el despojo de Dios

abril 16, 2022 § Deja un comentario

Jesús murió en la cruz como un apestado de Dios. La crucifixión transformaba el cuerpo de un hombre en un despojo. Nada que ver con la serena muerte del asceta. Deberíamos imaginar el rostro del crucificado como el de un enajenado, con los ojos fuera de las órbitas. Esto es, soportando el peso del mal. Y quien lo soporta no puede menos que repugnarnos. Como un saco de vísceras. Hay que tener mucho estómago para confesar que ese carne es la de Dios. O mucha humildad para aceptar su perdón. ¿Cómo pudo el que fue abandonado de Dios morir abandonándose a Dios? ¿Acaso esa fe no fue la de un muerto, la de quien ya no podía esperar nada del mundo? ¿No es cierto que, por eso mismo, su último aliento, el que nos da la fe, lo entregó regresando de la muerte, aun colgando, con la vida de Dios, en el doble sentido del genitivo? Es posible que la única pregunta que importe sea qué tienen que decirnos los muertos. O mejor, ese muerto. Aunque, obviamente, no nos lo parecerá donde seguimos tan satisfechos de nosotros mismos (y puede que también de nuestra fe).

Cristo, ¿un campesino judío?

abril 15, 2022 § Deja un comentario

Hace un siglo, Rudolf Bultmann puso sobre el tapete la disyuntiva entre el Jesús histórico y el Cristo de la fe. Aunque no fuera este el propósito de Bultmann, lo cierto es que la distinción sugería, cuando menos, que el Cristo de la fe era una interpretación… entre otras. A partir de entonces proliferaron una serie de imágenes alternativas: desde el Jesús guerrillero hasta el Jesús cínico. Sin embargo, la cuestión no es si caben diferentes interpretaciones —pues resulta obvio que sí—, sino si la confesión creyente fue originalmente una interpretación. No me atrevería a decirlo. Y es que una cosa es interpretar desde la grada —y aquí la interpretación se añade, por decirlo así, a lo que se ve— y otra muy distinta ver de un cierto modo, lo cual es, en cualquier caso, inevitable. De hecho, no hay visión que no incorpore en su seno una carga teórica. Ver es siempre un ver como. Así, por ejemplo, quien ve un martillo, ve un clavo. Siempre y cuando pertenezca a un mundo en el que haya martillos, no ve en primer lugar una cosa que, a continuación, interpreta. Directamente, ve el clavo que acompaña al martillo. En este sentido, la visión de lo que hay supone un reconocimiento. Cuando topamos con un amigo tras años sin verlo, no estamos propiamente interpretando, sino reconociendo… aunque, en un primer momento, podamos dudar. Vemos al amigo como lo que es, a saber, un viejo amigo. Si hoy en día fácilmente damos por sentado que el Cristo de la fe es una interpretación entre otras, quizá sea porque ya dejamos atrás los presupuestos culturales —los pre-juicios— que hicieron posible su reconocimiento. Y quien dice presupuestos, dice mundo.

topar con Dios

abril 14, 2022 § Deja un comentario

Para el sujeto moderno, como para Israel, Dios no es un ente superior. De topar con dicho ente, aún no habríamos topado con Dios. Tan solo con un ente con el que deberíamos lidiar. De hecho, con Dios, como tal, no cabe topar. Incluso en los cielos, seguiría estando por ver. Sin embargo, no hay relación con Dios que no implique la pobreza del hombre, su descentramiento. El exceso de Dios sitúa al hombre en la perferia. La dependencia del hombre con respecto a Dios no es, por tanto, la del perro con respecto a su amo —no se trata del sentimiento de dependencia propio de la infancia—, sino la de aquel que, bajo el cielo impenetrable de los Auschwitz de la historia, clama por una redención que no está en sus manos asegurar, aunque tampoco solo en las de Dios. Cristianamente, todo comienza al pie de una cruz. ¿Topar con Dios? Por supuesto: ahí está, colgando.

desde el otro lado

abril 13, 2022 § Deja un comentario

Decimos: lo real, en su darse, desaparece en su carácter otro. Pero ¿Qué es lo Otro en sí mismo o para sí mismo? Por lo dicho, aún nada o nadie. De lo Otro como tal solo podemos hablar desde nuestro lado. ¿La alteridad? Un eterno porvenir. Quizá la pregunta por la esencia del Otro no tenga otra respuesta que la de aquel que ocupa su lugar. Y acaso entonces el Otro se revele como un quién cuyo cuerpo se halla frente a sí (y colgando).

ex machina, insistimos

abril 12, 2022 § Deja un comentario

Dios, como dijera Bonhoeffer, no está para tapar agujeros. Tampoco puede. Pues lo primero en Dios es su renuncia a ejercer la divinidad desde otra altura que no sea la de la cruz. Sin embargo, quienes se encuentran sin salida, ¿pueden prescindir de una liberación ex machina y seguir creyendo? Quizá debamos prestar más atención a la fe de Israel. Pues es posible que, al final, para los hundidos no haya otra esperanza que la mesiánica. Que Dios en verdad sea un Dios encarnado significa, entre otras cosas, que no tiene otros brazos que los nuestros. Y esto no parece que conjugue con la idea, presente aún en muchas cabezas cristianas, de que Dios es algo así como una variante espectral del primo de Zumosol. Ciertamente, preferiríamos una solución milagrosa al sufrimiento. Pero Dios en verdad nunca se ajustó a nuestras preferencias.

carne

abril 11, 2022 § Deja un comentario

Según Platón, somos almas (y el cuerpo, una cárcel). No eres el cuerpo que habitas. La cuestión es que el bonobo que llevamos dentro no lleve las riendas, que no impida nuestra aspiración más honda. Israel, en cambio, nunca concibió lo humano en estos términos. La persona es carne, la unidad de cuerpo y alma. La única escisión que cuenta es la que separa a YWHW del hombre. De lo que se trata, en definitiva, no es de mantener el bonobo a raya, sino de modificar la sensibilidad… si es que esto es posible solo desde nuestro lado. Traducción: que no te guste lo que no importa; que, al final, llegues incluso a aborrecer todo lo que supone alimentarse de viento.

creencia y escathon

abril 11, 2022 § Deja un comentario

La creencia en Dios, tal y como se entiende por lo común —a saber, hay un Dios que es amor, mientras nosotros tenemos la opción de vivir conforme a su voluntad—, es algo así como el modelo que nos permite cuadrar el puzle de la existencia. De este modo, permanecemos bien situados. Ya sabemos a qué atenernos. La cosa no cambia donde en lugar de un Dios personal colocamos el lado luminoso de la fuerza (o cualquiera de sus variantes). Sin embargo, la creencia aún no es fe. Pues esta última implica una confianza que no es exactamente la que exige una hipótesis de trabajo. Y esta confianza apunta inevitablemente a un final de los tiempos en los que se pronunciará una última palabra. Así, todo está por decidir. Y más si Dios no es un deus ex machina, sino el Dios que depende del hombre que depende de Dios. La fe se erige, por consiguiente, sobre un interrogante: en definitiva, qué será —cómo se resolverá— lo que ahora oscila entre la luz y la oscuridad. No parece que pueda haber fe donde la existencia no se comprende, de algún modo, como un combate entre el Bien y el Mal. En la creencia hay demasiado saber como para que podamos hablar de verdad. Como si la cuestión se hubiera resuelto antes de tiempo. Y es que bíblicamente, la verdad no tiene que ver con el presente indicativo, sino con un futuro absoluto, un futuro que, en tanto que absoluto, no termina de coincidir con lo que fácilmente podemos suponer desde nuestro lado.

hecho, significado y resurrección

abril 10, 2022 § Deja un comentario

Toda visión incluye un cierto saber. Así, quien ve un carro ve el cargamento, aunque vaya de vacío. O también, a quienes se les apareció el crucificado vieron al que fue levantado por Dios como Hijo. Una cosa va con la otra. Con todo, es posible retener tan solo el significado que soportaron los hechos originales, una vez somos incapaces de ver lo mismo. Así, muchos cristianos actualmente aún pueden admitir a Jesús como Hijo, aunque sea pasando de puntillas con el asunto de la preexistencia. Pero difícilmente, la historia de zombis buenos con la que terminan los evangelios. Sin embargo, donde ya no sabemos qué hacer con el hecho de la resurrección, salvo traducirlo —y traducirlo es no saber qué hacer—, el cristianismo queda herido de muerte. Y puede que este sea un síntoma de que un haber olvidado que la fe siempre apuntó a lo imposible-en-nombre-de.

nihilismo cristiano

abril 9, 2022 § 2 comentarios

Dar de comer al hambriento; perdonar a tu verdugo… ¿Es posible donde aún pertenecemos al mundo? ¿Acaso esta posibilidad no pasa por estar muertos? Y esto significa sin esperar nada a cambio. Ni siquiera el reconocimiento de Dios. ¿Hermanos? Sí. Pero como huérfanos. En realidad, Jesús murió sin poseer el sentido de su muerte. Aunque se abandonase a Dios. En esto consiste el mayor descentramiento, la ascesis suprema. Que además sea el camino debería, cuando menos, desconcertarnos.

Se nos dirá: “sin embargo, hubo resurrección. Y con la resurrección la cosa cambia: tenemos un hacia dónde, incluso en medio del horror. Ahí están los mártires.” Ciertamente, la resurrección nos ofreció un hacia dónde. Pero en la cruz, hasta los mártires se tambalean. Pues la cruz es la crisis de la creencia. Hay que pasar de nuevo por donde pasó el Hijo para incorporar la fe que trasciende la creencia, para hacerla cuerpo, al fin y al cabo, para que apenas seamos más que un esperar sin expectativa. De lo contrario, o bien creeremos que creemos, o bien simplemente creeremos que es verdad lo que nos cuentan. Ahora bien, que fe y cruz vayan de la mano significa que la fe solo es fe donde el creyente se abre a lo increíble por imposible, resurrección incluida. Y ello en nombre del milagro de una bondad dada desde el horizonte del que, en sí mismo, es el eternamente aún nadie. A pesar de que no entendamos nada. O quizá por eso.

como si no

abril 8, 2022 § 3 comentarios

Asumir que no hay Dios sin el fiat del hombre cuesta tanto que seguimos dirigiéndonos a Dios como si no hubiera habido Encarnación. Como si Dios —el Padre— fuera por un lado y el crucificado-resucitado —el Hijo— por otro. Como si pudiera haber Padre sin Hijo. Por no hablar del Espíritu. Pues a menudo lo consideramos como una fuerza que va por su cuenta. Como si no procediera del Padre y el Hijo. Como si no fuera el espíritu de una esperanza, literalmente, increíble. Como si tan solo fuera un poder revitalizante, al margen de lo que tiene que decidirse al final de los tiempos.

en resumen (y 2)

abril 7, 2022 § Deja un comentario

Si te parece que es Dios, entonces no es Dios. Pues Dios no aparece como Dios, sino como el abandonado de Dios que se abandona a Dios.

en resumen

abril 6, 2022 § Deja un comentario

Religión: el hombre en manos de Dios. Cristianismo: Dios en manos de los hombres que dependen de Dios. No es exactamente lo mismo.

hijos en el Hijo

abril 5, 2022 § Deja un comentario

¿Qué significa decir que Dios se hizo hombre? Ciertamente, la expresión, de partir de un Dios ya hecho, lleva al docetismo y sus variantes. Pero, donde tenemos en cuenta que, desde un principio, Dios quiso reconocerse en el hombre, por decirlo así, la cosa cambia. Pues equivale a decir que Dios no quiso ser aún nadie sin el fiat del hombre. De ahí que Dios no tenga otro rostro —otra entidad— que la del cuerpo de quienes le son fieles. Para el creyente, el Padre sigue siendo, en sí mismo, un don nadie —como lo fue para el Hijo—, aquel que reclama la respuesta del hombre a su invocación para llegar a ser el que es. Su presente: el de quienes responden a su voz, la que se materializa, precisamente, en los parias de este mundo, el reverso de Dios. No en vano fue Pablo quien dijo aquello de que fuimos hechos hijos en el Hijo. Y por eso mismo, mientras haya creyentes, habrá Dios.

tres modos de creer

abril 4, 2022 § Deja un comentario

Esto del creer admite, diría, tres modos. El primero, se cree en lo que se cree: hay en los cielos un Dios que nos ampara a su modo. Podemos dirigirnos a él como el niño se dirige al ángel de la guarda. Se trata de la creencia más común. Sin embargo, no se distingue de las suposiciones que nos permiten cuadrar nuestro estar en el mundo. Con el segundo, creemos que es verdad que, por ejemplo, el crucificado es el quién de Dios. Que no hay Dios al margen de la cruz. En este caso, no hay propiamente fe, sino teología. De hecho, seguimos con lo nuestro. Aquí, la creencia revela tan solo una inquietud por la verdad. En el tercer modo, el creyente se encuentra por entero sometido a la voluntad —la voz— que se desprende de la radical trascendencia de Dios. No entiende del todo, pero es fiel. Es el que da de comer al hambriento en nombre de un porvenir que no está en sus manos asegurar. Y probablemente diga de sí mismo que no termina de creer.

fábricas

abril 4, 2022 § Deja un comentario

Auschwitz fue también una extensión rutinaria del moderno sistema de fábricas. En lugar de producir mercancías, la materia prima eran seres humanos, y el producto final era la muerte, tantas unidades al día consignadas cuidadosamente en las tablas de producción del director. De las chimeneas, símbolo del sistema moderno de fábricas, salía humo acre producido por la cremación de carne humana. La red de ferrocarriles, organizada con tanta inteligencia, llevaba a las fábricas un nuevo tipo de materia prima. Lo hacía de la misma manera que con cualquier otro cargamento. En las cámaras de gas, las víctimas inhalaban el gas letal de las bolitas de ácido prúsico, producidas por la avanzada industria química alemana. Los ingenieros diseñaron los crematorios, y los administradores, el sistema burocrático que funcionaba con tanto entusiasmo y tanta eficiencia que era la envidia de muchas naciones. Incluso el plan en su conjunto era un reflejo del espíritu científico moderno que se torció. Lo que presenciamos no fue otra cosa que un esquema masivo de ingeniería social.

Henry Feingold, citado por Z. Bauman en Modernidad y Holocausto

Felicitas

abril 3, 2022 § Deja un comentario

Dices: no soy feliz. ¿Acaso no tuviste éxito? ¿Fracasaste en el amor? A papá ¿todavía no le gustan tus dibujos? Quisiste ser un héroe. Pero te has dado cuenta de que la vida únicamente reparte oficios. Felicitas fue la diosa romana de la prosperidad. Pero los dioses siempre mienten. Te alcanzó la suerte. Y, sin embargo, no fue suficiente. ¿En qué consiste saber vivir? ¿Qué sabe quien ha alcanzado la dicha? ¿Quizá que lo que nos hace felices no es algo que podamos poseer, sino tan solo amar? Y quien dice amar, dice perseguir. Puede que no haya otro espíritu que el de una búsqueda sin término. ¿A qué altura te expones? ¿Cuál es tu inquietud? Memento mori. Que no te pueda lo que no importa. El todo nunca fue el todo. Dices que tu existencia es gris. ¿Pero es posible que lo sea porque aún crees que tan solo las chuches te harán feliz?

Carmen es una carca (o sobre el poliamor)

abril 2, 2022 § 3 comentarios

Las costumbres cambian. Pero las costumbres, incluso las buenas, tienen que ver con lo impersonal: con lo que se hace, se lleva… Así, entre los jóvenes de ahora, lo más parece que es salir con alguien pero sin que ello excluya poder echar, de vez en cuando, una cana al aire. El discurso —lo que se dice—: si te apetece, ¿por qué no? A mi pareja no le importa. De acuerdo. Esto es, de mútuo acuerdo. Algunos de sus mayores, ciertamente, no terminan de comprenderlo. Unos carcas, responden los chicos (y no tan chicos). Sin embargo, la pregunta no es ¿por qué no?, sino ¿qué significa que no nos importe? ¿A quién no le afecta que su pareja se líe con otro puntualmente? Es decir, ¿qué tipo de yo hay detrás de esta actitud?

A mí no me importa prestar la blackdecker al vecino cuando me la pide. Al fin y al cabo, hablamos de algo que, en tanto que útil, terminará, tarde o temprano, en el container. Pues el destino de lo útil es, precisamente, la inutilidad, el desgaste. Pero sí me importaría prestar a mis hijas para que otros hicieran de padres durante unos días… incluso si ellas me lo pidieran. ¿Debería no importarme? En el caso de que no me importase ¿qué estaría diciendo sobre mi relación con ellas —y, en definitiva sobre mí mismo—? ¿Acaso que mis hijas únicamente satisfacen mi necesidad de tener descendencia? Uno no puede evitar la sospecha de que en las parejas abiertas el otro no ha terminado de entrar. Simplemente, estoy bien con él o ella —o incluso muy bien—, pero puedo vivir sin él o ella. Todo desde la barrera. No parece que haya aquí mucha intimidad. Y puede que no haya intimidad porque no hay intimidación. En el amor, el otro irrumpe como único (y por eso mismo, interrumpe la continuidad de los días). Es lo que tiene la alteridad. Pues, de hecho, tan solo cabe amar lo que, como alter, no podemos poseer (y sin embargo, nos reclama o exige una respuesta incondicional).

Con todo, el amor es tan extraordinario como difícil. No es lo habitual. Mientras, fem el que podem. Es decir, nos dejamos llevar por lo que se lleva… creyendo que es lo más auténtico, cuando se trata simplemente de la novedad, ese simulacro de lo nuevo. Nos equivocamos donde confundimos el amor con la inclinación, por no decir, la excitación —en definitiva, el deseo con el amor—. Es lo que tiene ser unos consumistas. Pues la lógica del poliamor es la del super. Al fin y al cabo, uno es lo que ama. Pero podemos pasarnos toda una vida sin amar nada o a nadie, comprando —y desechando— cosas. Quizá el problema sea que con el tiempo los chicos del poliamor se den cuenta de que las nuevas costumbres no son mejores que las viejas. Toda costumbre es gris (y el amor, denso). Pero entonces acaso descubran el Mediterráneo. ¿Qué pasa si a mi pareja no le importa que me acueste con otros? Literalmente, no pasa nada. O mejor, nada acontece o tiene lugar. Es decir, acontece la nada. ¿A quién quieres engañar diciéndote que es lo más? Será cierto que las mujeres y los hombres se distinguen entre los que están a favor de la búsqueda y los que no. Y, en el fondo, lo que buscamos es la aparición. Aunque lo ignoremos. Ahora bien, donde renuncias a la aparición, el mundo gana. Y al mundo solo le interesa que te reproduzcas.

Nietzsche y Pablo

abril 1, 2022 § 3 comentarios

Probablemente, Nietzsche entendiera el cristianismo mejor que muchos cristianos. Sin embargo, no pudo ser cristiano. Y no tanto porque se embriagara con la figura del übermensch, sino porque, en definitiva, donde la resurrección de los muertos necesita ser traducida para ser modernamente digerible —diciendo, por ejemplo, que la fe en la resurrección es un modo de decir que Jesús sigue vivo en nuestros corazones—, el cristianismo pasa a ser otra cosa. Como dijera Pablo, si los muertos no resucitan, vana es nuestra fe (y puede que no sea casual que vano conecte con vanidad). Ahora bien, lo cierto es que esto de la resurrección cuesta de tragar hoy en día (aunque también antiguamente).

Con todo, es igualmente cierto que, tarde o temprano, deberíamos caer en la cuenta que la fe en Dios o apunta a lo imposible —a lo que ningún mundo puede admitir como posibilidad— o no es fe, sino suposición. Y apunta a lo imposible no a causa de nuestra necesidad de un final feliz, sino en nombre, precisamente, del acontecimiento de lo imposible —la bondad, el perdón del enemigo…— en medio del infierno. Para comenzar a entender, cuando menos, de qué va el asunto de la resurrección acaso no estaría de más tener muy presente el episodio de las madres de El Salvador, aquellas campesinas que dieron su sangre para que pudieran seguir con vida aquellos soldados que agonizaban y que, momentos antes, habían forzado y asesinado a sus hijas en una operación de la Guardia Nacional contra la guerrilla. Evidentemente, esas mujeres ya no tenían vida por delante (y en este sentido, podemos decir que estaban muertas). Quizá el cristianismo no pretenda más que dar fe de lo que este gesto revela acerca de Dios, un gesto que mimetiza, por decirlo así, el que tuvo lugar en el Gólgota. Y lo que revela no es un dios titiritero, sino aquel que no es nadie sin el cuerpo de quienes obedecen su voluntad, aun cuando no pueda ser de otro modo que sin Dios mediante. Esto es, como si no hubiera Dios.

Así, cristianamente, la verdad —lo que en verdad acontece y no simplemente pasa o sucede— tiene que ver con la vida que podemos esperar tras la muerte. Y esta vida no tiene nada que ver con la superviviencia de espectros puros en un supuesto más allá, sino con una Nueva Creación. Lo dicho: imposible. Ahora bien, donde no cabe la posibilidad de lo imposible —de lo absolutamente nuevo— o, en palabras de Pablo, donde no cabe esperar contra cualquier expectativa, Nietzsche tiene, sencillamente, razón: nada, al margen de un eterno retorno del ruido y la furia (a pesar de que a momentos aún quepa asombrarse del crecimiento de la hierba).

fantástico

marzo 31, 2022 § Deja un comentario

Con el desencuentro hay que contar. La cuestión —acaso la única que importa— es qué hay tras el derrumbe.

Sócrates, Amós, Casandra

marzo 30, 2022 § Deja un comentario

El destino del filósofo —acaso también el del profeta— no es otro que el de Casandra. Dirá la verdad —o mejor dicho, que hay verdad, pero no para nosotros—. Pero nadie estará dispuesto a admitirlo. Para los comunes, lo que nos parece que es, la opinión —el se dice, se hace—. También la satisfacción como horizonte. En modo alguno, la búsqueda.

de lo alto y lo bajo

marzo 29, 2022 § Deja un comentario

Es cierto que uno es, en gran medida, lo que come. También en lo relativo a los asuntos del alma. No creces del mismo modo donde te pasas el día oyendo reggaeton que escuchando con frecuencia a los clásicos. O leyendo tweets en lugar de a Shakespeare. Educar supone, en gran medida, decirlo (y sin complejos). Porque, sencillamente, es así. En el reggaeton no hay silencio. Mientras, puedes hacer otras cosas. Freir unos huevos, por ejemplo. El bonobo que llevamos dentro salta (y está bien que, de vez en cuando, salte). En cambio, en Bach o Shakespeare, las frases apuntan al nadie-ahí. Por eso su canto acaso sea lo único que pueda inspirar la piedad de un dios. Cuando Elisabeth Schwarzkopf entona las primeras notas de Erbarm dich —o el actor declama deformado, inconcluso, enviado antes de tiempoya no puedo convertirme en amante— difícilmente cabe continuar con lo nuestro. Pues el resto es silencio. Y nada más real que lo que resta.

todo bien

marzo 28, 2022 § Deja un comentario

La antigua fe —la de la cristiandad— se parece mucho a un todo en orden y muy satisfecho. Dios a veces cambia la sentencia, pero nunca, sus designios. El puzle cuadra. Como satisfechos pudimos dormir en paz. El Rey mantiene las cosas en su sitio. Poco que ver con la primera fe. En la cristiandad, Dios es el pantocrator, el presupuesto de una cosmovisión. Difícilmente, aquel que quiso ponerse en manos del hombre para llegar a ser el que será (y por eso mismo, un Dios cuyo porvenir está en el aire… aun cuando se nos haya hecho un spoiler).

polis y religio

marzo 27, 2022 § Deja un comentario

El esquema del mito se repite religiosamente: pureza-caída-restauración. No solo con la religión, sino también con el romanticismo político. Hitler siguió este esquema. También, Milosevic, Putin o la yihad. La clave: el pueblo alemán, serbio, ruso, creyente… El mismo perro con distintos collares. Hoy en día, la esencia de un pueblo convoca lo que convocaron los antiguos sentimientos religiosos, aquellos que apuntaban al arraigo, a la convicción de un formar parte. La respuesta ilustrada siempre fue, sin embargo, el pacto entre los distintos, la democracia imperfecta, con su especepticismo de fondo con respecto al Bien. Pues el precio de la paz —y la paz en política es siempre una tregua— no es otro que la devaluación de la creencia. La fraternidad, ciertamente, es lo pendiente. Pero la fraternidad nunca fue de este mundo. Debiéramos preguntarnos si acaso el laicismo democrático, a pesar de lo dicho, no estará más cerca del Reino que los regímenes que pretenden realizarlo.

¿existe Dios?

marzo 26, 2022 § Deja un comentario

Dios: o es, o existe. Si es, entonces no es Dios, sino una cosa cuya superioridad es inconcebible por inconmensurable. Si existe, entonces aún no es Dios. Los bonobos, las montañas, las moscas… no existen: son. Tan solo nosotros existimos (y por eso mismo, también Dios, en tanto que absolutamente otro o extraño). Pues existir significa estar en el mundo como arrancados de una alteridad tot court. El bonobo, contrariamente al hombre, no se tiene pendiente a sí mismo. No se pregunta por lo que quiere ser de mayor. Vive sin más. Como la rosa del Silesius. Se mueve como las bolas de billar tras ser golpeadas por el taco. En cambio, el hombre es su inquietud. Y quien dice inquietud dice no terminar de encontrarse en donde se está. El todo nunca será el todo para quien existe. Ni para el hombre, ni para Dios. Al menos, porque el vivir como arrancados supone estar en el mundo como quienes se hallan expuestos a una falta fundamental, precisamente, la de Dios o el otro como tal. Y por eso mismo, Dios existe como el que aún no es nadie sin el fiat del hombre. La existencia del hombre es el envés de la existencia de Dios. Evidentemente, no hablamos de un ente superior. Pero tampoco de una fantasía. En cualquier caso, porque Dios existe pudo llegar a ser en el centro de lo histórico como cuerpo de Dios. Ahora bien, en ese llegar a ser —en el reencuentro entre Dios y el cuerpo de Adán— se preserva la distancia de la alteridad. Y de ahí, el aparente galimatías de la Trinidad.

nietzscheanas 55

marzo 25, 2022 § 6 comentarios

¿Qué queda del cristianismo donde ya no sabemos qué hacer con la resurrección de los muertos? Queda Nietzsche. Y no porque Nietzsche fuera simplemente un heraldo del ateísmo, sino porque lo fue al tomarse el cristianismo al pie de la letra… donde ya no era posible creer en el relato de zombis buenos con el que terminan los evangelios. Como si este relato fuera el añadido de un final feliz ex machina que los productores de Hollywood obligan a introducir en aquellos guiones que terminan mal. De hecho, Nietzsche supo leer a Pablo: si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe, en definitiva, una insensatez. ¿Un Dios colgando de una cruz? ¿Y por amor a su criatura? ¿Es que hemos olvidado lo que significa ser un Dios? ¿Qué se le revela al apestado de Dios? Que el Padre no está por la labor. Como si no hubiera nadie más allá. Pues, si lo hubiera, como dijera Epicuro, en realidad no da la impresión de que se interese por nosotros. ¿Cómo podría hacerlo si la distancia que lo separa del hombre es análoga a la que media entre cualquiera de nosotros y las pulgas de nuestras mascotas? Sin resurrección, el abandonarse a Dios del abandonado de Dios es un delirio. Al menos, porque es como abandonarse a un nadie-ahí.

Ahora bien, Nietzsche fue posible porque modernamente carecemos de un lenguaje que nos permita comprendernos como aquellos que se hallan expuestos a un alteridad cuya realidad es la de un pasado inmemorial y, por eso mismo, la de un eterno porvenir. Ahora bien, esto es como decir que, como tal, no es. Al menos, porque no hay nada que sea que no se haga presente de una manera determinada. Dice Nietzsche: nada absolutamente otro por encima de nuestras cabezas. En cualquier caso, tan solo falsas representaciones del Otro. Y ciertamente no lo hay, en el modo del presente indicativo (aunque de ello ya se dieron cuenta, antes que Nietzsche, los profetas de Israel). Pero si Nietzsche hubiese leído a Hegel, quizá hubiera comprendido que el haber de una alteridad avant la lettre es, en realidad, lo que solo puede darse dejando atrás —esto es, fuera de los tiempos— su carácter enteramente otro o extraño. Esto es, negándose a sí misma, como quien dice, para llegar a ser en lo otro de sí misma. Dios solo puede darse como cuerpo de Dios (y no precisamente espectral). Y en esto consiste su poder: en su querer vaciarse de divinidad. O también, en su poder renunciar a su poder. De lo contrario, la voluntad de poder estaría por encima de Dios. Al fin y al cabo, la revelación cristiana consiste en un caer en la cuenta de que Dios es, en verdad, no lo que naturalmente imaginamos como divino, sino el cuerpo de un crucificado en su nombre. Y, sin duda, esto está muy cerca de decir que no hay Dios. Pero también lo está —de hecho, es lo que se anuncia— de afirmar que el nadie-ahí llega a ser alguien por la entrega incondicional del hombre de Dios (y por eso mismo, el cristiano confiesa que el crucificado es el quién de Dios, su modo de ser y no tan solo su ejemplificación). Es lo que tiene un Dios que depende del hombre que depende de Dios. No hay Dios al margen del crucificado que se abandona a Dios. Esto es lo que proclama el cristianismo. No, la religión. Y Nietzsche hubiera estado muy cerca de comprenderlo si no hubiera preferido erigirse, según palabras de Lou Andrea-Salomé, en el profeta de una humanidad sin prójimo.

lenguaje y fragmento

marzo 24, 2022 § Deja un comentario

Donde hay lenguaje no puede haber integridad. El otro queda fragmentado, entre el sí y el no —entre, por ejemplo, lo que nos agrada de él y lo que nos disgusta. Intentamos separar las espinas. Pero las espinas van con el pescado. Pues quien dice lenguaje, dice juicio. Cuando decimos algo de algo se olvidan los nombres en favor del significado, el sentido. La cosa pierde su unidad, una vez nos preguntamos qué es. La cosa, en cualquier caso, se presenta como un porvenir o promesa —y, además, increíble. Pero puede que la verdad —lo que en verdad tiene lugar y no simplemente pasa— se decida en relación con lo increíble. Quizá no estaría de más releer a Von Hofmannsthal.

buscar la verdad

marzo 23, 2022 § Deja un comentario

Incluso si el mundo fuera un deliro, el amante de la verdad seguiría en la distancia. Nada que le sorprenda. Pues, con respecto a la raíz de tot plegat, cualquier mundo tiene mucho de sombra. Aun cuando no nos lo parezca. Ciertamente, ya se nos dijo que la verdad nos haría libres. Pero lo que quedó en el cajón es a qué precio. Y es que no hay modo de comunicar que los mundos sean un espejismo —y deformado— de lo absolutamente otro, acaso lo único que merece el nombre de lo real, a quienes permanecen alejados de la boca de la caverna. No es casual que los Sócrates sufran el destino de Casandra. O los profetas. Para el resto, siempre las apariencias. A pesar de que baste con aceptarlo para que lo habitual se cargue con el aura de la excepción.

amar la Torá antes que a Dios

marzo 22, 2022 § Deja un comentario

Esto lo dijo Levinas, en un escrito homónimo. ¿Una boutade? No me atrevería a decirlo. Sobre todo, viniendo de quien viene. El amor a Dios siempre es sospechoso de ser una variante del amor a uno mismo. En cambio, quien se encuentra sujeto a Dios es fiel a lo que se desprende de su inaccesibilidad: la vida como milagro y el mandato de preservarla de nuestra impiedad. Es decir, la Torá. Un creyente permanece sine die a la espera de Dios. Bíblicamente, lo decisivo con respecto a Dios siempre fue el mientras tanto.

Ex 3

marzo 21, 2022 § Deja un comentario

¿Una zarza que arde sin consumirse? ¿Qué hay tras el suceso paranormal? En primer lugar, aquí no se trata de un fenómeno excesivo, como pueda ser un tsunami o una supercélula, sino imposible. La experiencia de Dios en verdad no se da ante lo gigantesco —pues lo gigantesco es solo circunstancialmente gigantesco—, sino ante lo imposible. Hallarse expuesto a la trascendencia de Dios es, por tanto, encontrarse frente a lo que el mundo no puede admitir como posibilidad. Sin embargo, no es cuestión únicamente de interiorizar nuestro estar expuestos a la posibilidad de lo inconcebible. La imposibilidad de Dios, al fin y al cabo, la amenaza que envuelve el mundo, exige un ponerse en situación. La respuesta del hombre —la de Moisés, como fue la de Abraham— es un aquí estoy. Hablamos, consecuentemente, de una disponibilidad fundamental. YWHW, de entrada, se presenta como el Dios de los patriarcas. Como dando a entender que sin la fe del hombre, Dios no es. O como leemos en el Talmud, si tu crees en mí, yo soy; si no crees, no soy. Dios es el Dios que no quiso ser alguien sin la adhesión de su criatura. Lo decisivo, sin embargo, es lo que viene a continuación: he escuchado el clamor de los que sufren: ve y dile al faraón…. La disponibilidad del hombre es la que lo arroja a un tener que responder —a la responsabilidad para con Abel—. Pero ¿en nombre de quién?, replica Moisés. Esto es, con qué fuerzas cuento. Pero Dios no responde como Moisés hubiera preferido. YWHW dice simplemente soy el que soy —o seré, en traducción acaso más justa—. Esto es, ya se verá. El presente de Dios va ligado, por consiguiente, a su futuro. Un futuro que, sin embargo, dependerá de la respuesta del hombre a su invocación. De Dios, en los tiempos históricos, tan solo lo que se desprende de su extrema trascendencia, el don de la vida y el deber de preservarla frente a las formas de la impiedad. Es lo que tiene un Dios que depende del hombre que depende Dios. No cabe esperar, por tanto, ninguna intervención ex machina. Salvo que sigamos siendo unos fantasiosos. Pero la Biblia, a pesar de lo que nos parezca en un principio, no es un libro de literatura fantástica.

Fedón

marzo 20, 2022 § Deja un comentario

Lo que resulta extraño en el Fedón: que Sócrates y sus amigos diserten sobre la naturaleza del alma horas antes de que se ejecute su condena a muerte. ¿WTF? ¿Acaso en esos momentos estamos para eso? Sin embargo, ¿no es lo que tiene ser lo que uno ama o busca, su inquietud? Que la muerte —la propia— sea lo de menos. Como si lo que importase siempre lo tuviéramos pendiente. Como si, en verdad, no hiciéramos más que obedecer.

monogamia

marzo 19, 2022 § Deja un comentario

Tomando un café, escucho lo siguiente en la mesa de al lado: “la monogamia es una construcción social, no es algo que nos salga de dentro. A Antonio lo veo como el padre de mis hijos, pero no como empotrador.” Diría que hay mucho lío mental por ahí. Es cierto que el “de por vida con una sola pareja” puede vivirse como una prisión. Pero la trampa es creer que el “poliamor” es el remedio, lo más. Basta con que la novedad pierda su brillo como para que vuelva a brillar la posibilidad de un alma gemela, de hecho, otra ilusión. Y de fantasía en fantasía vamos tirando, creyendo que la fiesta está en el piso de arriba. En el fondo, seguimos con lo de siempre: es difícil saber de qué va el juego. Y el juego no va de lo que nos parece que va. Si los amantes se encuentran, y no solo se cruzan, no será porque sufran un chute hormonal, sino porque se abrazan como náufragos. Y esto no es, ciertamente, algo que hagan los bonobos. ¿Constructo social? Claro. Como si lo natural en el hombre no fuera, ya desde los tiempos de Adán, dejar de ser natural.

PS: curiosamente, la conversación termina con un “oye, tía, como me gustaría que un hombre me dijera que me quiere”. Lo dicho: no tenemos remedio.

abstract

marzo 18, 2022 § Deja un comentario

Si Dios es absoluto, entonces Dios es lo abstracto. Pues en ambos casos, hablamos del apartado. Como los que apestan. No en vano Hegel dijo que no hay nada más real que la abstracción.

óptica

marzo 17, 2022 § Deja un comentario

Nada entendemos del cristianismo si no leemos su textos fundamentales desde la óptica de los despreciados por el mundo. ¿Un final de los tiempos? No, para nosotros, los que aspiramos a poder. Para nosotros, siempre más de lo mismo. En cambio, quienes ya no tienen vida por delante, ese final ya llegó. El mundo no da más de sí para los que no cuentan —los incontables—. Y el cristianismo acaso no diga otra cosa que la siguiente: que lo que el hombre espera tendrá lugar tras el día D. Adorno decía que deberíamos aprender a mirar cuanto es desde el punto de vista de la redención. Pero para hacerlo antes hemos de hundirnos en el polvo. Sencillamente, es así.

operarios, al fin

marzo 16, 2022 § Deja un comentario

Las formas —el rito, la institución— son necesarias. Pues, al final, solo nos quedarán las formas, acaso el mayor signo de fidelidad, del querer. Ellas son nuestro andamio. Pues es ingenuo suponer que el sentimiento es todopoderoso. Las formas tienen mala fama. Demasiado judías, decimos. Pero ahí reside nuestro error: en creer que las formas son insinceras, cuando lo cierto es que no cabe, en definitiva, mayor sinceridad. Sin embargo, es cierto que demasiado andamio nos aleja de la tierra. Difícilmente vamos a dar en el clavo con el decir lo que es. No hay plata sin ganga. Y el minero que las separe aún está por venir.

los secundarios

marzo 15, 2022 § Deja un comentario

Muchos cristianos creen que la Virgen se apareció en Fátima o Lourdes. Sin embargo, no es lo mismo creer que creer que es verdad. En el primer caso, vas al lugar. O mejor, vives pendiente. Pues ha sucedido algo, literalmente, extraordinario (aun cuando, de hecho, admita diferentes explicaciones). ¿Y quién permanece en su sitio ante la irrupción de otro mundo? De haber fantasmas, ¿acaso no iríamos en su búsqueda? En el segundo caso, sin embargo, todo sigue más o menos igual. Aquí las apariciones están al servicio del sistema de creencias. Se trata de una pieza que nos permite cuadrar el puzle. Es como creer en vampiros y, cuando sales de noche, no llevar una ristra de ajos. No en vano N. Frye decía que los personajes de una novela se dividen entre quienes están a favor de la búsqueda y quienes no, los secundarios.

puro nombre

marzo 14, 2022 § Deja un comentario

En la Biblia, no hallaremos una descripción definida de Dios. Esto es, YWHW no es el referente del concepto de lo divino. De hecho, YWHW es un nombre sin referente y, además, impronunciable. En cualquier caso, Yo soy el que seré, lo cual Dios nos da a entender que el quién de Dios está por decidir. Y quien dice por decidir dice por venir. No es casual que Dios se presente como promesa de Dios. Pero también YWHW se revela a Moisés como el Dios de los patriarcas: Abraham, Isaac, Jacob. Pues es lo que leemos en el Talmud: si crees en mí, yo soy; si no crees en mí, no soy. Muy extraño, por no decir intragable, para aquellos que parten del prejuicio que hace de Dios un ente por descubrir.

de la bondad y los buenos

marzo 13, 2022 § Deja un comentario

Creer en la bondad no es lo mismo que creer en la fe de las mujeres y los hombres buenos, los cuales, por lo común, terminan mal. Es cierto que muchos corazones limpios confían en la bondad de Dios. Pero confían porque no han estado en el infierno. Como le dijera el que siempre niega a Dios a propósito de Job: este cree en ti porque las cosas le van muy bien. A veces uno no puede evitar la impresión de que estamos simplemente ante una fe genérica en la bondad con el motivo de Dios. Sin embargo, si cristianamente cabe creer en la bondad no es porque esta creencia nos haga sentir mejor —y mejores—, sino porque hubo resurrección, lo cual, dicho sea de paso, pone el asunto de la fe muy cuesta arriba. Y es que sin resurrección de por medio, la creencia en el poder de la bondad deviene, sencillamente, una ilusión. Y la ilusión, sobre todo si es religiosa, es propia de iluminados. De ahí que creer como quien no quiere la cosa que la bondad lo puede todo nos haga olvidar que la fe apunta a lo increíble en nombre de una bondad que se hizo cuerpo donde no podía haber ninguna bondad. Cristianamente, la fe en la bondad es indisociable de un estar convencido de que hay algo así como un combate entre Dios y el príncipe de las tinieblas. Al menos, porque el creyente espera que, al final, la piedad se imponga sobre los poderes de este mundo. Y esto, ciertamente, es difícil de creer en tanto que no es posible creer en la resurrección, ese spoiler, como quien no quiere la cosa. Sobre todo, donde no esperamos ninguna redención, de lo suficientemente bien que estamos.

contempla

marzo 12, 2022 § Deja un comentario

Contemplar. Esto es, permanecer en el asombro, ante el milagro de lo obvio. Y lo que no es asombro es voluntad de poder. Sin embargo, como escribiera TS. Eliot, el hombre no puede soportar demasiada realidad. De ahí que caigamos tan fácilmente en la distracción. Es lo que tiene llevar a un bonobo dentro. ¿Contemplativos en la acción? Posible. Aunque difícil. Pues es difícil lograr la sinceridad del actor. Hay que estar convencido de que lo que importa está por venir. Aun cuando solo por eso hasta el vuelo de la mosca se carga con el aura de la excepción.

no sabría qué decirte

marzo 11, 2022 § 3 comentarios

Por lo común, hablamos por hablar. Esto es, sin tener mucha idea del asunto (pero como si la tuviéramos). La mayoría de nuestras conversaciones son cháchara. Bullshit. De ser honestos, no pararíamos de decir en realidad, no sabría qué decir. El precio a pagar, sin embargo, sería el de la interrupción. El trato difícilmente puede continuar. Y esto es lo mismo que decir que no podemos conversar con el sabio. En cualquier caso, seguirle en el juego de la interrogación (y esta es una de las moralejas de los diálogos platónicos). O en su defecto, hablar de fútbol. Una vez puestos a decir tonterías, mejor hacerlo bien.

el juego de la comba

marzo 10, 2022 § Deja un comentario

El contrataste entre lo que nos parece que es y un saber sobre lo que es no es fácil de precisar. Pues, de hecho, la ciencia sustituye lo que nos parece desde dentro de la escena —el sol se mueve— por lo que nos parece desde las gradas del espectador imparcial —lo que se mueve es la tierra—. Ahora bien, no seguimos hablando de apariencia porque veamos que la tierra se mueve —pues, de hecho, no lo vemos—, sino porque el modelo de Copérnico cuadra matemáticamente con los datos. Mejor dicho, porque ofrece una matemática más simple (y desde los griegos hay más verdad en lo simple que en lo complicado). Sin embargo, bien pudiera ser que la exterioridad fuese contradictoria, esto es, que el mundo fuese el encubrimiento de una alteridad que no admite el concepto, en tanto que anda rozando la nada o el nadie. El sujeto del saber teórico —y aquí la etimología de la palabra teoría resulta significativa— ocupó el lugar de un dios. Sin embargo, lo que ignora dicho sujeto es que Dios en realidad no ocupa ningún lugar. No puede hacerlo, salvo como lo otro de sí —como un desplazado, un excluido, uno que cuelga—. Ni la ciencia, ni por supuesto nuestra sensibilidad pueden hacerse una idea del eternamente aún nadie como tal.