otro café en la terraza del Gallery
octubre 2, 2011 Comentarios desactivados en otro café en la terraza del Gallery
… el nostre enyor ens ve de quan no érem.
Josep Carner
(la cita me la pasa Albert Balasch)
(Probemos de sustituir «nostre» por, pongamos por caso, «teu» o «meu». O » enyor» por «melangia». O bien de añadir un «encara» a «de quan no érem»… y quizá veamos por qué la exactitud poética no puede ser más que verdadera. Cualquier variación hace que el verso deje de funcionar. Hay algo de álgebra en todo gran poema.)
forever
septiembre 30, 2011 Comentarios desactivados en forever
Sin duda, el gran interprete es aquél que guarda como oro en paño el silencio del que arranca la música. El resto siempre toca como si tuviera algo más que hacer.
forever: variaciones
septiembre 30, 2011 Comentarios desactivados en forever: variaciones
Un creyente preserva como oro en paño el silencio de Dios sobre el que arranca la Creación o bajo el cual caen sus elegidos. El resto siempre tiene la boca demasiado llena con sus experiencias de Dios.
Belén
septiembre 30, 2011 Comentarios desactivados en Belén
¿Democracia? La dictadura del promedio. En democracia cualquiera tiene un micrófono. Mejor dicho, lo tienen los cualquiera. Sin embargo, tampoco es que sea preferible una dictadura de los sabios, esto es, de quienes saben que, en el fondo, no sabemos nada. Hay que leer la República, pues, como un texto irónico. Quien te dice que las cosas serían muy distintas siempre y cuando gobernasen los filósofos, te esta diciendo, en el fondo, que las cosas no pueden ser muy distintas. Como cuando alguien dice que otro mundo sería posible, si fuésemos en verdad buenos. Como los ángeles.

sostiene Juanito
septiembre 30, 2011 Comentarios desactivados en sostiene Juanito
¿Qué resulta repugnante de quienes dicen servir con fervor a la causa creyente? Su facilidad para explicarnos todo lo que aparentemente justifica su entrega. Ningún resquicio, ninguna debilidad, ningún silencio que confiera una cierta credibilidad a sus palabras. Como si, al final, en su cuadro mental todo encajase y solo fuera cuestión de ponerse manos a la obra. Suelen emplear expresiones del tipo la fe que hem fa vibrar o bien la fe que m’ompla el cor… Se trata del password que les identifica como miembros del club. Un altre món es possible, dicen también con entusiasmo adolescente, olvidando que en verdad otro mundo solo es posible como otro mundo. No sé, pero en cualquier caso quienes están en el tajo —quienes han vuelto con vida del infierno— no suelen decir estas cosas… Acaso digan algo parecido, pero sus palabras están envueltas por el silencio de Dios. Hay que cavar pozos de agua para que quienes no tienen fuerza ni para levantarse puedan saciar su sed. Pero un creyente no puede evitar la convicción de que los hombres tarde o temprano acabaremos por llenar esos pozos con nuestra propia mierda. Como si solo un Dios pudiera remediar este mundo. Un creyente no puede creer en la humanidad. Mejor dicho: si los hombres aún merecemos alguna confianza es sólo porque Dios murió, como quien dice, por los hombres. Si lo único que nos mueve es un ideal —o un somni como ahora se proclama con cierto desparpajo—, entonces aquello que podemos esperar sensatamente es una enorme decepción. Tan sólo sueña quien aún no se ha despertado. La esperanza creyente está hecha de silencios elocuentes más que de grandes discursos. Seguimos sin saber a ciencia cierta el cómo de ese final de los tiempos. Y es que ese Dios que debía haber descendido gloriosamente para redimirnos ex machina prefirió salvarnos del mundo colgando de un madero. Extraña salvación, sin duda.
Franz
septiembre 30, 2011 Comentarios desactivados en Franz
Por ejemplo, Sviatoslav Richter interpretando a Haydn: that’s the music. Escuchas la grabación en medio del silencio de la noche y comprendes de repente que la música surge de la nada. Muy pocos saben preservar, en medio de tantas notas, ese silencio que hace posible, precisamente, el milagro. Pasa con la música. Pero también con las palabras. Y es que quien tiene algo que decir habla menos de lo que calla.

inversa proporcional
septiembre 29, 2011 Comentarios desactivados en inversa proporcional
Cabe concebir una humanidad sin Dios. Pero no es posible imaginar un Dios sin humanidad. (En cambio sí que es posible suponer que siga habiendo la buena vibración —o cualquier otra transformación actual del viejo Dios— allí donde los hombres hayan dejado de existir.)
infieles
septiembre 27, 2011 Comentarios desactivados en infieles
En el País Semanal del pasado domingo leemos lo siguiente: en las montañas alrededor del lago Lugu, al suroeste de China, viven desde hace unos dos mil años una etnia de 40.000 personas, los mosuo, que no practican el matrimonio. Las familias están dominadas por las mujeres y sus hijos, que viven sin ninguna preocupación sobre quiénes son sus padres biológicos. Las madres adoptan a otros niños y ocupan el espacio de los hombres. «La mujer puede tener los amantes que quiera, muchos o pocos, sin que sea estigmatizada, ya que todos los hijos pertenecen a la comunidad, y los que adoptan adquieren el nombre de la línea maternal», detalla a El País Semanal la antropóloga social Judith Stacey, de la Universidad de Nueva York. Las mujeres mosuo, que visten tradicionalmente hermosos quimonos de seda con sombreros de los que cuelgan collares, dejan perplejos a los occidentales, según recoge Stacey en su libro Unhicthed (traducido como Desenganchado, New York University Press). El sexo y la familia están separados por una barrera estricta. A los 13 años, las chicas reciben en una ceremonia de iniciación lo que en el dialecto mosuo se llama «cámara de flor», un dormitorio donde ellas pueden invitar, recibir o rechazar a los amantes. Los chicos tienen su ceremonial, aunque no reciben ninguna cama, sino la bendición para que puedan establecer sus propias relaciones, o practicar el tisese: elegir a cualquier mujer, tener varias amantes y visitar su cámara de las flores siempre que ellas lo permitan. El sexo nocturno es un asunto privado. Durante el día, los hombres trabajarán, comerán y colaborarán con las familias que hayan ayudado a crear si así lo desean. La flexibilidad es absoluta. «También hay parejas exclusivamente monógamas, y los hombres pueden formar sus propias familias aparte. Es un ecosistema sexual igualitario», dice Stacey.
La cuestión: ¿y…? Que el matrimonio no es una institución obligatoria en la especie humana —que caben otros modos de organizar esto de la reproducción— es algo ya demasiado conocido como para que pueda ahora sorprendernos. Si el caso de los mosuo resulta particularmente «sugerente» es porque, la mayoría de los hombres y mujeres occidentales de hoy en día, viven el matrimono como dura lex. Para ellos la vida de los mosuo posee, sin duda, el aura de los mitos. A nadie que sepa ver el alto número de infidelidades que hay por ahí debería extrañarle esta «fascinación» por los mosuo. Así, no es causal que el artículo, como quien no quiere la cosa, nos cuele a los mosuo como una solución a nuestra angosta sexualidad. Sin embargo, supongamos que todos fuéramos mosuo. Supongamos que hubiéramos logrado vivir conforme a sus principios. ¿Qué nos fascinaría entonces? ¿Qué encontraríamos a faltar? Pues, probablemente, la posibilidad de un vínculo eterno entre hombre y mujer, la posibilidad, ciertamente extraordinaria, de que hombre y mujer pudieran encontrarse. El amor de Paris y Helena volvería a brillar con luz propia en medio de tanto sexo, a ratos agradable, ciertamente, pero, de seguro, trivial. ¿O acaso no es banal todo cuanto se nos da con excesiva facilidad? Lo que no cuenta el artículo es que el sexo para los mosuo es como el picor. Cuando lo sientes, te rascas y a otra cosa. Es falaz imaginarse a los mosuo follando a discreción según los cánones que marcan nuestras películas. El problema de la institución matrimonial entendida a la manera romántica de hoy en día es que supone ingénuamente que todos tenemos derecho, como quien dice, a encontrarnos con nuestra media naranja, cuando lo cierto es que un encuentro entre hombre y mujer es, en tanto que extraordinario, algo que se da en contadísimas ocasiones. De hecho, es lo de siempre: existe el amor, pero no para todos. Para la mayoría, existe la posibilidad, en el mejor de los casos, de obtener un trato amable… cosa la cual no es poca cosa. Es un error del romanticismo decimonónico —al que tanto deben nuestras películas hollywoodienses— creer que lo que era propio de las vidas nobles ha de estar al alcance de cualquiera. Nietzsche diría que aquí opera de nuevo el resentimiento que hizo posible el cristianismo. La mayoría, pues, debería procurar simplemente alcanzar un buen acuerdo —con cariño incluido— y dejarse de cuentos. Y es que la mayoría, por defecto, nunca ha estado dispuesta a pagar el altísimo precio que exige una vida que vaya más allá del propio ombligo. Normal.
magazine
septiembre 26, 2011 Comentarios desactivados en magazine
Carlos Fuentes, a propósito de la muerte de sus hijos: «no los tenía presentes cuando estaban vivos porque allí estaban.»
brevedad
septiembre 26, 2011 Comentarios desactivados en brevedad
La mayoría de los hombres solo se hace dos preguntas. La primera, ahora qué tengo que hacer. La segunda, cómo podría realizar mis sueños. Y de ahí no salimos.
mores
septiembre 26, 2011 Comentarios desactivados en mores
Un médico acaba viendo a los hombres como si fueran cuerpos más o menos deteriorados. Un broker los ve como lobos. Un enterrador como aquellos que están de paso. Una puta como salidos. Un hábito, una costumbre, conlleva, pues, una visión de las cosas. Incluso podríamos decir que la mayoría de quienes ven a los hombres como criaturas de Dios es porque se han acostumbrado a las cosas de Dios. Y puede que la relación del hombre con Dios se decida dentro de los márgenes de un oficio. Pero la relación de Dios con el hombre —acaso la única que nos permita pronunciar el nombre de Dios sin que sea en vano— no se decide del lado del hombre, sino del lado de Dios. Esto significa que la fe en un Dios que ha descendido hasta ocupar el lugar de un maldito de Dios no puede depender de que uno se haya acostumbrado a las cosas de Dios. Más bien ocurre lo contrario. De hecho, quienes se han acostumbrado a las cosas de Dios difícilmente caen en la cuenta de que Dios no suele eligir a quienes le prefieren.
integrales
septiembre 26, 2011 Comentarios desactivados en integrales
Puede que la cuestión no sea si hay vida después de la muerte, sino si puede haberla antes.
las comparaciones son odiosas
septiembre 25, 2011 Comentarios desactivados en las comparaciones son odiosas
La diferencia entre las religiones que hay por ahí, sean o no cristianas, y el cristianismo es semejante a la que pueda mediar entre John Gray, consejero matrimonial, y Karen Horney, discípula de Freud. La tesis del primero son conocidas: si una pareja no funciona es porque hombre y mujer no admiten que son de planetas diferentes. Por eso mismo, para que haya un buen matrimonio tanto hombre como mujer deben aprender a tratarse. Esto es, tienen que hacer los deberes. El libro más leído de John Gray —los hombres son de Marte y las mujeres de Venus— es, sin duda, un digno manual de uso, con sus diagnósticos y sus instrucciones. Se supone que si una pareja las sigue, las cosas acabarán por ir tal y como debieran. El mundo de la vida en común tiene, pues, una solución. Es cuestión de hacer las cosas bien. Por contra, Karen Horney se pregunta en un artículo de 1932 —problemas del matrimonio— si acaso la institución matrimonial no será, de por sí, irreconciliable con algunos aspectos de la existencia humana. Como si la unión entre hombre y mujer, con independencia de lo que los cónyuges puedan hacer al respecto, estuviera destinada al fracaso. La tesis de Karen Horney, al fin y al cabo, una revisión de la tesis clásica del psicoanálisis, es también conocida. Por lo común, nos situamos ante nuestros deseos como si estos fueran menos contradictorios de lo que son en realidad. Pero lo cierto es que todo deseo es ambivalente. Así, por ejemplo, una mujer desea a un amo al que poder dominar. Pero es obvio que si es un amo, no se deja dominar y, si se deja dominar, es que no es un amo. En este sentido, no hay solución que valga: si una pareja se va a pique no es porque, tanto él como ella, no hayan sido lo suficientemente hábiles, sino porque una relación que se sostenga sobre las demandas del deseo —y en qué pareja moderna no hay deseo de por medio— ya se encuentra viciada de entrada. Natura lapsa. Ciertamente, la habilidad ayuda y no es lo mismo un trato amable que uno hostil. Pero, la cuestión es si basta con ser hábiles para que se solucione de un plumazo la falta de reconciliación. De hecho, la habilidad parece tan solo encubrir —o posponer— una inviabilidad de fondo. Desde la óptica de Karen Horney, los hombres y las mujeres no son capaces, pues, de cumplir con lo debido. O, por decirlo a la manera de Pablo, la Ley no salva. Por tanto, si hombres y mujeres llegan a encontrarse —si en verdad logran abrazarse— no es porque hayan podido seguir las normas que marca el ideal, sino porque han sobrevivido a su caída o naufragio. Esto es: hay amor, pero solo para quienes han regresado de la muerte. Y lo que no es esto es ficción. Aunque normalmente ¿quién no vive de sus ficciones?
el malo de la película
septiembre 25, 2011 Comentarios desactivados en el malo de la película
La verdad es que resulta tranquilizador atribuir el mal a los hombres malos. Otro gallo nos cantaría, si supiéramos la verdad: que uno incluso podría ahogar a sus propios hijos, si así lo exigieran las circunstancias.
trajes a medida
septiembre 25, 2011 Comentarios desactivados en trajes a medida
Cada cual puede obtener fácilmente el dios que necesita. Solo hace falta que se fíe de aquellos que están dispuestos a ofrecer una imagen conveniente de Dios por el bien de las almas. Así, quienes se encuentran cubiertos por una culpa aún demasiado centrada en la propia perfección, se sentirán mejor ante un dios-mamá que todo lo disculpa. Por el contrario, quienes mueren de hastío, se creerán más libres ante un dios más paternal, un dios que exija lo debido desde el más allá. Por ejemplo, la transformación del mundo. Cada uno creerá, pues, descubrir a Dios en la otra orilla, un dios-muleta que nos permite avanzar. Sin embargo, es posible que Dios aún siga siendo algo demasiado nuestro —un asunto aún demasiado personal— mientas no lo reconozcamos en aquel que sufre, precisamente, el abandono de Dios.
Fausto 2.0
septiembre 25, 2011 Comentarios desactivados en Fausto 2.0
Gracias a Dios —a nuestro Dios actualizado— nos liberamos del temor. Según cuentan los que saben, Dios nos quiere como mamá y no está ahí para condenarnos. Sin embargo, quizá tuvimos que entregar el alma para obtener tanta alegría. Podemos sospechar que el fruto de la inmolación de Dios —aquélla que, según cuentan, quiso liberarnos del temor bíblico— sea, precisamente, el de la vida irrelevante del malcriado. ¿Qué cristiano hoy en día se atrevería a reclamar misericordia? ¿Acaso no es verdad que ésta ya se nos condeció a raudales sin que hubiéramos hecho nada para mercerla? Es así que muchos cristianos progres entienden que la misericordia de Dios nos libra del Juicio cuando lo cierto es que no hay otro Juicio que el que nace del perdón de Dios, aquél que se nos dió colgado de una Cruz. No hay, pues, quien pueda creer honestamente que el Sí o el No de su existencia se decide ante el pellejo de Dios donde Dios ha quedado reducido a la imagen de un papá pusilánime.
la certeza de las ficciones
septiembre 25, 2011 Comentarios desactivados en la certeza de las ficciones
Quizá los antiguos estaban más cerca de clavarla que nosotros cuando dieron por hecho que teníamos un alma, pues ¿acaso no es cierto que el alma es el síntoma de que vivimos alejados de la verdad? Es posible que ahora unos cuantos modernos arruguen su nariz y nos repitan esa monserga de que no hay verdad, de que todo cuanto podamos decir es un punto de vista, que cada uno es libre de creer en lo que quiera… Etcétera. Pero el problema de los modernos es que no entienden que una cosa es decir la nieve es blanca y otra decir, pongamos por caso, que la nada, en un cierto sentido, es. En el primer caso, la verdad se rmuestra como una correspondencia entre lo que decimos y los hechos. En el segundo, como lo que en verdad tiene lugar. En el primer caso, la verdad es algo casi trivial. En el segundo, está hecha con los materiales de la ausencia. Sea como sea, no hay que ser muy listos para caer en la cuenta de que, por ejemplo, la existencia es en verdad un plazo y que de hecho nosotros vivimos de espaldas a esta verdad. Hay algo así como un décalage en nuestro interior: como si pudiéramos ver más allá de lo que somos capaces de soportar. Lo más íntimo es, ciertamente, esa conciencia de hagamos lo que hagamos seguimos en falso. Y ante tal dato ¿quién se atreverá a negar que hay algo en nosotros que no acaba de coincidir con nosotros? Probablemente, podríamos cargar con una existencia dada como plazo, si pudiéramos creer que hay por ahí, detrás del velo de la muerte, un especie de cobrador del frac esperándonos para pasar cuentas. También, probablemente, aumentaría nuestro temblor de piernas. Pero hoy por hoy quizá debamos conformarnos con un tambaleante como si. De hecho, este es el precio que tuvimos que pagar para vivir como si Dios no fuera real.
el bárbaro y el escéptico
septiembre 25, 2011 Comentarios desactivados en el bárbaro y el escéptico
Sólo el espíritu tiene la facultad de rechazar lo que es y de solazarse en lo que no es; sólo él produce, sólo él fabrica ausencia. No tomo conciencia de mí mismo, no soy, sino cuando niego; en cuanto afirmo me vuelvo intercambiable y me comporto como un objeto. Puesto que el no presidió la fragmentación de la unidad primitiva, un placer añejo y malsano se apega a toda forma de negación, capital o frívola. Nos ingeniamos en destruir reputaciones, la de Dios en primer lugar; pero hay que decir para nuestra descarga, que nos encarnizamos todavía más en arruinar la nuestra al poner nuestras verdades en tela de juicio y descreditarlas, al llevar a cabo en nosotros el desplazamiento de la negación a la duda.
EM Cioran
Gloucester
septiembre 24, 2011 Comentarios desactivados en Gloucester
Es muy sencillo: la madurez comienza cuando caes en la cuenta de que el mundo no coincide con lo que debe ser y que ninguno de nosotros puede reparar esta falla. Todo comienza entonces. No es cuestión de que tengamos que hacer las cosas bien. Hagamos lo que hagamos, los hijos abandonarán a sus padres, la infidelidad anidará en el corazón de los hombres, alguien tendrá que ser una lacra para que podamos soportarnos, necesitaremos, también, un enemigo. Como mucho y si las cosas nos van bien podremos creer que las cosas están bien tal y como están. Pero lo cierto es que nadie en su sano juicio pondrá en duda de que nuestra bondad pende de un hilo. Y, así, difícilmente nos enfrentaremos al mal, mientras sigamos creyendo que el mal es algo que podríamos cercenar de una vez por todas, si en verdad nos pusiéramos manos a la obra. No es casual que quienes ingénuamente creen en esta posibilidad ya no quieran saber nada del Dios que hiere a sus elegidos.
quaestio facti
septiembre 24, 2011 Comentarios desactivados en quaestio facti
Cuando más cerca estoy de creer en lo que escribo más tentado estoy de dejar de escribir. Será cierto que uno escribe para ver algo y no tanto para comunicarlo. La comunicación siempre tiene algo de impostura. Al fin y al cabo, cada uno vive como puede y si hay que decir algo que sea a cau d’orella.
el árbol de la vida
septiembre 24, 2011 Comentarios desactivados en el árbol de la vida
Asistir al momento de la Creación… ¿cuestión de volcanes cósmicos y un baile de galaxias? Probablemente no. Más bien nos hacemos contemporáneos de la Creación cuando las cosas —por no decir la vida misma— sigue ahí, en manos del hombre, después de que un silencio de muerte cubra por entero la Tierra.
ER
septiembre 24, 2011 Comentarios desactivados en ER
A veces pienso que el hinduismo tiene razón con esto del karma, pues hay muchas vidas, si no todas, que parecen sometidas a una especie de destino. Más aún: nuestro modo de ser —nuestro carácter— parece girar en torno a un agujero negro como si lo que nos sostiene fuese algo que se encuentra por encima —o por debajo— de nuestras cabezas, algo que, al fin y al cabo, nunca podremos reconocer como propio. Aunque tampoco hay que ir tan lejos. Nuestro psiconanálisis lleva ya un buen siglo diciendo que permanecemos atados a lo que tuvimos que olvidar. Platón, por su lado, cuenta en la república que nuestras almas antes de encarnarse eligieron la vida que, de hecho, estamos viviendo. Como si la suerte ya estuviera echada antes de que nos pusiéramos a jugar. Las explicaciones pueden ser variopintas, pero lo que resulta indiscutible es que nuestro carácter constituye nuestro límite. Así, unas terminarán colgándose del hombre que las desprecia mientras que otros serán incapaces de llevar a buen puerto lo que comienzan. Unos no pueden abrazar a su madre mientras que otros no salen de su falda. Solo es necesario un poco de tiempo para que tanto unos como otros se den cuenta de que esto siempre será así. Como si solo pudiéramos librarnos de nosotros mismos en los tiempos de Dios, aquellos en los que, despojados de toda expectativa, no tenemos más remedio que responder. Seamos quienes seamos, estemos donde estemos. Pero ¿quién podrá preferir esos tiempos de libertad?
complejidad
septiembre 24, 2011 Comentarios desactivados en complejidad
Las cosas son francamente sucias. Nada se nos da en estado puro. Todo es mezcla. Como si los buenos y los malos estuvieran repartidos por igual tanto en el cielo como en el infierno. Así, por ejemplo, sobre el papel un hacker hace lo que no debe. Libera programas informáticos, comparte música, entra en casa ajena… Un hacker es simplemente un ladrón. Y, sin embargo, es muy posible que gracias a los hackers —los malos de esta película— las nuevas tecnologías, como suele decirse, no acaben siendo el medio de un renovado totalitarismo. Un hacker tarde o temprano acaba por encontrar una grieta en el sistema. Y es que en donde es posible entrar es posible salir.
un siete en la mesa de billar
septiembre 20, 2011 Comentarios desactivados en un siete en la mesa de billar

miedo
septiembre 20, 2011 Comentarios desactivados en miedo
Quien pierde de vista a su fantasma —quien deja de tenerle miedo— pierde de vista la realidad. Nada otro puede tener lugar. Todo se le dará según la estrecha medida de su sensibilidad.
piezas sueltas
septiembre 20, 2011 Comentarios desactivados en piezas sueltas
Quien es feliz —aquel para quien todo se encuentra en su lugar— difícilmente irá más allá de sí mismo. No es casual que aquellos que han sido marcados por Dios —aquellos que tienen presente, muy a su pesar, la negación de Dios— sean, precisamente, unos idos. Y es que el mundo no acaba de encajar para quien regresa de un gran silencio.
rayos X
septiembre 18, 2011 Comentarios desactivados en rayos X
Marco Aurelio en sus Meditaciones recomendaba ver a las mujeres como visceras en movimiento. Se supone que se trataba de alcanzar la indiferencia propia de los dioses. Aunque tampoco está mal, si tan solo se trata de tomar una cierta distancia con respecto a uno mismo. En cualquier caso, quien ve a una mujer como un amasijo de órganos y secreciones, sin duda, ya ha puesto un pie en el otro mundo. Ahí ya no puede haber seducción que valga. De repente, ese hombre se ha convertido en un alma, esto es, en algo así como un muerto viviente. Pero acaso la posibilidad de una visión de este calibre demuestre, aunque sea a la manera del gore, que en verdad no pertenecemos a este mundo.

en resumen
septiembre 18, 2011 Comentarios desactivados en en resumen
amb prou feines vam aprendre a viure, i ja era massa tard.
Louis Aragon
ressurrexit (y 2)
septiembre 18, 2011 Comentarios desactivados en ressurrexit (y 2)
Que los antiguos pensaban en imágenes es algo que no admite discusión. Así, para comprender, por ejemplo, el creencia en la resurrección de la carne no hay que preguntarse por el hecho que pueda corresponderse con esta creencia, del mismo modo que no nos preguntamos por el hecho que se corresponde a una afirmación del tipo tan solo cayendo el hombre puede elevarse por encima de sí mismo. Lo que hay detrás de estas afirmaciones no son hechos, sino mundos. Esto es, funcionan como depósitos de experiencia humana. Este tipo de afirmaciones significan siempre en relación con una red previa de afirmaciones y, en general, por contraste. Así cuando decimos lo anterior, a saber que tan solo cayendo… nos estamos posicionando frente aquellos que entienden que no hay más que elevación que la de la pureza. La cuestión es, por tanto, qué podía significar creer en la resurrección de la carne en un contexto en donde la redención se entendía, por lo común, a la platónica, a saber, como una liberación del alma de las miserias del cuerpo. Y es que la resurrección de la carne no era algo fácil de admitir ni siquiera en aquellos tiempos tan proclives a creer cosas increíbles. Así, cuando se da por hecho que el alma sobrevive a la muerte del cuerpo, decir que no hay otra redención que la de la carne es decir algo que roza lo absurdo. Proclamar la resurrección de la carne en los tiempos del antiguo helenismo no es posible, pues, sin que se tambalee la idea misma de una redención. Si la carne —aquello que nos distancia de Dios— va con el redimido, entonces la redención no consiste en liberarse de la carne, sino en abrazarla… tal y como la abrazó Dios mismo en su descenso como Crucificado. O por decirlo de otro modo, la redención no pasa por la divinización del hombre, sino por la inconcebible humanización de Dios. Si el Crucificado, ese abandonado de Dios, se encuentra a la misma altura de Dios —y no otra cosa declara el sermo de la Resurrección— es porque Dios desciende hasta su altura. La carne no puede, por definición, elevarse. Si hay redención de la carne es porque Dios cayó en la carne, esto es, porque se puso enteramente en manos del hombre. Resurrección y Encarnación son, así, dos caras de una misma moneda. Quien no entienda de qué va esto de la Encarnación inevitablemente hará de la Resurrección una variante de la típica creencia en la inmortalidad del alma, algo así como una historia de zombies buenos. Es decir, probablemente no habrá entendido nada.
morir de éxito
septiembre 18, 2011 Comentarios desactivados en morir de éxito
Los primeros cristianos vieron la Cruz como aquel sacrificio expiatorio que privaba de sentido al sacrificio cultual. Esto es, la típica relación religiosa entre el hombre y Dios —aquélla en la que el hombre da lo mejor de sí mismo para obtener el favor de Dios— quedaba reducida al absurdo: Dios se había sacrificado de una vez por todas para que los hombres pudieran comenzar de nuevo como hijos de un mismo Dios. Dios no nos debe nada, sino que nosotros se lo debemos todo a Dios. Ahora bien, precisamente por esto, el cristianismo se alejaba de aquel mundo que, por contraste, dotaba de sentido al gesto del Crucificado. Así, en un contexto donde, gracias al cristianismo, el sacrificio cultual se ha vuelto sencillamente ininteligible, la Cruz ya no puede ser vista como la inmolación misma de Dios. De ahí a hacer de la Cruz un accidente hay tan solo un paso. Pero Dios ya no tiene gran cosa que decirnos donde la Cruz es comprendida sólo como un acontecimiento moral, es decir, como el rechazo de los hombres a la bondad de Dios. Paradójicamente, el triunfo del cristianismo dificulta la fe. No es causal que el cristianismo haya sobrevivido paganizando a su Dios, convirtiéndolo de nuevo en la divinidad de las cimas que espera el ascenso, la ascésis —el sacrificio— del hombre. Así pues y por decirlo con otras palabras, porque Jesús de Nazareth en verdad resucitó de entre los muertos, nosotros los herederos, ya no podemos ver su resurrección. Quizá deberíamos hacernos un poco más judíos —quizá deberíamos ver que Dios no coincide con la divinidad— para poder sortear el éxito del cristianismo y, de este modo, ser capaces de ver de nuevo lo que los primeros testigos vieron, precisamente, como la realización de un Dios insobornable.
historias bíblicas (6)
septiembre 18, 2011 Comentarios desactivados en historias bíblicas (6)
Dice la Ley de Dios: no te aprovecharás del cuerpo de ella. Y el hombre se sentía culpable una y otra vez, porque era incapaz de ver a la mujer como una criatura de Dios. Frente a todos esos que sí parecían amarla, él no salía de sus impulsos más elementales: la mujer era tan solo un bistec. Más aún, en la cama no podía evitar tratarla como basura: sobre ella vomitaba su resentimiento, el propio desprecio de sí. Las pocas mujeres que había conocido habían terminado abandonándole. Ninguna de ellas se sentía —obvia decirlo— lo suficientemente querida. Durante un tiempo creyó que podría superarlo, que al final sí que sería capaz de respetarlas, de tener presente su ‘alteridad’. Pero ya a punto de cumplir los cincuenta había aceptado que difícilmente lograría su propósito. Su misería era, pues, infinita. O casi. Un día, sin embargo, la ramera que más frecuentaba se apiadó de él y después de que se dejara hacer, cubierta de saliva y arañazos, le abrazó como diciéndole no importa, no importa… El hombre no sólo se sintió mejor, sino que incluso llegó a creer que todo podía comenzar de nuevo.
uno y trino
septiembre 17, 2011 Comentarios desactivados en uno y trino
Muy pocos cristianos han caido en la cuenta de que el Dios de Jesús no acaba de coincidir con el Dios de la confesión creyente. El Dios de Jesús era el Dios judío, el Altísimo, aquel que ha de juzgar a vivos y muertos, el Creador que envuelve con su silencio todo cuanto es. Ahora bien, precisamente porque Jesús de Nazareth soportó ese silencio hasta el final —porque cargó sobre sus espaldas el peso de Dios—, pudieron sus testigos dar fe de la identificación de Dios con el Crucificado. Dicho de otro modo, porque Dios sigue siendo un siempre más allá, la relación con Dios no puede ser otra que la relación con el Crucificado. De ahí que la Trinidad no sea una fumada, como defienden los catequistas de las comunidades progres, sino el sermo de Dios que viene exigido por el acontecimiento mismo de la Cruz. Y quizá deberíamos decir, corrigiendo nuestra primera afirmación, que para un cristiano el Dios del Antiguo Testamento coincide con el que murió en el Gólgota. Sea como sea, no es causal que, con estos catequistas, ya no sepamos qué hacer con el único Dios que nos saca de nuestras casillas y en su lugar tengamos unos valores que difícilmente pueden sostenerse por sí mismos. Con todo, no deja de ser cierto que gracias a estos mismos catequistas podemos sentirnos muy a gusto con nuestra bondad.
Dios
septiembre 17, 2011 Comentarios desactivados en Dios
Quien se toma en serio a Dios sabe que de Dios no tenemos ni idea. Dios es una incógnita —algo pendiente de resolución— para quien ha visto a Dios. Ahora bien, es muy posible que solo podamos ir más allá de nosotros mismos bajo el peso de este vacío. O mejor dicho: que para quien se encuentra sometido a la infinita distancia de Dios, todo es debido a Dios, esto es, todo se encuentra marcado por esta ausencia. Hasta el punto de que no pueda haber otro Dios que el crucificado. Y, así, no es causal que Juan, en el prólogo a su evangelio, dijera aquello de que ya desde el origen de los tiempos el Crucificado estaba junto a Dios. Como si Dios no pudiera ser —esto es, darse— de otro modo que colgado de una cruz.
ruegos y preguntas
septiembre 17, 2011 Comentarios desactivados en ruegos y preguntas
¿Quién puede rezar aún? De entrada, ciertamente, el huérfano que todos llevamos dentro. Un huérfano, sin embargo, no puede esperar una respuesta, pues quien espera una respuesta aún no está solo. Un huérfano, por defecto, siempre sufre la falta de padre. Un huérfano no se pone, pues, a rezar —no decide rezar—: él es su rezo, su invocación, su lamento. El espíritu del huérfano es un cuerpo arrodillado. Ahora bien, solo porque un huérfano siempre se dirige a un cielo deshabitado, solo porque Dios no responde desde arriba, los otros —su presencia, su entrega— pueden ser vistos como la única respuesta de Dios. Cabe, con todo, otro rezo, quizá menos elemental, más propio de quienes se mantienen a una cierta distancia de esa común orfandad, a saber, el rezo que consiste en permanecer ante la nada que encubre todo cuanto es. Aún así, no por menos elemental es menos verdadero. Puede que el hecho de permanecer ahí —bajo la verdad de Dios—, al menos durante el tiempo que nos sea concedido, haga de nuestra existencia algo menos estúpido. Con todo, la cuestión es cómo integrar ambos quienes —al huérfano y al sabio—, pues sin esa integración no hay quien pueda sobrevivir a Dios. Y quizá sea cierto que esta integridad pase por un abandonarnos a ese Dios cuyo misterio —ese silencio y distancia— nos fuerza, precisamente, a mirar a nuestro alrededor para, de algún modo, ser capaces de responder a quién nos llama con tanta insistencia en su lugar.
slavery
septiembre 17, 2011 Comentarios desactivados en slavery
Un esclavo es quien vive sometido a la imagen paradigmática, al arquetipo, al rostro de una divinidad. Un esclavo es aquel que no sabe ir más allá de sus fuertes emociones. Es incapaz de ver la falta de futuro de su ilusión. Los sueños siempre prometen lo que en modo alguno nos pertenece. Un esclavo aún no se ha enfrentado a la nada de Dios, al silencio que abraza el mundo. Y es por eso que todo se le da según la medida de su estrecha sensibilidad. Un esclavo puede morir sin haber comprendido que todo comienza una vez dejamos de creer en la posibilidad de la gran coincidencia. Que no hay otro origen que el que pasa por la quiebra de los cielos. Como si no hubiera más allá que el de una vida que regresa de la muerte.
Rimbaud
septiembre 17, 2011 Comentarios desactivados en Rimbaud
Supongamos que un hombre y una mujer viven un momento excepcional. Esto es: supongamos que se encuentran. ¿Qué podemos esperar que pase? Estictamente, el momento. Tarde o temprano, el encuentro cederá el paso al desencuentro o, en el mejor de los casos, a un trato amable. Tarde o temprano, cae el atardecer. Y ahí podremos creer que o bien nos equivocamos de objeto; o bien, si tenemos un poco más de experiencia, que no hay dicha que cien años dure. La encarnación de la imagen paradigmática es siempre parcial, momentánea, objetable. Sea como sea, éstas son las dos opciones del paganismo. El «verdadero amor» —ése que se revela como una coincidencia sin resquicio— se encuentra siempre más allá de nuestras posibilidades. Es algo al alcance solo de los dioses o, en su defecto, de los protagonistas de las películas. Como decía Rimbaud, la verdadera vida está ausente. Los hombres y las mujeres podemos, en el mejor de los casos, gozar de un destello de eternidad. Como si toda epifanía fuera solo una interrupción del tiempo. Quienes se encuentran están, ciertamente, fuera del mundo. No podemos permanecer en la verdad. Y eso es todo… A menos que la verdad descienda hasta los cuerpos que ya no admiten otra oportunidad. Esto es, a menos que el amor sea algo así como el abrazo de los náufragos. Pero esta verdad —acaso la única que nos pertenece por entero— es demasiado sucia como para que podamos desearla.
arkhé
septiembre 15, 2011 Comentarios desactivados en arkhé
Tarde o temprano, el mundo se encargará de desmentir tu ilusión. Las cosas no acaban de ser tal y como te prometieron. Él no es como esperabas. Los pobres acaban quitándote la comida de la boca. El ideal se revela como un infierno. Y, sin embargo, es posible que todo comience entonces.
o lo uno o lo otro (2)
septiembre 15, 2011 Comentarios desactivados en o lo uno o lo otro (2)
Hay dos caminos posibles. O bien se trata de comprender lo extraño como una variante de lo que nos resulta familiar. O bien de dejar que siga siendo aquello extraño que es… para permanecer ahí, bajo lo extraño. Lo primero nos mantiene en la repetición, en el eterno retorno de lo mismo. Lo segundo, en cambio, nos arroja a la posibilidad de un comienzo. Con todo, lo más probable es que no entendamos de qué va todo esto.
terminología bíblica
septiembre 14, 2011 Comentarios desactivados en terminología bíblica
La relación del hombre con Dios no es la relación del hombre con una cosa llamada Dios. Desde la óptica del hombre, Dios es la cuestión de Dios en el corazón del sufrimiento. De ahí —de esa interrogación sin fin— nace el mundo como algo de Dios. Todo es clamor para quien ha visto a Dios en falta.
salto cuántico
septiembre 14, 2011 Comentarios desactivados en salto cuántico
Puede que una cosa sea la creencia del pobre —su necesidad de un dios que le ampare— y otra la fe que identifica a Dios con el pobre. En el primer caso, la divinidad se encuentra ahí, por encima de nuestras cabezas, como ese poder que puede intervenir a nuestro favor. En el segundo, como ese Dios que decidió retirarse para que el pobre ocupara su lugar. Así, únicamente quien ha dejado atrás la pobreza puede decir que el pobre representa a Dios. Un pobre nunca dirá de sí mismo que es la huella de Dios. Si puede decir eso de sí mismo es que ya no sufre a Dios, su radical trascendencia, su altura: ya no es tan pobre como antes. Quien sufre a Dios solo puede dirigirse a Dios como aquél que invoca una divinidad. Y quizá por eso mismo, cristianamente hablando, no se trate de ser pobre —quizá no se trate de ser lo que ya no podemos ser, aunque solo sea por formación—, sino de ponerse al servicio del pobre como quien se pone en manos de Dios. Otra cosa es que eso, de paso, nos empobrezca. Pero estaríamos, en cualquier caso, ante un daño colateral y no ante aquello que se pretende.
