coaching

mayo 17, 2019 Comentarios desactivados en coaching

Tomando un café, no puedo evitar oír como una coach, o eso me pareció, aleccionaba a quien, supongo, había contratado su servicio. “Escucha tu corazón”, le dice. De acuerdo. Y sigue: “lo importante son tus sentimientos”. Llegados a este punto desconecto, también por discreción. Pero con lo poco que escuché tuve la impresión de que el coaching es algo así como una espiritualidad populista. Su horizonte es, ciertamente, el de la superación personal —y quien dice superación dice, o cuando menos sugiere, elevación. Sin embargo, el coach juega, como cualquier demagogo, con las medias verdades. Pues olvida que el corazón suele decir muchas cosas, y no todas fácilmente compatibles. Olvida, en definitiva, la necesidad del discernimiento. Ahora bien, el discernimiento exige aquella sabiduría que es capaz de distinguir entre lo que importa y lo que no. Y quizá lo que importa no son nuestros sentimientos —o mejor dicho, aquellos que nacen solo de nuestra necesidad psicológica. El coach acaso haya olvidado que el centro de cualquier espiritualidad no es el yo, sino el otro —y un otro que, por lo común, más que incomodarnos, nos repugna. De hecho, no hay espiritualidad que no suponga un descentramiento de sí.

en los cielos y en la tierra

mayo 16, 2019 Comentarios desactivados en en los cielos y en la tierra

Si, como dijera Karl Rahner, incluso en los cielos Dios seguiría siendo un misterio, entonces Dios, como el absolutamente otro, es un eterno más allá. De ahí que el cristianismo reconozca al crucificado como el quien de Dios y no simplemente como su representante. De Dios, cristianamente hablando, tan solo tendremos el rostro de un crucificado en nombre de Dios. Dios es esa alteridad —ese yo— que en sí mismo no es aún nadie sin su reconocerse en el hombre, reconocimiento que solo fue posible por la entrega incondicional de un crucificado a un Dios que, como impotente, tuvo que guardar silencio. Como si no hubiera Dios. El dogma de la encarnación acaso no pretenda decirnos otra cosa. Por no hablar de la dogmática trinitaria. Pues según esta, Dios es —acontece o tiene lugar— en la relación entre el Padre y el Hijo, los cuales no terminan de ser con anterioridad a su reconciliación dentro del seno de la Historia. El Padre no es sin el Hijo y viceversa. En este sentido, el Padre es el yo del Hijo, pero al igual que el Hijo es el modo de ser del Padre. Como reza el dicho talmúdico: si crees en mí, yo soy; si no crees, no soy. O como suele decirse popularmente, Dios no tiene otras manos que las nuestras (y por eso mismo no termina de ser sin nuestro cuerpo). Puede que, como cristianos, todavía no hayamos comprendido el alcance del kerigma. Y es que un Dios que necesita del hombre para llegar a ser el que es no es homologable a la típica divinidad religiosa, la cual permanece en su sitio a la espera del ascenso espiritual del hombre. Tomarse en serio la debilidad de Dios es algo que solo el cristianismo se ha atrevido a hacer. Al menos, sobre el papel. Donde traducimos el credo cristiano a categorías orientales con el propósito de hacerlo más digerible para las entendederas modernas —donde dejamos a un lado la raíz judía— el cristianismo, sencillamente, pierde pie. De ahí que probablemente la supervivencia del cristianismo dependa de que, sin caer en el talibanismo, sepa plantar cara a la deriva espiritualista de nuestros tiempos.

MB

mayo 15, 2019 Comentarios desactivados en MB

El decir no consuela de lo que queda por decir.

Maurice Blanchot

hasta aquí hemos llegado

mayo 14, 2019 Comentarios desactivados en hasta aquí hemos llegado

Muchos cristianos cierran los ojos cuando escuchan, pongamos por caso, que Jesús los ama o espera en el más allá para abrazarlos. Con ello expresan, se supone, un consuelo íntimo. Nada que objetar, pues cada uno vive como puede. Pero diría que aquí lo de menos es Jesús. En su lugar, podría estar cualquier figura espectral. Bastaría con haber nacido en Mongolia o Skri Lanka. De ahí que algunos sostengan que las distintas religiones, al fin y al cabo, apuntan a lo mismo. Pero de ahí también que otros defiendan que aquí no hay mucho más que un turbio asunto psicológico —una secreta dificultad para admitir el principio de realidad, que diría Freud. Cuanto se decida solo desde nuestro lado —desde nuestra necesidad de amparo— no cruza el umbral de lo que nos parece verdadero o último. Desde nuestro lado no parece que haya consuelo que no posea el estigma de la ficción.

adivinanza

mayo 13, 2019 Comentarios desactivados en adivinanza

Teniendo en cuenta cómo pueden llegar a cambiarnos las circunstancias, sobre todo aquellas en las que nuestro mundo se derrumba, nadie puede decir de sí mismo de qué será capaz. O por emplear otras palabras, nadie se conoce a sí mismo como para fiarse de sí mismo. Quiénes seamos o terminaremos siendo al final —si justos o culpables—es algo que no se decide desde nuestro lado. Es posible que nuestros tiempos tan modernos, al obligarnos a confiar en nosotros mismos, sean en su conjunto un inmenso error.

coach

mayo 12, 2019 Comentarios desactivados en coach

Quizá la cuestión no sea si el coach, tan de moda hoy en día, es capaz de proporcionar una formación espiritual, sino qué tipo de sujeto es aquel que puede decir que ha recibido una formación espiritual de un coach. El análisis transaccional de Berne, algo así como una aplicación doméstica de la concepción freudiana del individuo, ha ayudado a mucha gente, sin duda, a situarse frente a sí mismo y a los demás. Berne, que no fue, sin embargo, propiamente un coach, distingue entre tres posiciones básicas, las cuales están relacionadas con aquellos que hay dentro de nosotros: el niño, el padre y el adulto. Estas posiciones serían las siguiente: “yo estoy mal-tú estas bien”; “yo estoy bien-tú estás mal” y “yo estoy bien-tú estás bien”. La primera sería propia de la infancia. La segunda, en cambio, constituiría una salida en falso de la primera, algo así como una solución narcisista a los complejos del niño. Aquí predominaría el juicio tiránico del padre: uno se siente bien cuando se cree bajo su bendición… siempre y cuando el resto (o una buena parte) esté excluido. La tercera, finalmente, sería la posición saludable, aquella a la que deberíamos llegar para ser felices. En principio, nada qué objetar. Ahora bien, uno podría preguntarse si la liberación puede reducirse a un asunto meramente psicológico. Por no hablar, de aquellos que sostienen que basta con reconciliarse con el propio cuerpo o bailar la biodance. Como si la redención, al fin y al cabo, fuese tan solo un estado de satisfacción. De hecho, la noción misma de autoayuda ya sugiere que seguimos dentro del mundo virtual del onanista. No hay nada qué hacer donde culturalmente nos situamos ante el mundo —un mundo que está lejos de ser un super, aun cuando así nos lo presenten— según las necesidades del adolescente benestant. Aunque tenga cuarenta años.

Sergiu

mayo 12, 2019 Comentarios desactivados en Sergiu

En la música no se trata de experimentar la belleza, sino la verdad. La belleza es sólo el anzuelo.

Sergiu Celibidache