loneliness

noviembre 24, 2019 § Deja un comentario

Decía Pascal que los males del hombre se deben a su incapacidad para estar a solas en una habitación. Por su parte Nietzsche decía que la altura de un hombre se mide por la cantidad de silencio que es capaz de soportar sobre sus espaldas. Ambos están en lo cierto. De ahí que Instagram y sus variantes hagan de nuestros jóvenes unas máquinas perfectas, hombres y mujeres impotentes a la hora de ir más allá de su vientre. Bastaría que se inyectaran unas dosis de soledad para que se dieran cuenta de que cuanto cuelgan y puedan ver en Instagram es, sencillamente, falso. Pues en la soledad uno nunca está solo. Está, de entrada, con sus fantasmas, en contacto con sus miedos, su deficiencia, su no a sí mismo. Cualquier sí que no parta de la soledad es de cartón piedra, al fin y al cabo, una ficción. Y tarde o temprano, uno debería decidir si quiere vivir de sus imposturas o de la verdad,

redes

noviembre 23, 2019 § Deja un comentario

“Imagina una sala donde hay un centenar de personas encorvadas sobre ordenadores que muestran gráficas. Una sala de control. Desde esta sala se pueden controlan los sentimientos, pensamientos y prioridades de 2.000 millones de personas en todo el mundo. Esto no es ciencia ficción… Yo solía estar en una de estas salas.” La cita es de Tristan Harris, antiguo ingeniero de Google (estrictamente, diseñador ético). Instragram nos ha convertido en yonkies emocionales. Solo hace falta darse una vuelta por los patios de una escuela de secundaria para darnos cuenta de que estamos ante un problema social. Nuestros jóvenes se han convertido en adictos al like (y de paso, al cotilleo). Todos los selfies son el mismo selfie. El objetivo es gustar. De hecho, siempre fue así. Pero la tecnología amplifica, y desproporcionadamente, el asunto, de tal modo que la adicción nos convierte, literalmente, en estúpidos.Tan solo hace falta verse desde fuera —o incluso mejor, desde la posición de quienes no tienen que darles de comer a sus hijos— para que se nos revele lo ridículo, por no decir escandaloso, de la situación. Es cierto que dependemos en gran medida de la mirada del otro. Pero la cuestión es de qué mirada. O por decirlo a la manera del refrán, dime quién te juzga —quién decide el sí o el no de tu entera existencia—  y te diré quién eres.  

pedir por los pobres

noviembre 22, 2019 § Deja un comentario

En las misas dominicales se suele pedirle a Dios por los más pobres. Y, por lo común, uno se siente bien al pedírselo. Pero también podríamos preguntarnos si se trata de eso, de promocionar nuestros mejores sentimientos. Pues la mayoría de quienes no nos sonrojamos al hacer la petición pasamos de largo. Como si quienes sufren lo peor del mundo no nos concerniesen. Hay que ponerse en la piel de esas madres solteras que, a las puertas de las iglesias, claman por un par de monedas que llevarse a casa —a pesar de que, ciertamente, no es oro todo lo que reluce en esas puertas— para ver el carácter, sin duda provocativo, de nuestras invocaciones.

entre lo uno y lo otro

noviembre 21, 2019 § 1 comentario

O bien el hombre no es más que un chimpancé que cree, equivocadamente, que es más que un chimpancé; o bien es más que un chimpancé listo (y quizá sólo porque no se reconoce en el chimpancé que hasta cierto punto sigue siendo). La cuestión es cómo comprender este más. O mejor dicho, cómo comprender la realidad a la que apunta, si es que apunta a alguna. Y aquí ya no contamos con el recurso del mito.

entender el kerigma

noviembre 20, 2019 § Deja un comentario

Fácilmente nos preguntamos hasta qué punto las sentencias del credo son creibles… como si nos preguntáramos por los hechos que las harían verdaderas. Habitualmente, repondemos a esta inquietud diciendo que no hay que interpretarlas literalmente. Pues estaríamos ante un modo de exponer un significado que, como tal, se ubica más allá de lo fáctico. Sin embargo, los primeros cristianos no creían que las fórmulas de credo fuesen simplemente un modo de hablar, cuando menos porque para ellos el significado estaba inscrutado en los hechos, comenzado por el de la resurrección. Que necesitemos interpretar el credo como quien interpreta un poema indica lo lejos que estamos de comprenderlo. En realidad, me atrevería a decir que el único modo de entrar en el krigma cristiano es sufriendo aquellas situaciones en las que la trascendencia de Dios —su eterno más allá— se hace patente como la ausencia o el por-venir de Dios. No es casual que la palabra apocalipsis refiera tanto al derrumbe de los cielos como a la revelación. El sujeto de la fe no es aquel que cree en Dios como podría creer lo contrario, sino aquel que, desde esas situaciones, se encuentra ante Dios, sin Dios. Y es posible que la actual secularidad —la indiferencia hacia las cuestiones últimos— tenga que ver con la confinación del individuo moderno a los estrechos límites de cuanto puede consumir o producir, sean lechugas o likes.

amor de padre

noviembre 19, 2019 § Deja un comentario

Imaginemos a un padre que, para evitar que sus hijos se peleen continuamente, decidiera castigar injustamente a uno de ellos para provocar la solidaridad del resto. Si fuera el caso, habríamos concebido un mito por el que la ira de Dios es, al fin y al cabo, la expresión táctica de su amor, y por eso mismo, el origen de la fraternidad. Como si el sentido de la justicia estuviera incluso por encima de Dios. Quizá sea en este sentido que cabe comprender aquello tan judío de amar el don de la Torá más que a Dios.

formicidae

noviembre 18, 2019 § Deja un comentario

Para la hormiga, el sapo es un dios, tan fascinante como terrible. Y sin embargo, para cualquiera de nosotros un sapo no es más que un sapo. Aunque nos asuste verlo en la cocina. Y aunque el niño pueda creer que se trata de una encarnación de Lord Voldemort.