Nussbaum 3
junio 6, 2025 § Deja un comentario
¿Es posible que una vida reflexionada, aquella que posee más valor, según Platón —y es así—, se integre en la polis? Nussbaum, como tantos otros que abonan actualmente el campo de la filosofía política, cree que es cuestión de que se cumplan ciertas condiciones sociopolíticas. Es cierto que Nussbaum no solo tiene en mente, cuando se refiere a la necesidad de una vida realizada, a quien se examina a sí mismo en su búsqueda del secreto, de lo que hay más allá de nuestras visiones hasta cierto punto espontáneas. Pero, entonces, uno también podría preguntarse si el bienestar emocional, la posibilidad de realizar nuestras aspiraciones, la interacción amable con el prójimo, etcétera…. se encuentran al mismo nivel de una existencia que se interroga a sí misma en nombre de lo que se presenta o, cuando menos, se intuye como el horizonte asintótico de nuestro estar en el mundo, lo que, en términos que no pretenden ser altisonantes, sería lo verdadero. Ahora bien, lo verdadero es lo que, en defintiva, tiene lugar y no simplemente pasa. Esto es, lo que tuvimos que dejar atrás, precisamente, para lidiar con el mundo.
En cualquier caso, diría que Nussbaum esquiva la cuestión. No todas las aspiraciones se encuentran en el mismo plano. Y no porque haya algunas que, ya de buen comienzo, pactan con el lado oscuro de nuestra condición. Como tampoco podemos entender el bienestar —en definitiva, la felicidad— en términos emocionales. Al menos, porque las emociones son enormemente equívocas. Por no decir, tramposas. Si la felicidad es, en deifnitiva, un saber vivir la pregunta sería, más bien, de qué saber estamos hablando.
De hecho, una vida reflexionada , tarde o temprano, se interrogará sobre el todo. No estamos hablando, por consiguiente, de una afición que se entretiene con un darle vueltas a tarro. Quien jugando al fútbol se pregunta por el sentido de ir tras un balón para colocarlo entre tres palos queda, literalmente, fuera de juego. Y quien se encuentra en esta situación no puede integrarse en la polis como si nada hubiera sucedido… salvo que devenga un irónico, algo así como el actor que, tomándose en serio su papel, no olvida que se trata, en realidad, de un papel. Tras la reflexión, decía Hegel, no vuelve a crecer la hierba. O al menos, podríamos añadir, la misma hierba.
Quizá no fuese causal que Platón concibiese su República como utopía. Pues una utopía no es un ideal al que podamos aproximarnos como quien, por ejemplo, pretende adelgazar. Es un imposible. Sócrates vivió a flor de piel el extrañamiento que va con el cuidado del alma. Al fin y al cabo, estamos en el mundo como si no perteneciéramos al mundo. La diferencia entre nosotros pasa por ser o no consciente de ello. No hay ciudad que valga para el filósofo. Sócrates solo tuvo amigos.
Será que no puedo evitar la impresión de que la filosofía política de Nussbaum es algo así como un manual de autoayuda para la polis.
Nussbaum 2
junio 5, 2025 § Deja un comentario
Más aún: ¿qué puede significar desarrollar las propias capacidades o potencialidades en un mundo donde, a través de las redes o los medios de comunicación, se magnifica lo trivial, en definitiva, la distracción, el entretenimiento, la dispersión? O por decirlo de otro modo, ¿qué supone realizar las propias capacidades donde la mayoría vive como abducida? ¿Acaso es posible, en el contexto de la sociedad liberal, y por eso mismo tolerante con las diferentes concepciones de la vida buena, una reflexión pública sobre lo que en verdad importa o vale la pena al margen de nuestras preferencias? ¿No es cierto que esta reflexión implicaría una crítica del deseo… que el capitalismo, al fin y al cabo, nuestro modo de vivir, no está dispuesto a aceptar? O como decía en la primer entrada dedicada a Nussbaum ¿es posible hablar de la felicidad sin una concepción fuerte del bien —de cuanto vale la pena amar o perseguir? ¿Es posible sin que ello implique una distinción, en el fondo propia de una sensibilidad aristocrática, entre la vida de quienes ascendieron hasta la boca de la caverna y quienes permanecen atados entre sombras? En definitiva, a la hora de enfrentarnos a la posibilidad de una vida lograda, ¿podemos prescindir del memento mori?
sin final
junio 5, 2025 § Deja un comentario
¿Imaginar a Jesús de Nazaret anunciado la irrupción del Reino durante doscientos años? ¿A Mozart, componiendo sonatas a lo largo de quinientos? ¿Podrían soportarlo? Al final, será cierto que, por suerte, no gozamos de la inmortalidad del dios. De ahí que la pregunta decisiva no sea qué eternidad nos espera más allá de la muerte —pues acaso no pudiéramos admitirla—, sinó qué vida podrán recuperar las víctimas de la historia. Y lo inquietante de esta pregunta vital es que la respuesta apunta a lo imposible.
Nussbaum
junio 4, 2025 § Deja un comentario
Es posible que la pregunta por los marcos institucionales y culturales que deberían facilitar el desarrollo de nuestras potencialidades se ahorre alguna que otra cuestión de fondo.
La primera sería la siguiente: cuando admitimos que. con respecto a dicho desarrollo, no hay algo así como un único criterio, esto es, ningún acuerdo sobre en qué consiste una vida lograda, ¿acaso no estamos obligados a situar en el mismo plano una vida que se diga a sí misma que lo único que vale la pena es terminar su colección de sellos antes de morir que aquella que se haya centrado en dar el pan a los hambrientos? ¿Cómo situar bajo los presupuestos del liberalismo democrático aquello que decía Mill de sí mismo, a saber, que prefería ser un Sócrates insatisfecho a un cerdo satisfecho? La satisfacción difícilmente puede presentarse como criterio de una vida lograda. La felicidad se sitúa al margen del par satisfecho-insatisfecho. Más bien, tiene que ver con hacer lo que uno quiere —y por consiguiente, con la libertad interior. Sin embargo, esto último no es posible sin obedecer a un mandato que no podremos cumplir… hasta el final. A lo sumo, permanecer fieles a su demanda —que no es poco. Nada que ver, por tanto, con poder hacer lo que uno desea. Un deseo, al fin y al cabo, reposa sobre una ficción.
La segunda surge a propósito de lo anterior: ¿podemos concebir una vida lograda al margen de la búsqueda de lo que en modo alguno cabrá poseer —de lo que solo admite, literalmente, ser amado y no solo deseado— y, por consiguiente, sin un cierto sentido de hallarnos ante lo que nos supera por entero? Si dudamos, entonces estaría bien que volviéramos a leer el relato de la caverna. Renunciar a ello supondría caer, sencillamente, en el nihilismo. Sin embargo, el liberalismo democrático, en definitiva, nuestro sentido de la tolerancia, no puede admitir dicho relato como normativo… sin regresar a un sentido aristocrático de la existencia.
La tercera: ¿es posible que una vida lograda —una vida que vaya más allá de la dedicación al hobby— no entre en conflicto con la polis? De hecho, si aceptamos la sentencia final de la Apología de Sócrates —una vida reflexionada tiene más valor que una sin examinar—, entonces, y teniendo en cuenta que la polis obvia lo que considera obvio, quien se interroga, aunque sin hallar respuesta, sobre lo que la polis da por descontado no termina de hacer buenas migas con la gente. Más bien, molesta.
La cuarta: ¿puede nuestra realización pasar de largo ante el hecho de que nuestra fina sensibilidad se asienta, como decía Walter Benjamin, sobre documentos de barbarie? La cancelación de quienes, con sus crímenes, hicieron posible que ahora podamos plantearnos cómo alcanzar una vida plena ¿no nos empuja a desantender nuestra responsabilidad histórica? ¿No es como si los hijos del capo, los que gracias a la sangre derramada por su padre viven en la abundancia, dijeran nosotros no tenemos nada que ver con él? Esa renuncia al padre, ¿no conserva algo de la culpa original? Sin embargo, ¿hay redención para esta culpa?
Pues eso.
war
junio 4, 2025 § Deja un comentario
La barbarie está en el origen de una fina sensibilidad. Ya lo dijo Benjamin a propósito de la gran cultura. De ahí que una vez elevados necesitemos condenar a quienes hicieron posible nuestra elevación. “Las bestias no tienen nada que ver con nosotros”, decimos. Las almas bellas ni siquiera pueden soportar una cicatriz sobre su rostro. Toda cultura se refleja en las aguas de Narciso. Pero esas aguas nunca mienten: no eres el que te gustaría ser.
Ahora bien, nuestra condena redime, en cierto modo, a los que hicieron la tierra más fértil con los cadáveres de los vencidos. Pues los convierte en los que fueron sacrificados para que el dios pudiera sonreírnos. Y aquí no vale aquello de que, en verdad, el dios no quiso a esos cruzados. O, al menos, no vale para los que sufrieron la derrota.
una más de Mt
junio 3, 2025 § Deja un comentario
La sorpresa de los justos, una vez son elevados a la derecha de Dios, es sorprendente. Sin embargo, ¿los justos que hayan leído Mt 25 se seguirán sorprendiendo? ¿Qué nos da a entender el texto? Que aun cuando lo sepamos, en el momento crucial, nada sabremos. Todo —cualquier sentido— saltará por los aires. Tan solo, un paso al frente o retroceder. Ante Dios, sin Dios.
trascendencia y Ley
junio 1, 2025 § Deja un comentario
De la extrema trascendencia de Dios se desprende la gracia —el don— y la Ley. Nada más. De ahí el peligro de aproximar a Dios hasta una altura humana, demasiado humana. Pues en ese caso, fácilmente surgen los inspirados, esos que pretenden poseer un talento especial para interpretar lo que Dios quiere aquí y ahora. Y los inspirados son enormemente peligrosos. Por sectarios.
Aquí alguien podría decirnos que es necesario leer los tiempos. De acuerdo. Ahora bien, esa lectura siempre tendrá que ver con las mediaciones, no con el horizonte. Y el horizonte es Mt 25.
profecías
mayo 31, 2025 § Deja un comentario
Con la declaración de la muerte de Dios, Nietzsche actuó, es un decir, a la manera de un sofista, esto es, de un prestigitador del lenguaje. Me refiero al hecho de que poniendo el foco sobre la imposibilidad actual de seguir creyendo en el Dios de la tradición cristiana, lo que alejaba de la mirada del espectador era el hecho de que la voluntad de poder ocupaba el lugar de Dios. Pues, si Dios es el nombre del exceso al que nos hallamos sometidos por completo, entonces Nietzsche no hizo otra cosa —también, como quien dice— que sustituir un Dios por otro. Pues me parece evidente que nos hemos convertido en los títeres de una dinámica cuyo principio es si puede hacerse, debe hacerse. La única salida, según Nietzsche, es la que sintetiza la figura del superhombre: ponerse a bailar más allá de Bien y el Mal. Esto es, siendo indiferente si es sobre las cenizas de los gaseados o entre amapolas. El lema sería si no puedes contra ellos, únete a ellos —y aquí el ellos es la voluntad de poder.
Es cierto que algo de esto también se encuentra en la Biblia. Pues la luz y la oscuridad son debidas, precisamente, a la extrema trascendencia de Yavhé. Basta con leer el libro de Job o Is 45, 7 para caer en la cuenta. Sin embargo, lo que Moisés dedujo de su haber visto a Dios cara a cara —de su enfrentarse a Dios— es el deber de la fraternidad. Ante Dios, es decir, frente a Dios o sucumbimos, o damos de beber al sediento. Y por eso mismo, este mandamiento es de Dios. En realidad, cristianamente, Dios no tiene otro presente que su hacerse presente en el hombre de Dios que permanece fiel a Dios donde Dios en sí mismo se revela como la nada de Dios —o siendo más estrictos, como el aún nadie.
Moisés y Nietzsche ante el abismo
mayo 30, 2025 § Deja un comentario
¿Hay exceso en Nietzsche? Quiero decir, no ya si su pensamiento es excesivo, sino si Nietzsche tiene algo que decirnos con respecto a cómo situarnos ante el exceso de un haber sin porqué, del cual se desprenden tanto la luz como la oscuridad (Is 45, 7). La pregunta es retórica. Pues la verdad es que acaso sea lo único que tenga que decirnos, glosas al margen. Y me atrevería a sostener que en esto consiste su ateísmo. Así, ante el exceso de lo real —un exceso irreductible—, Nietzsche nos invita a ponernos a bailar como Dioniso, siendo irrelevante si es sobre un lecho de flores o sobre los cadáveres de los hijos. En esto consistiría su hybris, su desafío al Dios. Pues es evidente que para Nietzsche hay Dios. Aunque se vista con los ropajes de la nada. Ciertamente, lo que no hay, según Nietzsche, es el Dios titiritero. Pero, en realidad, nunca lo hubo. Y por eso Dios es Dios. Como supo ver Israel —y no sin sufrir hasta los tuètanos esta hallarse en falta de Dios.
Por tanto, Moisés también vio el abismo. Sin embargo, su respuesta fue muy distinta. En vez de entregarse al bailoteo y a la carcajada, descendió con las tablas de la Ley. Pues, frente a la nada de Dios —ante su insobornable trascendencia—, el desafío consiste en crear hermandad: la ira de Dios no nos podrá. Y ello en nombre de Dios. Es decir, en su lugar.
De hecho, ya Bonhoeffer dejó escrito que la existencia creyente se mueve entre la resistencia y la sumisión. Aun cuando es posible que no lo dijera en el mismo sentido.
metafísica y positivismo
mayo 29, 2025 § Deja un comentario
Decimos: el principio es el acto creador, un acto sin sujeto, la negación de sí inherente a la anda, etc. Y entonces surge la objeción del positivismo: ¡esto es incomprensible! Pero ¿por qué es incomprensible? Porque se presupone que cualquier comprensión, cualquier inteligibilidad, es sobre las cosas.
Ahora bien, este intento de comprender el fundamento por detrás ¿no exige el recurso de la analogía? La sustancia como sujeto, que decía Hegel. Y en ese caso ¿no hablaríamos de un intento de decir las cosas últimas, precisamente, como cosas? Sería así… si no fuera porque lo último posee un carácter paradójico o, si se prefiere dialéctico, que impide, precisamente, concretar lo último como cosa… Y de ahí la docta ignorantia.
Ur-Sí
mayo 28, 2025 § Deja un comentario
Dios, en sí mismo, no es nada. Y porque este no es nada es, en realidad, una doble negación, Dios en sí mismo es el acto creador. El big bang fue antes metafísico que físico. El Sí originario —el hágase creador— es el resultado de la negación inherente a la nada. De ahí que el mundo fuese creado “de la nada”. Y de ahí también que la distinción mosaica entre el Dios verdadero y el falso Dios suponga, cuando menos, intuir que Dios es siempre más que dios. Esto es, más de lo que espontáneamente se nos presenta como divino.
Quizá no sea secundario que, bíblicamente, los capaces de Dios fueran, precisamente, los que no formaban parte de un mundo en donde los nobles eran los elegidos de los dioses.
nihilismo y fe
mayo 27, 2025 § Deja un comentario
El nihilismo es un momento necesario de la fe —un momento, literalmente, crucial. Pues la fe es la respuesta al No de Dios —a su negación de sí. Bajo el derrumbe de los cielos, los hombres no pueden evitar preguntarse ¿y ahora qué? ¿A qué estamos obligados? Y aquí caben tres respuestas: la del nihilista pasivo —la depresíón—, la del émulo de Dioniso y la creyente, la fraternidad. Esta última deviene, por consiguiente, un acto de resistencia ante Dios de quienes se encuentran sin Dios, es decir, los cualquiera.
Con todo, esta respuesta, en tanto que creyente, tiene lugar en nombre de Dios, esto es, en su lugar. Al menos, porque el Dios que se revela en el Gólgota es el Dios que, ya desde un principio, no quiso ser nadie sin la respuesta del hombre a su sacrificio. Me refiero, obviamente, al de Dios.
cuidado de sí y paganismo
mayo 26, 2025 § Deja un comentario
El papel de los dioses en el cuidado del alma socrático es, sin duda, residual. Pues este se lleva a cabo en nombre de un amor a la verdad, una verdad que, sin embargo, apunta a una realidad última que hay que perseguir racionalmente y cuya naturaleza anda rozando la nada. Por abstracta. Y esto es lo interesante. Pues en un mundo rebosante de dioses —un mundo en el que los hombres se hallan a merced de poderes arquetípicos a los que debe ajustar su existencia—, la posibilidad de un cuidado del alma que se desmarque de este ajuste —de un armonización con el orden natural— constituye, cuando menos, una rareza. Por no decir, una singularidad cósmica. De hecho, el ajuste va a resultar difícil en tanto que la reflexión —el cuestionamiento de sí con el comienza el cuidado del alma— produce un desplazamiento que está muy cerca del exilio.
Ciertamente, la Atenas del momento facilitó el cuidado del alma. Pero no pudo admitir su resultado, la corrosión de los tópicos que vertebran la cohesión social. Al fin y al cabo, no es posible una ciudad de filósofos. Es decir, de desarraigados mentales. Quizá no sea casual, como supo ver Filón de Alejandría, que la república platónica guarde un cierto aire de familia con la Jerusalén celestial. Pues en ambos casos, la reconciliación apunta a un más allá de los tiempos. En este sentido, Nietzsche fue un pensador pagano: no hay más que fuerzas . Aunque, como heredero del monoteísmo, el paganismo de Nietzsche fuese el de un solo dios. Dioniso.
trayectos de doble dirección
mayo 25, 2025 § Deja un comentario
Cuando eres joven, fácilmente crees que el sexo es la vía para una mayor intimidad. En cambio, una vez hemos cruzado el umbral de la madurez —y, como decía Shakespeare, la madurez lo es todo—, caes en la cuenta de que el camino es el inverso: de la intimidad al sexo. Y la intimidad no solo está hecha con los materiales del impudor, sino también, y quizá sobre todo, con los de las risas y las sonrisas. O los de un poder soportar juntos el silencio. O los de una sensibilidad común. Etcétera. Pues sin el preámbulo de la intimidad, el final del sexo es la constatación —una triste constatación— de que los cuerpos se juntaron, pero no coincidieron.
En cualquier caso, entre una dirección y otra, una enorme gama de grises.
de la integridad y la utilidad
mayo 24, 2025 § Deja un comentario
Probablemente, mentiríamos si con la mentira pudiéramos salvar la vida de aquellos inocentes que son perseguidos para colgarlos de un palo. Sin embargo, Kant, como sabemos, diría que no es esto lo que debemos hacer, moralmente hablando. Hay que decir la verdad siempre. Y solo con el único propósito de decir la verdad. De las consecuencias no somos moralmente responsables.
Ahora bien, cuando estas son indiscutibles, ¿podemos sostener que no cabe ninguna responsabilidad? ¿Qué deberíamos hacer, por ejemplo, si hemos capturado a quien colocó un maletín nuclear que está a punto de estallar en el centro de nuestra ciudad? ¿Ir arrancándole las uñas, pongamos por caso, hasta que nos diga dónde está? Mal, sin duda. O terriblemente mal. Pero ¿necesario?
Kant nos diría que este no es un asunto de la moral, sino, más bien, de la política. Y es así. Al fin y al cabo, la cuestión de la política es a qué estamos moralmente obligados hacer donde no es posible mantener las manos limpias. En clave teológica, podríamos añadir que esto es lo que tiene que Dios y mundo no terminen de hacer buenas migas. De ahí que, en el momento de tratar con el mundo, sea inevitable abrir la caja de Pandora. Quienes proponen el buenismo como solución a los males de este mundo, simplemente se lavan las manos a la Pilato. Pues imagínate que eres el único que se encuentra cara a cara con el hombre del maletín, teniendo el poder de dañarlo. ¿Bastaría con que mantuvieras una conversación o, incluso, que le abrazases? ¿Te encogerías de hombros si no consiguieras que confesase? No es posible moralizar el mundo hasta el final. Y para comprender el alcance de esto último hay que captar el doble sentido de este hasta el final.
”el amor de Jesús”
mayo 23, 2025 § Deja un comentario
A veces, leo testimonios. Quiero decir los escritos de aquellos que narran su experiencia de Dios. Mejor dicho, del amor de Dios. Pues los tiros suelen ir en esta dirección. Los más parroquiales suelen provocarme un cierto sonrojo. Pues suelen insistir en el factor sentimental… con el aplauso entusiasta de los rectores. El problema de esta insistencia es que está muy cerca del onanismo espiritual. Narcisismo con la excusa de Dios. Sin embargo, no habría nada que objetar… si estas experiencias no se presentasen como el no va más. Pero hay más —y este más no es algo que podamos preferir.
De hecho, quienes han topado cara a cara con Dios permanecen sumidos en el estupor. Poco que decir y mucho por hacer. Basta con leer los evangelios o las vidas de algunos santos, para caer en la cuenta de que quienes dieron un paso al frente lo dieron tras haber dejado de sentir a Dios. Y porque hay quienes lo siguen dando, podemos creer en Dios. De ahí el sonrojo al que me refería antes. Pues ¿cómo podemos hablar de nuestra experiencia de Dios sin apuntar a quienes nos dieron la fe? Y no sin caer antes de rodillas.
absolute
mayo 20, 2025 § Deja un comentario
El absoluto es silencio y oscuridad impenetrables. El no es nada de un puro haber. De ahí que no quepa ninguna visión de lo absoluto —ninguna perspectiva. Desde la nada de fondo, Nietzsche creyó que el resto no era más que voluntad de poder, ruido y furia. Que las perspectivas eran perspectivas de la nada, meros instrumentos del dominio.
Israel, en cambio, hizo otra lectura. Pues que Yavhé no sea un dios, entre otros, sino el nombre de Yavhé, un nombre a la espera de un referente —o dicho de otro modo, que Dios, en cuanto tal, carezca de concepto— significa que la vida es don, gracia, bendición. Pero también que debemos preservarla de la impiedad del mundo. Y luego, ya veremos. No es exactamente lo mismo. Aunque Nietzsche e Israel estuviesen muy cerca, uno del otro.
De hecho, Nietzsche comprendió perfectamente de qué iba el asunto. O Dioniso, o Cristo. Tertium non datur. O mejor, de haber un tertium, este tendrá que ver con nuestra estupidez, es decir, con un no habernos enterado aún de qué va la película.
un Nietzsche casi cristiano
mayo 19, 2025 § Deja un comentario
Probablemente, Nietzsche comprendió mejor que muchos cristianos el alcance del cristianismo. Pues la cruz significa, precisamente, la muerte de Dios. De ahí el nosotros lo hemos matado que sucede al Dios ha muerto de la Gaya Ciencia. Un cristiano señala —o debería señalar— a un crucificado cuando se le pregunta dónde está Dios. Y el crucificado, conviene tenerlo muy presente, murió como un apestado de Dios. En realidad, no hubo ningún deus ex machina en el Gólgota.
Ciertamente, el cristiano no se queda al pie de la cruz. Pues hubo resurrección. Y Nietzsche, obviamente, fue muy consciente de ello. Pero, por eso mismo, no pudo evitar comprender el cristianismo como una brutal ironía. Pues, siendo la resurrección un imposible, es como si el cristianismo nos estuviera diciendo que no hay esperanza para los malditos de Dios —los pobres, las víctimas de la historia, lo que no cuentan para nada ni para nadie.
Ahora bien, lo que Nietzsche no supo ver, preso de un positivismo de fondo, es que no hay otra realidad que la imposible. Pero este es un tema… del cual ya hemos hablado unas cuantas veces.
entender no es comprender
mayo 18, 2025 § Deja un comentario
Donde partimos, a la hora de dar en el clavo de lo verdadero, de la pregunta por la certeza —donde lo primero es asegurar la correspondencia entre nuestras representaciones mentales de los hechos y los hechos— , lo verdadero inevitablemente será objeto. Y, por eso mismo, lo que se encontrará fuera del mundo —lo inobjetable— ya no será Dios, sino el sujeto del conocimiento, el ego cogito. Esto significa que el sujeto del conocimiento, al devenir absoluto, queda separado del individuo que existe —y existir significa estar en el mundo como arrancado.
Sin embargo, solo quien existe se enfrenta a la nada de un puro haber, a su irreductible alteridad. Para el ego cogito el en sí de la alteridad tot court tan solo puede presentarse como la ignotum X del conocimiento, en modo alguno como autoridad. Quiero decir que el ego cogito es incapaz de vincular la experiencia del don —de la gracia— a la del deber que se desprende de ella. Ahora bien, es incapaz porque, al ocupar el lugar de lo absoluto, no puede comprenderse como aquel que se encuentra en manos de. Y aquí no tengo en mente a ningún ente superior. Pues de haberlo, nuestra dependencia sería meramente circunstancial.
androides que cuentan ovejas eléctricas
mayo 15, 2025 § Deja un comentario
La realidad es aquello que, cuando uno deja de creer en ella, no desaparece.
Philip K. Dick
curso de lingüística general
mayo 13, 2025 § Deja un comentario
Hay dos manera de situarse ante la dimensión desconocida. O también, de encontrarse abiertos a lo que nos supera. La primera es la más común: hay signos. Como el humo que vemos apunta a la combustión que no vemos. De ahí nace el sentimiento de formar parte. La segunda, en cambio, comprende simbólicamente la existencia. Y la comprende a flor de piel. Pues el símbolo, propiamente, remite a la parte que falta de una unidad original, una parte que perdimos de vista in illo tempore y cuya naturaleza, de haberla, ignoramos. Es lo de la rosa sin porqué del Silesius.
La música de fondo de la primera es armónica —y de ahí que su horizonte sea, precisamente, el de sintonizar con la buena onda. La de la segunda, disonante. Hay algo en lo dado que no podremos reparar por nuestra cuenta y riesgo. Aunque tampoco parece que pueda hacerlo un deus ex machina. Al menos, porque el carácter irreparable de la totalidad arraiga en un más allá de cuanto es, incluida la dimensión desconocida. Aquí lo que está en juego no es la posibilidad de armonizar —pues existimos como los arrancados—, sino un tener que responder a la situación.
La primera, termina con un dejarse llevar de corte ascético. Y eso, sin duda, puede resultar saludable. La segunda, con un primero obedeceremos y luego ya veremos. Y aquí la obediencia, la cual no excluye un hallarse en gracia, pasa por Mt 25… lo que ya nos da a entender, de por sí, que no estamos ante una variante de la antigua gnosis. Pues los salvados ignoraban que dieran de comer al hambriento en nombre de Dios. Puede que la carga de profundidad de ambas espiritualidades no sea la misma. Ni quizá complementarias. Aunque tampoco inevitablemente excluyentes.
la tecno del alma
mayo 12, 2025 § Deja un comentario
El cuidado de sí va con el trabajo sobre uno mismo. En esto los estoicos fueron unos expertos. Así, Marco Aurelio, a la hora de vencer la tentación de caer en los brazos de una mujer, recomendaba imaginarla como una saco de vísceras que corre hacia ti. Ciertamente, efectivo… si uno consigue interiorizar la imagen. Y del estocisimo al cristianismo medió un paso. El monje siempre fue un soldado. Es posible que las profundidades más oscuras del alma masculina se materialicen a través de la figura del héroe. Los cowboys, aunque supieran gozar del cuerpo de una mujer, nunca quisieron permanecer en el hogar.
Sin embargo, más inquietante sería que el anhelo más abisal de una mujer fuese, precisamento, retener al héroe, algo así como un imposible. Y aquí uno podría preguntarse en qué podría consistir el cuidado de sí donde no cabe lidiar con las contradicciones del propio deseo.
antropomorfismo
mayo 10, 2025 § Deja un comentario
Tras las espiritualidades sin Dios —las que podríamos denominar oceánicas— hay, sin duda, un intento de evitar el antropomórfismo del teísmo tradicional. Y esto, tras la crítica ilustrada a la religión, podemos entenderlo. Sin embargo, lo que dichas espiritualidades colocan en lugar del espectro paternal es un poder anónimo… del que no cabe esperar ninguna redención, sino, a lo sumo, una mejor salud. Como si, en el fondo, se tratase de depurarse siguiendo una dieta detox.
Nada que objetar… si no fuera porque no hay dieta —ni gnosis— que responda a la pregunta sobre el destino de los gaseados de la historia. Y es que sin resurrección de los muertos no hay redención. O lo que es lo mismo, sin una voluntad de fondo que busque la justicia, por así decirlo. Al océano le da igual disolver muñequitos de sal que hundir las pateras.
No obstante, la resurrección es tan increíble como imposible. la esperanza creyente no es, propiamente, una expectativa de la que podamos hacernos una idea. En cualquier caso, al rechazar la resurrección de los muertos por imposible, olvidamos que, en realidad, la fe en Dios siempre apuntó a lo inviable en nombre de. Comenzando por el Dios que se revela en el Gólgota.
problemas de lógica
mayo 9, 2025 § Deja un comentario
“Cada uno tiene su manera de expresar el cariño” -escucho, como quien no quiere la cosa, en un café. De acuerdo. Pero ¿vale cualquier manera? No me atrevería a decirlo. Y creo que tampoco lo firmaría quien lo dijo. Muchos tópicos están para no entrar al trapo: de esto no vamos a hablar. O incluso: sobre esto no quiero pensar.Mosca cojonera no fue simplemente un apodo para Sócrates.
Moisés ante Yavhé
mayo 8, 2025 § 1 comentario
Solo en la intimidad somos lo que somos, es decir, nadie. Aún. Como Yavhé ante Moisés. De aquí que la mayoría busque desesperadamente la distracción, ir de un sitio a otro como gallina sin cabeza. A nadie le gusta no ser, en el fondo, el que es: nadie. Sin embargo, esto tiene que ver con lo que preferimos, no con lo que queremos. Y es que, probablemente, lo que quisiéramos es desaparecer, habiendo, eso sí, dejado alguna huella. No en vano somos una réplica, acaso defectuosa, de Dios.
sin juez
mayo 7, 2025 § Deja un comentario
Nihilismo significa no habrá juicio. Da igual haber sido un genocida que Francisco de Asís. Nadie —ni nada— nos juzgará. Esto es, no esperes un nuevo comienzo. Tan solo el eterno retorno de lo mismo.
Por tanto, no nos enfrentamos al nihilismo poniendo encima de la mesa un ideal —o no, sin caer en el ridículo—, sino con otra actitud frente a la nada. De hecho, la disyuntiva ya la planteó Nietzsche en su momento: o Cristo o Dioniso. Y es que ambos, a una enorme distancia del común de los mortales, se acercaron al abismo. Y el abismo les devolvió la mirada.
La respuesta, sin embargo, no fue la misma. Dioniso se puso a bailar. Y esto, de algún modo, supone hacer las paces con los poderes demoníacos que nos superan. El crucificado, en cambio, en su respuesta a Dios —a su silencio— se enfrentó al lado oscuro de Dios. Y se enfrentó con Mt 25, por así decirlo. En el primer caso, no hubo resistencia, sino una salida por la tangente. En cambio, sí hubo resistencia en el segundo. Aunque aquí esta sea el envés de la sumisión. En tanto que expresa una rebeldía de fondo, la obediencia cristiana es, de hecho, paradójica . Al fin y al cabo, el enfrentarse a Dios se lleva a cabo en nombre de Dios. Esto es, en su lugar. De ahí que quien nos juzga —quien nos sitúa en la posición de quien debe responder a la acusación— no es Dios, sino su lugarteniente. En cristiano, Dios hecho hombre.
regreso al Gólgota
mayo 3, 2025 § Deja un comentario
El catolicismo romano se encuentra en fase terminal. Es obvio. Y no solo porque en Europa ya no sepamos qué hacer con el Dios que cuelga de una cruz, sino también porque China es, salvo imprevistos, el futuro. Y China es Confucio. O el Tao.
Sin embargo, si prescinidimos de la dimensión política del asunto, esta situación fue, de hecho, la del Gólgota. Pues no dio la impresión de que Dios estuviera de parte de su enviado. Así, me atrevería a decir que la respuesta cristiana a la crisis del cristianismo no pasa por actualizar un sentido que se supone garantizado. Más bien, por recuperar la respuesta de Israel a los pies del Sinaí: primero obedeceremos y luego ya veremos. Esto es, Mt 25 y esperar lo que no está en nuestras manos anticipar. Ni siquiera idealmente. Al fin y al cabo, las imágenes de la esperanza creyente siempre fueron delirantes.
la vida y la supervivencia
mayo 2, 2025 § Deja un comentario
Al fin y al cabo, nadie vive hasta que no resucita. La crisis es el principio. Antes, tan solo la inercia, la distracción, el polvo bajo la afombra. Israel, cuando menos, lo intuyó hace ya milenios. Como caídos, hemos de enfrentarnos a la culpa de Adán. O por decirlo en clave psicológica, se trata de sobrevivir al fracaso de nuestros padres. Aunque también es verdad que ello no dependerá solo de nuestras fuerzas.
trois brèves pièces pour piano (3)
mayo 1, 2025 § Deja un comentario
Dice el puritano, por ejemplo: hemos de en valorar el presente o evitar siquiera tener tentaciones. De acuerdo. Pues sería lo ideal. Pero la pregunta es si podemos hacerlo. Y la respuesta es que no. El puritanismo olvida que existimos como los que cayeron. De ahí su rigidez, su impostura, su máscara. En realidad, esta posibilidad depende de un hallarse en gracia. Y la gracia, al menos la que nos vuelve a poner en pie, siempre se nos dio al pie de una cruz. Nadie vive hasta que no está de vuelta. O por decirlo en cristiano, hasta que no regresa de los gólgotas con vida.
trois brèves pièces pour piano (2)
abril 30, 2025 § Deja un comentario
Dice el positivismo: el amor de una madre no es más que instinto encubierto de palabras que sobran. Pero ¿es así? No me atrevería a decirlo. Y es que, de por sí, ya es algo más. Tan solo porque la vida del hijo, incluso el instinto, es una excepción —un milagro— desde el fondo de la nada que abraza cuanto hay.
Ahora bien, este aparecer ¿no sería, por eso mismo, apariencia, un como si fuese un milagro, esto es, algo que solo tendría que ver con nosotros, los impresionables? Sin duda, lo sería… si fuese una perspectiva, un manera de ver lo que está más allá de cualquier perspectiva (y por eso mismo, permanece invisible). Así, en los cuerpos bellos, pongamos por caso, se muestra —se hace presente, aparece— una belleza que, en su carácter absoluto, no aparece. Pues los cuerpos bellos son siempre hasta cierto punto o relativamente bellos, nunca por entero. Lo dicho: en perspectiva. Pero el que haya algo en vez de nada no admite una descripción, ni, consecuentemente, una perspectiva. En vez de perspectiva, asombro. Al fin y al cabo, y a diferencia de los hechos, el acontecimiento del haber de lo que hay no representa nada. O mejor, representa la nada, esto es, ocupa su lugar. O como decía el Silesius con respecto a una rosa, a saber, que es sin porqué. Para una madre, la vida del hijo no ejemplifica ningún hijo ideal —o en platónico, la idea del hijo. Es don. Y ante el don, únicamente cabe dar gracias. De nada.
En cualquier caso, de la perspectiva dependería el caer en la cuenta o no.
trois brèves pièces pour piano (1)
abril 29, 2025 § Deja un comentario
Si Dios se apareciera, entonces no sería Dios, sino, a lo sumo, un ente superior. Más aún: si se apareciese y permaneciese ahí, frente a nosotros, o si se prefiere, a nuestro lado, entonces, con la costumbre, dejaría de parecernos incluso un dios. Dios solo puede valer como desaparecido. Esto es, como espíritu. Y por eso mismo, como el que ha de regresar. Eternamente.
De hecho, esto es lo que proclama el cristianismo: que Dios solo puede aparecer como hombre de Dios que, experimentando el abandono de Dios, se abandona a Dios.
formulación
abril 28, 2025 § Deja un comentario
Aun cuando en la práctica funcione como tal, el cristianismo no es una religión al uso. Al menos, porque la encarnación de Dios —que el crucificado sea el cuerpo de Dios— supone la quiebra de lo que espontáneamente se experimenta como divino. No hay Padre sin Hijo —y viceversa. Esto es, Dios no tiene otra entidad, otro quien, que el de aquel que murió colgando de un madero. ¿Aún no lo hemos pillado? ¿Quizá porque cuesta incorporar la revelación sin los recursos de la imaginación? ¿O quizá porque nos resulta más satisfactorio incorporarla fantaseando con un padre espectral que estando al pie de la cruz o, en su lugar, teniendo muy presentes las historias que hay detrás de las fórmulas de la fe?
dependencia del padre
abril 27, 2025 § Deja un comentario
Schleiermacher dejó escrito que la fe arraiga en un sentimiento de dependencia, se sobreentiende que con respecto a Dios. Pero ¿de qué Dios?
La dependencia es propia de los niños. O de los perros más fieles, como dijera Hegel. Y, ciertamente, quien ha tenido un padre que le cogiera de la mano cuando comenzó a dar sus primeros pasos lo tiene más fácil a la hora de sentir que hay una padre espectral que se preocupa por él, algo así como una variante del ángel de la guarda.
Sin embargo, los tiros de la paternidad de Dios, conforme a los textos bíblicos, no parece que vayan por ahí. Pues esta apunta a la Creación. Y la Creación concluyó en el séptimo día, aquel en el que Dios se retiró a un más allá inaccesible. Es verdad que en los fragmentos debidos a J, Dios se presenta como un personaje que está muy encima de sus elegidos. Como si fuese un marcaje al hombre. Pero, una vez Israel, tras la dura experiencia del exilio, abandona la monolatría para decantarse por el monoteísmo más estricto, la presencia de Dios es, incuestionablemente, la de un Dios por venir.
Por consiguiente, la dependencia a la que se refería Schleiermacher en verdad no se daría con respecto a un ente superior que imaginamos como un padre espectral, sino en relación con lo que se desprende de la radical trascendencia de Dios. Según Israel, el don de la vida y el deber de preservarla a cualquier precio frente a nuestra indiferencia o impiedad, esto es, la Ley. El cristianismo añadirá a lo anterior, el seguimiento y la esperanza de que al final nada caerá en saco roto.
Es posible que, teniendo en cuenta lo anterior, hoy en día lo tengamos más fácil para sintonizar con esta fe. Pues la figura del padre hace tiempo que saltó echa pedazos. Muchos hijos, hoy en día, experimentan la ausencia de un padre genuino, de aquel que, dándote la mano también es capaz, sin embargo, de negarte la filiación. Ciertamente, este echar en falta podría dar pie a imaginar, por compensación, un padre espectral al igual que los niños solitarios se imaginan un amigo invisible. Y algo de esto hay en el actual revival religioso, ambigüedades al margen. Pero hoy en día el efecto de la ausencia de Dios es, por lo común, el narcisismo. Y un narcisista solo sufre la falta de espejos. No fue este efecto el que experimentó Israel. Precisamente, porque padeció dicha ausencia. Y hasta el tuétano.
hallarse en paz
abril 26, 2025 § Deja un comentario
Hallar la paz. Es decir, haber abandonado la posición de quien se encuentra sub iudice. Como si hubiéramos sido exculpados de nuestros fracasos. Como si nuestra existencia fuese absoluta, literalmente, absuelta. Como si fuese la de un dios. En la paz, no somos nadie. Al fin. Hay sol. Las olas alcanzan la arena serenamente. Eso basta. Nada más. Para el dios, nunca hubo un más allá que no fuese el de la caída.
Pero ¿exculpados también de nuestros crímenes? Eso no dependerá de nosotros, sino de que nuestros muertos puedan perdonarnos. Pero para ello deberían resucitar. O esto, o aceptar que no hay redención para el genocida. A lo sumo, la inocencia del monstruo, la que se cegó al porvenir de una genuina alteridad.
inviable
abril 25, 2025 § 1 comentario
Creer en Dios no es tanto creer en la posibilidad del milagro como en la de lo imposible. En todo caso, el milagro sería un trailer. Evidentemente, hablamos de un poder capaz de resucitar a los muertos. Ahora bien, por eso mismo, es difícil que crea quien no parte de un hallarse en manos de —quien, ingenuamente, dé por descontado que es cierto que uno puede lograr cuanto se proponga. Tú sí que puedes.
La condición material de este sentimiento de dependencia fue, hasta hoy, la figura del padre. Pero ya no hay padres que valgan. Y de esas lluvias, estos lodos. El malcriado no puede creer. A lo sumo, se conducirá, espiritualmente, por lo que sabe o cree saber, algo así como seguir una dieta.
el espíritu como tercera persona
abril 24, 2025 § Deja un comentario
El espíritu de Dios es lo que queda de Dios donde ya no queda nada de Dios. Un ánimo —una fuerza, un poder. Pero ¿por qué ese poder se nos impone? ¿Acaso no podría entenderse como la respuesta de la interioridad al acontecimiento de la cruz, tras el tercer día? Quizá… si no fuera porque esa fuerza procede del exterior, al fin y al cabo, de la escena del Gólgota.
gay
abril 23, 2025 § Deja un comentario
Leo en una entrevista a una psicóloga: el homófobo no puede soportar al gay porque no puede admitir al homosexual que lleva dentro. De acuerdo. Pero la pregunta es si eso tiene que ver con lo que el homófobo es. O por decirlo en general: si lo que somos se reduce a nuestro inconsciente. La tesis habitual insiste en que somos lo que dicta nuestro insconsciente, en definitiva, aquello que nos hace posible o explica: el gen, el cerebro, la circunstancia… Pero ¿es así? Tengo mis dudas. Pues más bien diría que somos el conflicto con aquello que nos explica. Y por eso mismo, algo más que lo que nos explica.
Jakob y el ángel
abril 22, 2025 § Deja un comentario
¿Por qué Jakob en Penuel se enfrentó al ángel de Dios? Es, cuando menos, extraño. ¿Acaso Dios le desafió? El combate ¿solo tuvo que ver con Jakob —con su orgullo? En el cuadro de Rembrandt, una verdadera clave hermenéutica, no puede distinguirse la lucha del abrazo. ¿Deberíamos concluir que quien abraza a Dios —o es abrazado por Él— no puede menos que enfrentarse a Dios? ¿O más bien que los que se enfrentran a Dios terminarán siendo abrazados por Él?
Puede que Jakob supiese mejor que nosotros qué significa estar ante Dios. Como también Job. ¿Acaso el clamor de Job no fue una pro-vocación? ¿Es que la experiencia de Dios no comienza con un vivir a flor de piel su impiedad —su indiferencia, su extremo más allá? ¿Podría ser diferente tratándose, precisamente, de Dios? Hablar del amor de Dios antes de hora ¿no conduce a un dios a medida de nuestra necesidad de amparo?
Si el relato lo hubiera escrito un cristiano, el abrazo de Dios hubiese sido el del crucificado. Pues, según el cristianismo, la respuesta de Dios a la provocación del hombre —su Palabra— fue un abandonado de Dios que murió perdonando a sus verdugos. Como es sabido, fue Bonhoeffer quien dijo que ante Dios estamos sin Dios. Esto es, enfrentados a su misterio. Y de ahí Mt, 25. O en judío, la Ley que nos obliga a la fraternidad. Pues solo caemos cuenta de que somos hijos de un mismo Padre donde permanecemos expuestos al silencio de Dios.
dime de qué te alabas…
abril 21, 2025 § Deja un comentario
Quien necesita decirse a sí mismo lo bueno que es, necesita decírselo porque en el fondo sabe que no lo es. Algo parecido podríamos decir de quien está orgulloso de su fe. De hecho, los evangelios son claros al respecto. Por ejemplo, Lc 18, 9-14. Cuanto más cerca, más lejos. Siempre.
dos perspectivas y una sola esperanza
abril 20, 2025 § Deja un comentario
El asombro, como punto de partida. La rosa es sin porqué. No obstante, diría que ante lo dado —el motivo de nuestra admiración… y perplejidad— caben dos posiciones. O bien creemos que todo nos ha sido ofrecido por el Dios que habita en la alturas al modo de un ente superior; o bien, que el don es un testamento, en el sentido casi forense de la expresión. En el primer caso, hay mapa mental —y un mapa mental no resiste la crisis del Gólgota. En el segundo, hay interrogación de fondo, y en definitiva, fe. Pues la fe es permanecer a la espera de Dios: ¿volverá? Y la espera va con el clamor: maranathá.
Ahora bien, ¿qué Dios espera el creyente? Por lo común, algo así como un deus ex machina. Sin embargo, el cristianismo ofrece una respuesta, cuando menos, desconcertante: el que esperábamos muere como un apestado de Dios. Ciertamente, la historia no termina con la cruz. Pero el último capítulo admite una doble lectura. La primera es la literal: el crucificado regresa con vida de la muerte —y esta vida es la vida de Dios. La segunda, en cambio, es irónica. Como si se nos dijera, al tratarse de un imposible, que no hay solución.
En cualquier caso, y a la hora de pensar la resurrección, fácilmente olvidamos que no se trata de una expectativa —quizá lo fuese para los testigos de la resurreción, pero ya no puede serlo hoy en día—, como de tampoco un ya me gustaría, sino de una esperanza “a la judía”: es lo que debe acontecer en nombre de. Y aquí no hay saber de por medio. Ni siquiera supuesto.
