ex machina

octubre 15, 2010 § Deja un comentario

Dios no responde. Dios no resuelve. La respuesta de Dios en cualquier caso se da como el ruego de Dios en boca del que ha sido descuidado por Dios. Como si su contestación fuera el eco de la pro-vocación del hombre. Y quizá la Biblia no diga otra cosa: que no es el hombre quien invoca realmente a Dios —pues acaso el hombre solo pueda invocar con sentido una imagen de Dios—, sino que en realidad es Dios quien invoca al hombre. Que el vínculo entre el hombre y Dios no se da desde el hombre sino desde Dios, un Dios del cual solo poseemos sus restos —su huella, su hálito—.

patmos

octubre 13, 2010 § Deja un comentario

¿Qué queda de la relación con Dios, si prescindimos del peligro? Un Dios que no pro-voca nuestra desviación, no puede valer como Dios. Y un Dios provocador no puede ser otro que aquel que no responde cuando se le invoca.

diván

octubre 13, 2010 § Deja un comentario

Cuesta entender cómo es que muchos se empeñan en defender su fe diciendo, más o menos, que siempre ayuda creer en algo: como si lo que estuviera en juego fuera, precisamente, la salud mental. Pero nadie dijo que la salvación creyente fuera una terapia. De hecho, un salvado por la fe se encuentra más cerca de la desmesura propia de la enajenación que del buen sentido del equilibrista.

Hard Parménides

octubre 13, 2010 § Deja un comentario

Parménides

poder decir yo

octubre 12, 2010 § Deja un comentario

Ni siquiera la mujer más hermosa puede comprender el deseo de un hombre hacia ella. Y es que no hay mujer que logre aceptar la verdad de su cuerpo. Con todo, gracias a ello consigue mirarse al espejo y decir yo.

(Aunque consuela, quizá, que tampoco haya aquí un hombre que pueda admitirse por entero, el motivo, sin embargo, no es el mismo. Una vez más, el adjetivo provoca la diferencia más sustancial.)

all you need is love (segunda parte)

octubre 12, 2010 § Deja un comentario

Si los amantes comunes creen que se aman y no sólo se satisfacen —esto es, ‘contratan’ entre sí sus servicios— es porque eso que van viviendo coincide en mayor o menor medida con una historia ejemplar. Quienes creen que su historia es una historia de amor es porque se reconocen, al menos en cierta medida, en los protagonistas de las típicas películas románticas, esos mitos de hoy en día.  Prescindir de las historias ejemplares es quedarse con los puros hechos y en el plano de los hechos tan solo hay bolas de billar, esto es, cuerpos sometidos a fuerzas… « Leer el resto de esta entrada »

excursus

octubre 12, 2010 § Deja un comentario

La experiencia de la realidad propiamente dicha no coincide con las sensaciones que provoca nuestro trato habitual con las cosas. Ciertamente,   no puedo evitar la sensación de que estoy cogiendo una botella real cuando efectivamente la cojo. Pero cuando la cojo con un determinado propósito, por ejemplo, cuando pretendo tomar un trago, difícilmente caigo en la cuenta de  que se trata de algo otro ahí. Lo que tengo presente —lo que se hace presente— no es la alteridad de la botella, sino mi propósito, o siendo más preciso, la imagen de aquello que lo satisface. « Leer el resto de esta entrada »

antiguo ateísmo

octubre 11, 2010 § Deja un comentario

No hace falta llegar hasta Feuerbach. Con Lucrecio nos basta: timor fecit deos. Esto es: el temor creó a los dioses. Y, sin embargo, la verdad es otra: es Dios —el Dios bíblico, aquel que se identifica con los dejados de la mano de Dios— quien provoca el temor, mejor dicho, el temblor del hombre. (Pues ¿quién no se pone a temblar ante la ley que nace de la garganta de los que siguen (como) muertos?)

 

aurora

octubre 11, 2010 § Deja un comentario

Todos poseemos un rasgo conmovedor que dirige nuestra personalidad, la cohesiona en algo más o menos coherente y determina nuestro propio destino.

Merab Mamardachvili

 

Eckhart de Hochheim

octubre 10, 2010 § Deja un comentario

Por lo común, la posibilidad de la experiencia mística pasa por transformar a Dios en una deidad. Podríamos decir que para el místico no se trata propiamente de responder al mandato de Dios, sino de participar de su naturaleza. En cambio, para el judío, el hombre en modo alguno puede conectarse a Dios. Un judío sólo espera poder obedecerle. Más aún: es el hecho mismo de que no pueda conectarse, lo que le obliga a responder. No debería, pues, extrañarnos que el místico no sepa a ciencia cierta qué hacer con la voz imperativa de Dios, aquélla que bíblicamente coincide —y esto conviene recalcarlo— con el grito ahogado de las víctimas. Y es que el místico difícilmente admitirá que aquellos que fueron capaces de responder a Dios sigan siendo unos alejados de Dios.

obviously

octubre 10, 2010 § Deja un comentario

«… para el que sabe filosofar, es decir, para el que ha aprendido a comprender que lo evidente es de suyo el auténtico y único tema de la filosofía»

M Heidegger

pachá

octubre 8, 2010 § Deja un comentario

Una cosa es ponerse a bailar y otra ponerse a bailar sabiendo lo que está en juego. Si le preguntaras a quien mueve el esqueleto en las pistas de Pachá por qué mueve el esqueleto de ese modo, probablemente te diría que porque le gusta. Sin embargo, cualquiera que observase una pista de baile desde una cierta distancia —cualquier espectador, cualquier teórico— no tardaría mucho en darse cuenta de que lo que está en juego no es, propiamente, el darse un gusto, sino el hecho de ofrecerse como un cuerpo reproductivamente apto. De lo que se trata es —cómo no— de ligar. Una discoteca es, en el fondo, un mercado. La cuestión, sin embargo, es si uno puede regresar a la pista —o mejor dicho: cómo puede hacerlo— una vez sabe de qué va tot plegat. Esto es: si uno puede volver a bailar diciéndose que va a ofrecerse como cuerpo reproductivamente apto. Hay ciertos juegos —probablemente, aquellos que importan— que solo pueden jugarse si no se explicitan las reglas del juego. Una vez éstas han salido a la luz —una vez uno es consciente de lo que se juega en verdad— o bien deja de jugar o bien juega irónicamente, esto es, con aquella sinceridad con la que el buen actor representa su papel. Sin embargo, ¿qué tipo de relación —qué tipo de vínculos— podrá establecer el actor con quienes comparten la representación, si solo él es consciente de lo que, en el fondo, se trata? ¿Acaso podrá darse un trato entre iguales? Es obvio que el yo que subyace en cada caso no es el mismo. El yo de quien baila porque le gusta no es el mismo que el de quien se pone a bailar manteniéndose a una cierta distancia de su deseo de bailar. Este segundo yo es, sin duda, más elevado o, si se prefiere, más abisal. Al fin y al cabo, puede que la cuestión del regreso sea la única cuestión pendiente de quien ha visto más de lo debido.

 

all you need is love (primera parte)

octubre 7, 2010 § Deja un comentario

¿Hay amor antes de que se declare el amor? ¿Podemos decir que hay amor mientras el poeta no encuentra sus metáforas? Inicialmente, podríamos entender que el amor no es más que un cóctel hormonal, una inclinación, especialmente acentuada, por un determinado cuerpo. En este sentido, el amor sería tan solo un hecho, un hecho interior, el hecho de encontrarse sometido a una determinada pasión. La palabra amor, como tantas otras, funcionaría como un nombre. Primero, la cosa o el hecho. Luego, el nombre. Así, cuando declarásemos nuestro amor por alguien no haríamos otra cosa que constatar aquello que nos pasa por dentro. Ahora bien, si la palabra ‘amor’ fuese tan solo el nombre de un hecho, entonces podríamos sustituir la declaración de amor por la descripcición definida de ese hecho. En vez de decir te amo, podríamos perfectamente decir: siento un chute hormonal cada vez que te veo. O siendo más típicos: me gustas mucho… (y si esto no bastara siempre podemos añadir unos pocos mucho de más). Sin embargo, nadie estará dispuesto a declararse recurriendo a un manual de fisiología. Es posible que esa declaración funcionase, pero solo porque quien la acepta da por hecho que no se trata solo de una cuestión de chute hormonal. Mejor dicho: quizá quienes se declaran su amor de este modo ‘tan simple’ creen que el amor no es más una fuerte inclinación, una intensa preferencia, una pasión… pero, al mismo tiempo, suponen, ingénuamente, que se trata de una inclinación para siempre. Ahora bien, si solo se tratara de una inclinación, por muy fuerte que fuera, no parece que pudiéramos esperar sensatamente que fuese para siempre. El típico me gustas mucho, dicho así, a secas, podría traducirse como sigue: estaré contigo, mientras me gustes… Sin embargo, nadie estará dispuesto a admitir esta declaración como una declaración de amor. Aquí en principio permanecemos dentro de los límites del (con)trato. No decimos que, de hecho, podamos ir más allá de lo contractual. Decimos que cuando declaramos nuestro amor por alguien nos resistimos a admitir que nuestra relación sea simplemente contractual. Una relación que se acoja por entero a la lógica del do ut des es una relación interesada, al fin y al cabo, un negocio. Y nadie que crea amar puede dar por bueno que el amor tenga, de entrada, fecha de caducidad. O el amor es para siempre o no parece que pueda hablarse de amor. Así, desde esta óptica, quienes declaran su pasión por otro cuerpo declaran estrictamente dos cosas: a) me gustas mucho; b) creo que es para siempre. Ahora bien, ¿cómo pueden llegar a creer tal cosa? ¿Deberíamos reconocer que quienes se aman, en este sentido, se hallan bajo el hechizo de una ilusión?

(continuará…)

 

traduttore traditore

octubre 6, 2010 § Deja un comentario

Si la fuerza te acompaña es porque te encuentras sometido a la fuerza. (Variante: Dios te acompaña, es decir, te encuentras sometido a Dios. Un Dios que no sujete al hombre, al fin y al cabo, no deja de ser algo de lo que podemos prescindir. Con todo, lo cierto es que el hombre no se halla sujeto a Dios en el mismo sentido en que pueda estar sometido a una fuerza. En tanto que mandato ineludible, Dios sujeta sin poseer.)

friendship

octubre 6, 2010 § Deja un comentario

Cuando la amistad es un valor lo de menos es que sea importante tener amigos. Con respecto a lo que importa uno aún es demasiado protagonista, demasiado yo. Lo decisivo aquí es que si la amistad es un valor —si la amistad deviene sagrada—, entonces se sitúa incluso por encima de esas cosas que tanto necesitamos porque hacen de nuestro mundo algo con sentido, habitable. Así, por ejemplo, en tiempos de guerra uno jamás delatará al amigo… aunque sea de los otros. Y es que el valor está siempre por encima de cualquier visión de las cosas, por muy verdadera que sea. A diferencia de lo que ocurre con las ideas que decimos defender, uno siempre se encuentra sometido al valor.

siete delirios verdaderos

octubre 6, 2010 § Deja un comentario

1. La realidad es diversa —la realidad se muestra de modo diverso— porque, en sí misma, es una. O bien, lo real se muestra como un mundo de cosas diferentes porque, en última instancia, no hay diversidad.

2. La realidad se encuentra en continúa transformación porque, en sí misma, es inmutable. O bien, para que la realidad se muestre como cambiante, la realidad propiamente dicha no ha de cambiar.

3. Si podemos ver cosas es porque podemos decir de una cosa que es algo determinado. En consecuencia, si podemos ver cosas es porque ese algo que se detemina visiblemente no se encuentra, en sí mismo, determinado. Dicho de otro modo: si podemos ver cosas es porque aquello que vemos en último término es en sí mismo invisible.

4. La realidad es lo que se manifiesta de un modo u otro. Ahora bien, si esto es así —si podemos decirlo—, entonces cabe preguntarse por la realidad con independencia de su manifestación. Siempre podremos preguntarnos qué es eso que se manfiesta bajo tal o cual aspecto. Sin embargo, admitir esto último supone admitir que la realidad absoluta, esto es, la realidad con independencia de su manifestación, en sí misma, no se manifiesta.

5. Si podemos ver cosas —si las cosas son— es porque la realidad en sí misma no es —porque lo absoluto no se da—. En consecuencia, nada de lo que vemos acaba propiamente de ser: las cosas son porque les falta el ser. Y porque no acaban de ser, las cosas tienen pendiente (el) ser.

6. Así, la condición misma del aparecer —la condición de la manifestación de lo real— es la ocultación misma de lo real. Si hay hechos —si hay estados de cosas— es porque lo real es continuamente dejado atrás en su hacerse presente. Toda presencia real es la presencia de una ausencia.

7. La experiencia de lo real —la experiencia sin más— es la experiencia del gran silencio que sostiene el mundo.

PS : substituid “realidad” por “Dios” y tendréis un breve tratado de teología negativa…

serendipity

octubre 6, 2010 § Deja un comentario

Al fin y al cabo es muy simple. Todo cuanto acontece en realidad, acontece sobre el fondo mismo de la nada o, si se prefiere, de la muerte. El resto, por muy excitante que sea, no deja de ser algo que pasa. Una vez más, la realidad se encuentra ahí, frente a nosotros, intocable, hermética, sagrada. Como si dijéramos: te he tenido entre mis brazos y aún así sigues ahí, inaccesible.

textos selectividad

octubre 5, 2010 § Deja un comentario

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Dios no es natural

octubre 5, 2010 § Deja un comentario

Quien comprende la identidad bíblica entre el Mandato de Dios y el llanto del pobre —quien admite de rodillas que lo único que tenemos de Dios es ese mismo llanto y la posibilidad de escuchar el crecimiento de la hierba— comprende que Dios no puede ser objeto directo de un discurso. No es causal que no haya teología judía. Dios no se muestra como aquél al que podemos dirigirnos sin pasar por el abandonado de Dios. La identidad bíblica entre Dios y el que sufre injustamente es, para el creyente, el dato inicial, el hecho indiscutible. O lo que viene a ser lo mismo: no hay experiencia directa de Dios. Dios, en sí mismo, es intratable… aunque, sólo por eso mismo, nos encontremos sometidos a su Mandato. Esta convicción, por sí sola, basta para cortar por lo sano con cualquier intento de homologar el monteísmo judeo-cristiano al resto de las religiones. Cuando los rabinos —y de paso podríamos colocar a Jesús de Nazareth en el mismo saco— intentan decir algo sobre Dios siempre acaban contando una historia desconcertante, una historia cuyos protagonistas, por lo común, han sido arrojados al mundo, en cualquier caso, una historia en donde Dios no aparece por ningún lado. Si el cristianismo termino cociendo una teología es porque la Encarnación le obliga a decir algo de Dios mismo. Y es que algo le ocurre a Dios donde Dios (ob)tiene (su) lugar colgado de una Cruz.

el (segundo) grito

octubre 5, 2010 § Deja un comentario

¿Y si el arte fuera más verdadero que la ciencia? ¿Acaso no es el arte, al colocar cada cosa en medio de la nada, lo que nos obliga a caer en la cuenta de que la verdad —aquello que en verdad acontece— no coincide con las cosas del mundo, las cuales no dejan de ser cosas entre otras cosas?  El grito es más real en su representación pictórica que en una fotografía al detalle. Mejor dicho: como si sólo cayéramos en la cuenta del grito de los hombre y las mujeres palpables, una vez re-presentamos (literalmente, volvemos a hacer presente) ese grito más allá de su circunstancia. Todo artes es al fin y al cabo abstracto —pues no hay arte que no separe el trigo de la paja—. (La pintura —extraordinaria— es de Josep Llort.)

bumerang

octubre 5, 2010 § Deja un comentario

La reflexión —ese volver sobre lo andado— es como el bumerang: que si regresa es porque no ha alcanzado su objetivo, la presa. No es casual que el pensador más incisivo no acabe de saber a qué juega. Quien vuelve sobre sus pasos, difícilmente sabrá adónde ir. De ahí, sin embargo, no se sigue que quien alcanza su presa sepa en verdad de qué va el juego. De hecho, le basta con creerlo.

madre no hay más que una

octubre 3, 2010 § Deja un comentario

Cuando un hijo ve a su madre anciana, difícilmente ve en verdad a su madre: difícilmente, cae en la cuenta de que a la mujer que le dió la vida le queda ya poco tiempo. Por lo común, esa verdad se encuentra mezclada con demasiadas cosas: sentimientos contradictorios, historias pasadas, los trámites oficiales, las voces de la tele… Es como si hiciera falta la mediación de una tercera cosa, en este caso, otra mujer anciana para que uno pudiera ver con claridad —por transferencia— de qué se trata, separar el trigo de la paja. Es lo que le ocurrió el otro día a un buen amigo. Tiene a su madre ingresada. Trombo más parálisis. La relación con ella nunca fue fácil, pero tiene que estar —cómo no— al pie del cañon. Pues bien, mientras tomaba un café en el bar del hospital se le apareció su madre. A su lado se le sentó un anciana que a duras penas podía llevarse el refresco a la boca. Aunque, de hecho, esa mujer no era su madre —es obvio—, en realidad sí lo era. Esa anciana re-presentaba —hizo de nuevo presente— lo que ahora es desnudamente su madre, un cuerpo que encara su final, esto es, un alma. Y es que en los simples hechos siempre hay de sobra como para que podamos ver esa sola cosa que en verdad acontece.

(Sustitúyase ‘madre’ por ‘crucificado’ y se obtendrá una bonita explicación de cómo funcionan las apariciones evangélicas.)

stevie wonder va en busca de colmillos gigantes

octubre 3, 2010 § Deja un comentario

La imagen es conocida: para muchos, Dios sería algo así como un elefante palpado por ciegos.  Así, cada uno de ellos —un trasunto de las diferentes religiones— percibiría sólo un cacho de Dios. Pues bien, siguiendo la estela de la metáfora, me pregunto qué palparán los pobres de ese elefante. La respuesta no tarda: los pobres siempre le tocan las partes, pues si no resulta difícil explicar cómo es que únicamente ellos acaban siendo embestidos —penetrados— por Dios.

Ha 1,2-3;2,2-4

octubre 3, 2010 § Deja un comentario

«¿Hasta cuando clamaré, Señor, sin que me escuches? ¿Durante cuanto tiempo sufriré el horror de la violencia sin que me salves? ¿Por qué me haces ver tantas desgracias? Me muestras la devastación de la guerra. La catástrofe es para siempre. Los hombres se matan aquí y allá y ya no puede haber paz. […]

Y el Señor me respondió: […] El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe.»

(Un breve comentario: ¿puede haber aún alguien que sostenga que YWHW es una ilusión? La Biblia puede que no diga otra cosa con respecto a la existencia creyente: tan sólo los dejados de la mano de Dios —los sin Dios, los que le invocan infructuosamente— se encuentran en la justa situación ante Dios; en modo alguno quienes se encuentran hinchados de Dios. Dios no responde directamente a la invocación del hombre. Ahora bien, porque Dios no responde desde arriba, el hombre podrá reconocer su voz (la de Dios) en el llanto de sus elegidos, esos abandonados de Dios. Otro asunto es, sin embargo, qué significa esto de que el justo vivirá por su fe…)

comentario a historias bíblicas (4)

octubre 3, 2010 § Deja un comentario

¿Qué diferencia al ateo del rabino? ¿Entre quien dice que no hay Dios y aquel cuyo Dios se encuentra ausente? El ateo no ve nada. El rabino ve la nada. Más aún: el yo que se encuentra implicado en cada caso es diferente. No puede ser el mismo yo el que siempre se situa ante cosas que aquel para quien el mundo es un Testamento debido al descanso de Dios. El primer yo tan solo posee necesidades. Su horizonte es el de su satisfacción. El segundo, no acaba de ser… y, por eso mismo, es por entero su deber ser. Por otro lado, cualquiera puede compadecerse de quien sufre el abandono de Dios —cualquiera puede reaccionar a su favor—. Sin embargo, diría que sólo quien se halla sometido a la Altura de Dios reconoce el grito del abandonado de Dios como el mandato mismo de Dios. Únicamente un judío puede soportar el vértigo de esta identificación. Tan solo él puede convertirse en rehén de un desgraciado.

historias bíblicas (4)

octubre 3, 2010 § Deja un comentario

Un rabino se encuentra rezando de rodillas en una sinagoga. Alguien que hacía ya tiempo que había perdido la fe se le acerca y le dice: «Dios no existe. Dios abandonó a sus elegidos.» El rabino le responde: «eso ya lo sabemos». Entonces el ateo, perplejo, le pregunta: «pero, entonces ¿por qué sigues aquí, arrodillado?»  Y el rabino, le contesta: «por eso mismo, por eso mismo…».

óxido

octubre 3, 2010 § Deja un comentario

Un muyahidín está convencido de que alcanzará un edén repleto de vestales, si entrega su vida en plena yihad. ¿A qué occidental no escandaliza este santo vigor? Sin embargo ¿qué jugador que se cuestiona las reglas del juego podrá seguir jugando en serio? ¿Qué equipo podrá derrotar al contrario, si al menos uno de sus miembros se pregunta honestamente si en verdad se trata de vencer? Hamlet, como sabemos, fue incapaz de dar un paso al frente. En tanto que herederos de la interrogación socrática, no podemos evitar permanecer en un cierto estado de suspensión. La duda —la posibilidad de poner entre paréntesis el incuestionable dato inicial— sostiene, en gran medida, el ethos occidental. Y es que la relación entre la filosofia y el escenario de la vida no deja de ser, cuanto menos, problemática, pues es muy difícil seguir jugando el juego que se está jugando una vez uno se pregunta qué significan en verdad esas grandes palabras que pretenden justificarlo. Una vez te has planteado la cuestión —una vez te preguntas por la realidad de las imágenes que te mueven a actuar— se pone cuesta arriba seguir con el papel. El mundo deja de hablarte: los dioses se baten en retirada. Por eso, quienes no podemos evitar la reflexión —ese volver sobre lo dicho— no podemos dejar de preguntarnos cómo regresar, cómo seguir jugando una vez hemos caído en la cuenta que la verdad del juego no coincide la verdad que debe defenderse sobre el escenario.

heraclitós (3)

octubre 3, 2010 § Deja un comentario

La oscuridad es el destino de la luz, pues la luz es luz solo porque devora el madero que la hace posible. Sin embargo, igualmente podemos decir que la luz es el destino de la oscuridad, pues no habría propiamente oscuridad, si ésta no exigiera la luz que la niega. Por eso donde la luz triunfa deja de haber luz. Lo mismo cabe decir de la oscuridad.

(En este sentido, no debería extrañarnos que quienes poseen un agudo oído para las cosas últimas acaben admitiendo que Dios y fin del mundo van de la mano. Y es que, salvo para aquellos que ingénuamente han hecho del Reino un objetivo del mundo,  la irrupción de Dios solo puede coincidir con los días apocalípticos.)

heraclitós (2)

octubre 3, 2010 § Deja un comentario

Si puedes ver cosas es porque en el fondo no hay nada que ver.

a vueltas con Sigmund

septiembre 29, 2010 § Deja un comentario

La tesis de Freud es sabida: Dios es una ilusión infantil cuya función es la de preservarnos de la dura realidad. Y, probablemente, el diagnóstico sea acertado con respecto a esos dioses especulares, aquellos que prometen lo que no pueden dar, a saber, una vida sin mácula. Sin embargo, la cosa no acaba de cuadrar con el insatisfacible YWHW, el cual, ya de buen comienzo, rechaza de plano cualquier vinculación que no sea la que podamos mantener con su representante, el abandonado de Dios. No diría que responder al mandato que nace del estómago de los marcados por la muerte sea, precisamente, una evasión.

historias bíblicas (3)

septiembre 29, 2010 § Deja un comentario

Hablemos de Dios.

La niña, de unos tres años, va de la mano de su madre. Ambas desnudas acaban de entrar en la cámara de la desinfección. Del padre no saben nada desde que lo cambiaron de tren hace ya tres semanas. La niña ahora recuerda cómo a principios de invierno jugaban en el jardín a tirarse bolas de nieve. La madre comienza a derramar unas pocas lágrimas mientras abraza fuertemente a su hija. La pequeña, entonces, le dice al oído entre los aullidos de los presos: no llores mamá, que yo no te dejaré.

heraclitós (1)

septiembre 28, 2010 § Deja un comentario

La oscuridad es el destino de la luz.

(Pues no hay luz que no consuma su fuente.)

Alfred Hitchcock

septiembre 28, 2010 § Deja un comentario

Lo saben los maestros del suspense. Vas caminando por el campo. Oyes el crujir de las ramas, la oscilación de las hojas por el viento, el canto de los pájaros, tus pisadas. De pronto dejas de oirlo. Nace tu expectación. Algo ocurrirá, sin duda. Cuando las cosas callan —cuando de repente se hace el gran silencio— te encuentras sitiado por la pura realidad, un desnudo y simple hay, la exterioridad absoluta, al fin y al cabo, el más allá. Algo debe tener lugar, aun cuando sea que nada tiene lugar. Sea lo que sea, por defecto, será algo extraordinario, indigerible, excesivo… aun cuando se trate del crecimiento de la hierba. Y es que lo que se da en verdad siempre acontece como el por-venir del silencio —estrictamente hablando, de un silencio de muerte—.

criadillas

septiembre 28, 2010 § Deja un comentario

Las plañideras progres del actual cristianismo suelen quejarse, como sus antagonistas conservadores, de la moderna crisis de valores. Hasta aquí nada qué objetar… aun cuando, en el diagnóstico, dejen de lado la posibilidad de que el nihilismo de ahora sea un daño colateral de esa misma Fe cuya debilidad constatan. En cualquier caso, con qué facilidad nos exhortan esas plañideras a practicar un buenismo, políticamente correcto, que tan dispuesto está a admitir cualquier (gran) religión como verdadera. Como si el valor —la pasión por lo que, en definitiva, vale— fuera posible allí donde todo vale por igual. Un consumidor no suele apasionarse, salvo que siga siendo un niño, por aquello que consume. ¿Debería extrañarnos nuestra contemporánea falta de vigor? Recogemos lo que sembramos. Una cosa es que (casi) cualquier religión sea legítima, esto es, que tenga derecho a ejercerse y otra que sea verdadera. Y es que donde ya no cabe la polémica religiosa, una religión no puede ser otra cosa que una oferta de vida plena, entre otras igualmente disponibles. Como si, al fin y al cabo, todo fuera cuestión de temperamentos, por no decir, de gustos. Quién sabe de lo que habla cuando habla de lo que vale—por lo común, porque lo ha sufrido en las propias carnes—no suele andarse con componendas, aun cuando su espíritu sea el de la paz. Quien ha vuelto con vida del infierno, como quien dice, difícilmente podrá decir que la resurrección de los muertos es como el nirvana. Tampoco le negará al maestro zen el derecho a la existencia… pero la cuestión aquí es quien posee la última palabra. Y la última palabra no la pronuncia quien aún anda ocupado con su satisfacción, aun cuando sea espiritual.

sin vergüenza

septiembre 27, 2010 § Deja un comentario

De un libro reciente sobre la vida espiritual: «el pobre, al no poseer ni apropiarse de nada, comparte la riqueza de Dios que es su no-tener. Al no poseer, no está fragmentado, lo cual le permite establecer nuevas relaciones con las persona y las cosas.»

Primer comentario de texto: a veces pienso que quienes defienden esta visión de las cosas últimas confunden a las rameras del evangelio —esas que pasarán antes que nosotros— con los stárets del Monte Athos.

Segundo comentario:

kurt cobain

septiembre 27, 2010 § Deja un comentario

¿Quién podrá renunciar en verdad a sí mismo —quién será en verdad desposeído— si sabe por adelantado que la renuncia conduce a la plenitud? Y si esa plenitud no fuera estrictamente propia, sino ya la de otro ¿cómo no entender esa superación de sí como un cuelgue?

sobre Bruckner

septiembre 26, 2010 § Deja un comentario

1— Al final de una sinfonía de Bruckner experimentamos un sentimiento de perfección: el sentimiento de haber pasado por todo.

2— La octava de Bruckner es la mejor lección para el hombre que aún está encadenado a su ego.

3— Este hombre vivió muy solo durante toda su vida. Que haya sido capaz de imaginar tanta belleza es su respuesta más allá de la muerte.

4— ¿La tradición de Bruckner? Yo lo llamaría «crimen cultural». ¿Los directores de Bruckner? Ellos son los autores del crimen. Hay supuestos directores de Bruckner que en su vida han dirigido una sinfonía de Bruckner. Estos embaucadores no han entendido nada de Bruckner. Me pregunto si Bruckner ha sido interpretado ni siquiera una vez.

5— Esa fue la más hermosa felicitación de mi vida, de una princesa de Hannover. Yo era muy joven, mi carrera había empezado hacía apenas dos anyos. Finalizado el concierto, ella se acercó a mí, maravillosamente serena, y me dijo: «Así es.» En esa persona tienen que haberse dado las mismas correlaciones que en mí, pues pensaba lo que yo pienso. No «es bonito». No «es maravilloso» (o cualquier otra de las mil expresiones que no dan cuenta exacta de la realidad). Sino: «Es así.»

Sergiu Celibidache

ken follett

septiembre 26, 2010 § Deja un comentario

Hay cristianos —aunque no sólo cristianos— que se empeñan en demostrarnos que el dinero no da la felicidad. Se equivocan. Puede que el dinero —o mejor dicho, el dinero que suele acompañar al éxito— en algunos casos, sí dé la felicidad o, cuanto menos, esa felicidad de la que el hombre es capaz. Mientras sigan discutiéndolo, esos cristianos continúan inmersos en la lucha politeísta por el dios verdadero, una variante del juego infantil por ver quien la tiene más grande. En realidad, para quien ha sufrido la mordida de Dios, la cuestión de la felicidad es, sencillamente, irrelevante. No va con él. Como tampoco iría con nosotros, si alguno de nuestros hijos siguiera perdido por ahí. Un rico feliz impugna la verdad creyente como puede hacerlo la ley de la gravitación universal.

some questions

septiembre 26, 2010 § Deja un comentario

Puede que dos preguntas basten. ¿Qué hay ahí —qué ocurre en verdad—? ¿Qué hacer para que la fuerza nos acompañe? Lo desconcertante: que la respuesta sea, en ambos casos, la misma, a saber, nada.

PS: o dicho de un modo solo apto para de-mentes:  en primer lugar, si hay cosas por ahí es porque la realidad no puede darse en absoluto. La realidad, por defecto, siempre se encuentra más allá de su manifestación. En segundo lugar, resulta cuanto menos sorprendente que no haya en verdad comienzo mientras el hombre siga confiando en sus fuerzas, incluso en el caso de que esas fuerzas hayan sido (in)debidamente apropiadas.

una introducción al cristianismo

septiembre 26, 2010 § Deja un comentario

¿Quién pronuncia el Sí o el No sobre nuestra existencia? Esto es: ¿quién decide su valor? Caben tres posibilidades. El ídolo. La divinidad cósmica. Nadie —esto es, un nadie—. Uno puede situarse con cierto orgullo ante las dos primeras. De hecho, ambas se ofrecen como algo a imitar —algo a conseguir—. Que sea una u otra dependerá de nuestro modo de ser, al fin y al cabo, de la sensibilidad que poseamos para las cosas elevadas. En cambio, la tercera de ningún modo puede ser algo a lo que podamos humanamente aspirar. ¿Quién puede querer sinceramente no ser alguien? Y, sin embargo, si es verdad esto del cristianismo, solo en relación con el invisible —el mierda, el don nadie— hay salvación. Pero ¿cómo podemos creer que solo ése nos juzga —que sólo él decide lo podemos valer— y permanecer como si tal cosa? Más bien, deberíamos levantarnos con indignación. Por eso, es difícil de entender la complaciencia de muchos que dicen creer. Quien ha visto más allá de lo visible —quien ha visto esos cuerpos que nos obligan a apartar la mirada— permanece, cuanto menos, bajo un cierto estupor. Un creyente, por lo común, tiene peladas las rodillas, no el culo

Así, tres posibilidades, tres imágenes: