cómo explicarle la fe a tu hijo (3)
julio 27, 2011 Comentarios desactivados en cómo explicarle la fe a tu hijo (3)
B— papá ¿en el cole me han dicho que Dios resucitó a Jesús de entre los muertos?
A— sí, en eso se basa nuestra fe.
B— entonces ¿Jesús fue como un zombie, papá?
A— en realidad, no. No hay que tomarse esto de la resurrección al pie de la letra. Se trata de un modo de decir… como cuando mamá te dice que estás para comerte.
B— ¿cómo lo hemos de entender, pues?
A— en el fondo, quienes anunciaron la resurrección de Jesús querían decirnos a su modo que Jesús seguía vivo en sus corazones…
B— ¿cómo nos pasa con el abuelo, papá?
A— no exactamente…
B— pues yo llevo a mi abuelo en mi corazón y ya no tomo la sopa a sorbos, sino con cuchara como él…
A— es que Jesús además sigue vivo cerca de Dios…
B— ¿el abuelo no?
A— el abuelo tiene que esperar…
B— ¿a qué?
A— a que Dios acabe con este mundo y monte uno nuevo.
B— pero es que yo no quiero que este mundo se acabe. Yo quiero estar con vosotros y mis amigos para siempre.
A— más bien será que no. Tarde o temprano, papá y mamá estaremos muertos. Y tú y tus amigos también. Pero en el nuevo mundo, donde nos espera Jesús, todos los que nos hemos portado bien seremos muy felices. Ya verás.
A— ¿habrán pasteles de chocolate?
B— no, porque en ese mundo solo pueden haber almas…
A— entonces ¿Jesús no es un zombie, sino un fantasma?
B— algo así, pero en bueno…
A— pero en el cole me han dicho también que Jesús resucitó en la carne… (se ve que los catequistas del cole son unos cabroncetes)
A— bueno (rubor)… de hecho, Jesús resucitó en cuerpo y alma… es verdad.
B— ¿Dios también tiene cuerpo?
A— no, Dios no. Dios es inmortal.
B— entonces ¿Jesús se volverá a morir?
A— no, su carne ha sido trasfigurada por Dios en carne inmortal.
B— pero en ese caso ya no es carne, sino otra cosa…
A— hijo mío, lo importante es lo que siente tu corazón…
cuestión de detalle
julio 27, 2011 Comentarios desactivados en cuestión de detalle
No podemos tenerlo todo, pero sí casi todo. Ahora bien, eso que nos falte será siempre algo esencial.
todo es agua
julio 27, 2011 Comentarios desactivados en todo es agua
Algunos están convencidos que la sed de Dios responde al hecho de que, en el fondo, somos una chispa de Dios. O por decirlo de otro modo: la sed revelaría que nos falta ese agua de la que estamos hechos. Ahora bien, y siguiendo el hilo de la metáfora, si nos falta el agua es porque la orinamos. Lo que nos falta sería, pues, aquello que tenemos que excretar para seguir en pie. Esto sigue siendo así en el plano grupal. Las tensiones sociales son debidas a esas exclusiones que tiene que producirse para que pueda haber cultura, para que el hombre pueda encarar su ideal y, por extensión, enfrentarse a su posibilidad. Si es cierto que la sociedad es un cuerpo, alguien tiene que cargar con el muerto. Traducción: no hay sociedad que no mantenga a cierta distancia a quienes representan lo que no podemos admitir de nosotros mismos, la suciedad, la lepra, el excremento. En cualquier caso, la conclusión es inmediata. Dios estaría hecho, al fin y al cabo, con los materiales de nuestros orines. Y de ahí el cristianismo, el cual, no sin razón, ya identificó de buen comienzo a Dios con esa boñiga que, en definitiva, tanto encontramos a faltar. Será cierto que si nos falta integridad es porque no podemos admitir como propia la bosta que excretamos.
cómo explicarle la fe a tu hijo (2)
julio 26, 2011 Comentarios desactivados en cómo explicarle la fe a tu hijo (2)
A— DIos es amor.
B— ¿quieres decir, papá, que el amor es Dios?
A— sí. Decir «amor» es lo mismo que decir «Dios».
B— pero ¿por que decimos «Dios» y no únicamente «amor»?
A— porque con ello queremos dar a entender que el amor es lo más importante en nuestras vidas.
B— por tanto, si Dios es tan solo un modo de cualificar el amor, entonces Dios en realidad no existe, ¡sólo existe el amor…!
A— hay veces que no te entiendo, hijo. Con lo sencillo que es todo esto…
perplexity
julio 26, 2011 Comentarios desactivados en perplexity
¿Es posible que el evangelio diga que ella, una mujer de la calle, está más cerca de Dios que él? (Pues el problema de querer estar cerca de Dios es solo querer estar cerca de Dios. ¿Acaso quienes quieren estar cerca de Dios pueden querer honestamente algo más?)


cómo explicarle la fe a tu hijo (1)
julio 26, 2011 Comentarios desactivados en cómo explicarle la fe a tu hijo (1)
A— DIos es amor.
B— ¿quieres decir, papá, que el amor es Dios?
A— no. Quiero decir que Dios nos ama.
B— ¿es, por tanto, como un fantasma bueno?
A— algo así…
B— y ¿cómo nos ama?
A— como los papás, cuidando de nosotros, orientándonos en lo que más nos conviene… aunque a veces no dejamos que lo haga.
B— pero si cuida de nosotros, ¿cómo es que permite que tantos niños mueran de hambre en Somalia?
A— esto ocurre por culpa de algunos hombres: como te decía, a veces no le hacemos mucho caso a Dios.
B— entonces ¿Dios no lo puede todo?
A— sí, pero es que no quiere intervenir. Prefiere que seamos libres.
B— pero tú, papá ¿no harías nada, si vieras que le estoy clavando un tenedor a mi hermana en los ojos?
A— no. Os dejaría a vuestro aire…
B— papá, ¡Dios es la ostia! (Abracitos y fundido en negro.)
call girl
julio 25, 2011 Comentarios desactivados en call girl
Lo que más llama la atención del cristianismo —mejor dicho, de los evangelios— es que sus figuras ejemplares no son los sacerdotes del Templo —aquellos que dedican su vida a preservar la presencia de Dios entre los hombres— ni aquellos que han alcanzado la perfección moral sea por la vía ascética o ritual, esto es, los hombres y las mujeres buenos, sino las putas, los samaritanos (esos apestados por haber pactado con el enemigo), los pastores (esos amantes de las ovejas…), en definitiva, aquellos que, de tan cubiertos de su propia mierda, en modo alguno podían aspirar a la pureza de la divinidad. Como si solo las vidas que ya no valen la pena de ser vividas —pues la pobreza, no hay que olvidarlo, es degradante— pudieran responder a la voluntad de Dios. Que los evangelios den por sentado que solo esas vidas son capaces de Dios es algo que probablemente aún no hemos acabado de comprender. Un escándalo, sin duda. Por eso se entiende perfectamente que, en un momento dado, el cristianismo virase con tanta impunidad hacia las formas habituales de la religión. No hay cultura que pueda sostenerse sobre la identificación de Dios con los hijoputa de este mundo.

happy yoga
julio 25, 2011 Comentarios desactivados en happy yoga
¿Cómo ora un budista? Con todos mis respetos por la piedad budista, no puedo silenciar mis dificultades para con toda esta mística extremo-oriental del sufrimiento. Pues en ella el yo, el sujeto (que en su día fue considerado la base de la cultura y la civilización occidental), termina siendo degradado a una ilusión desenmascarada por la mística. Esta mística budista puede resultar seductora para los estresados sujetos europeos. Pero ¿es realmente posible suspender la idea de sujeto y la visión moral del mundo en ella basada? Ciertamente, tampoco la idea mística cristiana del sufrimiento es egocéntrica, pues conoce asímismo una suerte de místico «abandono del yo». Pero no como un disolverse en el informe vacío del Universo, en el que no existen ni sustancias ni sujetos, sino como una incorporación cada vez más profunda a una alianza […] la cual lejos de diluir la responsabilidad del ser humano por sus congéneres, precisamente la exige.
JB Metz
las vueltas de tuerca del mito
julio 25, 2011 Comentarios desactivados en las vueltas de tuerca del mito
En los campos parece ser que era cuestión de vida o muerte creer que en los barracones de al lado —porque en los propios nadie podía constatarlo— había algunos que habían conseguido mantener su humanidad, esto es, que seguían compartiendo el pan o que se ponían en lugar de los enfermos. Quienes dejaban de creer en esta posibilidad se convertían ipso facto en «musulmanes». Como si lo decisivo no fuera ser bueno —pues lo decisivo era, precisamente, no serlo: los buenos, de hecho, no duraban dos días—, sino creer que, a pesar de todo, aún era posible serlo. Como si solo la fe en la existencia de los santos nos permitiera soportar nuestra propia inhumanidad.
divina indiferencia
julio 25, 2011 Comentarios desactivados en divina indiferencia
Cuando Epicuro dice aquello de que los dioses no quieren saber nada de nosotros no está diciendo solo que los dioses juegan con nosotros como si fuéramos hormigas y, por consiguiente, tanto pueden alimentarnos como aplastarnos, sino también que no podemos poseer o, cuanto menos, participar de las fuentes de la vida. Esto es: que nuestra condición es la de quienes no terminan de ser. Y quizá sea cierto que todo comienza en verdad cuando dejamos de preocuparnos de la trascendencia y, por extensión, de nuestra falta de plenitud. Uno ha de abrazar esa falta en vez de pretender resolverla. Amigos y cerveza. That’s all… sobre todo, si no crees en ello. Pero también es verdad que este espíritu solo sirve para los que pueden tener algun presente. Para el resto solo importa la posibilidad del Mesías.
el 5º mandamiento
julio 23, 2011 Comentarios desactivados en el 5º mandamiento
El crimen es algo a lo que nos podemos acostumbrar. En la guerra, matar es, ciertamente, lo más normal. Por tanto que la vida del otro sea sagrada —que de ningún modo podamos decir no es más que un crimen— es algo que difícilmente podemos comprender donde lo normal es, precisamente, no matar.
el dato
julio 23, 2011 Comentarios desactivados en el dato
Es innegable que han habido y seguirán habiendo experiencias místicas. Pero para el hombre moderno éstas no revelan otra cosa que estados mentales. Esto es, no responden a nada exterior, sino a una determinada sinapsis cerebral. Para muestra el botón de los éxtasis provocados por brotes esquizofrénicos o ciertas pastillas. Un éxtasis en principio es una alucinación. Ahora bien, lo cierto es que un antiguo no habría considerado esto último como una prueba en contra. Un antiguo vería la locura o la toma de LSD como una puerta a la trascendencia. En cualquier caso, de lo anterior se desprende que los éxtasis por sí solos no demuestran nada. Que si aparentemente demuestran la trascendencia —o su falta— es porque previamente la damos —o no— por descontada. Al final será cierto que la divinidad o es un dato que damos culturalmente por supuesto, esto es, un dato natural o la divinidad como tal no aparecerá por ningún lado.
trilema
julio 23, 2011 Comentarios desactivados en trilema
O bien la luz es un despiste de la oscuridad. O bien puede que la oscuridad sea una caída de (la) luz. Este es el dilema en el que se mueve el mito: una cosa en vez de la otra. O todo debe ser luz. O todo no puede ser más que oscuridad. Cabe, con todo, que no haya luz sin oscuridad. Y viceversa. Cabe que no quepa trascender la tensión dialéctica entre la luz y la oscuridad. En el mito, el hombre tiende a identificarse con uno de los dos extremos. Así, o bien el hombre es esa luz que debe alcanzar. O bien no es otra cosa que oscuridad, por mucho que se empeñe en alcanzar la luz. En cambio, para una visión dialéctica, el hombre es propiamente su ubicación: aquel que habita entre una cosa u otra. O como suele decirse, un ex-sistente. Así, no hay modo de ser con el que pueda identificarse de una vez por todas. El hombre no posee una esencia. No es, por tanto, ni una cosa ni otra. Esto es: no es. Y de ahí el resto.
quizás unos pocos versos basten
julio 23, 2011 Comentarios desactivados en quizás unos pocos versos basten
[…] y la luz parece solo un delirio de la oscuridad.
No es tiempo de parques ni de infancias,
ni hay suelo sobre el que sentarse a leer.
Mari Paz Loscertales
lumen dei
julio 23, 2011 Comentarios desactivados en lumen dei
En la mayoría de las religiones, la divinidad —o si se prefiere la cosa última— se identifica con la luz. No debería, pues, extrañarnos que la transfiguración —la posibilidad de una vida resplandeciente— sea el objetivo último de la práctica creyente. En buena parte de la literatura ascética, aquel que alcanza la perfección espiritual es considerado como una especie de columna de fuego. Del mismo modo que la luna ilumina porque refleja la luz del sol, los ojos del hombre espiritual irradian el resplandor que contemplan. Las metáforas son múltiples, pero todas apuntan en la misma dirección. De lo que se trata es de ser uno con la luz, de vencer, en definitiva, la resistencia que nos permite decir yo. Ahora bien, ¿quién quiere disolver su yo? ¿Qué tipo de hombre puede aspirar a dejar de ser quien es? Si cabe responder a esta cuestión —si la cuestión es pertinente—, entonces es posible que esto de la espiritualidad lumínica sea tan solo el asunto propio de una determinado psicología, de un determinado modo de ser. Difícilmente, algo católico, esto es, universal. Nadie niega que el yo esta hecho con materiales de derribo. Pero quien se funde con la luz ¿qué voz podrá escuchar? ¿Qué otro puede haber para él? ¿Acaso el deseo de unión mística no equivale al deseo de morir? Ciertamente, prefiero escuchar la voz de Dios, aunque sea incapaz de responder, que fundirme en su magma. Prefiero ser un culpable —alguien pendiente de una común redención— que un transfigurado que, por ser solo luz, ya no tiene oídos para escuchar el clamor de los que sufren un karma maldito. No es causal que muchos hayan entendido que si se trata de alcanzar la iluminación, puede que sea suficiente con unas cuantas dosis de LSD. Es verdad que no hay religión que no tenga en cuenta la posibilidad de la transfiguración. Pero una cosa es la transfiguración de quien entra en contacto con la luz y otra la del soldado que sobrevive al terror de la guerra por la intercesión de su víctima. Lo primero es un éxtasis. Lo segundo, un milagro.
no comment
julio 22, 2011 Comentarios desactivados en no comment
Dice Lucrecio a propósito de Epicuro: el hombre que nos mostró el camino hacia el más elevado bien, quitó el miedo de las almas, purificó los corazones, no había crecido en un cuerpo mortal. Él era un Dios a través de su arte, liberó la vida a partir de las tinieblas y las trasladó a esta calma, a esta luz. Él fue enviado aquí abajo para que conozcamos ciertas cosas divinas.
TS-screener HQ
julio 22, 2011 Comentarios desactivados en TS-screener HQ
Contra lo que suele darse por descontado, puede que la fantasía no revele nuestro verdadero deseo —ése que, según Freud, debe reprimir la sociedad—, sino que le sirva de pantalla. Puede que la fantasía sea eso que se nos exige de un modo u otro —sea el príncipe, la vestal o cualquier otro éxito— pero que en verdad no queremos concretar. Puede que el motivo de nuestra fantasía —ese fantasma— oculte el hecho de que aquello que deseamos profundamente es, al mismo tiempo, lo que más tememos. Por parafrasear a san Agustín, en verdad no hay quien nos entienda.
probos
julio 22, 2011 Comentarios desactivados en probos
La soteriología cristiana —su sentido de la salvación— se sostiene, como es sabido, sobre el acontecimiento de la resurrección. O como dice Pablo, si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe. Sin embargo, para ser honestos deberíamos admitir que esto de la resurrección de la carne, tal y como suele entenderse por lo común, no parece ser algo exclusivo del cristianismo. Por ejemplo, ciertas creencias indotibetanas, se refieren a ciertos yoguis que consiguieron transformar su cuerpo en un cuerpo inmortal. Estos yoguis en verdad no mueren, sino que desaparecen en el cielo revestidos de un cuerpo luminoso, el cuerpo astral del primer hombre. Casos como estos se encuentran a puñados, como quien dice, en la gran mayoría de las religiones. Sin ir más lejos, dentro de la tradición hebrea tenemos los ejemplos de Enoc y Elías. Así pues, parece ser que los justos, con independencia del cómo, acceden finalmente al reino eterno de la pura luz. Lo que no es de recibo es decir que esas elevaciones no fueron reales, mientras que la de Jesús de Nazareth sí lo fue. A menos que la resurrección cristiana no trate propiamente de Jesús, sino de Dios mismo.
bonheur
julio 21, 2011 Comentarios desactivados en bonheur
Es posible la felicidad. Sin embargo, puede también que la felicidad no lo sea todo.
st. pol
julio 21, 2011 Comentarios desactivados en st. pol
Ayer tarde en el Fiji, el chiringito del final. Muy pocos en la playa. El mar, brillante. Unos niños corren por la arena. Ríen con ganas. Me fumo un par de cigarros, mientras me tomo una cerveza. Todo coincide. Aún así, no puedo evitar la sensación de que estoy sufriendo una ilusión. Como si, estando ya muerto, mi cerebro aún mantuviera un eco de actividad concibiendo esos niños, esas risas y esa luz. Sin embargo, bien pudiera ser que las cosas fueran de otro modo: que sea nuestra vida y no la divina el verdadero más allá de un universo inerte.
perspectivas
julio 21, 2011 Comentarios desactivados en perspectivas
La concepción cristiana de Cristo como hijo y como ser divino se corresponde en el misticismo judío con el modo en que Abraham Abulafia concebía el Intelecto Agente que, de acuerdo con él, era un hijo de naturaleza similar a Dios; de hecho, era tan divino como él. En ambos podemos hablar, […] de extensiones de lo divino que sirven como mediaciones de un contacto o una unión.
Moshé Idel
nihil obstat
julio 20, 2011 Comentarios desactivados en nihil obstat
Un nihilista no niega lo extraordinario. En realidad, apenas le da más importancia que la que corresponde a una curiosidad. Aquello extraordinario no es más que algo simplemente extraño. Nada en verdad otro le incumbe, pues. Ya puede irrumpir el mismo Dios que nada le distraerá de su convicción más íntima, la de saberse fuera de la totalidad.
no sense
julio 20, 2011 Comentarios desactivados en no sense
Se trata de un dato: la necesidad de conocer la muerte antes de acceder al ‘mundo del espíritu’.
naufragio con espectador
julio 20, 2011 Comentarios desactivados en naufragio con espectador
Dice Epicuro: los dioses existen… Esto es: lo absolutamente otro existe. Y luego añade: … pero no quieren saber nada de nosotros. Esto es: con ese otro no hay nada que hacer. Nunca te querrá junto a él. Al fin y al cabo, no podrás ver las cosas con los ojos de la divinidad. Acepta, pues, el milagro: tu vida es una excepción en el orden de un cosmos indiferente. Tómate unas olivas con tus amigos. Aunque llueva. Puede que mañana estés muerto.
re
julio 20, 2011 Comentarios desactivados en re
Aparentemente, uno es lo que representa. De ahí la importancia del espejo. Sin embargo, un espejo siempre te dirá lo que escucha la reina madre en Blancanieves: la más bella es siempre otra. Esta es tu verdad: estás lejos de lo que deberías ser. Un espejo nunca miente. No eres tú, sino otro quien representa aquello que quisieras ser. Ese otro es, de hecho, tu fantasma. Ahora bien, quien se busca a sí mismo muere con su fantasma (Blancanieves, de nuevo). En términos piscoanáliticos, se trata de la herida de Narciso. Otra cosa es que tu vida responda a una llamada. Pero para eso uno ha de tener otro tipo de herida, aquella que hace inviable, precisamente, cualquier identidad.
historias bíblicas 5 (bis)
julio 19, 2011 Comentarios desactivados en historias bíblicas 5 (bis)
En 1642, los jesuitas de Francia supieron de la captura, tortura y reducción a esclavitud de Isaac Jogues a manos de los iroqueses mohicanos. Pero no sabían que amigos calvinistas holandeses de Manhatten lo habían convencido para que se escapara, y lo llevaron a una playa bretona. Vestido con andrajos y ocultando sus manos mutiladas (de las que faltaban varios dedos que los iroqueses se habían comido), Isaac se dirigió al colegio de la Compañía en Rennes. Cuando el Rector supo que este mendigo venía de Canadá, le preguntó: «¿Conociste al Padre Jogues?» «Muy bien, por cierto», fue la respuesta. «¿Lo han matado?» «No, Padre; está vivo y libre…, ¡soy yo!». Fue un momento de gran emoción. Un año más tarde, Isaac estaba de nuevo entre los iroqueses. Murió martirizado. (AMDG Express)
entrevue
julio 19, 2011 Comentarios desactivados en entrevue
Siempre he sufrido la urgencia de un reconocimiento que, por otro lado, sé que jamás podré admitir. Por otro lado, me atenaza la íntima convicción de que mis escritos carecen de valor. Creo que mis momentos lúcidos tienen más que ver con los fogonazos, casi automáticos, del insomnio que con las revelaciones de las que uno puede apropiarse. Puede que, con todo, se trate de dos afluentes de un mismo río, pues la única constante en mi vida ha sido esta incapacidad para implicarme en las verdades que se caen sobre mí como piedras. Como si lo extraordinario, al fin y al cabo, me diera más o menos igual. Puede que todo esto tenga que ver con mis dificultades con los mitos y los ritos de cualquier pelaje, esas mediaciones de las cosas últimas. No sé. Pero puede también que sea verdad que no estamos hechos para la verdad.
el poder de las palabras
julio 19, 2011 Comentarios desactivados en el poder de las palabras
Probablemente, «invisible» sea una palabra mágica, una de ésas que crean la realidad a la que apuntan. O como dicen los lingüístas, un término performativo. Así, quien por ejemplo dice estar pendiente de una más allá por defecto invisible —quien no puede admitir la clausura de la totalidad, quien se pregunta una y otra vez ¿y eso es todo?— se encuentra en realidad ante lo invisible, esa inviable posibilidad…, pues, por definición, lo que es invisible es siempre invisible y no, como suponen muchos espíritus religiosos, un hecho que, de momento, no podemos ver.
sexenio
julio 19, 2011 Comentarios desactivados en sexenio
Cada estoy más cerca del final y aún no he logrado salir de mí mismo.
Dt 6
julio 19, 2011 Comentarios desactivados en Dt 6
En Dt 6 encontramos lo siguiente: «escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Graba en tu mente todas las cosas que hoy te he dicho, y enséñaselas continuamente a tus hijos; háblales de ellas, tanto en tu casa como en el camino, y cuando te acuestes, y cuando te levantes. Lleva estos mandamientos atados en tu mano y en tu frente, como señales, y escríbelos también en los postes y en las puertas de tu casa.» Se trata, como sabemos, de la plegaria fundamental del pueblo judío. Ahora bien, ¿cómo puede exigirse el amor? ¿Cómo puede mandarse? ¿Qué puede significar amar a quien no ves o, lo que es más desconcertante, a aquel que, como Señor, se le debe tanto la bendición como la desgracia (Is 45, 7). ¿Cómo cabe amar a un Dios que, al mismo tiempo, deberíamos temer? (Is 8 11-13; Sal 34, 11; Flp 2 12-13…) Más aún: ¿cómo es que se hace necesario grabar en nuestra mente lo mandado por Dios? ¿Acaso es posible olvidarlo? Todo esto, al fin y al cabo, resulta muy extraño… Y es que quizá sea cierto que la irrupción misma de la alteridad, la posibilidad misma del Rostro, dependa de la frágil esperanza del hombre. Como si la realidad misma de Dios —ese por-venir— solo pudiera preservarse en la fidelidad creyente. Como si el temor de Dios, el temor tan humano de sufrir el rechazo o la falta del Padre, no fuera otro que el envés del temor de una divinidad que se puso demasiado pronto en manos del hombre.
abstract
julio 19, 2011 Comentarios desactivados en abstract
Por muy radical que sea el mal, éste nunca será tan profundo como la bondad.
Paul Ricoeur
el hombre que mató a Liberty Valance
julio 17, 2011 Comentarios desactivados en el hombre que mató a Liberty Valance
Notable artículo de Javier Marías en El País:
http://www.elpais.com/articulo/portada/espantoso/futuro/heroe/elpepuculbab/20110716elpbabpor_29/Tes
maranata
julio 17, 2011 Comentarios desactivados en maranata
Supongamos un mundo feliz, una humanidad en la que tan solo cuentan el pan y el circo. Una humanidad, como quien dice, distraída con sus cosas. En esa humanidad, aún quedan unos pocos, pongamos por caso unos miles entre la decena de miles de millones del conjunto, que leen aún a Shakespeare, que se interesan como Sócrates por las grandes palabras o por las contradicciones de los hombres. O por su culpa. Estos pocos no podrían evitar creer que lo que para ellos es irrenunciable está a punto de desaparecer. Mejor dicho: en verdad, no podrían creerlo. Esos hombres y mujeres seguirían convencidos que una humanidad que renuncie a las preguntas que no puede resolver es una humanidad perdida. Poseen la certeza —la llevan tatuada en la piel— que la inquietud por lo que en cierto modo nos supera pertenece al núcleo duro de lo que humanamente somos. Contra toda evidencia, aguardarían a que resurgiera de nuevo el espíritu de la vieja humanidad. Ellos no pueden concebir otra posibilidad.
(Trasládese esto al caso de esos esclavos que creyeron que tenían a Dios de su parte y quizá comprendamos mejor de qué va esto de la fe judía. Y es que la fe no es un posibilidad entre otras disponibles, sino un síntoma de quienes somos o seguimos siendo en un mundo hostil.)
el vaso se desplaza por encima de la mesa mientras nos damos las manos
julio 17, 2011 Comentarios desactivados en el vaso se desplaza por encima de la mesa mientras nos damos las manos
La mayoría de los creyentes de hoy en día se espantaría, como es normal, ante la aparición del espíritu de un muerto. Y, sin embargo, se dirigen sin ningún rubor a quien existe en el más allá como si fuera un amiguete. De hecho, aun cuando le rezan con cómoda devoción, en lo más profundo desean que Dios siga guardando una debida distancia… y eso no se le hace a un amigo. Si creyeran honestamente en aquello en lo que dicen creer —si creyeran, por tanto, en la posibilidad de una aparición de Dios— tendrían probablemente las rodillas peladas. Al fin y al cabo, los antiguos eran más coherentes con sus creencias cuando daban por sentado que la presencia de la divinidad no puede darse sin un cierto temblor de piernas.
profanación
julio 16, 2011 Comentarios desactivados en profanación
Profano significa: no hay alteridad, sino uso. Sagrado significa: solo hay alteridad; no cabe el uso. La cosa sagrada —lo santo, lo numinoso— posee, pues, el aura de otro mundo. Y, por eso mismo, nada sagrado —nada en verdad otro— se da sin temor reverancial. Aquí la cuestión es en qué sentido puede seguir siendo Otro un Dios que, siendo más íntimo que mi propia intimidad, inspira más mi anhelo que mi temblor. Y acaso la importancia de Abraham tenga que ver, precisamente, con esto: que él fue el primero en experimentar que un Dios en verdad otro solo se da como un Dios que se echa en falta. El Dios que se anhela —el Dios que andamos buscando— es, por defecto, un Dios que ha dejado de estar presente. Como si Dios no pudiera ser más íntimo que cuando deja una huella. En cualquier caso, el temor infantil que inspira un padre no es el mismo que el que inspira su ausencia sine die, acaso el único temor iniciático, el único que nos arroja a una incierta madurez.
nietzscheanas 18
julio 16, 2011 Comentarios desactivados en nietzscheanas 18
Un nihilista es aquel que ya no espera nada extraordinario de la vida. Para el que ya no cree en nada todo no es más que la eterna reiteración de lo mismo. Nada otro se revela, pues, entre lo que nos traemos entre manos. Las cosas simplemente pasan y la única diferencia entre ellas reside en el grado de satisfacción que nos aportan. Algo extraordinario es simplemente algo sensacional. Y lo cierto es que las cosas no pueden darse de otro modo una vez la antigua distinción entre lo natural y lo sobrenatural ha dejado de ser obvia. Un creyente, por el contrario, siempre aguarda que vuelva papá —o que aparezca el príncipe o la vestal—. (Con todo, lo que distingue a los creyentes es qué hacen mientras tanto. O mejor dicho: qué creen que deben hacer.)
un autre
julio 15, 2011 Comentarios desactivados en un autre
Quizá lo que me distingue del oragután sea precisamente el hecho de que tarde o temprano me vea obligado a tomar un debida distancia con respecto a mí mismo. Aquí no basta con una visión naturalista del asunto: la objeción a ser algo más, el que pueda decir que no soy más que un cosa entre otras —en definitiva, la obligación de decirme— ya demuestra que soy algo más de lo que, en cierto modo, soy. Con todo, no deja de ser verdad que los materiales de este más están hechos de la nada. Si soy distancia —si lo real es necesariamente algo que me supera— es porque, en definitiva, no acabo de ser en mi determinado modo de ser. Así, lo más cierto de mí mismo es mi falta de certidumbre, el hecho de que mi modo de ser jamás coincida con mi mayor sinceridad.
desagües
julio 14, 2011 Comentarios desactivados en desagües
Quienes entienden que la transición del mito a la explicación racional del mundo constituye un avance neto demuestran poseer una visión mítica de la historia. O, por decirlo en general, la idea de un progreso lineal no deja de ser una ilusión. Como sabe perfectamente un conservador, todo logro implica una pérdida. Así, por ejemplo, donde avanzamos en racionalización, retrocedemos en infancia y el mundo deja de ser un hogar. Mejor dicho, el coste de un mayor dominio de la circunstancia es la pérdida del sentido de la alteridad. Nada en verdad otro se encuentra en lo que nos traemos entre manos. En este sentido no es casual que cuanto más racional sea nuestro modo de vida, mayor será nuestra necesidad religiosa. O, por poner otro ejemplo, donde avanzamos en igualdad —donde la igualdad se afirma por defecto—, avanzamos también en nihilismo, pues donde todo vale por igual, nada vale en verdad. Y es que siempre que tiramos el agua sucia por el desgüe hemos de preguntarnos a dónde ha ido a parar el niño.
querido Watson
julio 14, 2011 Comentarios desactivados en querido Watson
No hay religiones primitivas. Si es cierto que el rito no basta para definir una religión, es decir, si la religión no consiste solo en el trato con la divinidad, sino que debe comprenderse como el intento de hacerla presente, entonces la religión solo puede surgir donde de hecho se ha perdido la presencia del dios, esto es, con la progresiva racionalización de la formas de vida. Casi podríamos decir que se trata de un fenómeno que nace cuando el mundo deja de ser algo animado. Cuando dejamos el bosque por la ciudad. Cuando los hombres se preguntan dónde está su dios. Así, donde hay religión, no suele haber dios que valga. El dios de la religión es, cuanto menos, problemático, si es que, no directamente, una nada. Los pueblos que trataron con los dioses como quien trata con las cosas que tiene a mano —los pueblos que vieron espíritus por todas partes— no necesitaron ningún templo para encontrarse con Dios.
paralelas
julio 13, 2011 Comentarios desactivados en paralelas
Platón intento comprender como exigencia racional lo que la imaginación mítica daba por sentado, a saber, el carácter trascendente de lo real. Según la sensibilidad mítica la vida verdadera —o la belleza verdadera, o la bondad verdadera, etc— es siempre algo característico del dios. Los hombres solo viven en apariencia y, por eso mismo, su vida, de valer algo, solo vale por imitación. Para Platón, en cambio, los dioses no representan ningún papel en la cuestión de cómo una vida puede arraigar en lo que acontece en verdad. Como sabemos, Platón defendía que lo real es lógicamente aquello que no puede estar en sí mismo presente, sino siempre supuesto, es decir, sub-puesto y, por tanto, aquello que, en cualquier caso, es ocultado por su misma manifestación sensible. No hay presencia, así, que no se sostenga sobre una ausencia. La cuestión no es ociosa, pues una vida que no encare lo real —una vida que no vuelva sobre sí misma— no se posee a sí misma y, por consiguiente, no vive en (la) verdad. O por decirlo de otro modo, una vida en falso es una vida que se arrastra por la vida. Ahora bien, ¿cómo encarar lo que por lógica siempre se encuentra más allá de toda presencia como la condición, precisamente, de cualquier presencia? ¿Acaso hay otro modo que amándolo? Platón probablemente entendió que el único modo ser realista es persiguiendo hasta la extenuación psíquica una realidad que no acaba de darse enteramente por ningún lado. Esto es: como si este mundo no fuera el nuestro.
