transporting
septiembre 26, 2010 § Deja un comentario
variaciones sobre el Chad
septiembre 24, 2010 § Deja un comentario
Si la diferencia entre darlo todo o casi todo es infinita, entonces la diferencia entre darlo casi todo y no dar nada es, sencillamente, ridícula.
K2
septiembre 23, 2010 § Deja un comentario
La verdadera profundidad del hombre es la altura.
L. Zeise
historias bíblicas (2)
septiembre 22, 2010 § Deja un comentario
Pocos años después de la Segunda Guerra Mundial, un doctor examinaba a una mujer judía que llevaba un brazalete hecho con dientes de niño, montados en oro. «Un hermoso brazalete», observó el médico. «Sí —respondió la mujer—, este diente pertenecía a Miriam, éste a Esther y este otro a Samuel…» La mujer mencionaba los nombres de sus hijas e hijos según sus edades. «Nueve hijos —agregó—, y a todos ellos les llevaron a la cámara de gas.» Horrorizado el médico preguntó: «¿Cómo puede usted vivir con tal brazalete?» La mujer replicó tranquilamente: «Ahora estoy a cargo de un orfanato en Israel».
(cita de G. Moser)
de un café con Gan
septiembre 22, 2010 § Deja un comentario
¿La eternidad? No el tiempo sin final, sino el final del tiempo. Mejor dicho: su falta, su contracción. Sin embargo, ¿a quién puede contraérsele el tiempo? La respuesta es difícil de admitir, pues solo para quienes se encuentran sometidos a la urgencia de una demanda infinita no puede haber ya tiempo. Se puede, con todo, ser más sutil. Y es que cuanto más cerca estás de Dios, más lejos —o bien: cuando lo alcanzas, aún has de partir—: los elegidos son quienes se han quedado sin tiempo para responder. Son los desencajados. El resto aún tiene ilusión. 1 Co 7, 29, por supuesto.
of course
septiembre 21, 2010 § Deja un comentario
ciégate para siempre / la eternidad está llena de ojos
Paul Celan
arqueología del saber
septiembre 21, 2010 § Deja un comentario
Es posible que hayáis matado a Dios bajo el peso de todo lo que habéis dicho de Él. Pero no penséis que, a partir de todo lo que decís, vais ha hacer un hombre que viva más que Él.
M. Foucault
Gn 1,1-2,3
septiembre 21, 2010 § Deja un comentario
Ideas:
1—»Dios creó cielo y tierra»: ¿un Dios más allá del cielo?
2— «Y Dios dijo: que haya luz. Y hubo luz». ¿Una creación por la palabra? ¿Cómo es posible que todo sea debido a la palabra de Dios —que todo se encuentre sometido a su voluntad—? Mejor aún: ¿qué sentido de la realidad se da aquí por sentado?
3— ¿Que el hombre sea «a imagen» de Dios no implica, más bien, una abismal desemejanza? ¿Cómo es que además se añade un «será semejante a nosotros»? ¿Y por qué este plural?
(Moraleja: todo es debido a Dios, aun cuando la causa de todo cuanto existe sea, sin duda, una cosa entre otras…)
el viejo Dietrich
septiembre 21, 2010 § Deja un comentario
Un Dios que ‘existe’ no existe.
D. Bonhoeffer
carpe jugulum
septiembre 20, 2010 § Deja un comentario
Cita de Marc y Pau Espin:
«Claro, claro. Así es la gente. Pero si yo lo hubiera visto, allí de verdad, vivo de verdad, lo llevaría dentro como una fiebre. Si yo pensara que existe un dios a quien de verdad le importa […] la gente, que los vigila como un padre y los cuida como una madre… bueno a mí, no me pillarías diciendo cosas como todo se puede ver siempre desde dos lados o tenemos que respetar las creencias de los demás. A mí no me encontrarías siendo amable en general con la esperanza de que todo acabara saliendo bien, no si esa llama estuviera ardiendo dentro de mí como una espada implacable. […] Tú dices que los tuyos ya no queman a la gente ni la sacrifican, pero eso es lo que significaría la fe verdadera, ¿entiendes? Sacrificar la propia vida a la llama, día tras día, declarar su verdad, trabajar por ella, respirar su alma. Eso es la religión. Todo lo demás no es más… no es más que ser amable. Y una forma de estar en contacto con los vecinos.»
Terry Pratchett
Chad
septiembre 20, 2010 § Deja un comentario
La diferencia entre darlo todo o casi todo es infinita.
Marc Vilarassau sj
(de una conversación con Gan)
sobre la cría de palomas
septiembre 19, 2010 § Deja un comentario
Creo que podemos diferenciar entre dos modos de comprender esto del espíritu. O bien, el espíritu se entiende como una fuerza, o bien, como resto. En el primer caso, se trata de poseer la fuerza (o, si se prefiere, de ser poseído por ella). En el segundo, de lo que puede nacer con vida en medio de la muerte. En el primer caso, el espíritu sobrevive a la muerte del cuerpo. En el segundo, no hay más resurrección que la de la carne. En el primer caso, el cuerpo encubre el espíritu que habita en el interior del hombre. En el segundo, el espíritu es un cuerpo sin espíritu. En el primer caso, es cuestión de purificarse. En el segundo, de responder.
judaicas (2)
septiembre 19, 2010 § Deja un comentario
Para el judío, Dios no es una posibilidad del presente. En cualquier caso, un por-venir. Mientras tanto, no cabe hacer otra cosa que obedecer a quien ocupa su lugar.
enrojecer
septiembre 18, 2010 § Deja un comentario
Nietzsche lo defendió sin rubor: la violencia es más originaria que la bondad. Esto es: más verdadera, más necesaria. La cuestión es si el origen ha de comprenderse al mismo tiempo como un final, un límite, un destino. Occidente no lo discute: la primera cosa —ese arjé— es, indefectiblemente, algo último. En este sentido, nada nuevo podemos esperar, esto es: nada más allá de la violencia. De otro modo: o la bondad –ese Sí indiscutible— coincide con el fin del Mundo o no es otra cosa que un encubrimiento de la violencia —en nietzscheano, una modalidad del resentimiento—. En este sentido, el Apocalipsis se revela como la fatalidad de la fe bíblica.
(Sin embargo, que la bondad que define lo humano del hombre esté ligada a un por-venir absoluto —o, en judío, a la irrupción de un Dios para quien el Mundo es, sencillamente, inhabitable— es algo que, cuanto menos, debería llenarnos de estupor. Y es que la existencia creyente, al fin y al cabo, no es creíble salvo como una forma de enajenación.)
se trata de las cuatro paredes
septiembre 11, 2010 § Deja un comentario
Nadie logra poseerse —nadie puede llegar a ser el «dueño de sí mismo»—. Existimos descentrados y no puede ser de otro modo. La razón es simple: no podemos reconocernos en lo que nos constituye como Yo en tanto que el Yo solo es posible gracias a esta imposibilidad. En definitiva, somos ese no poder admitir como propio aquello que nos explica. Así podríamos decir, parafraseando a Kafka, que hay explicación, pero que no es para nosotros. O siendo más judíos: nuestra existencia no puede ser justificada por aquello que la explica. En este sentido, somos en relación con un pasado, por defecto, inmemorial. Un Yo solo es posible donde el no original —en freudiano, el trauma— es encubierto por la piel de cordero del personaje. Al fin y al cabo, uno siempre llega demasiado tarde a sí mismo. Sin embargo, a pesar de esta falta de puntualidad, seguimos siendo quienes no pueden eludir ese deber imposible de llegar al fondo de sí.
sin centro
septiembre 11, 2010 § Deja un comentario
Con todo, diría que solo los que permanecen cerca del corte original —solo los que no pueden centrarse en sí mismos— pueden cargar con el peso de la vida del otro y, por consiguiente, de la otra vida.
no hay humo sin Freud
septiembre 11, 2010 § Deja un comentario
Si de la actitud freudiana debiera inferirse una determinada ética en relación con la muerte, esta tendría sin duda el sentido de una desconfianza frente a cualquier entusiasmo […] y el de una lucidez que no disimulase la inexorable intrincación de mi propia muerte con la del otro.
Jean Laplanche
hálitos
septiembre 8, 2010 § Deja un comentario
La verdad terapéutica del libro sagrado es, al fin y al cabo, muy simple: el hombre sólo puede liberarse de la vana idea de bastarse a sí mismo y, por consiguiente, de la desilusión, obedeciendo ciegamente a un mandato insoslayable. Y, por defecto, un mandato insoslayable solo puede venir de Dios. Pero, cuando ya ni siquiera se olfatea el tufo del único Dios que puede hacerse valer, no hay más libertad que la que pasa por la obsesión, pues la obsesión es lo que queda de la ciega obediencia a Dios una vez dejó de existir el Dios que podía provocarla.
James Brown
septiembre 8, 2010 § Deja un comentario
El hombre y la mujer encajan solo cuando representan, uno para el otro, el arquetipo. De este modo, la Mujer es el el fantasma del hombre y vicerversa. Sin embargo, en tanto que individuos —en tanto que seres desencajados— están obligados a encontrarse. Sin duda, el encaje y el encuentro no pertenecen a un mismo orden.
feeling
septiembre 6, 2010 § Deja un comentario
Necesidad de cultivar el sentimiento de extrañeza, de poder incluso extrañarse de la propia intimidad. Cuando permaneces a la espera, todo resulta tan extraño…
Ghostbusters
septiembre 5, 2010 § Deja un comentario
Lo real, en tanto que algo otro en verdad, al fin y al cabo, algo en esencia extraño, ajeno, indigerible…, posee el halo de lo fantasmagórico. O lo que viene a ser lo mismo, tan solo el fantasma es real.
old monk
septiembre 4, 2010 § Deja un comentario
Cuando tu cuerpo es capaz, aún no tienes ni idea. Cuando al fin posees una cierta idea de lo que va todo esto, entonces tu cuerpo ya no puede seguirte. Así, no debería extrañarnos que en la aspiración a la vida verdadera se esconda un desafío contranatura, pues quienes aman la verdad acaso no pretendan otra cosa que alcanzar la visión de los cien años cuando aún pueden mantenerse en pie.
Tales
septiembre 4, 2010 § Deja un comentario
Si todo es una y la misma cosa, todo vale por igual. Pero si todo vale por igual, entonces nada vale. El nihilismo habita agazapado en los límites de la abstracción.
esa situación
septiembre 4, 2010 § Deja un comentario
El hombre no es su deseo, sino la distancia —la enajenación— que experimenta con su propio deseo. Quien vive a flor de piel —quien no cree ser más que su impulso más intenso— aún le queda mucho camino por recorrer. Otra cosa es que el hombre tampoco sepa a ciencia cierta qué hacer con su extrañeza de sí. Sin embargo, esto es lo que hay. Con todo, que los griegos se atrevieran a decir que no hay más felicidad que la de quienes alcanzan ese estado de suspensión debería, cuanto menos, desconcertarnos.
interview
septiembre 4, 2010 § Deja un comentario
Si quieres saber quién soy yo, no me preguntes dónde vivo o lo que me gusta comer o cómo me peino; pregúntame, más bien, por lo que vivo, detalladamente, y pregúntame si lo que pienso es dedicarme a vivir plenamente aquello para lo que quiero vivir. A partir de estas dos respuestas, puedes determinar la identidad de cualquier persona.
Thomas Merton
comentario de texto
septiembre 4, 2010 § Deja un comentario
Que tan solo el ‘justo sufriente’ pueda dar testimonio de la realidad de Dios es algo que debería ya de entrada echar por los suelos cualquier tentación de reducir el cristianismo a una espiritualidad transconfesional.
historias bíblicas (1)
septiembre 3, 2010 § Deja un comentario
Hablemos de Dios.
«Un hombre y una mujer, judíos, cubren con su cuerpo el cuerpo de su hija pequeña para que las balas del pelotón no la alcancen. La niña, de unos dos años, sobrevive, aunque con heridas en un muslo. El jefe del pelotón se da cuenta y consigue esconderla y dejarla al cuidado de unos granjeros con el propósito de llevársela cuando acabe la guerra. La niña crecerá feliz con su nueva familia. No recuerda su trauma. Tampoco se acuerda de cómo su padre la abrazaba, cuando apenas tenía un año, para hacer como que bailaban. Ni de cómo la besaba diciéndole que tenía los ojos de su madre. Cree que la cicatriz en el muslo es congénita. Al fin y al cabo, todo es muy simple. Los cadáveres de los elegidos de Dios quedaron en el campo.»
origen
agosto 27, 2010 § Deja un comentario
Desconfiar de la sentimentalidad es una exigencia del espíritu.
E Levinas
café para todos
julio 28, 2010 § Deja un comentario
Lo que quizá conviene preguntarse no es si la espiritualidad transconfesional es o no verdadera, sino quién necesita esa verdad. La idea de que en el fondo de cada uno de nosotros habita el espíritu de la bondad y que el Mal es el fruto de nuestra ignorancia —o, si se prefiere, de nuestro no saber hacer bien las cosas— es, ciertamente, seductora. ¿Quién no se siente confortado cuando sabe qué tiene que hacer para ver la luz al final del tunel? Se trata, al fin y al cabo, de una cosmovisión al servicio de aquel que aún posee la suficiente fuerza como para confiar en su posibilidad. Sin embargo, este modo de ver las cosas resulta irrelevante, por no decir vejatorio, para quien se halla sepultado por el sufrimiento, para aquellos que abandonados por Dios ya no pueden concebir esperanza alguna. Para las víctimas, el Mal no es el efecto de nuestra ignorancia, sino la última palabra del Mundo. Para las víctimas, la buena noticia no puede ser «yes, we can», sino que Dios resucita a los muertos, esto es, que es posible regresar con vida del Infierno. Otra cosa es de qué Dios estamos hablando, teniendo en cuenta que no se trata de un deus ex machina —o en qué sentido la vida de los resucitados puede seguir siendo una vida enteramente humana—. Sea como sea, lo cierto es que los relatos bíblicos no hablan del espíritu en el mismo sentido que pueda hacerlo un maestro zen. La convicción bíblica es que sólo quien se encuentra sin salida —el cuerpo sin alma— se halla en la situación de poder responder al Mandato de Dios. Y es que, cristianamente, la respuesta de Dios no es más —pero tampoco menos— que la respuesta del crucificado al Mandato de Dios. Jeremías, sin ir más lejos, declaró maldito a quien, ante el espanto de tantas vidas arrojadas al horror, se atreviera a confiar en las posibilidades espirituales del hombre. O lo que viene a ser lo mismo: a la víctima —esa víctima con la que YWHW, conviene subrayarlo, se identifica— se la suda el nirvana.
De momento, no escribiremos más. Demasiado calor.
sobre los acantilados de mármol
julio 27, 2010 § Deja un comentario
Todos vosotros conocéis la profunda melancolía que nos sobrecoge al recordar los tiempos felices. Esos tiempos que se han alejado para no volver más y de los cuales estamos más implecablemente separados que por cualquier distancia. Y las imágenes de la vida son más seductoras todavía vistas en el reflejo que nos dejan, y pensamos en ellas como en el cuerpo de una amada difunta que reposara bajo tierra y que de pronto se nos apareciera, como un luminoso espejismo. Una y otra vez nos entregamos a nuestros sedientos ensueños y tratamos de revivir el pasado, deteniéndonos ante cada uno de sus pormenores y de sus detalles. Y cuando tal hacemos nos parece que nunca hemos sabido apurar las posibilidades de la vida y del amor, pero nuestro arrepentimiento no puede hacer emerger lo que en definitiva se ha hundido para siempre en la nada. ¡Ojalá este sentimiento fuera una lección que pudiéramos tener presente en cada momento de felicidad!
Ernst Jünger
incongruencias
julio 26, 2010 § Deja un comentario
Muchos de quienes rezan a un «ángel bueno» —muchos de los que dialogan con Dios «en su interior»— no podrían tolerar que ese ángel —o el mismo Dios— se hiciera efectivamente presente. ¿Quién de hecho podría soportar tal aparición? Más aún: ¿cómo tratar naturalmente con la irrupción del más allá —cómo tratar con lo intratable—? Sin embargo, ¿quién puede estar sujeto a Dios, si no es con temor y temblor? Ya lo dijo el poeta: todo ángel es terrible.
(¿Y existe acaso un modo mejor de prescindir de Dios que el de quienes logran intimar con Dios? No es casual que el cristianismo progre, al no saber qué hacer con el temor de Dios, haya terminado por arrojar al niño con el agua.)
fragmentación
julio 26, 2010 § Deja un comentario
Hoy en día, la situación del hombre religioso es semejante a la que experimentó el hombre común tras el hallazgo de Copérnico: a pesar de que continue viendo un Sol en movimiento, sabe que no es el Sol, sino la Tierra la que se mueve. Así, la visión más indiscutible no tiene por qué ser verdadera. Traducción: aunque el niño interior —ése que va con nosotros— siga esperando una respuesta de lo alto, damos por hecho que no podemos legítimamente esperar tal respuesta.
(Cabe preguntarse, con todo, si esta situación más que consecuencia de la visión científica del mundo, no será acaso el último efecto del monoteísmo bíblico.)
visionarios
julio 26, 2010 § Deja un comentario
En principio parece que todo dependa de cómo veamos las cosas —que la redención sea función de la mirada—. Estamos ante la lección religiosa por antonomasia, pues ¿acaso el maestro zen no sigue convencido que incluso podemos sobrevivir al Mal, si somos capaces de verlo como Nada? ¿Acaso no se nos exhortó a que contempláramos las cosas sub specie aeternitatis, si queríamos alcanzar una libertad de espíritu? Es elemental que no vivimos del mismo modo donde los cuerpos se muestran como cosas que pueden más o menos satisfacernos que donde se revelan, pongamos por caso, como don de Dios. Y decir que no vivimos del mismo modo equivale a decir que el yo, al fin y al cabo, no es el mismo en un caso que en otro: con el tiempo uno termina transformándose en aquello que ve, en aquello que, al fin y al cabo, ingiere (y, por tanto, defeca). Sin duda, uno se acaba viendo en lo que ve. Si tratas a los demás como si fueran piedras, te conviertes en una piedra —y, por consiguiente, crees que no hay más que piedras—. Si tratas con cerdos, acabas oliendo como ellos. No obstante, la cuestión es si la iluminación es, en verdad, aquello determinante de la existencia. Si no será más decisiva, a la hora de alcanzar una cierta integridad, la obediencia que libera del poder de la circunstancia que la visión beatífica —la pertenencia a un señor insatisfacible que la autosuficiencia del sabio—.
primicia
julio 26, 2010 § Deja un comentario
…perquè portem secrets, als enfonsats, / de vides assecades per la por.
Albert Balasch
viaje en el tiempo
julio 25, 2010 § Deja un comentario
uno no es muchos
julio 25, 2010 § Deja un comentario
Hay cristianos por ahí que son politeístas de un solo Dios. Por eso suelen hacer buenas migas con la actual sensibilidad transconfesional, la cual sostiene, como buen politeísmo, que lo divino puede adquirir diferentes formas. Sin embargo, la diferencia entre el monoteísmo y el politeísmo no es simplemente cuantitativa. Afecta a la noción misma de Dios. Así para quien posee una sensibilidad politeísta todo está lleno de dioses —hoy diríamos de energías positivas (o negativas)—. En cambio, quien reconoce que no hay otro Dios que el Dios-Crucificado, no podrá admitir un mundo divinizado. Si Dios no sobre-vive a la Cruz es, precisamente, porque el hombre, desde sí mismo, no es capaz de Dios. Así, la crucifixión del enviado confirma una vez más que la presencia de Dios es la de su ausencia. No es causal que el Mundo, para quien sufre la extrema trascendencia del único Dios, se muestre como tierra extraña. No es casual, pues, que el judío esté siempre de paso.
humo
julio 25, 2010 § Deja un comentario
Quizá el relato de la ascensión no quiera decirnos otra cosa que la siguiente: que el Mundo no es lugar para quienes regresan con vida del Infierno.
crepúsculo
julio 25, 2010 § Deja un comentario
Al fantasear con la eternidad, al creer que la muerte es tan solo una transición, no hacemos otra cosa que equipararnos a Dios. Al fin y al cabo, se trata de la vieja culpa de Adán. Ahora bien, si Dios condenó a Adán fue porque sólo cede a la tentación de la serpiente quien antepone la Vida a la Bondad.





