tener y ser

febrero 11, 2022 § Deja un comentario

¿Qué sugiere Instagram y sus variantes? Que basta con tener. Mejor dicho: con tener mucho (y poder renovarlo con frecuencia). Y que en esto consiste ser feliz. Quizá sea así. Mientras sigamos siendo unos bonobos. De satisfacción en satisfacción y tiro porque me toca.

Sin embargo, a veces el pobre irrumpe como el puto amo. Esto es, como Dios. Y aquí comienza otra historia.

no hay tiempo muerto

febrero 10, 2022 § Deja un comentario

Los tiempos cambian, como suele decirse. Y quien dice tiempos, dice sensibilidades. Sin embargo, de ello no se desprende que todo dependa del punto de vista. Es posible que hayamos dado en el clavo de la verdad, aun cuando sea un clavo paradójico, y, con todo, haber dejado que se convirtiera en otra cosa: un tópico, un malentendido, un triunfo… O por decirlo a la judía: cabe la posibilidad de que el Mesías ya se hubiese dejado caer y que, nosotros, simplemente ni nos hubiésemos enterado.

principio y fundamento

febrero 9, 2022 § Deja un comentario

La búsqueda del tesoro, la exploración del espacio, el entrar en la habitación prohibida… Todo está cortado con la misma tela religiosa, aquella que apunta a lo extraordinario. Sin embargo, no hay nada nuevo bajo el sol, salvo lo que se olvida. En lugar de lo numinoso, tan fascinante como terrible que decía R. Otto, la novedad, ese simulacro. Tras el heroísmo de los inicios, el oficio, la costumbre. Lo absolutamente nuevo o insólito es un eterno porvenir —la promesa que se le hizo a quien mordió la tierra—. La cuestión es si nos hallamos ante una ficción —un delirio— o ante la única realidad. Pues nada más real que lo que se perdió de vista —ese imposible— para que pudiera haber mundo. De ahí que no haya otra realidad que la inconcebible.

amor y admiración

febrero 8, 2022 § Deja un comentario

En el amor, tienes que admirar al otro (y no solo tiene que gustarte). Y admirar no significa dejarte deslumbrar. De lo contrario, solo habrá oficio (aunque un buen oficio, en el mejor de los casos). Con todo, como dijera Napoelón, nadie es un héroe para su ayuda de cámara.

sin ingenieros

febrero 5, 2022 § 1 comentario

El otro día, Toni Nadal, escribió un artículo en El País a propósito del triunfo de su sobrino, Rafa, en Australia (aquí). Cuanto dice sobre la cultura del esfuerzo es, sencillamente, cierto, pues no deja de resultar de sentido común, aun cuando actualmente suponga nadar contracorriente. Al fin y al cabo, los jóvenes deben optar entre Rafa Nadal y Dembelé. Y da la impresión, a pesar de que le den un like al primero, que, de facto, se decantan por el francés: hamburguesas y videojuegos a granel. Quisieran ser como Nadal. Pero, en realidad, no quieren serlo.

En principio, una buena escuela debería ayudarles no solo a adquirir competencias, que, por lo común, tampoco las adquieren, pues un buen grupo de alumnos llegan al bachillerato sin saber leer, por decirlo así, sino a forjar un carácter. Pero no da la impresión de que los vientos escolares soplen a favor. La cultura del esfuerzo está, sencillamente, proscrita. El clima —y una escuela es, en gran medida, un clima— es el de un cierto buenrollismo. El profesor ya no te entrena, sino que te acompaña como un amigo, por no decir como una cheerleader. Ni siquiera se contempla el suspenso. En su lugar, el alumno que pasa de todo está en proceso de aprobar. Es verdad que hay que evitar estigmatizar al mal estudiante. Pero no lo conseguiremos donde no hacer nada sale prácticamente gratis. Evidentemente, ninguno de los defensores del buenrollismo escolar se atreverá a enmendarle la plana a Toni Nadal. En teoría, se sigue persiguiendo la excelencia. Sin embargo, será difícil alcanzarla donde el alumno cree que se encuentra en el centro (y esto no significa que un maestro deba prescindir de dónde se hallan, inicialmente, sus alumnos). De hecho, lo que tiene que hacer una escuela es, precisamente, descentrarlo en nombre de lo que importa. El camino hacia la excelencia comienza donde uno entiende que Dante o Tolstoi, pongamos por caso, nos juzgan al juzgarlos; que no todo se mueve entre el me gusta y el no me gusta. Lo dicho: un clima. La escuela no puede replicar la fanfarria del mundo, aunque tampoco puede dejar de tenerla en cuenta. De acabar replicándola, la nueva escuela terminará siendo más selectiva que la vieja. Pues quien es capaz, aprovechará las nuevas oportunidades. Pero a quien no, se le dejará caer, aunque se le haga creer lo contrario. Assoliment suficient.

El problema, diría, es que faltan ingenieros entre quienes diseñan las políticas educativas. Hoy por hoy, en los despachos hay un exceso de licenciados en física teórica. Como sabemos, la física teórica parte de principios que no se dan en realidad: supongamos un cuerpo en ausencia de fuerzas… (traducción: supongamos un alumno que tiene un enorme interés por aprender, aunque, en realidad, no se supone: se da por hecho). Y, sin duda, es necesario abstraer para hacernos un mapa de la situación y señalar objetivos. Pero, cuando el ingeniero pretende diseñar un cohete, se equivocaría si creyera que no está sometido a fuerzas. Del mismo modo, donde la escuela no tenga presente que la mayoría de los alumnos no tienen interés en aprender, pues no hay aprendizaje que no implique picar piedra, sino a lo sumo curiosidad, el cohete difícilmente despegará, por no hablar de que probablemente estalle. Y para pasar de la curiosidad al interés es necesaria la mediación de un maestro con la suficiente autoridad —o de un clima que, en su defecto, se la proporcione. Es cierto que la crisis de la escuela es un reflejo de la actual crisis de la figura paterna. Y que algunos de quienes se dedican a la enseñanza son también hijos de la época. Es cierto que el alumno, cada vez más, desconecta de clases en donde el profesor se limita a exponer las características de, por ejemplo, el romanticismo alemán. Pero al igual que sigue siendo cierto que una escuela depende de la calidad de sus maestros. El resto apenas importa, me atrevería a decir. Sin embargo, a veces uno tiene la impresión de que se trata de diseñar procesos de aprendizaje en donde cualquiera pueda ocupar el lugar del docente. Ahora bien, esto es como si, ante la falta de buenos jugadores, un entrenador de fútbol decidiera colocar el autobús en la zona defensiva. Y esto puede ser una salida para los equipos de segunda, pero no para los que aspiran a jugar la Champions.

desprecio de los clásicos

febrero 4, 2022 § Deja un comentario

Los modernos suelen menospreciar a los clásicos: ya no tienen nada qué decirnos. Bye, bye, Platón. ¿Un alma prisionera de un cuerpo? No hay almas, solo biología. Este es, al menos, el discurso dominante. Sin embargo, sigue siendo cierto que estamos divididos por dentro. Platón no fue un imbécil. Una mujer, pongamos por caso, puede sentirse fuertemente atraída por el carácter de un enano. Pero su gen insistirá: tendrás hijos deformes. E insistirá hasta el punto de que, con el tiempo, la simple presencia del enano provocará su asco. Y vencer el asco no es fácil. Decimos: el amor todo lo puede. Pero no, si el cuerpo gana. Y cuando gana preferimos creer que el amor se apagó —que nuestra alma necesita cambiar de aires. Pero lo cierto es que simplemente el cuerpo se salió con la suya. De hecho, nunca terminamos de estar por encima. El cuerpo no cesa de tensar la cuerda. No hay nada que hacer: la razón es rea de las pasiones (y este nada que hacer sería la puntilla que le da la Modernidad al asunto). Sin embargo, acaso no haya nada más íntimo que el anhelo de hallar algo —o alguien— extra-ordinario. Y permanecer ahí —o junto a él o ella. De ahí la tesis de Platón: como si no fuéramos de este mundo. Que el amor todo lo pueda es algo que está por ver. En realidad, se trata de la promesa, por decirlo en bíblico. Mientras tanto, algún que otro trailer. Y ningún trailer te cuenta cómo acaba la película.

pompa y circunstancia

febrero 3, 2022 § 1 comentario

Leemos en el Instagram de una influencer (acompañado de las fotos correspondientes, todas muy estupendas):

“Que suerte la mía, de cumplir 30 y estar rodeada de gente INCREÍBLE! Me siento infinitamente querida, arropada, como si tuviese a un equipo de rugby que sé que siempre me va a cubrir las espaldas.”

Pues bien, esto sencillamente no es cierto. ¿Gente increíble? ¿De verdad es lo que piensas? Tan solo hay que rascar. Una vez las cosas se ponen feas, nadie (o casi) parece muy digno de fiar. Esta es la ley de la gravedad del mundo. Tanta fe en la gente ¿acaso no revela una perversa ingenuidad? Sobre todo cuando tienes que decírnoslo a diario. ¿Y estas —o estos— son quienes nos indican el camino? Puede que llegue un momento en que haya un post revelador: hoy me he dado cuenta de que el mundo es una feria. Pero probablemente lo dirás como si nadie lo hubiera dicho antes. Mediterráneos, de nuevo. Todo es vanidad y alimentarse de viento como dijo Quohélet hace ya miles de años. Y lo que no es vanidad, tiene que ver con los muertos —con aquellos a los que no les queda vida por delante. Al fin y al cabo, tú no importas. Que supongamos lo contrario es nuestro error. Tenía razón Kojéve cuando, a propósito de Nietzsche, dijo que el superhombre ya había llegado con la american way of life y que su signo no es el del más, sino el de un menos. ¿Hasta cuándo, la promoción de la estupidez? No aprendemos: pan y circo ad aeternum.

excellence

febrero 2, 2022 § Deja un comentario

En el país de la mediocridad, todo el mundo se cree con derecho a juzgar. Da igual, si hablamos de Shakespeare o de Bach: si no me gusta, no vale. Es lo que tiene nuestra época: que el parecer —la opinión— deviene incuestionable. Twitter es la metáfora. De este modo, la cháchara prevalece sobre lo bien dicho, al fin y al cabo, sobre las palabras que, al quedar en suspenso, preservan el silencio que abraza cuanto es. No hay remedio. Si gana la mediocridad, gana la estupidez. Y la estupidez no es solo ignorancia. Es un error existencial. En cambio, donde cabe la excelencia —el por encima de la línea de flotación— las tornas cambian. Pues hay obras —individuos— que nos juzgan al juzgarlos. Quien dice que Dante es un peñazo, dice más de sí mismo que de Dante. Al igual que quien cree que Pedro Claver fue un fantasioso —un perdedor.

es de bien nacido…

febrero 1, 2022 § Deja un comentario

Quien da gracias a Dios, día tras día ¿hace algo más que cultivar una actitud agradecida con la excusa de un Dios? ¿Hay ahí alguien que pueda decirnos de nada? Quizá. Pero, en ese caso, no sería más que una inteligencia superior capaz de crear un mundo. Formalmente, no habría diferencia entre ese dios y Matrix. Sin embargo, ¿es posible que debamos agradecerle a Dios su contracción —su renuncia? Pues sin ella aún seguiríamos en la matriz de lo natural. ¿No será el cristianismo la mística que corresponde a un Dios que, lejos de lo sustancial, se vació a sí mismo para hacerle un hueco a los hombres?

soledades 4

enero 31, 2022 § Deja un comentario

Ante la muerte —y ante el silencio de Dios—, uno está solo. También ante los hombres, aunque esto último a veces no lo parezca. Quizá porque, a pesar de agradecer la compañía, nunca termina de haber un encuentro que suspenda la cháchara diaria, salvo en los estados de excepción. Como dijera Nietzsche, un carácter se mide por la cantidad de silencio que es capaz de soportar sobre sus espaldas. Lo que no dijo es que el superhombre no es aquel que, tras el cierre de los cielos, se pone a bailar, sino aquel que, colgando de un madero, bendice a su verdugo. Para excesos nietzscheanos, este.

factor común

enero 29, 2022 § Deja un comentario

Lo extraordinario es, por defecto, lo que acontece fuera del marco de lo ordinario (pienso, por ejemplo, en el encuentro o en el perdón de lo imperdonable). Aunque termine resolviéndose como costumbre. Como si no fuéramos de este mundo. O como si nuestro tiempo fuera el de un porvenir imposible.

el orden de los factores no altera el producto

enero 27, 2022 § 1 comentario

Inteligencia y bondad. Y no necesariamente por este orden. Si falta inteligencia que, al menos, haya bondad. Sin embargo, la inversa no funciona igual. Pues una inteligencia que no se limite al cálculo conduce a la sabiduría y la sabiduría a una cierta bondad. En cualquier caso, de no darse ninguna de las dos, lo más probable es que no nos diferenciemos mucho de los bonobos. De ahí la importancia de cultivarlas. En el fondo, nadie quiere ir por ahí como un bonobo. No obstante, ningún bonobo dice de sí mismo que lo sea. También es cierto que no es fácil vivir conforme a lo que uno quiere. Y es que espontáneamente sabemos lo que deseamos, pero no lo que, al fin y al cabo, buscamos.

ordo rima con orco

enero 26, 2022 § Deja un comentario

La principal función del Estado es la de mantener el orden. Esto es, que las clases sigan separadas —que los que tienen de menos guarden la debida distancia con respecto a los que tienen de más. Cada uno en su barrio —en su mundo. A esto se le llama paz social. Y para ello se les proporcionará a los que tienen de menos —y mucho menos— un mito conveniente, una ilusión: hasta un repartidor enmascarado puede salvar el mundo; incluso un príncipe puede enamorarse perdidamente de ti, que recoges las cenizas de la llar de foc.

afrenta

enero 25, 2022 § Deja un comentario

Basta con imaginar que no tenemos que dar de comer a nuestros hijos, para constatar que nuestra riqueza, aunque sea honesta, es una afrenta para muchos. La indiferencia es la forma habitual de la impiedad. No todos partimos de la misma línea de salida. No todas las cigarras se rascaron el ombligo. Esto es obvio. Pero lo obvio es, precisamente, lo que obviamos. La fe comienza donde aceptamos que Dios no está por proceder ex machina. ¿Qué hace Dios? Nada más que lo que hizo: dejar espacio al hombre. Y para llegar a ser el que es.

un viaje alucinante

enero 23, 2022 § Deja un comentario

Es asombroso el que estemos en vez de no estar. Sin embargo, vivimos pendientes de la reacción, al acecho o en la retaguardia, negociando. De ahí que quizá las imágenes psicodélicas, comenzando por las de Isaías, den más en el clavo que la descripción, por no hablar de la medida. Es a través de dichas imágenes que logramos traducir la extrañeza que habita en el fondo de tot plegat y que lo familiar nos impide ver. Hay más verdad en lo insólito que en la certeza. Aunque no sepamos qué hacer con la revelación, salvo aparcarla. O por eso mismo.

presente indicativo

enero 18, 2022 § 1 comentario

¿Qué tenemos presente en el presente? De hecho, no el presente, en el sentido del don. Más bien, lo que satisface nuestro necesidad, lo útil, lo que, por eso mismo, será desestimado. De ahí la importancia de la pregunta por el qué. Las impresiones —las apariencias— suelen desviar el tiro. ¿Un cuerpo atractivo? Quizá. Pero no solo. También —y quizá sobre todo— su falta de coincidencia consigo mismo —su indigencia, su inquietud. Al fin y al cabo, su sin porqué. Con todo, estamos en el mundo como los que cayeron. Y esto significa que vivimos de espaldas a lo real. Aunque en el fondo no anhelemos otra cosa que lo extraordinario, la aparición.

Les dones i els dies

enero 17, 2022 § 1 comentario

La guerra supuso la muerte del Padre, decía Gabriel Ferrater. Pues el Padre, así con mayúscula, es quien pronuncia las palabras que la justifican. El hombre experimenta el exceso de Ha-Satan como el más verdadero. Pues el horror carece de medida. Y donde solo hay creencia más o menos espontánea en el amparo de un abuelo espectral, quizá nadie llegue nunca a Dios.

Pi

enero 15, 2022 § Deja un comentario

Creer que todo apunta a un secreto impenetrable está cerca de decir que no hay secreto —o no para nosotros. Al final, unos niños columpiándose, el pájaro sobre la rama, la luz atravesando las nubes… También, el llanto. Y todo sin un porqué. Pues, aun cuando se nos revelase el secreto, todavía nos preguntaríamos si acaso eso es todo. El último porqué tiene que permanecer fuera del todo —y permanecer eternamente como nada o nadie. El todo no puede ser el todo para quien sabe cuál es la pregunta. Al fin y al cabo, lo profundo es la superficie. Y en la superficie, no ya los hechos, sino la donación.

Jn 16, 16 ss

enero 13, 2022 § Deja un comentario

Tras aparecer, un ángel debe desparecer para que siga siendo un ángel. Este es su imperativo moral. Tan pronto me veréis como no me veréis… Lo extraordinario, por defecto, no puede durar. Un dios al que pudiéramos acostumbrarnos pasaría a formar parte de nuestro mobiliario existencial. Incluso en los cielos. La huida va con lo divino.

asombro y mal

enero 12, 2022 § Deja un comentario

El escándalo es la otra cara del asombro. Así, únicamente quien es capaz de asombrarse de que haya vida en vez de lo inerte será capaz de escandalizarse ante el hecho de que un hombre pueda arrancarle la vida a otro hombre. Y sin embargo, los hombres se matan entre sí como quienes aplastan cucarachas. Pues el mal, a diferencia de la mera desgracia, posee una profunda carga simbólica. En este sentido, no es casual que las matanzas que atraviesan la historia siempre se hayan llevado a cabo en nombre del Bien, con mayúscula. La víctima, por defecto, encarna la mala hierba que hay que arrancar del jardín. Los gaseados murieron justamente porque antes fueron culpables. Aunque solo para sus verdugos. La raíz del mal reside, por tanto, en lo simbólico, en lo que el otro representa. Y lo que representa es la lepra que impide que podamos vivir sanamente.

En nombre del Bien, matamos como quien mata moscas. No es casual que Auschwitz estuviera precedido de los encendidos discursos del führer contra el poder financiero que ahogaba la Alemania de los años treinta… un poder en manos, precisamente, de los judíos. Fue evidente para muchos. Aprender de la historia supone caer en la cuenta de que nosotros podríamos haber sido ellos, los malos. La bomba de Hiroshima fue lanzada con la misma convicción con la que los nazis pusieron en marcha las cámaras de gas. Es lo que tiene pertenecer al mundo: que no podemos desembarazarnos de lo simbólico. De ahí la necesidad del cultivar el asombro, esto es, de contemplar, al menos de vez en cuando, lo que es al margen de lo que representa. Y esto es lo mismo que decir desde el fondo de la nada. O también desde la óptica del milagro. Ya quedó escrito que la rosa es sin porqué. Sin embargo, la contemplación —Hannah Arendt habló del poder de la reflexión— en modo alguno es una solución, o al menos, no lo es en el plano de lo político. Pues el presupuesto de lo político es lo común. Y lo común no es, ciertamente, ver cuanto nos rodea con la mirada del asombro. De hecho, el piñón fijo de la historia son las fosas comunes. Los poetas siempre fueron unos raritos.

la cuestión religiosa

enero 11, 2022 § Deja un comentario

La cuestión religiosa es la cuestión sobre el poder de Dios. ¿En manos de qué o quién nos hallamos? El problema hoy en día es que no admitimos fácilmente estar en manos de, a menos que sigamos siendo unos niños. El sujeto moderno se comprende a sí mismo en relación con su libertad (y esto no suele hacer buenas migas con el sentimiento de dependencia). ¿Orgullo? Quizá. Pero también, en cierto modo, una liberación, aunque el precio a pagar sea el frío de la intemperie o la idiotez del superhombre. De ahí que la espiritualidad de nuestro tiempo se decante por el sentido de formar parte, aun cuando su motivo sea el de compensar la aridez de una existencia reducida a los estrechos márgenes del oficio; o también por una imagen benévola de la divinidad, la cual tiene más de materna que de paterna.

Aquí el poder al que apunta lo que queda de la sensibilidad religiosa, no es el que nos sitúa sub iudice, sino el que nos invita a una conexión transformadora. Como si el poder de Dios fuese simplemente una fuente de energía, a la red bull: si quieres puedes alimentarte de mi fuerza. Y algo de esto hay, sin duda, en el cristianismo. Sin embargo, de quedarnos solo con esto quizá nos olvidemos que muchos de los testigos de Dios murieron como abandonados de Dios, lo cual resulta enormemente significativo cara a lo que entendemos cristianamente como fe. De hecho, lo que se nos dijo fue el que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga, y no pon tus dedos en este enchufe o haz yoga a diario para vivir una existencia plena. La pregunta, sin embargo, es en nombre de quién el testigo decide cargar con su cruz. Pues la cruz con la que carga nunca es, propiamente, suya, sino la de otros. La cuestión religiosa, en definitiva, no deja de ser la del joven rico: qué he de hacer para alcanzar la plenitud —para participar del poder de Dios. Sin embargo, el tema, para quienes se encuentran bajo el paradójico poder de Dios, nunca fue su felicidad.

sensaciones e ideas (y 2)

enero 10, 2022 § Deja un comentario

No es posible que una madre ame a su hijo sin amar a la vez su vínculo con el hijo. Del mismo modo, no cabe amar a Dios —dejar que Dios sea Dios— sin amar al mismo tiempo nuestro vínculo con Dios, esto es, sin amarnos a nosotros mismos antes que a Dios. Una cosa va con la otra. La cuestión es, como siempre, en qué medida se dan los componentes de la mezcla. Aunque esta quizá sería una pregunta a la griega. Pues acaso sea más justo preguntarse por el tiempo de cada cosa (o por la cosa de cada tiempo).

sensaciones e ideas

enero 9, 2022 § Deja un comentario

Muchos creyentes no aman tanto a Dios como su vínculo con Dios. En este sentido, podríamos decir que se dejan llevar por el poder de las sensaciones de estar unidos a un padre celestial. Sin embargo, el escriba, cuando denuncia el poso infantil de dicha experiencia, no está tan lejos. Pues mientras los primeros permanecen prisioneros de sus sensaciones, él lo está del encadenamiento lógico de las ideas acerca de Dios. Al final, todos nos iremos con las manos vacías. Y ojalá sea así.

botánica elemental

enero 8, 2022 § Deja un comentario

Un árbol no es tan solo un árbol. Es algo más. Pero únicamente porque un árbol es un árbol. En la tautología reside el secreto de la trascendencia. Como viera el Silesius, la rosa es sin porqué.

extraños

enero 7, 2022 § Deja un comentario

No deja de ser extraño que vivamos y luego lo dejemos estar (a menudo, muy a nuestro pesar). Como si estuviéramos a prueba. O como si tuviera que haber un y continuará. No es el único modo de sentirlo. El primer Israel creyó que a lo único que podíamos aspirar, en el mejor de los casos, era a una vida larga y saludable. En modo alguno, a la inmortalidad. Y uno no puede evitar la idea de que acaso esta posición —una creencia es, al fin y al cabo, una postura— sea la más coherente con respecto a un hallarse bajo el exceso de lo divino. Aún gracias. La posición cambia, sin embargo, cuando nos preguntamos qué vida pueden esperar los que murieron antes de tiempo a causa de nuestra injusticia (y de ahí que Israel comenzase a especular con una nueva creación, aunque en modo alguno con una vida post mortem). En cualquier caso, Dios no resuelve lo extraño de nuestro estar arrojados al mundo. Y acaso la posición de quien permanece a la espera sea la posición creyente más honesta. Pues a veces resulta difícil eludir la sospecha de que la certeza sentimental sobre una existencia post mortem ahoga cuanto pueda haber de verdadero en nuestro estar expuestos a la desmesura de Dios.

Novell

enero 6, 2022 § Deja un comentario

El asunto Novell es, cuando menos, desconcertante. Como tantos otros. Y no porque haya dejado los hábitos por haberse enamorado. Pasa aquí como con aquellas parejas que lo dejan estar después de haberse amado tanto: que uno no puede evitar preguntarse si hubo realmente amor. Y no porque creamos que la verdadera pasión sea eterna, sino porque el amor no puede morir sin traición, por decirlo así. Aunque esto hoy en día no se entienda fácilmente, amor y deuda van de la mano. Evidentemente, el amor tiene poco que ver con el gustar y la costumbre, aun cuando en el día a día prevalezca, de hecho, el anar fent. Análogamente, uno puede preguntarse, en este caso, si la vocación fue una respuesta y no una fuerte inclinación; si se quemaron algunas naves o, en su lugar, se trató simplemente de un me atraen las cosas de Dios. Es cierto que cada uno vive como puede y que andamos lejos de estar a la altura de nuestras confesiones más sinceras. No se trata, por tanto, de evaluar. Pero una cosa no quita la otra. De hecho, testigos hay pocos. Y ni siquiera ellos pueden decir que lo sean.

gorda

enero 5, 2022 § 1 comentario

Poca alegría —y sí mucho desprecio de una misma— por unos pocos quilos de más. No triunfarás. Otras, sí. O eso es lo que creemos. Las mujeres y los hombres tenemos las de perder ante un dios —aquí, el patrón. De hecho, el actual culto al cuerpo, lejos de ensalzarlo, oculta una repulsa de fondo. Pues solo somos capaces de aceptar un cuerpo si es perfecto (a pesar de que la perfección no sea abrazable). Como viera el viejo Israel, aunque también Epicuro, hay que pasar de los dioses. Los eslóganes de la autoayuda no nos sirven —como tampoco, su antigua variante: Dios te quiere tal y como eres. Sirve, por decirlo así, orientar la propia existencia cara a lo que importa. Y lo que importa no es lo que tenga que decirte un espejo.

de-votos

enero 4, 2022 § Deja un comentario

¿Qué piedad —qué devoción— para quien ya no puede considerarse a sí mismo como criatura o dependiente? Acaso le quede la contemplación. Pero ¿desde qué lugar? Aún quedan montes. Pero también simas. Quizá no sea casual que los monjes se recluyeran en celdas, esa mezcla de altura e infierno.

pastillas

enero 2, 2022 § Deja un comentario

¿Qué conseguiríamos si tomásemos la pastilla que disuelve el peso de lo traumático? ¿A qué renunciaríamos? Podríamos decir que es cuestión de proporción. Pues hay traumas que nos sepultan en el infierno. Sin embargo, el resucitado, el cual conserva las marcas de la cruz, ¿hubiese preferido olvidar? ¿Se trata de volver a comenzar como si nada hubiese ocurrido? ¿Qué redención, entonces, cabría esperar? ¿Tan solo la que nos sitúa de nuevo en una infancia perpetua?

déficit de bien

diciembre 31, 2021 § Deja un comentario

O el mal es carencia de bien, o el otro lado del bien, del mismo modo que no hay luz sin oscuridad. En el primer caso, se trataría simplemente de aumentar la temperatura, por decirlo así, para dejar de tener frío. Como si fuese cuestión de alcanzar una cumbre que, en este mundo, nunca lograremos alcanzar. En el segundo, de admitir que el mal es el resultado de la realización del bien. Donde pensamos el bien como si solo hubiera bien, aunque este trascendiese el plano de lo sensible, no pensamos el bien. En su lugar, la fantasía. En cambio, donde intentamos pensarlo, tarde o temprano tendremos que ceder al rigor de la dialéctica. Pues el fuego es el efecto de la combustión de la madera. O de otro modo: que solo puede avanzar consumiendo —negando— aquello que lo hace posible. Si el bien se da en particular —y solo, como cuanto se da, puede darse así—, entonces el bien no puede darse en absoluto. Ciertamente, la oscuridad puede reducirse al mínimo —y en eso estamos—, pero no eliminarse. Pues en un mundo donde no fuese posible la oscuridad inevitablemente produciría en nosotros la sensación de irrealidad. De hecho, sería irreal. Por eso mismo, podríamos decir que los cielos son inconcebibles. Salvo que en ellos quedase una pizca de dolor, el que acaso provocase un Dios que, incluso ahí arriba, seguiría estando por ver. Pero, en ese caso, no deberíamos hablar propiamente de los cielos, sino de una nueva creación.

imaginar que no todo da igual

diciembre 30, 2021 § Deja un comentario

Desde la óptica de un tiempo sin final —sub specie aeternitatits, decía Spinoza—, da igual hallarse en la posición del verdugo que en la de la víctima, un día de fina lluvia que un genocidio. No hay juicio final. Como si lo que es primero para nosotros no lo fuera según naturaleza. No en vano Nietzsche reconoció en Spinoza a un semejante. Por consiguiente, se equivoca quien cree que se halla sub iudice. Sin embargo ¿es así? ¿Se equivoca, por ejemplo, el supersticioso que se toma en serio la imagen de que nacemos con un alien en nuestro interior y que solo es cuestión de tiempo que nos desgarre las entrañas? ¿Acaso no le sitúa más verdaderamente ante la realidad de la muerte —ante el hecho de que vivimos dentro de un plazo— que aquel que simplemente se limita a constatar la caducidad de los cuerpos? Desde la atalaya ¿es posible incorporar lo que en verdad acontece y no tan solo pasa? ¿Acaso la prohibición de no matar no se nos reveló como el envés del carácter intocable de una alteridad avant la lettre? Y ¿qué alteridad puede haber para el geómetra?

brujas

diciembre 28, 2021 § Deja un comentario

Durante la Edad Media, casi bastaba con acusar a una mujer de bruja para que fuera llevada a la hoguera. Como si de lo que tratase no fuese de quemar a la bruja, sino de quemar. Podríamos decir algo parecido con respecto a la fe de muchos: que, con la excusa de un Dios hecho hombre, algo que, si se piensa bien, debería provocar cuando menos nuestra perplejidad, de lo que se trata es sencillamente de creer que hay algo más.

razones para el bien

diciembre 27, 2021 § Deja un comentario

Quizá sea absurdo preguntarse por las razones del bien moral… como quien busca unos argumentos que tuviéramos que aceptar como aceptamos una demostración a la matemática. De hecho, cualquier derivación lógica parte de lo que se acepta sin más, del axioma. Y aquí el axioma sería lo que el sujeto es, en tanto que, precisamente, sujeto al bien. Pues la exigencia del bien —de lo sin tara— constituye el para sí de la subjetividad. Todo comienza, de hecho, con la crítica de la inclinación: no todo cuanto me gusta es bueno. De este modo, el bien se presenta como el horizonte asintótico de la existencia. Al fin y al cabo, somos esos cuerpos que estan obligados a decirse a sí mismos que lo mejor aún está por realizar. Preguntarse por las razones del bien sería, por tanto, como preguntarse por qué lo mejor es lo mejor. No hay un último porqué para la tautología. Con respecto a este asunto y como viera Kant, el único argumento es el trascendental, aquel que se interroga por las condiciones formales de posibilidad del dato indiscutible, en nuestro caso, el hecho de que distinguimos entre el bien y el mal. Otro tema es cómo se determina la integridad, bajo qué mandatos en concreto. Pero lo que no que se cuestiona es que la libertad que proporciona el ser de una pieza es preferible a ir de oca en oca (y tiro porque me toca). Y es que esta preferencia —este juicio— es lo que, en definitiva, somos.

de miradas

diciembre 26, 2021 § Deja un comentario

En principio, lo que hay va a depender de la mirada —de su alcance. Ver cuanto te rodea con los ojos del asombro no es lo mismo que verlo con los ojos de la codicia. No es lo mismo partir del don que de la propiedad. No hablamos de pareceres, sino de puntos de vista que nos permiten apuntar a lo real en su carácter otro o ab-suelto.

Sin embargo, cabe un tercer grado, por decirlo así, aquel que consiste en ser mirado. De hecho, este es el inicio. Aunque lo obviemos. Aquí la cuestión es quién te mira —quién decide tu lugar en el mundo, esto es, quién es tu padre, tu señor. Y donde creemos que no dependemos de la mirada de nadie es que aún no hemos caído en la cuenta de que nuestro padre es la gente, con lo cual terminanos hundidos en lo impersonal: en lo que se dice, se hace, se espera. Al fin y al cabo, sometidos a lo objetivo —a lo que admite una medida—, cuando lo cierto es que no hay más realidad que la que, desde su más allá, interrumpe la certidumbre del espectador.

En este sentido, la audacia bíblica debería provocar, al menos, nuestra perplejidad. Pues desde la óptica de Israel lo decisivo es hallarse sujeto a la mirada del que no cuenta, el paria, el despreciado por el orgullo de los hombres. Estos, y no los que se llenan la boca con los asuntos de Dios, son el envés del aún nadie de Dios. Y lo que esto significa es que un creyente es aquel que, a la hora de hacer o deshacer, siempre se pregunta si lo haría de encontrarse en medio de aquellos que no tienen el pan de cada día. Aunque, sin duda, facilita las cosas el que ya se encuentre junto a ellos.

sí y no

diciembre 25, 2021 § Deja un comentario

¿Por qué el asombro es preferible al ver y el tocar? ¿Por qué el Sí al No, la vida a la muerte? ¿Se trata, en el fondo, de impulsos? Los antiguos ¿no se decantaron por el equilibrio? ¿Quizá porque la naturaleza lo busca? ¿Porque el Bien se halla inscrito en la naturaleza de cuanto es? ¿Pueden haber otras razones? ¿Cabe decidirlo por nuestra cuenta? Cuando tomamos del fruto prohibido ¿no elegimos el extravío en vez de la inocencia? ¿Acaso pretendemos que la respuesta nos la de un tercero, un espectador imparcial? Como si las plagas se preguntaran si es mejor comer que no comer y nosotros tuvíéramos que darles una respuesta…

Platón estuvo en lo cierto

diciembre 22, 2021 § Deja un comentario

Como es sabido, según Platón, el cuerpo es el zulo del alma. De acuerdo. La cuestión es si esto es verdad. Uno, dejándose llevar por el clima cultural, puede creer que no; que Platón regaba fuera de tiesto. Sin embargo, nuestras creencias, en tanto que dependen en gran medida de lo que nos parece, no interesan a nadie. De hecho, ninguna opinión es nuestra. Al opinar, más bien, replicamos lo que se dice por ahí. Hace falta poner la creencia contra las cuerdas si de lo que se trata es de la aspiración a la verdad, a lo que en verdad tiene lugar frente a lo que simplemente sucede o pasa. Y con respecto al asunto del cuerpo y el alma, lo cierto es que, por lo común, el gen prevalece. Aunque, ingenuamente, opinemos lo contrario.

Imaginemos, por ejemplo, que nos enamoramos de alguien por su carácter, pero con un aspecto sumamente desagradable. Al principio nos diremos, llevados por el entusiasmo que provoca la aparición, que eso no importa. Sin embargo, el cuerpo tiene sus motivos —y un cuerpo sabe que la tara suele ser el signo de una salud deficiente. De ahí que el cuerpo, con el paso de los días, nos empuje a abandonar al deforme. Al final, pesará más el asco que el brillo del alma, al menos porque no hay aparición que dure lo suficiente como para contrarrestar. Pero esto es lo mismo que decir que el cuerpo, por lo habitual, nos obliga a alejarnos de lo mejor de nosotros mismos. Los cuerpos tan solo negocian. Y en los negocios, no hay redención que valga. Esto, sencillamente, es así, salvo que, guiado por el alma, el cuerpo esté dispuesto a abrazar la tara.

Sin embargo, esto no es fácil. Como no lo es ascender hasta la boca de la caverna. Antes uno tiene que morir para sí mismo. Esto es, tiene que aprender a morir. A veces, no puedo evitar la impresión de que el sujeto moderno, en su desprecio de la sabuduría de los antiguos, es como un adolescente, el cual está convencido de que ya ha llegado cuando apenas se ha levantado de la sofá.

Panikkar and Co.

diciembre 20, 2021 § 1 comentario

A tu sparring hay que tomárselo en serio. Y por eso, de entrada, es conveniente reconocer sus razones. Incluso los que condenaron a Sócrates, tuvieron sus buenos motivos (y hay que partir de ahí si uno quiere comprender el alcance de su muerte). Pannikar está en lo cierto cuando defiende la conciencia de pertenecer a lo que, de algún modo, nos supera. Algo perdimos cuando progresamos hacia el individuo. Es lo que tiene sustituir el asombro como actitud fundamental por la sospecha. No hay logro que no entrañe un coste. En este sentido, Merton decía que tarde o temprano deberíamos darnos cuenta de que formamos parte de aguas que nos cubren. Sin embargo, hubo la cruz. Y la cruz impugna la pretensión religiosa del hombre, aquella que pretende restaurar desde nuestro lado la conexión con el fondo nutricio del cosmos. Más aún: nos obliga a entender dicha pretensión como impiedad. No formamos parte. Mejor: algunos sobran. En realidad, muchos. Hay algo roto en el mundo. Y algo que no está en nuestras manos reparar. Aunque tampoco solo en las de Dios. El estoico, al fin y al cabo, hace oídos sordos al clamor de tantas mujeres y hombres. Va con la naturaleza de las cosas. De hecho, es natural que unos se eleven y otros caigan.

seducciones

diciembre 18, 2021 § Deja un comentario

Si alguien nos seduce es porque nos hace creer, por lo común, de manera espontánea, que coincide con lo que esperamos de él… cuando lo cierto es lo contrario: nunca terminará de coincidir. Pues, en realidad, ni siquiera coincide consigo mismo. El hombre y la mujer son, uno para el otro, extraños. Y con la extrañeza conviene mantener la distancia, a pesar de que, sin duda, puedan haber momentos epifánicos. De ahí importancia de las formas, en definitiva, del culto, que, no casualmente, conecta con cultivar o, lo que viene a ser lo mismo, con cuidar.

de la realidad y la aparición

diciembre 17, 2021 § Deja un comentario

Aparición es irrupción. O también, interrupción. Nada más real que cuanto se resite al dominio —nada más real que un dios. Su alteridad se presenta como lo nuevo o, literalmente, extraordinario que altera la continuidad de los días. Por eso no puede durar sin petrificarse. De ahí que el otro —la mujer para el hombre y viceversa— quiebre, como el cuerpo de un ángel, el perímetro de seguridad en el habitamos. Y aquí conviene tener en cuenta que no todo ángel es luz. Hay algo que cojea en la sentencia que equipara ser y permanecer. A menos que permanecer signifique fuera del presente. O lo que es lo mismo, eternidad. Contra los delirios de Nietzsche, quizá la muerte de Dios, aunque fuese inevitable, haya dado paso, antes que a un superman, a una humanidad gris. Ciertamente, no podemos dejar de ir en busca de lo nuevo. Pero en su lugar, tan solo la novedad.

adorable

diciembre 16, 2021 § Deja un comentario

Es cierto que vivimos entre sombras. Tratamos con lo que es tal y como nos viene, esto es, como cosa. Y al hacerlo, inevitablemente perdemos de vista su carácter excepcional: el que sea algo en medio de la nada. Lo que provoca nuestro asombro —lo ab-suelto de cualquier juicio que pretenda dar con su quiditas— no acaba de incorporarse en el día a día. Pues el mundo nos pide, sobre todo, comer. Y comer a diario. De ahí que cuanto provoca nuestro estupor tan solo pueda ser adorado. En este sentido, podríamos decir que la experiencia de lo sagrado es anterior incluso a la experiencia de hallarse bajo el dominio de un dios.

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