por si aún tuviéramos dudas…

junio 16, 2011 Comentarios desactivados en por si aún tuviéramos dudas…

Quien vive del arte y quien hace arte no suelen coincidir… El primero pinta para los demás (o cara a la galería como suele decirse). El segundo pinta como si defecara, para quitarse un peso de encima. El primer cuadro es de un pintor famosillo. El segundo de Josep Llort, taverner. La primera casa es gris a pesar de la luz. La segunda está encantada, obviamente.

 

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lingua franca

junio 15, 2011 Comentarios desactivados en lingua franca

Las afirmaciones bíblicas acerca de Dios, a pesar de las apariencias, no dicen nada acerca de Dios, sino acerca de la incomprensible relación de Dios con el hombre. No son descriptivas, sino problemáticas. El significado de los enunciados acerca del Dios bíblico no pueden comprenderse, pues, del mismo modo en que, por ejemplo, comprendemos el enunciado «hay un tanque en el jardín». Si entendemos un enunciado descriptivo es porque nos hacemos una idea de cómo serían los hechos en el que caso de que el enunciado fuera verdadero. Pero no podemos hacernos una idea de cómo sería Dios en el caso de que los enunciados sobre Dios fueran verdaderos. ¿Qué idea podríamos hacernos de un Dios que se autorrevela precisamente ante Moisés diciendo aquello de yo soy el que soy —o en traducción más afinada: yo soy el que seré? De Dios en verdad no tenemos ni idea. O por decirlo en abstracto, porque Dios se encuentra más allá de los diferentes modo de ser, Dios no es en modo alguno. Y, con todo, para el creyente bíblico es innegable que debe haber Dios. Quien encuentra a Dios en falta —en el doble sentido de la expresión— permanece a la espera de Dios. Por tanto, un creyente no es aquel que dice que Dios existe a la manera de un poder sobrenatural, sino quien se encuentra sometido al por-venir de Dios en nombre de un Dios que decidió negarse a sí mismo, como quien dice, para que el hombre pudiera abrazar la vida como el sagrado don de Dios. Dios —su palabra, su veredicto— se da como aquello pendiente de una existencia que, a pesar de haber sido arrojada en brazos del Mal —o quizá precisamente por ello—, preserva el carácter sacro de la vida más desnuda. Quien se encuentra ante YWHW no se encuentra, así, ante algo determinado, aunque sea de naturaleza sobrenatural o, como suele también decirse, ante una fuerza divina, sino ante un don nadie. En este sentido, no debería extrañarnos que el judío defienda con tenacidad bíblica que sólo el desválido —aquel que se pregunta una y otra vez por dónde para Dios— pueda hablar legítimamente de Dios. Dios no se muestra, pues, como el agente de aquellos poderes que el hombre debe ritualmente controlar. La profesión de fe monoteísta que encontramos en Is 45, 5 —yo soy el Señor, no hay otro; fuera de mí no hay Dios—, no dice simplemente uno, donde otros dicen muchos. Donde Dios se muestra como el que deja (de) ser, el significado de la palabra «Dios» no puede entenderse del mismo modo que en la religión. Es como si los viejos creyentes se hubieran dado cuenta que el hombre sólo es ante Dios donde Dios no se revela como aquél que está ahí, frente al hombre, sino como aquél que fue dejado atrás para que los noblesaquellos que viven elevadamente, por encima del restopudieran reconocer en el leproso a un igual.

 

 

el tren de Feuerbach llegó antes de tiempo

junio 15, 2011 Comentarios desactivados en el tren de Feuerbach llegó antes de tiempo

Que en una cultura se caracterice por lo que da por hecho no implica que en ella solo podamos encontrar lo que se da por hecho. Así, en el mundo clásico, aun cuando nadie, por lo común, cuestionaba su dependencia con respecto al dios, tenemos a un Epicuro, el cual, entre otras cosas, dice aquello tan moderno de que a los dioses, ni caso; que no hay más plenitud que la del cuerpo. O también a su contemporáneo Euémero de Mesenia, el cual defendía la idea de que los dioses del panteón no eran más que hombres o mujeres divinizados, grandes señores de la antigüedad que tras su muerte recibieron un culto religioso. También es conocido que para el platonismo medio, frente a la superstición popular, el dios es uno, radicalmente otro incomprensible. Y los estoicos defendieron, frente al sentido platónico de la transcendencia, algo que para muchos espiritualistas de hoy en día les parece muy actual, a saber, que lo que llamamos «Dios» es la fuerza impersonal que sostiene todo cuanto es, de tal modo que no cabe propiamente diferenciar a Dios de la Naturaleza. Así pues, la crítica al politeísmo religioso que abanderaron los primeros grandes intelectuales del cristianismo —Clemente, Tertuliano, Orígenes, Ireneo, Agustín…—, fue antes que cristiana, filosófica. En este sentido, es significativo que muchos hombre cultos de la Antigüedad tardía consideraran al pueblo judío —mejor dicho, a los judíos de la diáspora que se asentaron en Alejandría— como un pueblo de filósofos.

doxa

junio 14, 2011 Comentarios desactivados en doxa

Notareu […] que, quant als éssers dels què tenim un coneixement íntim, pròpiament no tenim opinió; això s’aplica a les obres dels artistes, etc. Si hom em demana la meva opinió sobre Mozart o sobre Wagner, no sé què respondre; és com si la meva experiència tingués massa espessor, la meva cohabitació espiritual amb Mozart o Wagner és massa estreta…

Gabriel Marcel

de-finición

junio 13, 2011 Comentarios desactivados en de-finición

Quizá seamos quienes no podemos admitir la nada a la que se reduce todo cuanto es. Y ello en nombre de una vida que se revela como intocable en medio de la catástrofe, allí donde no hay cielo protector que valga. Así comprendemos de una vez por todas que no hay más que la vida que nos ha sido dada desde el fondo mismo de la nada. Como si una vida con sentido —una vida sostenida por un incuestionable debe ser— solo pudiera tenerla quien posee un sentido de la vida.

intríngulis

junio 13, 2011 Comentarios desactivados en intríngulis

Algo que quizá aún no hemos comprendido como modernos que somos es que el principio que todo lo iguala conduce al nihilismo. El mundo del significado es el mundo en donde la pequeñas diferencias se revelan como diferencias insalvables, un mundo en el que no todo es lo mismo. Para la razón última todo es, efectivamente, una y la misma cosa. Pero lo cierto es que para el hombre no todo debe ser lo mismo. No es lo mismo que Fred McDowell —toda la vida en un solo blues— que el koala. No es lo mismo Auschwitz que el nacimiento de tu hija. No estamos hablando solo de diferencias que tengan que ver con reacciones emocionales. Las reacciones están ahí. Pero también está ahí que Auschwitz no debe ser en absoluto aun cuando tenga que ser por aquello de que así son las cosas del mundo. Es obvio que nos resistimos a morir gaseados por pura visceralidad. Pero también es cierto que algunos se resistieron en medio del desánimo, esto es, sin fuerzas para reaccionar… en nombre de una vida que se muestra como sagrada donde no parece que haya un deux ex machina dispuesto a salvarla. Si todo es lo mismo, nada en verdad es. Si todo vale por igual, nada vale. Pero para quien posee un sentido de la vida, la vida se encuentra por encima de la nada como aquello que, precisamente, debe ser preservardo de la nada, sea cual sea la circunstancia. Y es obvio que la respuesta del instinto depende demasiado de la circunstancia como para que pueda valer como la fuente del valor.

solución de continuidad

junio 13, 2011 Comentarios desactivados en solución de continuidad

No acabo de entender a qué se debe ese empecinamiento en equipararnos a los animales. Supongo que se trata de poder decir eso tan moderno de que en definitiva no somos más que… Es cierto que los monos, pongamos por caso, son muy listos. Que incluso son capaces de algún que otro gesto altruista. Pero no es menos cierto que el mono aún no está lo suficientemente enajenado de sí mismo: no hay mono que deba enfrentarse a sí mismo y resolver su existencia. Esto es, no hay mono que crea que debe ser otro y, por tanto, negar su original modo de ser. Aún está por ver que haya un mono por ahí que sea, cuanto menos, dos. Por otro lado, decir que tan solo nos separan unas pequeñas alteraciones en la estructura del ADN es decir bien poco. Nadie se tomaría un trago de agua oxigenada aunque solo tenga un átomo más de oxígeno. Nadie dirá que el agua oxigenada no es más que agua. Es muy posible que la diferencia entre los humanos y el mono tenga que ver con la vergüenza: no todo en nuestro cuerpo es digno de mostrarse. La división entre lo puro y lo impuro sea probablemente la división constituyente. Pero sea cual sea la causa que explica la escisión que nos caracteriza —sea cual sea la causa de la consciencia de sí—, lo cierto es que somos ese estar arrojados más allá, como quien dice, de nosotros mismos. Por eso mismo somos quienes no acaban de ser. Es un prejuicio moderno creer que no somos más que aquello que nos explica. En cualquier caso, somos la relación, sin duda problemática, con aquello que nos explica. Nuestra causa, pues, no nos pertenece: siempre se encuentra ahí, frente a nosotros como eso que tuvimos que dejar atrás para ser esos que no son.

 

 

Gottfried (1)

junio 12, 2011 Comentarios desactivados en Gottfried (1)

Hoy sucede realmente así, sólo existen dos tipos de trascendencia verbal: los axiomas matemáticos y la palabra como arte. Todo lo demás es lenguaje comercial, fórmulas para pedir una cerveza.

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Sólo existen, en primer lugar, los axiomas matemáticos, y, en segundo término, la prosa como arte. El resto es ya insoportable. Qué terrible, qué terrible es estar ante semejante sensación, ante tal convicción. Uno quiere vivir y pensar con armonía —calmar a los demás y halagarlos—, pero no es posible. Uno echa mano de cuanto puede, hasta que la mano se vuelve azulada, y se entumece en el más glacial frío polar; sólo quedan sabañones en la mano y en el corazón —un corazón que en realidad es lírico y tierno.

G. Benn

querelle

junio 11, 2011 Comentarios desactivados en querelle

Puede que la situación del hombre moderno sea la de quien ya no puede creer honestamente en aquello que confiere un sentido a su existencia.

tatoo (2)

junio 11, 2011 Comentarios desactivados en tatoo (2)

Nuestro dirigirnos a Dios puede ser, ciertamente, discutido —y de hecho lo es—, pues en el fondo no estamos sometidos a ningún Dios, aun cuando nos llenemos la boca de plegarias. Si nuestro hablar acerca de Dios es discutible es porque hablamos de Él como quien habla de la existencia del Yeti o de un etéreo prozac. Sin embargo, no parece que podamos impugnar con la misma facilidad la invocación de quien sufre de mal de altura, el peso de la falta de Dios. Su clamor —hasta cuando durará esto, Señorse impone como el único modo legítimo de dirigirse a Dios. Más aún: su súplica se revela, para quien sabe verlo, como una pro-vocación de Dios. Será cierto que solo los pobres están autorizados a hablar de Dios, pues solo ellos se dirigen en verdad a Dios. O por decirlo de otro modo: tan solo ellos saben algo de Él, pues solo ellos le han experimentado como el Altísimo. El resto, siempre hablamos de oídas. Incluso cuando creemos que estamos por encima de esta superstición.

 

Job

 

 

hollywood

junio 11, 2011 Comentarios desactivados en hollywood

Dice Rusell Crowe que es absurdo creer que Dios tiene necesidad de los prepucios judíos. Rusell Crowe no parece que tenga mucha idea del asunto. La circunscisión no es un sacrifico que pretenda obtener el favor de Dios, sino la marca que le recuerda al creyente quién es ante Dios. Los judíos se circuncidan, pues, como el marinero se tatúa en el brazo el nombre de su madre. Así la circunscisión es algo así como una huella: no olvides que la fecundidad es debida a Dios —aunque Dios no sea su causa—; que en el fondo somos unos impotentes; que seguimos siendo aquellos esclavos de Egipto; que nada depende, al fin y al cabo, de nosotros mismos. Etc. Otra cosa es que tú no creas en esas cosas. Pero si estás convencido de su verdad, entonces quizá debas señalar tu cuerpo con cicatriz indeleble. La obligación de la circunscisión serío algo así como el deber que tiene el superviviente de no borrar el número que las SS le impusieron con hierro candente como si fuera una res. Hay que herir el cuerpo, si no queremos olvidar lo que debe permanecer en nuestra memoria. Como si solo ritualmente pudiéramos hacer que el cuerpo participase de los acontecimientos del alma.

 

autoritas

junio 11, 2011 Comentarios desactivados en autoritas

Suele decirse que la Modernidad es una época en la que la autoridad hace aguas. Quizá sea más correcto decir que la que hace aguas es la autoridad del sacerdote. Es obvio que éste ya no posee la antigua legitimidad. O mejor dicho: un creyente puede exponer públicamente su visión a condición de que la ofrezca como una opinión entre otras. Lo que el agora moderna no puede admitir es la pretensión creyente de ofrecer una última palabra, una pretensión a la que el creyente no puede renunciar sin perder de paso la fe. Así, cualquiera puede opinar en público sobre los asuntos de la religión como si tal cosa. El prejuicio moderno —aquello que ningún moderno se atreverá a discutir— es que una opinión en tanto que personal es indiscutible. Por ejemplo, Rusell Crowe cuando considera como estúpida la costumbre judía de la circunscisión. Sin embargo, si Russell Crowe hubiera dicho que para él la Tierra es plana se le hubiera tachado sencillamente de imbécil. La ciencia es hoy la única autoridad en la plaza pública y los científicos sus oráculos, los únicos que tienen derecho a hablar. El único inconveniente es que con la neutralidad científica —aquella que obtuvo el beneficio de neutralizar las guerras de religión— quizá hayamos perdido por el camino la sensibilidad creyente para la nada de Dios, acaso la única realidad que puede quebrar el bucle infinito de Narciso.

Decálogo (3)

junio 10, 2011 Comentarios desactivados en Decálogo (3)

Como si Kieslowski en su excepcional Decálogo hubiese querido decirnos una sola cosa: que si todo en los hombres es mezcla —que lo es—, entonces es muy probable que los hombres solo puedan realizar la voluntad de Dios tracionando de algún modo su misma Ley. La verdad, pues, nunca se da entre aquellos que viven instalados en su pureza, sino entre los entresijos de las vidas rotas.

el corte

junio 9, 2011 Comentarios desactivados en el corte

Uno difícilmente comprende de qué va el asunto, si da por sentado que el yo es el mismo en cada uno de nosotros, con independencia de lo que podamos preferir o incluso creer. Pero lo cierto es que el yo de quien se encuentra sometido a lo que, en cierto sentido, le supera por entero, no es el mismo que el yo de quien cree que todo se encuentra a su alcance, el yo del consumidor. El yo de quien existe separado de sí mismo —el yo que vuelve sobre sí— no puede ser el mismo que el yo que a duras penas se encuentra por encima de su inclinación más elemental. Ahora bien, decir que no se trata del mismo yo equivale a decir que son dos cosas distintas como puedan serlo un mono y una mujer. Con todo, siempre cabe —y esto es lo asombroso— pasar del un yo al otro. Aunque, probablemente, eso no ocurra sin trauma.

ironía judía

junio 9, 2011 Comentarios desactivados en ironía judía

Qué extraño —aunque bien pensado quizá no lo sea tanto— que los judíos invoquen a Dios ante un muro. No es casual tampoco que los judíos estén convencidos que, de Dios, únicamente tenemos la Ley. Como si solo la impenetrabilidad de Dios nos sometiera en verdad al mandato de la compasión.

sonny boy

junio 9, 2011 Comentarios desactivados en sonny boy

Estamos en América. Un negro de avanzada edad juega con sus cuatro nietos. Intenta que pulsen las cuerdas de su guitarra. Es un bluesman. Pero siempre actuó en puebluchos. Su matrimonio se hundió hace ya tiempo y su cuerpo muestra las huellas de los días finales. Hoy hace sol y los niños ríen y corren y se tumban sobre la terraza bajo el sol del mediodía. Su hija se ha quedado sin trabajo, pero sigue ahí, delante de él, viva. Rasga los acordes de «I Believe I’ll Dust my Broom». Los nietos se juntan a su alrededor. Hoy podríamos decir que sí, que todo se encuentra en su justo lugar. El viejo bluesman hoy, como tantas veces, siente la vida a flor de piel, a pesar de sus fracasos… o quizá por ellos. Sin embargo, sabe que de aquí unos cuantos años ninguno de ellos seguirá sobre la Tierra. Que incluso puede que no haya humanidad. Tarde o temprano, la materia seguirá su curso durante unos cuantos billones de años más, como si nada. El viejo bluesman no puede evitar preguntarse: ¿y eso es todo? La vida, ciertamente, permanece pendiente de resolverse cuanto más viva está. La vida más cercana a la vida permanece, como quien dice, sub iudice. Quien vive en realidad inevitablemente cree que esto no puede quedar así. No se trata, pues, de una expectativa, pues aquí no hay expectativa que valga. Tampoco es que el viejo espere una respuesta del tipo, tranquilo, tío, que en el fondo no pasa nada; que somos inmortales, pues un inmortal, de hecho, vive como un muerto. Para los inmortales, todo pasa y nada ocurre en verdad. Esta necesidad de respuesta va con la vida misma, con una vida que encuentra su límite en la muerte. Así pues, no es que primero vivamos y luego, en el mejor de los casos, nos preguntemos si hay algo más. La vida y la cuestión de la vida van de la mano. Quien las separa, no apura la vida. Nunca el viejo negro estuvo tan cerca de los esclavos de Egipto.

WBY

junio 9, 2011 Comentarios desactivados en WBY

És saviesa la decrepitud del cos; quan érem joves

Vam estimar-nos i res no sabíem.

WB Yeats

manada

junio 8, 2011 Comentarios desactivados en manada

Hay dos tipos de alumnos: los que quieren aprender y los que no. Los pedagogos suelen estar convencidos de que estos últimos no están lo suficientemente motivados. Pero lo cierto es que están motivados por otros asuntos. Por ejemplo, el de la copulación. Esto es, sin duda, normal, pues la mayoría de los mamíferos a su edad ya llevan miles de coyundas a sus espaldas. El profe ya puede ponerle mucha pasión al asunto que Platón o las ecucaciones de segundo grado no tienen gran cosa que hacer contra el chico o la chica que te manda un mensajito al móvil para quedar (es un decir). Cuestión de hormonas. Los pedagogos se equivocan cuando presuponen que los chicos están esperando a alguien que les haga crecer. Los pedagogos son demasiado naïf, por lo común. Fácilmente caen en la falacia del wishful thinking, a saber, la que confunde los deseos con la realidad. Como si no hubiera pecado original. La mayoría de los alumnos son gente y la gente lo único que quiere es que la dejen en paz para poder dedicarse a sus urgencias. Hay que hacer clase a todos pero no para todos. Un maestro, diría, es aquel que no tiene en cuenta al imbécil, sino a quien aspira a ir más allá de sí mismo. Y ello por el bien de ambos. No hay educación —y menos cuando se trata de proporcionar valor— que no pase por una dosis de sano desprecio por el imbécil de turno. Para muestra un botón, esta vez en la Torre:

—oye tío me han puesto un 6 de Reli, a mí…!!

—que fuerte tío, se la has metido doblada…

—y esto que me cago en Dios, qué fuerte… Casi me da vergüenza, tío.

cajón de sastre

junio 7, 2011 Comentarios desactivados en cajón de sastre

Acaso como siempre, hoy en día, coexisten en el cristianismo dos tipos de fe: la de aquellos que creen que entre Dios y el hombre no hay discontinuidad; y aquellos —los menos— que sufren la discontinuidad de Dios. Los primeros se creen capaces de Dios. Los segundos, obviamente, no. Los labios de los primeros invocan a Dios, pero confian en mayor medida en sus posibilidades de ascenso. Los segundos ya no pueden hacer otra cosa que invocar a un Dios que, para más inri, decidió morir en una Cruz. Los primeros suelen estar en las primeros bancos de su iglesia, por lo común, auténtica. Los segundos, quizá hayan dejado de ir a esa Iglesia. Los primeros suelen hacer buenas migas con el resto de las religiones, pues su convicción es, en el fondo, pagana. A los segundos les cuesta admitir una divinidad que promete la felicidad a quien hace lo debido. Los primeros son los descendientes de esa raza de víboras a la que se refirió Jesús. Los segundos probablemente sean aquellos que compartirán silenciosamente su destino.

eco

junio 7, 2011 Comentarios desactivados en eco

Entre el santo —ese obseso de Dios— y el bufón, se encuentra la gente, los hombres y la mujeres de existencia vulgar, vacas cuya mayor preocupación es la de ser alguien ante los demás. Probablemente, morirán como Narciso: ahogados entre sus propios reflejos, incapaces de comprender que solo hay vida más allá de su ombligo.

 

Implante capilar

a flor de piel

junio 7, 2011 Comentarios desactivados en a flor de piel

La herida no tiene tanto que ver con el cuchillo como con la debilidad de la carne. Así pues, cuando nos sentimos heridos —cuando alguien pone al descubierto nuestro secreto, la tara que con tanto esfuerzo  conseguimos ocultar— la única pregunta que deberíamos hacernos es qué tipo de piel hay que tener para que la herida no nos escueza tanto. De hecho, solo hay una respuesta: una piel de prestado; como si nuestra piel no fuera nuestra. O por decirlo en abstracto: nadie que se encuentre más allá de sí mismo, se siente muy afectado por el mal ojo de los demás. La mierda está en él —cómo no—, pero no va con él. Como en el caso del santo. O del bufón.

en los detalles se encuentra la diferencia

junio 7, 2011 Comentarios desactivados en en los detalles se encuentra la diferencia

[Para la cultura griega —para la sensibilidad pagana en general—] ningún hombre puede entrar, por ejemplo por el pecado, en oposición absoluta con la divinidad; sólo puede aumentar o dismunuir relativamente su cercanía o lejanía con respecto al verdadero ser. A esta diferencia hay que retrotaer todos los malentendidos entre los defensores de una paideia no cristiana y los cristianos.

H Dörrie

esta es la entrada n. 666

junio 6, 2011 Comentarios desactivados en esta es la entrada n. 666

psyche

junio 6, 2011 Comentarios desactivados en psyche

Quizá aquí sea cierto que lo uno o lo otro: o bien somos los que estamos por encima de nuestra miseria; o bien no somos más que nuestra miseria. O bien, nuestra miseria supone una degradación de lo que somos —y esta es la convicción del paganismo—; o bien revela lo que en el fondo siempre hemos sido: unos invocantes. O bien nuestra verdad tiene que ver con la máscara que encubre nuestra desnudez —no en vano Nietzsche decía que la máscara era lo más profundo—; o bien la verdad anda desnuda y todo cubrimiento es, precisamente, un encubrimiento.

la regresión

junio 6, 2011 Comentarios desactivados en la regresión

Los griegos —aunque con ellos también algún que otro Padre de la Iglesia— dedujeron la existencia de Dios de la belleza del mundo. Y muchos creyentes de hoy en día siguen conectados con Dios por la misma línea directa. Sin embargo, la experiencia bíblica de Dios no parece contentarse con tan poca cosa. El Dios del séptimo día es dueño de la belleza así como del horror (Is 45,7). Un Dios que se decante solo por el lado amable de la existencia es una divinidad al servicio del afán de pureza del hombre. En última instancia, un mito. No casualmente el antiguo gnosticismo de Marción tuvo que sacarse de la manga un demiurgo maldito —separar, al fin y al cabo, al creador del salvador— para librarse de la inadmisible realidad de Dios. Pero en verdad nadie se encuentra sometido a Dios que no esté pendiente de su respuesta. Aunque confíe absurdamente en el sí que anticipó un Dios crucificado, un creyente permanece cubierto por el peso de una belleza y un horror debidas por igual a una misma trascendencia.

notas al pie

junio 6, 2011 Comentarios desactivados en notas al pie

La tesis básica de la apocalíptica cristiana es que, al fin y al cabo, solo los pobres pueden juzgarte como solo Dios puede hacerlo. O por decirlo de otro modo: que la última palabra acerca de quién eres la pronunciarán los apestados. Solo ellos te harán de espejo —y no la imagen con la que pretendes identificarte—. Solo tienes, eso sí, que aguantarles la mirada.

hermenéuticas

junio 6, 2011 Comentarios desactivados en hermenéuticas

Estamos lejos de comprender cómo funciona el discurso cristiano acerca de Dios, si nos preguntamos qué hecho puede corresponderse con la idea, por ejemplo, de un Dios inmutable. Con respecto a Dios, no es que primero tengamos una idea —una hipótesis— y luego nos preguntemos por su correspondencia con los hechos. Esto es lo que hacemos cuando está en juego una verdad acerca de los hechos, pero no cuando de lo que se trata es de negar que la verdad —mejor dicho: que aquello que en verdad tiene lugar— sea, precisamente, algo que tenga que ver con los hechos, ni siquiera con hechos supuestamente sobrenaturales. Efectivamente, cualquier discurso significativo acerca de lo que en realidad acontece, tarde o temprano se verá obligado a reconocer que lo que tiene lugar es siempre aquello que necesariamente es dejado atrás en el momento de su manifestación sensible. O por decirlo de un modo más grueso: no hay otra realidad que la que fue. Si Dios está siempre presente es porque el hecho de haber sido dejado atrás es algo así como la marca de todo lo visible. Todo cuanto se encuentra sensiblemente ahí está, por decirlo de algún modo, pendiente de realidad. Por eso lo que podamos decir significativamente acerca de lo real inevitablemente se afirmará polémicamente contra las opiniones que no ven más allá de un palmo de sus narices y que, por ello mismo, son incapaces de oler el carácter alejado de lo real. En este sentido, si los antiguos Padres se atrevieron a defender la inmutabilidad de Dios —una idea acuñada en las procelosas aguas del platonismo medio— fue para rechazar la convicción estoica de que Dios se identifica con el alma del mundo y, así, con el espíritu de una materia en continuo devenir. La inmutabilidad de Dios fue, por consiguiente, una especie de santo y seña de la fe monoteísta en la radical trascendencia de Dios, santo y seña que se afirmaba, precisamente, contra la deriva panteísta de una espiritualidad que de buen comienzo resultaba demasiado evidente —demasiado racional— como para coincidir con el inadmisible Dios de la Revelación. Toda teología es, por defecto, negativa, aun cuando, con intención polémica, se vista con el ropaje de un discurso positivo sobre la naturaleza de Dios.

itaca

junio 4, 2011 Comentarios desactivados en itaca

Dice la letra: «hem d’anar més lluny dels arbres caiguts que ara ens empresonen; més lluny, sempre més lluny de l’avui que ara ens encadena.» La cuestión es para quién estas palabras pueden ser verdaderas. No ciertamente para nosotros, aquellos que ya tienen su vida más o menos garantizada. Con todo, resulta sorprendente que la esperanza judía —la de esos esclavos que deambularon por el desierto durante cuarenta años— sea tachada fácilmente de supersticiosa, mientras que se nos humedecen los ojos al escuchar la canción del Llach como si alcanzara nuestras fibras más auténticas… cuando, al fin y al cabo, se trata del mismo asunto. O casi.

for ever

junio 4, 2011 Comentarios desactivados en for ever

Siempre podremos hacer la división. Siempre habrán ricos y pobres; limpios y sucios; quienes aprovechen su oportunidad y quienes no; quienes crean que fumar es solo fumar y quienes sean capaces de ver más cosas en el gesto de fumar; quienes viven como las vacas, centrados en su satisfacción, o quienes viven más allá de sí mismos. Siempre habrán seres vulgares y aristócratas del espíritu. Y es una constante histórica que ambos bandos se desprecien mútuamente. Cuestión de supervivencia. Siempre habrán, pues, hombres o mujeres a los que tendremos que negarles la dignidad para podernos sentir alguien. Por eso, tiene algo de humanamente inaceptable que aquellos a quienes despreciamos —esos nadie— acaben siendo aquellos que finalmente nos juzgarán como solo Dios puede hacerlo. Como si, al final, ellos se limitaran a hacer de espejo. Como si, tarde o temprano, acabásemos cayendo en la cuenta que no somos más que esa mierda que tuvimos que quitarnos de encima para alcanzar una (in)cierta distinción entre los hombres.

el fondo de la taverna

junio 4, 2011 Comentarios desactivados en el fondo de la taverna

¿Qué significa habitar entre sombras? Pues, al menos de entrada, tomar la parte por el todo. Creer, por ejemplo, que no hay nada fuera de la sonrisa, los ojos o el cuerpo de esa mujer. Pero lo cierto es que con esa sonrisa o esos ojos o ese va cuerpo van también sus miedos, sus impotencias, su mala fe. La mayoría del personal suele tratar con lo que le rodea como el consumidor con las cosas del super: como si hubiera algo sin tara. De este modo, no tendrá reparos en devolver el producto, si le sale con defectos de fábrica o renovarlo cuando envejece. Si puede, claro. Hasta aquí todo muy normal. Pero, por eso mismo, el destino del hombre o la mujer normales no será otro que el de una vida engrisecida por la resignación. Tarde o temprano, ya no podrán devolver el producto. Les faltarán las fuerzas o el poder adquisitivo. Ellos mismos habrán envejecido también. No es mala cosa preguntarse si este es el único juego que podemos jugar.

gente

junio 4, 2011 Comentarios desactivados en gente

Estoy tomándome un café en la terraza del WoW. Un niño de unos 12 años con sus padres, a mi lado, tocando un violín. Es un decir. De hecho, ya lleva un buen rato machacando mi cerebro con una sola nota. Le miro diciéndole que ya vale. El niño, cómo no, reacciona poniéndose detrás de su madre… dándole a la misma nota y mirándome desafiante. Es obvio que se trata de un retarded. Entonces me levanto y le pregunto a sus padres si tendremos que escuchar a paganini durante mucho más tiempo. Me piden disculpas —aunque se les nota estupefactos— y el niño guarda el violín en el estuche. Hasta aquí perfecto. Pero al cabo de nada surge la gente que llevan dentro: comienzan a decirme que si tengo algún problema con la música. Les respondo que con la música, precisamente, no. Ellos siguen con su tema: que me lo haga mirar, si es que no puedo soportar a los niños; que si la calle es de todos; que si tengo alguna queja, se la plantee a los del bar; que vaya a decirles algo a los coches, que también hacen mucho ruido… Se van encendiendo. Me limito a sonreirles por aquello de la paz y el amor, pero parece que no acaba de funcionar: cuanto más buen rollo intento transmitirles por la vía de la vibración astral, más se sulfuran. Al final se levantan enrojecidos por la indignación. Mientras se alejan, continúan, erre que erre, lanzando imprecaciones al aire. Parecen una familia de enajenados mentales. Se confirma, una vez más, que la paz y el amor transforma el corazón de las personas. Con todo, es probable que en la siguiente reencarnación me pida ser Vito Corleone. Un niño que tocase el violín con el culo sería ciertamente un prodigio.

Decálogo (2)

junio 3, 2011 Comentarios desactivados en Decálogo (2)

¿Podemos amar a dos mujeres —a dos hombres— a la vez? ¿Es posible que el amor no sea tan exclusivo como se pretende? La respuesta sería inmediata, si se tratara del deseo. Pero en el caso del amor, no lo parece tanto. Es cierto que cada mujer —cada hombre—  toca diferentes cuerdas en nosotros. Nuestros registros, nuestras octavas son  múltiples. Quienes nos dan seguridad, no suelen darnos «vidilla», como quien dice. Y al revés. Sin embargo, el vínculo que se crea con aquellos a quienes les debemos la vida tiene algo de indestructible. Y puesto que, con un poco de suerte, seremos salvados solo una vez, resulta tan difícil que podamos amar sin exclusión. Con todo, otra cosa es el encuentro entre extraños, es decir, el encuentro como tal. Un encuentro siempre tiene algo de extraordinario o eterno y, por extensión, tiene también algo de intratable: quienes se encuentran no sabrán qué hacer una vez el tiempo les obligue a regresar a la prosa diaria. Un encuentro no admite la serie de ritos que mantienen la llama de una vida debida al otro. Por todo ello es difícil que podamos encontrar una instrucción que nos ahorre los diferentes registros de la vida inmortal.

opera aperta

junio 3, 2011 Comentarios desactivados en opera aperta

Una gran obra no lo dice todo. No debe decirlo. Solo así puede implicar al lector o espectador. Si las grandes obras nos leen —o nos ven— es porque nos obligan a formar parte de ellas. Una obra demasiado explícita —una obra pornográfica— nos mantiene en la grada y, por eso mismo, en falso. Nada se nos dice de la vida, donde se nos cuenta todo de la vida. Si la Bíblia resulta tan verdadera con respecto a Dios es porque, bien visto, no dice directamente nada de Dios. Decir, por ejemplo, que en la cruz murió no solo un hombre de Dios, sino quien venía en su nombre, esto es, quien ocupaba su lugar, supone decir algo último de Dios hablando solo del hombre que se queda sin Dios.

analogías

junio 3, 2011 Comentarios desactivados en analogías

El hombre moderno es aquel que ya sabe que la tierra da vueltas alrededor del sol… a pesar de que, inevitablemente, sigue viendo un sol que se levanta y se acuesta. Su situación es, por tanto, la de quien sigue espontáneamente ligado a una visión que no es cierta. En el fondo, estamos ante una nueva versión de la cuestión platónica acerca de si es posible que la visión de largo alcance llegue a transformar una sensibilidad que, por defecto, no suele ver más allá de un palmo de sus narices. O por decirlo con otras palabras: se trata de la cuestión de si es posible alcanzar una integridad en la verdad. En cualquier caso, sustituyamos la visión copernicana por la sospecha nietzscheana sobre Dios y tendremos la situación propia del creyente actual: un hombre que sigue invocando a un Dios que tan solo puede suponer.

guiños

junio 3, 2011 Comentarios desactivados en guiños

Hay que estar muy relajado para inmolarse por amor.

Andrea Cortés, amiga.

brocha gorda

junio 2, 2011 Comentarios desactivados en brocha gorda

Es posible que el cristianismo no diga otra cosa que ésta: si es cierto que estamos obligados a atender la demanda de Dios y si Dios se identifica con quienes sufren la desgracia, entonces no debemos hacer otra cosa que atender la demanda de quienes sufren la desgracia. En definitiva, el mensaje es muy simple. Lo difícil es admitir que un Dios pueda abdicar de su divinidad para hacerse uno con el dejado de la mano de Dios. No debería sorprendernos, pues, que muchos aún prefieran buscarle en la calma de las cimas.

contrastes

junio 2, 2011 Comentarios desactivados en contrastes

A través de su discípulo Porfirio, sabemos que Plotino sentía un profundo asco por su cuerpo. Esto se encuentra, ciertamente, muy en consonancia con cierto modo de ser griego. Por otra parte, sabemos que Agustín sentía repugnancia por su alma. Para el de Hipona sus anhelos más elevados no eran de fiar. Como si supiera, con razón, que por debajo de nuestras mejores intenciones habita un polvo irrespirable. No es casual, pues, que con estos polvos, únicamente el cristianismo se haya atrevido a sostener, frente a las pretensiones de la religión, que el hombre es incapaz por sí mismo de acercarse a Dios. Será cierto que, al fin y al cabo, la sospecha nietzscheana es antes que nada una sospecha cristiana.

power balance

junio 2, 2011 Comentarios desactivados en power balance

Con el propósito de salvar los muebles ante la crucifixión del enviado, algunos teólogos suelen hablar de un Dios débil —de un Dios que renuncia a su omnipotencia—… sin darse cuenta de que un Dios que se desprende de su divinidad no puede seguir siendo un Dios en el sentido habitual del término. Decir que Dios se revela como un Dios débil —como un Dios que se pone en manos del hombre— no es como decir: «ahora nos hemos dado cuenta de que esa chica no era tan simpática como parecía». Como si, con anterioridad a la Cruz, no hubiéramos caído en cómo era Dios. Decir que Dios se revela en la Cruz como aquél que se identifica con el Crucificado —y, por tanto, como un Dios crucificado— implica reconocer que la revelación no afecta al modo de ser de Dios, sino a la realidad misma de Dios. La humillación de Dios —una de las tesis innegociables del cristianismo— nos obliga, pues, a caer en la cuenta de que la relación del hombre con Dios no es la relación del hombre con un hecho —o un ente— divino, sino con la historia misma de Dios. Mejor dicho: que la relación del hombre con Dios es, en verdad, la relación de Dios con el hombre. Lo que ninguna religión puede admitir es que Dios renuncie a su divinidad para que el hombre pueda vivir, más allá de la muerte, con el espíritu de Dios. Es por eso que cristianamente se dice aquello de que Dios es amor (1Jn 4, 8), pues no hay amor que no implique el sacrificio, la inmolación del amante. Nada que ver, por tanto, con el cosquilleo con el que algunos identifican el amor de Dios.

wc

junio 1, 2011 Comentarios desactivados en wc

Una cosa es el aquí te pillo, aquí te mato. Y otra el encuentro de las miradas, como quien dice. Lo primero es cutre. Lo segundo, probablemente eterno. Ahora bien, en la mayoría de los casos nos movemos entre una cosa y otra. O lo que viene a ser lo mismo: ni del todo miserable, pero tampoco nada del otro mundo. Seguimos, pues, en medio. Como es habitual. Y quizá por eso necesitamos interpretar, decirnos qué es lo que nos pasa, ya que, por lo común, no hay hecho que hable por sí mismo. El gris nunca fue elocuente.

comprender a Platón (y de paso a Epicuro)

junio 1, 2011 Comentarios desactivados en comprender a Platón (y de paso a Epicuro)

Un vaca tiene suficiente con saciar su sed. Sin embargo, donde saciamos nuestra sed aún tenemos la vida pendiente. De ahí que Platón diga que solo vivimos en verdad cuando vamos más allá de lo dado, esto es, en pos de un más allá que no coincide con nada que podamos alcanzar. Es cierto que todo lo que podamos asimilar —todo cuanto podamos ingerir— no acaba de ser nada en verdad otro, nada real. Al fin y al cabo, el estigma del más allá es, precisamente, esa falta de coincidencia con nosotros mismos. Epicuro, no obstante, negará la mayor: no hay más allá al que podamos dirigirnos. Nuestra indigencia es demasiado corporal como para que podamos comprenderla como la huella de la divinidad. Los hombres tendremos que tragarnos nuestra finitud —encarar nuestra propia muerte— si queremos vivir en verdad. De hecho, solo quien tiene presente su muerte puede gozar de cualquier presente. No hay más, pero tampoco menos. Es posible que entre uno y otro ande nuestra vida… mientras no sea una vida marcada por la Cruz.