simone
octubre 16, 2011 Comentarios desactivados en simone
¿Simone Weil? Una loca de Dios. Y esto significa dos cosas: que era, no hay duda, una excéntrica, alguien que no está en sus cabales; pero también que su excentricidad era debida a Dios. ¿O deberíamos entender que era Dios la excusa de una patología de origen incierto? Difícilmente, cuando ella fue quien escribió algunas de las cosas más verdaderas que se pueden decir sobre Dios. Por ejemplo, que Dios brilla por su ausencia, lo que en bíblico significaría que la gloria de Dios no se da como presente. Su patología no fue, pues, la causa de sus delirios acerca de Dios, sino más bien el lugar dentro del cual pudo sufrir en carne propia el peso de ese brillo que una buena parte del resto de los mortales solo podemos, en el mejor de los casos, intuir.

jueves 13 (2)
octubre 16, 2011 § Deja un comentario
Que vivimos lejos de lo que ocurre en verdad es algo que podríamos dar por cierto, si no fuera que al hacerlo probablemente tomaríamos una cosa por otra. Y es que no se trata tanto de admitir que la mayoría de nosotros vivimos al margen de los problemas que sufren una buena parte de la humanidad, sino de caer en la cuenta de que el hecho mismo de habitar un mundo solo es posible donde dejamos atrás el carácter otro de lo real. O por decirlo en cristiano, si hay mundo es porque Dios ha dejado de estar presente. El planteamiento típicamente religioso suele ver las cosas de otro modo: Dios desde su lugar nos va indicando qué debemos hacer para vivir en paz, mientras que el hombre, desde el suyo, va haciendo lo que puede. Da igual que Dios se conciba como un fantasma bueno o como la energía subyacente del cosmos, pues lo decisivo aquí es que Dios se le revela al creyente como la mejor posibilidad de la existencia humana, esto es, como su ideal. Pero solo hay que leer unos cuantos párrafos de la Biblia para darse cuenta de que el inconveniente de esta manera de ver las cosas de Dios es que no trata propiamente de Dios, sino de su imagen o, por decirlo en bíblico, de un ídolo. Fácilmente, un cristiano de hoy en día puede llegar a creer que su Dios es el verdadero porque es todo bondad. Pero, a pesar de que aquellos que viven bajo la idea de un dios-bueno suelen tener mejores sentimientos que quienes, pongamos por caso, viven entregados al dinero, lo cierto es que en esta relación aún no se juega nada que tenga que ver con Dios. Aún estamos dentro de la órbita de la disputa religiosa, aquélla que enfrenta diferentes imágenes de la divinidad y nos obliga a preguntarnos, precisamente, cuál de ellas garantiza en mayor medida nuestra plenitud: que si el dios-dinero, que si el dios-poder, que si el dios de la belleza, que si el dios de la bondad… Sin embargo, aquel que se encuentra sometido a la realidad de Dios no se atreve a decir ni siquiera que Dios sea bueno. Confía, ciertamente, en que al final, Dios tendrá misericordia de los hombres, es decir, que, finalmente, Dios decantará la balanza del lado de la vida y no del de la muerte. Ahora bien esa confianza, esa fe, no se apoya propiamente en la imagen de un dios bonachón, la cual supone por defecto que Dios es algo susceptible de ser conocido, aunque sea indirectamente, sino en la experiencia de la vida como aquello que nos ha sido dado dentro de un plazo como el testamento de un Dios que está por ver y que, en cualquier caso, se muestra al hombre como el silencio que sucede a todo cuanto ocurre en este mundo (1 Re 19). Es desde ese silencio que el hombre se encuentra con todo cuanto es de Dios. Por eso un creyente no es aquel que dice suponer tal cosa o tal otra de Dios, sino aquel que, por el contrario, no sabe qué decir sobre Dios en sí mismo. Y mucho menos desde que lo vió colgado de un madero. De aquí no se sigue, sin embargo, que un creyente sea simplemente un agnóstico. Quien vive sometido a la realidad de Dios, a su extrema trascendencia, vive por entero sometido al mandato que nace de la garganta de los crucificados de la Tierra, los cuales se revelan, desde el sufrimiento de esa misma trascendencia, como el rostro mismo de Dios. O por decirlo de otro modo, la relación del hombre con Dios no se decide del lado del deseo del hombre por alcanzar una cierta plenitud, ni siquiera cuando esta plenitud se disfraza con los ropajes de una vida bondadosa, sino de lado de la urgencia de responder al grito de los sin Dios como si fuera el grito mismo de Dios. Quien pretende hacerse bueno para obtener la bendición de Dios no responde a Dios, sino a sí mismo. En este sentido, no deja de llamar la atencion que la mayoria de quienes responden a la llamada de Dios tengan serias dificultades para creerse buenos. No se trata, pues, de que nos interroguemos sobre aquello que debemos hacer para ser buenos creyentes, sino de preguntarnos sencillamente a qué –a quién– responde nuestra vida. El resto es permanecer a la espera de un final de lo tiempos. Y lo que no sea esto es, sin duda, mito.
perijóresis
octubre 15, 2011 § Deja un comentario
El dogma de la Trinidad quizá no pretenda decirnos otra cosa que la siguiente: que no es posible separar al Dios de las alturas del Crucificado. Que uno va con el otro. Y que, a su vez, ambos son inseparables de la vida que dejan en el hombre, pues la vida que el hombre pueda tener más allá de la muerte es siempre la vida de un Dios crucificado. Por tanto, nada más de Dios que esa vida. Aunque tampoco menos. En cualquier caso, algo difícil de tragar para quienes necesitan un dios que prometa felicidad a cambio de sacrificio. Por eso cuando oyes decir a según qué catequistas que esto de la Trinidad es una fumada, no puedes evitar pensar que para hundir el cristianismo no hace falta ningún Nietzsche: basta con esos mismos catequistas, que, como la zorra de la fábula, desprecian la verdad que ignoran.
todo barrio tiene a su loco
octubre 15, 2011 § Deja un comentario
Un cristiano es aquél que se pone en manos de los pobres como quien se pone en manos de Dios. Pero con ello no hace otra cosa que proclamar a los cuatro vientos que el Dios que se identifica con el pobre no coincide con el espíritu puro de las cimas. Y también que no es Dios quien debe responder a nuestro sacrificio o esfuerzo, sino que somos más bien nosotros quienes le debemos una respuesta. En este sentido, la oracion de petición de un cristiano no es propiamente aquélla que le pide a Dios tal o cual favor, sino aquélla que, dirigiéndose al pobre, le dice Señor qué quieres que haga por ti. Todo un delirio, sin duda.
jueves 13
octubre 15, 2011 § Deja un comentario
Muchos opinan que uno es budista porque nació en Oriente o cristiano porque nació en Occidente. Para ellos no hay distinción entre una visión de largo alcance y los gustos, pues es cierto que, en general, si te pirras por la foca cruda es porque naciste en un iglú, mientras que si prefieres las hormigas fritas es porque te criaste en un poblado de Tanzania. Sin embargo, a nadie se le ocurre decir, por ejemplo, que si un radiólogo ve en una radiografía lo que otros son incapaces de ver es solo porque estudio en un facultad de medicina. Es obvio que tiene que ser así, pues para ver según qué en una radiografía, hay que saber verlo… y este saber no se adquiere viviendo en un iglú, como quien dice. Si la referencia a la circunstancia de cada cual funciona como una objeción a las pretensiones de verdad de las visiones de largo alcance es porque de antemano ya se decidió que no podía haber verdad acerca de las cosas últimas. Si no hay nada que ver fuera de lo constatable, una visión de largo alcance no puede, por principio, ser verdadera. A lo sumo podrá entenderse como un supuesto, una interpretación, una fe, al fin y al cabo, un asunto más o menos privado. Lo dicho: un gusto, una preferencia. Ahora bien, la visión bíblica del más allá no es propiamente una visión que podamos comprender como una conjetura entre otras. Un creyente no supone nada de lo que podamos hacernos una imagen. No dice, por ejemplo, ahí arriba hay un fantasma bueno que aún no podemos ver, sino ahí arriba no hay nada que ver. Lo sorprendente de está ‘visión’ es que no se limita a sostener que no hay más que lo tangible, sino que hace de lo tangible, una irrealidad y de la vida, algo que nos ha sido dado dentro de un plazo, algo sub iudice. Ahora bien, para ver esto, más que ser de aquí o de allá, uno tiene que haber sufrido en sus propias carnes el peso de esta nada, del silencio que abraza el mundo por entero y, en virtud del cual, la totalidad, incluyendo la parte celestial, se revela como no-todo. Pero que esta visión dependa, como todas, de unas determinadas circunstancias, no implica necesariamente que valga como cualquier otra. Es elemental –o debería serlo– que hay más verdad en esta visión del más allá que en aquella que hace del más allá un replica perfecta de nuestro mundo. O que en aquella que no ve más allá de un palmo de sus narices, esto es, cosas. Para ver que no hay nada detrás del muro hay que subirse a un árbol, mejor dicho, al árbol de la Cruz. En este sentido, no es casual que quienes se subieron a ese árbol —aunque quizá deberíamos decir, quienes fueron subidos a él— de paso estén convencidos que si ven más allá no es solo porque se subieron al árbol, sino porque en verdad hay algo que ver por encima de cualquier circunstancia, aunque eso que hay que ver sea que que no hay nada que ver. No debería extrañarnos, pues, que los primeros cristianos sintieran la necesidad de proclamar su visión como una revelación de alcance universal. Qué menos tratándose de un Dios que pende de un árbol.
cristianos del Este
octubre 15, 2011 § Deja un comentario
Muchos jóvenes cristianos de por aquí se sienten fascinados por la desfachatez con la que muchos cristianos del este de Europa confiesan públicamente su fe. De hecho, no resulta extraño ver universitarios polacos, alemanes, croatas… que compatibilizan sus estudios técnicos o científicos con los de teología, algo del todo impensable por estos lares. La razón es simple: en los países del este de Europa ser cristiano fue durante años un acto de resistencia al Régimen, mientras que aquí era, por el contrario, un acto de adhesión. En el Este, el hecho de ser cristiano aún está cargado con el aura de la rebelión. Por tanto, es muy posible que a medida que vayan pasando los años, el cristianismo de por allá vaya perdiendo fuelle y tenga que enfrentarse, como nosotros ahora, a las objeciones que plantea la Modernidad. Entonces verán, quizá más claramente que ahora, que el único modo de afianzar la fe frente a sus reducciones eticas o espiritualistas pase, como supo ver Lutero en su momento, por volver a leer el Antiguo Testamento.
más Auden
octubre 15, 2011 § Deja un comentario
Las palabras de un hombre muerto se transforman en las entrañas de los vivos […] y cada uno en la celda de sí mismo está casi convencido de su libertad.
* … pues no hay palabra escrita del puño del hombre que pueda detener la guerra.
*
No mantendrás buenas relaciones / con tipos en empresas de publicidad, / ni hablarás con quienes / leen la Biblia en prosa, / y, sobre todo, no harás el amor con quienes / se lavan más de la cuenta. // No vivirás de acuerdo con tus posibilidades / ni a base de agua y verduras crudas. / Si debes elegir / entre las posibilidades, opta por la más remota; / lee The New Yorker, confía en Dios / y adopta puntos de vista limitados.
celestiales
octubre 13, 2011 § Deja un comentario
Los dioses no lo pueden todo. Pues antes alcanzan los mortales el abismo.
F. Hölderlin
la otra orilla
octubre 13, 2011 § Deja un comentario
La idea e intención de los griegos es la de endiosar al ser humano, no la de hominizar a la deidad. Se trata de un teomorfismo, no de un antropomorfismo.
J.W Goethe
copulatio
octubre 13, 2011 § Deja un comentario
Cuando copulan el escepticismo y la añoranza, nace la mística.
F. Nietzsche
nihil obstat
octubre 12, 2011 § Deja un comentario
¿Qué significa nihilismo? Pues, por ejemplo, ahogar a tus hijos con tus propias manos y creer que la culpa que te embarga no es más que una reacción emocional. Que uno puede perfectamente dejar de sentirse culpable, si es capaz de contemplar la escena desde el punto de vista de la eternidad. Para el nihilista, nada hay en el mundo que nos obligue a reconocer el carácter sagrado de la vida.
(El monoteísmo bíblico, de hecho, dice algo parecido: nada en el mundo puede imponernos una obligación incondicional. Nada que podamos constatar, ni siquiera indirectamente en el plano de lo sobrenatural o arquetípico, puede en verdad dirigir la voluntad de los hombres. Sin embargo y a diferencia del nihilista, el creyente considera que, por eso mismo, la Ley, el principio del no matarás, posee un carácter absoluto, indiscutible. Pues la vida se revela como sagrada solo donde se da en relación con un Dios que, estando más allá de lo creado, guarda silencio donde le exigimos una solución.)
destinos
octubre 12, 2011 § Deja un comentario
Mi tío el juez sirvió durante la guerra en la marina y una granada le cercenó el brazo izquierdo y la mano derecha. Pese a ello, durante mucho tiempo no se dio por vencido. Dicen de él que fue un buen juez, humano, un hombre íntegro y con un gran sentido de la justicia. Le gustaba salir de caza y tenía un coto pequeño. Una mañana se adentró en el bosque, se llevó el doble cañón de la escopeta a la boca y apretó el gatillo con el muñón del brazo derecho. Llevaba puesto un jersey negro de cuello alto; había colgado la chaqueta de una rama. Se voló la cabeza. Muchos años después tuve la ocasión de ver las fotografías. Dejó una carta breve para su mejor amigo, en la que decía simplemente que estaba harto. La carta empezaba con estas palabras: «la mayoría de las cosas son complicadas y la culpabilidad es siempre un asunto peliagudo.» Sigo echándolo de menos. Todos los días.
Ferdinand von Schirach
filo-Sofía
octubre 12, 2011 § Deja un comentario
Para Sócrates llegó a ser evidente que aquello de lo que podemos hablar nunca es de lo que son en verdad las cosas. Y probablemente esta sea la única convicción que puede alcanzar aquél que persigue, precisamente, esa verdad. Platón no hizo más que preguntarse el porqué de este aparente fracaso.
crímenes
octubre 12, 2011 § Deja un comentario
Perseguimos las cosas, pero son más rápidas que nosotros y nunca logramos darles alcance. Yo cuento las historias de asesinos, traficantes de drogas, atracadores de bancos y prostitutas. Todos tienen su historia y no son muy distintos de nosotros. Nos pasamos la vida danzando sobre una fina capa de hielo; debajo hace frío, y nos espera una muerte rápida. El hielo no soporta el peso de algunas personas, que se hunden. Ése es el momento que me interesa. Si tenemos suerte no ocurre nada y seguimos danzando. Si tenemos suerte.
Ferdinand von Schirach
esto es amor y lo demás son gaitas
octubre 11, 2011 Comentarios desactivados en esto es amor y lo demás son gaitas
Muchos cristianos están encantados con la definición de Dios como amor. Tan encantandos que parecen más dispuestos a creer en el amor, en el amor como hecho último, que en el amor de Dios. Y, sin duda, donde hacemos de Dios el nombre de otra cosa, tarde o temprano ya no sabremos qué hacer con Dios. No es casual que muchos de esos mismos cristianos acaben apuntándose al carro del reiki como si, al fin y al cabo, se tratara de lo mismo: de alcanzar una buena vibración. Pero solo donde Dios es Dios, donde Dios sigue siendo esa nada que sostiene el mundo, puede Dios revelarse como el amor —la entrega, el sacrificio, la inmolación— de un Crucificado. Únicamente porque el Crucificado carga con el peso de la trascendencia —la falta— de Dios, el Crucificado puede ser reconocido como la entera encarnación de esa trascendencia. O, por decirlo a la manera de Hegel, el espíritu es un hueso —Dios carga con el muerto— donde los huesos no indican nada de Dios… porque no hay nada de Dios más allá de esos huesos.
valores
octubre 11, 2011 § Deja un comentario
Donde la vida está en juego, lo de menos es si comemos arroz hervido o paella. Lo único que importa es comer. De hecho, solo en el contexto de la situaciones extremas puede surgir un valor. Es en medio del desierto y no en los pasillos del súper en donde la comida que podamos encontrar se recibe como maná caído del cielo. Fuera de ese contexto, lo valioso pierde fuelle y se transforma en algo más o menos placentero, algo con lo que es posible negociar. Y, así, llegamos a decir, pongamos por caso: «te doy este maná a cambio de estas nike«. O bien: «hoy no como que quiero adelgazar.» En principio, no habría nada que objetar, si no fuera que una vida que no se encuentre anclada en el valor de las cosas —una vida centrada en sí misma, en la cuestión del propio valor— acaba por no valer gran cosa. Ahora bien, la relación con el valor no es algo que dependa enteramente de nosotros, pues nadie quiere permanecer en el desierto. Así, resulta inevitable que, por poco que las cosas nos vayan bien, terminemos alejándonos de lo que vale en verdad. De ahí que la cuestión religiosa, la cuestión acerca de cómo mantener los vínculos con el valor, sea una cuestión vital. Otra cosa es que esta cuestión pueda resolverse con la imaginería de la religión tradicional. Más bien uno tiende a pensar que eso ya no es posible. Ni siquiera donde la religión se actualiza con los ropajes de una espiritualidad new age o, lo que es casi peor, con una fácil promoción de los valores. Lo primero tiende a darnos gato por liebre, esto es, felicidad a cambio de valor. Lo segundo, de hecho, no tiene nada que ver con el valor. Al fin y al cabo, un valor que deba ser promocionado no es propiamente algo que pueda ser reconocido como maná caído del cielo, sino, en el mejor de los casos, una virtud del sujeto moral, el cual no tiene, ciertamente, necesidad de mirar al cielo a la hora de justificarse como tal. Para la promoción de los valores, basta con el ejemplo. O, en su defecto, con los contrastados métodos de Skinner.
sin mácula
octubre 10, 2011 § Deja un comentario
Valentín, uno de los más influyentes maestros del gnósticismo cristiano, estaba tan convencido de que Jesús no podía ser humano que incluso llegó a decir que su cuerpo no producía excrementos, pues un cuerpo que no admite la corrupción no puede albergar en su seno la corrupción. Esta manera de ver las cosas está en consonancia con la creencia, también gnóstica, de que no fue Jesús, sino un doble, el que murió en la cruz, pues es obvio que un cuerpo espiritual no puede morir. La cruz, por tanto, no posee eficacia redentora, es decir, no puede comprenderse del lado de Dios, sino que se explica por entero como la resistencia del mundo a admitir la vida del espíritu. Valentín fue a la vez el paladín de lo que hoy en día muchos admiten sin pestañear, a saber, que Jesús fue una manifestación entre otras del pleroma, la plenitud, de la divinidad. Cabe preguntarse si todo no irá en el mismo pack.
penalistas
octubre 10, 2011 § Deja un comentario
Todos decimos mentiras, engañamos, somos crueles. La culpabilidad forma parte del ser humano. El ser humano lo puede todo: crear las variaciones Goldberg, los jardines de Monet, llegar a la Luna… Pero eso es solo un lado de la moneda. Y también está el otro. Llega un momento en que dejas de juzgar al ser humano. Nadie puede escapar a la culpa, es como respirar. Sin ella seríamos santos y los santos son muy aburridos. La culpa y lo que has vivido te vuelven interesante.
Ferdinand von Schirach
instinto básico
octubre 10, 2011 Comentarios desactivados en instinto básico
A veces, cuando veo a mis hijas, jugando en el parque, tan llenas de vida, no puedo evitar pensar que incluso ellas, tarde o temprano, dejarán de existir. Ellas, las que no deben morir. Todo esto es muy extraño. ¿Por qué no puedo tolerarlo? ¿Por qué el vértigo? No es sólo instinto, pues el instinto, aunque ayuda, posee muy corto alcance. Depende de la presión del medio, tanto nos conduce a una orilla como a otra. Se trata, más bien, del valor mismo de la vida… el cual se da, sin embargo, sólo porque hay muerte. Lo dicho: todo resulta muy extraño. Por si fuera poco, el vértigo aumenta cuando vemos cómo los hombres nos damos la muerte. Pero también es cierto que la raíz de nuestra relación con lo que nos supera por entero comienza donde velamos el cadáver de quien no debió en absoluto morir.

anthropology store
octubre 10, 2011 Comentarios desactivados en anthropology store
Que sepamos, el hombre es el único animal que siempre quiso ser otra cosa. Una chimpancé no parecé que quiera ser uno de los nuestros. En cambio, el hombre siempre quiso vivir como (un) Dios. Ahora bien, si es cierto esto del connatus essendi —si es cierto aquello de Spinoza de que no hay ser vivo que quiera dejar de ser aquello que es—, entonces no es que el hombre quiera ser en verdad otra cosa, a saber, Dios, sino que Dios se le presenta al hombre como la imagen del hombre perfecto, en cristiano, la de un tipo cuya bondad todo lo puede, esto es, una especie de superman de la bondad. O, lo que es peor, como la bondad misma. Dios como ideal, como idea, como ídolo. Dios como abstracción de Dios. Por eso que Dios le devolviera la pelota —que Dios renunciara a su papel, que decidiera ser un hombre en manos de los hombres— es algo que difícilmente aceptará quien pretenda alcanzar las alturas de Dios.
mundo feliz 2.0
octubre 9, 2011 Comentarios desactivados en mundo feliz 2.0
Hay muchos cristianos que siguen convencidos de que otro mundo es posible… como si el Crucificado hubiera muerto en balde. La fórmula es tan antigua como la religión: se trata de hacer lo debido para que todo se encuentre bajo el amparo de la divinidad. Aquí da igual si lo que hay que hacer es sacrificar al cordero o convertirnos en hombres y mujeres definitivamente buenos. En cualquier caso se trata de hacer lo que marca esa instrucción salvífica que es la Ley. Pero una de las lecciones del cristianismo es que la Ley no salva. Ni siquiera la de Dios. Si la Ley bastara, entonces no hubiera sido necesaria ninguna Encarnación. Pero Dios tuvo que inmolarse en una Cruz porque los hombres siempre acabamos cubriendo con nuestra propia mierda la vida que nos ha sido dada. Un corazón de carne sólo lo poseen, no ya quienes creen haber alcanzando el ideal de la bondad, sino esos podridos de sí mismos que reciben y aceptan el perdón de los crucificados de este mundo. Pero esto —lo que se dice la Gracia— tampoco depende del hombre. Y es que quien cree en la Ley no cree en Dios, sino en la posibilidad del hombre, lo cual siempre se encuentra al servicio de nuestra satisfacción. Una vez ya sabemos qué hemos de hacer para cambiar el mundo, el Mal, ciertamente, deja de inquietarnos con su ominosa presencia. Pelagio y sus descendientes siempre tuvieron felices sueños. Sin embargo, una cosa es confiar en las posibilidades transformadoras del ideal, aunque sea de Dios, y otra ponerse en manos de Dios… como si solo Dios pudiera poner fin a este enredo. No casualmente, la redención cristiana es una anticipación de lo que en modo alguno puede concebirse como el último estadio del mundo, sino tan sólo como su final.
stairway to heaven
octubre 9, 2011 § Deja un comentario
Algunos consideran probado, si se tiene en cuenta lo que dicen quienes regresan tras estar muertos durante unos pocos segundos, que hay vida más allá. Y, ciertamente, resulta curioso que sus descripciones sean tan coincidentes: que si la luz tras el túnel; que si pueden contemplar la escena de su muerte desde una cierta distancia; que si escuchan una voz que les pregunta sobre quienes han dejado de amar… También podría ser que se tratara de una alucinación cerebral, de las últimas reacciones neuronales semejantes a esos pasos que sigue dando el cuerpo de las gallinas una vez decapitadas. Pero lo que llama la atención es que estas experiencias parecen tenerlas a su vez aquellos que se sienten muy próximos a los moribundos. Como si ellos pudieran ver, de tan cerca que están, el mismo paisaje que quienes están a punto de morir. Pues bien, supongamos que esto fuera cierto; que efectivamente existiera una dimensión oculta, un mundo de almas más allá de la muerte. ¿Qué demostraría esto con respecto a Dios? Todo para quien cree que una divinidad es un hecho o ente sobrenatural. Nada para quien se encuentra sometido a la trascendencia del Dios bíblico. Pues sólo haría falta que nos acostumbráramos a esta nueva dimensión —que la diéramos por descontada, del mismo modo que damos por sentado que la madurez sucede a la infancia— para que el hombre volviera a enfrentarse a las preguntas de Job… Otra cosa sería que en esa dimensión no existiera el Mal; que fuera cierto que este mundo de acá es tan sólo un campo de pruebas. Pero en ese caso deberíamos admitir que no hay redención de la carne; que Sócrates tenía razón y que la única liberación es la que pasa por liberarnos de nuestros cuerpos. Al fin y a cabo, deberíamos aceptar que la doctrina del karma es mas cierta que las perplejidades de la tradición monoteísta.
(Sin embargo, ¿quién de nosotros podría soportar un mundo sin sombras, un estado de dicha permanente, un lugar en el que nadie pudiera ya encontrarse mas allá de su satisfacción? ¿Acaso un paraíso sin un yo que pueda hacerse valer —y donde hay yo sin duda hay separación, inquietud, dolor— no supone una regresión a la felicidad de las vacas? Así, bien pudiera ser que las cosas fueran al revés: que fuese nuestro mundo el que ha de contemplarse como un lugar en donde las almas sin cuerpo pueden redimirse de su congénita estupidez, de su falta de profundidad, de su existencia animal. Como si sólo regresaran a un inane más allá quienes, precisamente, no han logrado acrecentar su yo por encima de su ego.)

apotegma
octubre 8, 2011 Comentarios desactivados en apotegma
Dios es la amenaza que abraza el mundo.
tractatus logico-theologicus
octubre 8, 2011 Comentarios desactivados en tractatus logico-theologicus
Si Dios es real —que lo es—, entonces Dios no se da en el plano de los hechos, ni siquiera en el de los sobrenaturales. Mejor dicho, si Dios es real, Dios no se da en absoluto. O, como ya supieron ver los autores bíblicos, un Dios de verdad no puede darse como presente. Por tanto, Dios no puede comprenderse como ese fuego, de momento invisible, que está detrás del humo que sí podemos ver. Dios no es un hecho (o un ente) invisible. Los hechos no coinciden con lo real. Los hechos siempre se dan según la medida de nuestra receptividad y nada enteramente otro se da según los estrechos márgenes de esta medida. Al fin y al cabo, es cuestión de seguirle la pista al lenguaje: lo que se da en relación con las condiciones de una receptividad no puede ser nada en verdad otro para esa receptividad. Lo en verdad otro es, por defecto, inasible. Pero no porque sea una cosa inasible, sino porque en absoluto acaba de tener lugar. Ante la alteridad radical uno no sabe qué decir. Se encuentra ahí, pero no se nos da de un modo determinado. Tanto puede ser una cosa como otra. Siempre más allá como aquello que se encuentra ciertamente ahí, pero que debe ser negado —sepultado, olvidado— para que nosotros podamos existir. Tan alucinante como horrible, la alteridad radical es, sencillamente, traumática. Un vértigo. Es por eso que lo real —el carácter otro de Dios— tuvo que ser dejado atrás para que pudiéramos habitar un mundo. El mundo es el muro de contención de lo real. Vivimos, ciertamente, de espaldas a lo real. Es por eso que todo pasa y nada acaba de tener lugar. Pero también por eso mismo lo real es lo que debe acontecer como el término del mundo.
cristianos
octubre 7, 2011 Comentarios desactivados en cristianos
Un cristiano es aquél —o debería ser aquél— que vive conmocionado por el dolor de quienes sufren la brutal indigencia del mundo. Aquél que da vida —la suya— a quienes no la poseen. Alguien que no tiene más corazón que el que late en el cuerpo de los pobres. Los cristianos son, pues, como las brujas: que no existen, aunque haberlos, haylos. Por eso resulta ridículo oír hablar de Dios a quienes siguen preocupados por tener una íntima experiencia de Dios, por alcanzar a Dios en la soledad de las cimas, cuando lo cierto es que nadie en su sano juicio puede preferir un Dios que te arroja en manos de los embrutecidos por vidas de miseria.
Freud y la Biblia
octubre 6, 2011 § Deja un comentario
Es verdad que tenemos psicoanálisis porque ya no podemos tener una religión como Dios manda. El psicoanálisis nos proporciona hoy el único lenguaje que nos permite comprender que quisieron decir los autores de los textos bíblicos cuando intentaban decir algo de Dios, mejor dicho, de la relación del hombre con Dios (o viceversa). Ni traducciones-traiciones progres, ni literalismo fundamentalista. Psicoanálisis. No en vano Freud fue un judío, aunque fuese muy a su pesar. Así, para un psicoanalisita, es indiscutible que una cosa es la vida normal, aquélla que goza de una cierta integridad psíquica, y otra la vida que se enfrenta a lo real. Y es que la irrupción de lo real, esto es, la aparición de lo enteramente otro, tuvo que ser dejada atrás, sepultada en las miasmas de la vida inconsciente, para que fuera posible, precisamente, un yo amb cara i ulls. El supuesto básico es, así, que la irrupción de la alteridad radical sólo puede ser traumática; que no hay yo que sobreviva a la aparición misma de lo real. La realidad no coincide con el mundo. Un mundo es un sistema de hechos y los hechos siempre se nos dan según las coordenadas de nuestra receptividad. Más aún, si hay mundo es porque el carácter otro de lo real, su terrible y puro ahí, tuvo que ser dejado atrás. Lo real es, pues, aquello que trasciende la vida de un yo que sólo puede hacer las paces con un entorno que se le ofrezca según la medida de su capacidad, en definitiva, con una realidad que ha sido transformada, por la intercesión del mito, en un mundo habitable. No hay yo que sea capaz de asumir el exceso propio de lo real, que pueda aceptar el trauma originario sin morir, esto es, sin dejar de ser quien es. Ante lo real nadie sabe a ciencia cierta a qué atenerse. La alteridad radical es tan fascinante como terrorífica. Lo real siempre nos puede.
Sin embargo, un yo que pierda el vínculo con esa realidad que tuvo que olvidar es un yo desprovisto de sustancia, un yo inane. La cuestión es, por tanto, cómo mantener ese vínculo con lo real donde lo real debe seguir atrás y mejor si es a dos metros bajo tierra. La respuesta es conocida: sólo a través del recurso del lenguaje de la imaginación o, como también suele decirse, sólo por medio del símbolo. El símbolo es, pues, como un espejo, refleja lo que no podemos ver directamente. Ahora bien, hay símbolos y símbolos. Únicamente aquellos que mantienen la radical ambigüedad de lo real, tan sólo aquellos que preservan su carácter paradójico y, por tanto, imposible son adecuados para reflejar lo real. El resto son fantasmas, fantasías que, bajo el pretexto de revelar el carácter trascendente de lo real, más bien lo encubren o, lo que es peor, lo transforman en su simulacro, en algo digerible, en un ideal a nuestra medida, en algo que, se supone, podemos alcanzar en este mundo, si hacemos lo debido. La zarza, sin embargo, debe arder sin consumirse.
Ahora bien, puesto que lo real es, por definición, lo que acontece y, al mismo tiempo, lo que tuvo que ser dejado atrás, aquello que no puede acontecer para que el yo pueda habitar su propio mundo, la imposible posibilidad de lo real permanece latente en medio de la normalidad psíquica como la posibilidad misma de la catástrofe. La realidad solo puede irrumpir como interrupción del mundo o, si se prefiere, como su final. La realidad es imposible porque no puede darse en este mundo… sin que el mundo deje de ser lo que es, a saber, aquello que se nos da según la medida de nuestra capacidad. Esto es, sin que el mundo deje de ser nuestro mundo. La realidad es, sencillamente, monstruosa, indigerible. De ahí que la irrupción de lo real —ese final de los tiempos— sólo pueda darse como regreso de lo que fue sin haber sido, es decir, de lo que (se) fue antes de que pudiera tener lugar. Como si la genuina relación con lo real sólo pudiera expresarse con las imágenes de la vieja apocalíptica. Más aún, el único modo que tiene el yo de sobrevivir a la interrupción de lo traumático-real —el único modo de sobrevivir al final de los tiempos— es aceptando precisamente el trauma, o, por seguir con nuestra imagen, abrazando al monstruo, algo que el hombre no puede hacer sin morir para sí mismo, sin ponerse, como quien dice, a la altura de lo monstruoso. Pues bien, sustitúyase lo real por Dios, al fantasma por el ídolo y al hombre que sobrevive a la irrupción de lo traumático por Cristo, la cura por la salvación o la reconciliación, el ponerse a la altura de lo monstruoso por resurrección… y tendremos una buena introducción a la fe bíblica. Otra cosa es que, por el camino rectilíneo de la Modernidad, el psicoanálisis haya perdido por en medio el ethos profético. Pero éste ya es otro asunto. Aquí se trata simplemente de comprender que lo que encontramos en la Biblia no es ninguna estupidez.
una estupidez
octubre 6, 2011 § Deja un comentario
La cuestión es qué nos librará de la estupidez. Un estúpido es aquél que solo se comprende a sí mismo como el cúmulo de sus afectos, aquél que no sabe ir más allá de sus deseos y repulsiones, al fin y al cabo, un mero consumidor de recursos. Serpientes incapaces de la más mínima elevación hacia la imposible posibilidad de lo real.
tal cual
octubre 5, 2011 Comentarios desactivados en tal cual
Del blog de Félix de Azúa en el Boomeran(g):
Tengo un amigo que insiste en dar clases en una Universidad de Barcelona, a pesar de que ya apenas hay razones para ello. Es un profesor vocacional, serio, respetuoso con el alumnado y que hace horas extras si es necesario ayudar a los chavales. Cada año, con motivo de los exámenes (único momento en que los alumnos están obligados a tener voz) me envía un ejemplo de cómo le va subiendo la tristeza. En esta ocasión le ha abrumado un modelo que todos los profesores conocemos: el cada vez más abundante individuo que no sólo es un mentecato y un vago, sino que encima está orgulloso de serlo.
Todos hemos copiado alguna vez, todos hemos hecho exámenes ridículos por ver si colaban, pero creo recordar que teníamos un cierto orgullo y si nos pillaban lo aceptábamos con sentido del humor, riéndonos de nosotros mismos. Lo novedoso es este sujeto que cree haber sido lesionado en sus derechos fundamentales. El agraviado profesional. Una creación reciente que sigue pautas aprendidas en la política real.
El intercambio tuvo lugar por mail, una vez el alumno (que no había aparecido por clase en todo el año) hubo constatado el suspenso. He respetado la sintaxis, pero he añadido los acentos porque me dolían los ojos.
PRIMER MENSAJE DEL ESTUDIANTE
Hola, soy XY y estoy matriculado en el grupo de Estética de mañanas. El examen final que hice considero que era aceptable y no entiendo la calificación de 3 sobre 10. Me gustaría saber el porqué, ya que las preguntas tenían una parte teórica y la otra de desarrollo personal donde podías expresar tu opinión.
Si es posible hacer un trabajo complementario o revisar el examen me gustaría saberlo.
Muchas gracias
RESPUESTA DEL PROFESOR
Buenos días. Las personas que no realizaron ningún parcial ni entregaron el trabajo escrito sobre un libro de la bibliografía tenían que tratar dos de los tres temas. En ningún momento dije que las preguntas tuvieran una parte teórica y otra de desarrollo personal donde se podía expresar una opinión.
En su trabajo, el tratamiento de ambos temas es deficiente, impreciso, con faltas de ortografía sorprendentes (verbo haber sin «h») y una gramática opaca: «El artista estará influenciado al determinar su forma y contenido, con unos rasgos estilísticos parecidos, el espíritu de la época y cultura».
Frases como: «El arte para los cristianos es la representación de la divinidad» son imprecisas. ¿Acaso el arte es distinto en otras religiones? «Se puede sacrificar la representación fiel de la naturaleza hasta ser inexpresivo y estético», es una frase incomprensible y además no tiene nada que ver con el tema.
La segunda pregunta tiene un tratamiento excesivamente breve e impreciso (el 20% del texto está tachado). Frases como: «El tiempo es intangible y eterno, lo que nos asegura el cambio y la evolución del arte» son abstrusas. «Ahora el arte persigue el movimiento», ¿acaso no lo hacía el arte barroco? ¿Y qué quiere decir que eso «implica la creación»?
A estas alturas ya no es posible realizar ningún trabajo complementario que hubiera debido entregarse el día del examen final como fecha límite. Así lo hicieron otras personas que deseaban aumentar la nota.
SEGUNDO MENSAJE DEL ESTUDIANTE
La información a parte de compartirla al 100 por 100, está sacada íntegramente de internet. Si cree que es información deficiente, imprecisa, incomprensible y abstrusas es una opinión gratuita ya que está escrita por gente intelectual y con información contrastada.
Gracias
Lo que más tristeza le producía a mi amigo no era que el muy insensato dijera que lo había copiado todo de Internet (mal copiado, claro) sino la expresión «está escrita por gente intelectual y con información contrastada«. ¡Gente intelectual! ¡Información contrastada! Y este menda acabará la carrera el año próximo…
mediaciones
octubre 5, 2011 Comentarios desactivados en mediaciones
En el judaísmo de los tiempos de Jesús, la creencia acerca de un mediador entre un Dios inaccesible y los hombres no era del todo extraña. De Dios, los hombres no solo tenían la Creación o la Ley, sino que también podían contar con aquél que se interponía entre ellos y DIos. Se discutía si este mediador tenía que comprenderse como un hombre elevado a las alturas de Dios o si se trataba de una figura ya de por sí divina o, cuanto menos, angélica. Y que en los evangelios nos encontremos con ambos puntos de vista ya nos da a entender que, con respecto a Jesús de Nazareth, las cosas no es que estuvieran muy claras de buen comienzo. Sabemos, sin embargo, que la ortodoxia se acabó decantando por la segunda opción, la del descenso de Dios. Ahora bien, lo hizo de tal modo que nadie con una mínima sensibilidad religiosa podía aceptarlo sin enloquecer, pues lo cierto es que ese descenso no fue, lo que se dice, un paseo, sino más bien todo lo contrario. Y es que el núcleo duro de la confesión creyente no sostiene que Dios descendió para darnos una lección —o, como también suele decirse, para enseñarnos el camino de la perfección moral—, sino para morir por nosotros, esto es, en nuestro lugar. Todo un marrón, ciertamente. Al menos para Dios.
puzzles
octubre 5, 2011 Comentarios desactivados en puzzles
El problema de ciertas teologías o, quizá sea mejor decir, de ciertas visiones de Dios es que no le dejan resquicio a Dios. Todo cuadra demasiado ahí. Pero una vez hicimos el puzzle estamos más cerca del mito que de la verdad. El problema del mito es que esta hecho de imágenes y, en principio, una imagen siempre se da según nuestra estrecha medida. Sea, por ejemplo, la concepción que defiende la bondad de Dios. Desde este punto de vista, Dios sería bueno y los hombres no del todo buenos. Tenemos una vez más a Dios como la imagen del hombre ideal. Pero no parece que Dios sea así o asá, sino todo lo contrario. Todo (de)pende del hilo la nada de Dios. O lo que viene a ser lo mismo: la totalidad se revela como no-todo —o, si prefiere, como aún no del todo— donde el hombre da fe del silencio que abraza el mundo. Pero sigue siendo cierto que tan solo desde ese silencio puede el hombre esperar.
distingos
octubre 4, 2011 § Deja un comentario
Quien cree que Dios se da como fuerza o poder, aunque se trate del poder de la bondad, tarde o temprano, acabará por confundir las churras con las merinas. Un lector atento de los grandes textos bíblicos fácilmente entenderá que aquello que se manifiesta como un poder de los cielos no puede ser más que una divinidad entre otras. Para estos textos, Dios, como enteramente otro, se encuentra más allá de todo cuanto es, incluso más allá de los cielos. O poder o alteridad, pero no ambos. Pues si Dios es enteramente otro, esto es, si su trascendencia es radical, entonces Dios es lo que tuvo que ser dejado atrás para que fuera posible el mundo y, por extensión, el hombre. Las cosas del mundo se nos dan según la medida de nuestra sensibilidad y nada en verdad otro puede darse según esa medida. Como sabe perfectamente un judío, no hay yo que pueda soportar la irrupción de Dios, pues el yo sólo es posible donde la radical alteridad de lo otro ha sido desplazada, negada, dejada atrás. Un yo es un muro de contención y, como tal, sólo puede sostener una imagen de Dios. Como diría cualquier psicoanalista, no hay otro origen que aquel que tiene que ser sepultado en el olvido. Ahora bien, porque el yo que pretende preservar su integridad psíquica debe mantener continuamente a Dios dentro de los límites de un pasado absoluto, inmemorial, la posibilidad de que Dios rompa el círculo de la totalidad permanece abierta, precisamente, como la posibilidad misma de lo real. Si Dios es todopoderoso no es porque pueda intervenir en nuesto mundo a la manera de una divinidad, sino porque puede poner fin a nuestro mundo. Será cierto que el psicoanálisis está más cerca de comprender la imposible relación del hombre con su principio que las religiones que siguen por ahí a disposición del consumidor como si fueran dietas milagrosas. No en vano Freud fue judío. Incluso a su pesar.
diálogos del conocimiento
octubre 4, 2011 § Deja un comentario
Ella— ¿Crees que soy una estúpida? Él— ¿Por qué me lo preguntas? ¿Quién te juzga? Ella— Eso todavía no lo sé.
la totalité
octubre 4, 2011 Comentarios desactivados en la totalité
Puede que la realidad de la guerra —la lucha del hombre contra el hombre— sea una última palabra. Ésta era, como sabemos, la convicción de Nietzsche. También la de Spinoza. Ahora bien, la cuestión aquí no es si, frente a ella, podemos oponer nuestra fe en la bondad. Esta fe aún tiene demasiado que ver con nosotros, con nuestra necesidad de que la fiesta termine bien, como para que podamos decir que es verdadera sin sonrojarnos. La cuestión es si el hombre es —o no es— un fragmento de la Totalidad; si acaso los hombres no serán más que títeres ilusionados, instrumentos de una materia —un gen, diríamos hoy— cuyo avance no tiene otro propósito que el de seguir estando ahí. Una materia, un gen, que exigiría, ciertamente, nuestra fe pero sólo como la zanahoría que hace que la mula tire del carro. Connatus esse conservandi. El javhista —uno de los tres compositores de los grandes textos bíblicos— ya comprendió hace unos cuantos miles de años que el hombre solo puede liberarse de la Totalidad qua individuo, es decir, como aquel enajenado que no puede reconocerse en nada que suene a arquetípico. No casualmente Abraham no encuentra a Dios en ningún lugar. Como si el precio que tuviéramos que pagar por nuestra libertad fuera, precisamente, el de un irremediable desarraigo. La guerra ya no puede tener la última palabra para un hombre que queda en suspenso, fuera del mundo, sometido a una gran perplejidad. La Totalidad, ciertamente, está todavía en juego para quien ha sido arrancado de la tierra.
la adolescencia cansa
octubre 3, 2011 Comentarios desactivados en la adolescencia cansa
La adolescencia cansa. Cansa la fe que tienen los adolescentes en la imagen, su esclavitud. Cansa la impertinencia con la que defienden un solo aspecto del mundo. Cansa su ignorancia, el grosor de su pensamiento, el hecho de creer que han llegado sin haber dado un paso al frente. Cansa su griterio, la banalidad de sus conversaciones. Sus guais y sus oye tío. Cansa su permanente estado de celo. Cansan sus granos, mejor dicho, su pavor a los granos. Tiene algo de falaz que nuestra época haya depositado a nuestros adolescentes en la cima de la existencia. Como si no hubiera más vida que la de estos imbéciles. Con todo, hay quienes se salvan de estos tiempos de miseria. Son los que, de tan pegados a su propia deficiencia, terminan escuchando esas palabras —siguiendo esos gestos— que los arrojan más allá de sus hormonas. Pocos, sin duda. Pero puede que esto siempre haya sido así.

orfeo
octubre 3, 2011 Comentarios desactivados en orfeo
Su canto ¿qué esperanza alberga? ¿Y sus manos cuando tiemblan
algo apartadas de las aves, tan tímidas por su encanto?
¿Vivir en la alegría y la perplejidad
o saber de la vida sobre todas las cosas?
A quienes alcanzan la belleza, les bastan unas cuantas notas suspendidas del aire;
y este calor quizá sea suficiente. Pero si el invierno
se les opone en verdad, si la debilidad de los copos,
¿qué logrará el deseo, qué la danza?
W.H Auden
tienes la piel amarilla
octubre 3, 2011 Comentarios desactivados en tienes la piel amarilla
Un síntoma de que Dios apenas cuenta para muchos creyentes de hoy es que Dios ha de dejado de ser, para esos mismos creyentes, un asunto polémico. Ni de lejos hoy en día se discute acerca del modo de ser de Dios tal y como se hacía en la Antigüedad. Esto es, con feroz pasión. Si uno puede discutir sobre la naturaleza de Dios es porque la realidad de Dios no se discute, de la misma manera que si los poetas se enfrentan acerca de lo que pueda ser la verdadera poesía —que si Wallace Stevens es o no un genuino poeta; que si no hay más poesía que la poesía de la experiencia…— es porque aún creen en la posibilidad del acontecimiento poético. En vez de cuadriláteros, lo que tenemos son capillitas. Cada corpúsculo de creyentes —cada una de las diferentes sensibilidades— sobrevive en su rincón con sus ritos y creencias. Tampoco es casual que la justificación de tanta mediocridad sea el respeto a la diversidad. Como si lo que estuviera en juego no fuera la salvación de Dios, sino el cómo nos damos mutuamente una satisfacción.
W.H Auden
octubre 2, 2011 Comentarios desactivados en W.H Auden
El tiempo te ha enseñado
cuanta inspiración
te aportaron tus vicios,
la deuda de la imaginación
con la tentación
a la que cediste,
que más de un hermoso
verso expresivo
no habría existido,
si hubieras ofrecido resistencia:
como poeta, tú
sabes que es cierto,
y aunque en la Iglesia
a veces rezas
para sentirte contrito,
no funciona
felix culpa, dices:
igual tienes razón.
Esperas, sí,
que tus libros te justifiquen,
te salven del infierno:
aun así,
sin parecer triste,
sin que en modo alguno
dé la impresión de que te culpa
(no le hace falta,
bien sabe
a qué hace caso
un enamorado del arte como tú),
Dios puede hacer
el Día del Juicio,
que te deshagas en lágrimas de vergüenza,
recitando de memoria
los poemas que
habrías escrito, si
hubiera sido digna tu vida.

chusma
octubre 2, 2011 Comentarios desactivados en chusma
Tomando una café en una terraza. A mi lado se sientan unos que salen de un after. Ya nos podemos imaginar. Van sucios y hasta el cuello de coca o variantes. Chusma. No puedo concebir que su vida, tan a ras del suelo, se encuentre a la misma altura que la de, por ejemplo, un W.H Auden, cuyas visiones de la existencia aún nos conmueven. Una cosa es escribir, pongamos por caso, ahora tienes permiso para yacer, o bien, pero las palabras no pueden verificarse a sí mismas, y otra decir pásame la birra, chocho. No es cierto que, de hecho, seamos iguales. Cualquiera con dos dedos de frente puede ver las siete diferencias entre ambos dibujos. Ellos, los que pertenecen a la chusma, apenas saben hablar. Se trata de un dato. Resulta, pues, algo difícil de admitir que unos cuantos chalados, hace poco más de dos mil años, se atrevieran a decir que ante Dios todos no somos más que esa chusma. Y, sin duda, si ellos, los de la chusma, nos repugnan es porque de algún modo sabemos que, en lo más profundo de nosotros mismos, sigue habitando lo que tuvimos que enterrar para lograr una vida elevada. Será verdad que el cristianismo muere de éxito, pues una vez damos por sentado esto de la igualdad, ya no podemos comprender su alcance, su radical e intragable novedad. De hecho, fue necesario que Dios colgase de un madero para que pudiéramos, cuanto menos, vislumbrarla. Lo dicho: un escándalo.
el Bulli como iniciación a la cristología
octubre 2, 2011 Comentarios desactivados en el Bulli como iniciación a la cristología
Un Dios es algo fuera de toda medida. Es en este sentido que Salvador Sostres dice que Ferran Adrià es Dios. Es obvio que Ferran Adrià no es, de hecho, divino. Y, sin embargo, lo que hizo en el Bulli, según Sostres y tantos otros, nos permite entender que se le pueda atribuir por analogía el exceso propio de un Dios. Esto es, como si fuera Dios. Pero por eso mismo, Dios, el cocinero ideal, seguiría aún en su más allá. Supongamos, sin embargo, que los Sostres en cuestión insistieran en la calificación. Supongamos que dijeran que no se trata de ningún como si, sino del hecho de que Ferrán Adriá es efectivamente Dios. Pues bien, esto sólo podríamos comprenderlo de dos modos. O bien, Ferrán Adriá es un extraterrestre que se ha puesto el traje de humano. O bien que de Dios sólo tenemos al chef de el Bulli. Que no hay más Dios que ése. Lo primero es díficil de tragar, pero posible. Ahora bien, en ese caso, Ferran Adrià no tendría mérito. Nada humano se hubiera cocido en los fogones de el Bulli. Lo segundo, a saber, que un hombre encarne de una vez por todas un arte que ni siquiera pudimos anticipar, es, sin embargo, literalmente increíble para quienes siguen creyendo en un cocinero ideal por encima de los hombres. Pues eso.
otro café en la terraza del Gallery (2)
octubre 2, 2011 Comentarios desactivados en otro café en la terraza del Gallery (2)
Aquellos que creen saber de qué va todo esto cuando leen, por ejemplo, el nostre enyor ens ve de quan no érem, no pueden evitar arrugar la nariz. ¿Cómo es esto posible?, se preguntan. ¿Cómo puede ser verdad, si cuando no éramos, no éramos? Su mente difícilmente sale del círculo tautológico. O éramos o no éramos…. y nada podemos echar en falta, si es que no éramos. Y, sin embargo, el verso supura certeza por todos sus poros. Las cosas son sencillamente así.
