡Este concierto está dedicado a Linda y Charles Bukowski!” 25.000 personas vitorearon como si supieran quiénes éramos. Es para reírse.
Charles Bukowski
Hank (2)
agosto 3, 2012 § Deja un comentario
Con la gente, sólo encontré a los vivos que ahora estaban muertos; en los libros, en la música clásica. Pero eso me ayudó, durante un tiempo. Pero no había más que un número limitado de libros estimulantes y mágicos, y luego se acababa. La música clásica era mi principal refugio. Escuchaba la mayor parte de ella en la radio, y sigo haciéndolo. Y nunca deja de sorprenderme, incluso ahora, cuando oigo algo fuerte y nuevo que no había oído antes, y ocurre bastante a menudo. Mientras escribo esto estoy escuchando en la radio algo que no había oído hasta ahora. Me regalo con cada nota como un hombre hambriento de una nueva oleada de sangre y significado, y ahí está. Toda esta masa de música sublime, siglos y siglos de música, me deja completamente maravillado. Debe de ser que una vez vivieron muchos grandes espíritus. No me lo acabo de explicar, pero es mi gran suerte en la vida, tener esto, sentir esto, alimentarme de ello y celebrarlo. Nunca escribo nada sin la radio puesta, con música clásica sintonizada; siempre ha sido parte de mi trabajo, escuchar esta música mientras escribo. Quizá, algún día, alguien me explique por qué una parte tan grande de la energía del Milagro se encuentra en la música clásica. Dudo que alguien me lo diga alguna vez. Siempre tendré que preguntármelo. ¿Por qué, por qué, por qué no hay más libros que tengan ese poder? ¿Qué les pasa a los escritores? ¿Por qué hay tan pocos buenos?
Charles Bukowski
Hank (1)
agosto 3, 2012 § Deja un comentario
Me siento envenenado esta noche, meado encima, usado, desgastado hasta el forro. No es solamente la vejez, aunque pueda tener algo que ver. Creo que la multitud, esa multitud, la Humanidad, que siempre me ha resultado difícil de soportar, está ganando finalmente la partida. Creo que el gran problema es que para ellos todo es una repetición de la jugada. No tienen frescura. Ni el más pequeño de los milagros. Se arrastran hacia adelante y me pasan por encima. Si tan sólo, por un día, viera a UNA persona hacer o decir algo que se saliera de lo habitual, me ayudaría a sobrellevar las cosas. Pero están rancios, llenos de mugre. No hay la más mínima elevación. Ojos, orejas, piernas, voces, pero… nada. Se coagulan dentro de sí mismos, se engañan para ir tirando, fingiendo estar vivos.
Charles Bukowski
nadie tiene fe
agosto 2, 2012 § Deja un comentario
Esto de la fe es muy extraño. Pues quien ha encarado a Dios desde el sufrimiento indecible de los hombres, ya no puede creer tan puramente como creen los niños. Su ponerse en manos de Dios difícilmente puede quitarse de encima un enorme desconcierto, por no decir sospecha. Por eso él cree que tan solo los niños pueden creer de verdad. Pero los niños, en contacto con ese creyente, no pueden evitar avergonzarse de su fe. Pues sin duda pronto sabrán que no han visto aún nada de Dios. Quizá esto de la fe sea una cosa que se da entre unos y otros. Una oscilación, un temblor, un todavía no.
de palomas y serpientes
agosto 2, 2012 § Deja un comentario
Lo más natural es quedarse con una de las dos caras de la moneda. Y así creernos que somos, pongamos por caso, auténticos porque denunciamos una fe del lado de los poderosos, pues sabemos que no hay fe que sobreviva al abrazo del poder. O bien, creernos que somos algo así como la punta del lanza de la Cristiandad al dar por hecho lúcidamente que una fe sin poder, tarde o temprano termina siendo aniquilada por los enemigos de la fe. Cuesta, por tanto, mantenerse en el filo de la perplejidad. Pues tanto es cierto lo primero como lo segundo. Sin la candidez de los mártires, la Iglesia sería otra cosa, de hecho, algo parecido a la cosa nostra. Pero sin la astucia de los cancerberos, la Iglesia hace ya tiempo que sería un camposanto. De ahí que no hayan soluciones, sino equilibrios. Y un equilibrio exige que no sea dicho todo, donde decimos todo lo que tiene que ser dicho en nombre de Dios. Pues sigue siendo cierto que los tiempos de la redención no están en manos de los hombres, los cuales, en su conjunto, no pueden salir de su perenne oscilar entre Dios y el mundo.
según Juan (2)
agosto 2, 2012 § Deja un comentario
El cristianismo dice pocas cosas y una de ellas es que no cabe pensar a Dios como Dios, sin pensar al Crucificado como Dios, algo a todas luces inaceptable para quien sepa qué significa la palabra 'dios' al margen de cristianismo. Algo le ocurre a Dios mismo en esa Cruz para que podamos seguir considerándolo como una divinidad que se encuentra por encima del hombre. Pero un Dios que se ofrece por entero en la Cruz ¿en qué sentido puede seguir siendo un Dios para el problema del sufrimiento? ¿En qué sentido puede ofrecernos una solución? ¿Que sensibilidad religiosa puede tomarse en serio un Dios que haya decidido no ser Dios sin el hombre o, mejor dicho, sin que su carne pueda resucitar? El tema cristiano, al fin y al cabo, es que no hay Dios, sin la resurrección de los muertos. Y quizá sea este el profundo significado de las sentencias neotestamentarias de la preexistencia del Hijo, pues no hay que olvidar que en el momento en que Juan escribe aquello de que la Palabra era junto a Dios, ya se tenía muy claro que esa Palabra no era otra que un Crucificado en nombre de Dios. Esto es, que forma parte del ser mismo de Dios —de su esencia dirían los clásicos— el morir en manos del hombre, para que el hombre pueda ir más allá de la muerte… sin tener que abandonar el cuerpo.
divino amor (o qué poderosa es Afrodita)
agosto 2, 2012 § Deja un comentario
Muchos cristianos de hoy en día cuando proclaman que Dios es amor creen que el amor es el dato fundamental y la palabra “Dios”, algo secundario. Quizá porque ya no se atreven a decir que Dios nos ame como pueda hacerlo un fantasma bonachón, se sienten obligados a creer que el amor —su impulso, su fuerza, su poder…— es lo que en verdad importa frente a los intentos, más o menos infantiles, de personificarlo. Pero quien cree de este modo no dice estrictamente que Dios sea amor, sino que el amor es Dios, con lo cual la declaración cristiana acerca de Dios (1 Jn 4, 8) deja de ser una revelación de Dios y se convierte, simplemente, en un modo, entre otros, de concretar la idea religiosa de Dios. O por decirlo con otras palabras: quien sostiene que el amor es Dios no dice nada sobre Dios que nos obligue a abandonar la concepción general acerca de lo divino, sino que propiamente dice algo del amor, a saber, que es divino. Y es así que quien defiende que el amor es Dios no hace otra cosa que aplicarle al hecho bruto del amor, una determinada idea de Dios, da igual si se trata de la idea que concibe a Dios como todopoderoso o como el que salva o, si se prefiere una traducción más moderna, como aquello «más importante» de nuestra vida. Lo cierto es que decir que el amor es Dios sería, pues, lo mismo que decir que el amor todo lo puede o que solo el amor salva o bien que el amor es el acontecimiento definitivo de la existencia. Sin embargo, el inconveniente de este modo de entender las cosas es que Dios se convierte en algo demasiado nuestro como para que merezca el nombre de Dios, al fin y al cabo, en un atributo de algo que, en sí mismo, no tiene por qué ser divino y que como tal atributo solo puede ser comprendido como el supuesto o la interpretación del creyente. Así, quien sostiene que el amor es Dios no diría más que «yo supongo que el amor es «salvífico» o fullpower o «aquello determinante de mi existencia»… Y no parece que sea esto lo que pretende decir el autor de la primera carta de Juan cuando proclama que Dios es amor. ¿Cómo entender, si no, que el amor de Dios se muestre no como el hecho bruto del amor, sino como el sacrificio expiatorio del Hijo? ¿Qué progre puede admitir sin que se le atraganten los cantos —o, en su defecto, la silaba om— que Juan vea el amor de Dios en la agonía de un Crucificado? ¿No es ésta una visión sumamente extraña? ¿Podemos decir que Dios nos ama de este modo sin que ello afecte a la naturaleza misma de Dios? ¿Acaso no acabaron los primeros cristianos viendo la cruz de Jesús de Nazareth como la cruz de Dios? ¿Es que el Espíritu, la fuerza del amor, no es cristianamente algo que solo nace de la inmolación de Dios y no algo que se encuentra en el fondo de los corazones esperando nuestra ascesis o purificación? Quizá el único problema de quienes se decantan por un cristianismo friendly es que no tienen tiempo para leer los evangelios. O para sufrirlos.
el viejo de Charles
agosto 2, 2012 § Deja un comentario
Dijeron que Celine era nazi, dijeron que Pound era fascista, dijeron que Hamsun era nazi, pusieron a Dostoievsky al frente de un pelotón de fusilamiento, y ya sabes que le dispararon a Lorca, a Heminwgay le dieron electroshocks, y ya sabes que despúes se pegó un tiro, y echaron a Villon fuera de la ciudad (París), y Mayakovsky desilusionado con el régimen, y luego de una pelea de enamorados, bueno también se pegó un tiro. Chatterton tomó veneno para ratas y funcionó. Y algunos dicen que Malcom Lowry murió ahogado en su propio vómito borracho. Crane se tiró a las hélices del barco o a los tiburones. El sol de Harry Crosby era negro. Berryman prefirió el puente. Plath no prendió el horno. Séneca se cortó las muñecas en la tina (es lo mejor: en agua tibia). Thomas y Behan se emborracharon hasta morir. Hay muchos más ¿y tú quieres ser escritor? Es ese tipo de guerra, ya lo sabes: crear te mata, muchos se vuelven locos, algunos pierden el rumbo y no lo pueden hacer nunca más. Unos pocos llegan a viejos. Unos pocos hacen dinero. Algunos se mueren de hambre (como Vallejo). Es ese tipo de guerra: bajas por todos lados. Está bien, adelante pero cuando te golpeen por el lado que menos esperas no vengas a contarme tus problemas. He escrito esto esta noche sobre la mesa de la cocina mientras escuchaba la Music for the Royal Fireworks de Handel. Ahora me voy a fumar un cigarrillo a la tina, y después me iré a dormir.
Charles Bukowski
Alejandra
agosto 2, 2012 § Deja un comentario
¿Qué bestia caída de pasmo se arrastra por mi sangre y quiere salvarse? He aquí lo difícil: caminar por las calles y señalar el cielo o la tierra.
***
Buscar. No es un verbo sino un vértigo. No indica acción. No quiere decir ir al encuentro de alguien sino yacer porque alguien no viene.
A. Pizarnik
el dilema
agosto 2, 2012 § Deja un comentario
A eso de las diez estaba escuchando el primer movimiento de la novena de Beethoven dirigida por Furtwängler. El mar de sant Pol en el fondo y mi hija Clara en el balcón, jugando con unas monedas. Papi, ¿por qué lloras? No ha habido otro, con permiso de Celibidache, que haya conseguido lo que Furtwängler con una orquesta. Los tempi son perfectos, entre el silencio y el aullido, aunque el recelaba, al igual que Celibidache, de las grabaciones por cómo éstas los alteraban imperceptiblemente. En cualquier caso, Furtwängler es la música. Es lo que tienen los grandes: que una vez los escuchas, cualquier otro intérprete deja de tener la más mínima relevancia. Y me preguntaba qué eligiría, si tuviera que escoger entre la vida de un cualquiera —por ejemplo, la del amargado que tengo ahora delante de mí, tomando un carajillo— y esa novena. Parece que la vida de un cualquiera no valga lo que valen las grandes obras de los hombres. ¿Acaso podríamos soportar que nadie pudiera escucharla nunca más —que desaparecieran sus partituras y el resto de sus grabaciones— para que ese hombre, probablemente un cabronazo, pudiera vivir unos cuantos años más? ¿Puede amarse la música más que a los hombres? Solo quien no se ha sentido justificado al oir a Beethoven o a Bach puede responder fácilmente en favor de un cualquiera. Aunque, de hecho, la misma pregunta podríamos hacerla en relación con, pongamos por caso, el nirvana. ¿Seríamos capaces de cambiar todos los éxtasis de los místicos por la vida de uno de los nuestros? ¿Podríamos quedarnos sin Dios por la existencia de un solo hombre? Por fortuna, Dios ya tomó esta decisión por nosotros. Pues si nosotros, los arrancados, existimos por encima de nosotros mismos y nuestras obras es porque Dios quiso retirarse del mapa en el origen de los tiempos. De hecho, de aquí diez mil años, quizá sigan habiendo hombres, pero lo que es seguro es que ya nadie sabrá quien fue Beethoven.
la mort i la primavera
julio 31, 2012 § Deja un comentario
La Rodoreda es sencillamente brutal, una de las mejores escritoras de la centuria europea. Que Catalunya la ningunee y que en su lugar se prefiera la literatura del anar fent es un síntoma de nuestra mediocridad como pueblo. Quizá la literatura del anar fent da de sí para les converses de sobretaula de quien posee el espíritu de la tieta. Pero no para quien prefiera los platos fuertes, aquellos que te dejan precisamente sin palabras (pues estas ya han sido dichas por la pieza que te tragaste). Y es que la gran literatura siempre se enfrenta, aunque sin resolverla, a la misma pregunta de siempre, a saber, por dónde pasa nuestro vínculo con la vida. Tan solo estúpidamente podemos responder diciendo que por el instinto o la pulsión. Pues ya sabemos, al menos desde Freud, que del lado de la pulsión tanto podemos fornicar como tirarnos de un balcón. Y quizá tengamos a la Rodoreda porque ya no podemos tener religión.
la carne en el asador
julio 30, 2012 § Deja un comentario
Uno conoce una religión por sus relatos fundamentales. Y lo cierto es que las historias bíblicas, sobre todo cristianas, tienen muy poco que ver con sus equivalentes orientales. Éstas suelen ser historias de metamorfósis, relatos en los que los protagonistas han logrado, por la vía del esfuerzo o la experiencia, desprenderse del lastre de una corporalidad demasiado atada a las cosas de este mundo. Esto es, son historias en las que el gusano se transforma en mariposa o, si se prefiere, en una especie de gusiluz. En este sentido, podríamos decir que sus historias son ejemplares. En cambio, los elegidos por el Dios cristiano no parece que se hayan desprendido de ningún lastre. Más bien, su mierda —su impotencia— va con ellos hasta el final, esto es, hasta el momento en que se ven obligados a responder a un Dios que no tiene otra voz que la del pobre. Quizá no haya que recordar lo que fue indiscutible para Jesús de Nazareth: que los más incapaces de Dios —los publicanos, las putas, los niños soldado, el sacerdote alcoholizado…— nos precederán en el Reino. Y es que en el momento de la verdad, el tiempo de Dios, ese tiempo final en el que el hombre ya no puede seguir confiando en su posibilidad, todos estamos en la misma situación. Y nada —¡nada!— de lo que hayamos podido hacer con anterioridad en la dirección de Dios garantiza que seamos capaces de responder. Todos ante Dios, hayamos hecho lo que hayamos hecho, estamos en la misma posición de salida. Pues no sería la primera vez que, en el momento de la verdad, los puros dan un paso atrás y aquel que despreciamos por su falta de integridad, un paso al frente. Hay que leer a Graham Greene, sobre todo la que sería probablemente su mejor obra, El poder y la gloria, para saber de qué va esto de la redención cristiana. Pues aquello de la resurrección de la carne puede que no signifique otra cosa que el hecho, evidente para quien sepa verlo, de que no somos salvados de la carne, sino en la carne. Que la salvación no es para los puros, sino para los que son incapaces de cualquier pureza. Es decir, que el salvado, el que responde a la (des)gracia de Dios, lleva consigo su propia mierda allí donde responde (y quizá por eso mismo sea capaz de responder). En este sentido no habría metamorfósis en la redención cristiana, sino, por decirlo de algún modo, transfiguración. La mierda —como la arruga— acaba por ser hasta bella donde Dios interrumpe la vida de los hombres.
Dante (y 2)
julio 30, 2012 § Deja un comentario
La grandes verdades suelen morir de éxito, pues el precio del arraigo es la pérdida de su poder revelador. Así, porque la Divina Comedia triunfó —porque llegó a ocupar un lugar central en el canon de Occidente— hoy podemos creer con excesiva facilidad que solo puede redimirnos nuestra entrega incondicional a una mujer (o, en su defecto, a un hombre). Por eso cuando leemos la Divina Comedia, no sabemos encontrarle el qué, más allá del hallazgo de sus metáforas. Pues nosotros, los que culturalmente damos por hecho el carácter salvífico de la pasión romántica, no podemos comprender la osadía de Dante cuando sitúa a Beatriz en el lugar vacante de Dios. Algo parecido ocurre con el cristianismo. Pues resulta muy difícil comprender la carga de profundidad de la fraternidad cristiana donde damos por hecho, gracias precisamente al triunfo histórico del cristianismo, que los hombres somos, por defecto, iguales. Cuando lo cierto es que solo sometidos a la altura de Dios podemos atrevernos a decir tal salvajada.
Dante
julio 30, 2012 § Deja un comentario
Harold Bloom siempre ha insistido en que el gran hallazgo de Dante es Beatriz. O, mejor dicho, que la audacia de la Divina Comedia consiste en colocar a Beatriz en el lugar de Dios. No casualmente es Beatriz quien fija el arquetipo del eterno femenino en la cultura occidental. Y, sin duda, de esas lluvias provenzales, los lodos de nuestro romanticismo. Pues el romanticismo, sobre todo una vez ha pasado por la parrilla hollywoodiense, lo que da por descontado es que no hay otra redención que la del amor entre hombre y mujer. Ahora bien, como ocurre con casi cualquier fe, uno tiene que ser muy ingénuo para creérselo. A menos que entendamos que ese amor solo puede redimirnos como el abrazo de los náufragos. Pero no parece que los tiros románticos vayan por ahí. Las películas que tratan de este amor, siempre terminal, suelen ir con subtítulos.
entender la dogmática
julio 30, 2012 § Deja un comentario
La diferencia entre los hombres y los hombres de Dios es que los segundos no pueden soportar la pobreza de los hombres. De hecho, hombres de Dios hay muy pocos. Y son tan pocos que la distancia entre ellos y el resto de los hombres es infinita. Tan infinita como la que separa a Dios mismo de los hombres. De ahí que la posibilidad de que hayan hombres de Dios solo pueda comprenderse desde la posición de un Dios que, renunciando a su altura, se haya puesto en manos del hombre.
about Jüngel (2)
julio 29, 2012 § Deja un comentario
Por eso tendremos que preguntarnos, si ha dejado de ser evidente la necesidad de Dios en el horizonte del mundo, ¿qué evidencia le cabe a Dios en el horizonte de la experiencia mundana, de tal modo que pueda y deba hablarse de Dios? ¿Qué pretensiones puede tener todavía la palabra «Dios»?
E. Jüngel
soportes
julio 29, 2012 § Deja un comentario
Es muy posible que el hombre no pueda resolver el conflicto consigo mismo, pues de hecho él es en gran medida ese conflicto. Ahora bien, por eso mismo quizá todo dependa de si es o no capaz de soportarse. Y con un poco de suerte con unos pocos amigos con los que compartir unas olivas en un día de sol.
ante (la) nada
julio 28, 2012 § Deja un comentario
Si Dios es, en sí mismo, el silencio que envuelve la totalidad de cuanto es ¿por qué Dios y no más bien la nada? ¿Acaso no es posible enfrentarse a ese silencio sin poner a Dios por en medio? Ciertamente, es posible. Pero en ese caso, ese silencio no será obviamente el de Dios. Pues si ese silencio es de Dios es porque, para la conciencia creyente, no se da como algo último, sino como el que engendra la llamada que somete al hombre por entero y lo arroja al final de los tiempos como si en el estuviera en juego el destino mismo de Dios.
el camino
julio 28, 2012 § Deja un comentario
Que Dios sea interrupción significa que Dios se da como ruptura de los caminos del hombre, incluso de aquellos que pretenden alcanzar una cierta santidad. Que Dios no se encuentra en las cimas, sino en ciertos momentos de la existencia, aquellos que, desde la irrupción de Dios, no pueden ser otra cosa que terminales. De hecho, ya se nos dijo que Dios sacaba creyentes hasta de las piedras. Del lado del hombre, pues, uno hace lo que puede. Y probablemente el hombre desde sí mismo no pueda hacer más que intentar ser feliz, aun cuando sea con la excusa de Dios. Pero cuando Dios irrumpe en la escena —y suele hacerlo con muy mal aspecto—, todos, estén donde estén, hayan transitado el camino que hayan transitado, se encuentran en la misma posición, a saber, la de quienes deben responder sin condiciones. Y esto es, precisamente, lo que resulta escandaloso para quienes, a veces con obsesiva dedicación, pretenden acercarse a Dios por sus propios méritos, aun cuando sea bajo el hábito de quien se pone en manos de Dios. Pues cristianamente no hay otro ponerse en manos de Dios que no pase por ponerse en manos del pobre, lo cual, como es obvio, suele empobrecer a quien lo hace.
