polis y religio

marzo 27, 2022 § Deja un comentario

El esquema del mito se repite religiosamente: pureza-caída-restauración. No solo con la religión, sino también con el romanticismo político. Hitler siguió este esquema. También, Milosevic, Putin o la yihad. La clave: el pueblo alemán, serbio, ruso, creyente… El mismo perro con distintos collares. Hoy en día, la esencia de un pueblo convoca lo que convocaron los antiguos sentimientos religiosos, aquellos que apuntaban al arraigo, a la convicción de un formar parte. La respuesta ilustrada siempre fue, sin embargo, el pacto entre los distintos, la democracia imperfecta, con su especepticismo de fondo con respecto al Bien. Pues el precio de la paz —y la paz en política es siempre una tregua— no es otro que la devaluación de la creencia. La fraternidad, ciertamente, es lo pendiente. Pero la fraternidad nunca fue de este mundo. Debiéramos preguntarnos si acaso el laicismo democrático, a pesar de lo dicho, no estará más cerca del Reino que los regímenes que pretenden realizarlo.

nietzscheanas 55

marzo 25, 2022 § 6 comentarios

¿Qué queda del cristianismo donde ya no sabemos qué hacer con la resurrección de los muertos? Queda Nietzsche. Y no porque Nietzsche fuera simplemente un heraldo del ateísmo, sino porque lo fue al tomarse el cristianismo al pie de la letra… donde ya no era posible creer en el relato de zombis buenos con el que terminan los evangelios. Como si este relato fuera el añadido de un final feliz ex machina que los productores de Hollywood obligan a introducir en aquellos guiones que terminan mal. De hecho, Nietzsche supo leer a Pablo: si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe, en definitiva, una insensatez. ¿Un Dios colgando de una cruz? ¿Y por amor a su criatura? ¿Es que hemos olvidado lo que significa ser un Dios? ¿Qué se le revela al apestado de Dios? Que el Padre no está por la labor. Como si no hubiera nadie más allá. Pues, si lo hubiera, como dijera Epicuro, en realidad no da la impresión de que se interese por nosotros. ¿Cómo podría hacerlo si la distancia que lo separa del hombre es análoga a la que media entre cualquiera de nosotros y las pulgas de nuestras mascotas? Sin resurrección, el abandonarse a Dios del abandonado de Dios es un delirio. Al menos, porque es como abandonarse a un nadie-ahí.

Ahora bien, Nietzsche fue posible porque modernamente carecemos de un lenguaje que nos permita comprendernos como aquellos que se hallan expuestos a un alteridad cuya realidad es la de un pasado inmemorial y, por eso mismo, la de un eterno porvenir. Ahora bien, esto es como decir que, como tal, no es. Al menos, porque no hay nada que sea que no se haga presente de una manera determinada. Dice Nietzsche: nada absolutamente otro por encima de nuestras cabezas. En cualquier caso, tan solo falsas representaciones del Otro. Y ciertamente no lo hay, en el modo del presente indicativo (aunque de ello ya se dieron cuenta, antes que Nietzsche, los profetas de Israel). Pero si Nietzsche hubiese leído a Hegel, quizá hubiera comprendido que el haber de una alteridad avant la lettre es, en realidad, lo que solo puede darse dejando atrás —esto es, fuera de los tiempos— su carácter enteramente otro o extraño. Esto es, negándose a sí misma, como quien dice, para llegar a ser en lo otro de sí misma. Dios solo puede darse como cuerpo de Dios (y no precisamente espectral). Y en esto consiste su poder: en su querer vaciarse de divinidad. O también, en su poder renunciar a su poder. De lo contrario, la voluntad de poder estaría por encima de Dios. Al fin y al cabo, la revelación cristiana consiste en un caer en la cuenta de que Dios es, en verdad, no lo que naturalmente imaginamos como divino, sino el cuerpo de un crucificado en su nombre. Y, sin duda, esto está muy cerca de decir que no hay Dios. Pero también lo está —de hecho, es lo que se anuncia— de afirmar que el nadie-ahí llega a ser alguien por la entrega incondicional del hombre de Dios (y por eso mismo, el cristiano confiesa que el crucificado es el quién de Dios, su modo de ser y no tan solo su ejemplificación). Es lo que tiene un Dios que depende del hombre que depende de Dios. No hay Dios al margen del crucificado que se abandona a Dios. Esto es lo que proclama el cristianismo. No, la religión. Y Nietzsche hubiera estado muy cerca de comprenderlo si no hubiera preferido erigirse, según palabras de Lou Andrea-Salomé, en el profeta de una humanidad sin prójimo.

lenguaje y fragmento

marzo 24, 2022 § Deja un comentario

Donde hay lenguaje no puede haber integridad. El otro queda fragmentado, entre el sí y el no —entre, por ejemplo, lo que nos agrada de él y lo que nos disgusta. Intentamos separar las espinas. Pero las espinas van con el pescado. Pues quien dice lenguaje, dice juicio. Cuando decimos algo de algo se olvidan los nombres en favor del significado, el sentido. La cosa pierde su unidad, una vez nos preguntamos qué es. La cosa, en cualquier caso, se presenta como un porvenir o promesa —y, además, increíble. Pero puede que la verdad —lo que en verdad tiene lugar y no simplemente pasa— se decida en relación con lo increíble. Quizá no estaría de más releer a Von Hofmannsthal.

buscar la verdad

marzo 23, 2022 § Deja un comentario

Incluso si el mundo fuera un deliro, el amante de la verdad seguiría en la distancia. Nada que le sorprenda. Pues, con respecto a la raíz de tot plegat, cualquier mundo tiene mucho de sombra. Aun cuando no nos lo parezca. Ciertamente, ya se nos dijo que la verdad nos haría libres. Pero lo que quedó en el cajón es a qué precio. Y es que no hay modo de comunicar que los mundos sean un espejismo —y deformado— de lo absolutamente otro, acaso lo único que merece el nombre de lo real, a quienes permanecen alejados de la boca de la caverna. No es casual que los Sócrates sufran el destino de Casandra. O los profetas. Para el resto, siempre las apariencias. A pesar de que baste con aceptarlo para que lo habitual se cargue con el aura de la excepción.

Fedón

marzo 20, 2022 § Deja un comentario

Lo que resulta extraño en el Fedón: que Sócrates y sus amigos diserten sobre la naturaleza del alma horas antes de que se ejecute su condena a muerte. ¿WTF? ¿Acaso en esos momentos estamos para eso? Sin embargo, ¿no es lo que tiene ser lo que uno ama o busca, su inquietud? Que la muerte —la propia— sea lo de menos. Como si lo que importase siempre lo tuviéramos pendiente. Como si, en verdad, no hiciéramos más que obedecer.

monogamia

marzo 19, 2022 § Deja un comentario

Tomando un café, escucho lo siguiente en la mesa de al lado: “la monogamia es una construcción social, no es algo que nos salga de dentro. A Antonio lo veo como el padre de mis hijos, pero no como empotrador.” Diría que hay mucho lío mental por ahí. Es cierto que el “de por vida con una sola pareja” puede vivirse como una prisión. Pero la trampa es creer que el “poliamor” es el remedio, lo más. Basta con que la novedad pierda su brillo como para que vuelva a brillar la posibilidad de un alma gemela, de hecho, otra ilusión. Y de fantasía en fantasía vamos tirando, creyendo que la fiesta está en el piso de arriba. En el fondo, seguimos con lo de siempre: es difícil saber de qué va el juego. Y el juego no va de lo que nos parece que va. Si los amantes se encuentran, y no solo se cruzan, no será porque sufran un chute hormonal, sino porque se abrazan como náufragos. Y esto no es, ciertamente, algo que hagan los bonobos. ¿Constructo social? Claro. Como si lo natural en el hombre no fuera, ya desde los tiempos de Adán, dejar de ser natural.

PS: curiosamente, la conversación termina con un “oye, tía, como me gustaría que un hombre me dijera que me quiere”. Lo dicho: no tenemos remedio.

abstract

marzo 18, 2022 § Deja un comentario

Si Dios es absoluto, entonces Dios es lo abstracto. Pues en ambos casos, hablamos del apartado. Como los que apestan. No en vano Hegel dijo que no hay nada más real que la abstracción.

óptica

marzo 17, 2022 § Deja un comentario

Nada entendemos del cristianismo si no leemos su textos fundamentales desde la óptica de los despreciados por el mundo. ¿Un final de los tiempos? No, para nosotros, los que aspiramos a poder. Para nosotros, siempre más de lo mismo. En cambio, quienes ya no tienen vida por delante, ese final ya llegó. El mundo no da más de sí para los que no cuentan —los incontables—. Y el cristianismo acaso no diga otra cosa que la siguiente: que lo que el hombre espera tendrá lugar tras el día D. Adorno decía que deberíamos aprender a mirar cuanto es desde el punto de vista de la redención. Pero para hacerlo antes hemos de hundirnos en el polvo. Sencillamente, es así.

operarios, al fin

marzo 16, 2022 § Deja un comentario

Las formas —el rito, la institución— son necesarias. Pues, al final, solo nos quedarán las formas, acaso el mayor signo de fidelidad, del querer. Ellas son nuestro andamio. Pues es ingenuo suponer que el sentimiento es todopoderoso. Las formas tienen mala fama. Demasiado judías, decimos. Pero ahí reside nuestro error: en creer que las formas son insinceras, cuando lo cierto es que no cabe, en definitiva, mayor sinceridad. Sin embargo, es cierto que demasiado andamio nos aleja de la tierra. Difícilmente vamos a dar en el clavo con el decir lo que es. No hay plata sin ganga. Y el minero que las separe aún está por venir.

los secundarios

marzo 15, 2022 § Deja un comentario

Muchos cristianos creen que la Virgen se apareció en Fátima o Lourdes. Sin embargo, no es lo mismo creer que creer que es verdad. En el primer caso, vas al lugar. O mejor, vives pendiente. Pues ha sucedido algo, literalmente, extraordinario (aun cuando, de hecho, admita diferentes explicaciones). ¿Y quién permanece en su sitio ante la irrupción de otro mundo? De haber fantasmas, ¿acaso no iríamos en su búsqueda? En el segundo caso, sin embargo, todo sigue más o menos igual. Aquí las apariciones están al servicio del sistema de creencias. Se trata de una pieza que nos permite cuadrar el puzle. Es como creer en vampiros y, cuando sales de noche, no llevar una ristra de ajos. No en vano N. Frye decía que los personajes de una novela se dividen entre quienes están a favor de la búsqueda y quienes no, los secundarios.

puro nombre

marzo 14, 2022 § Deja un comentario

En la Biblia, no hallaremos una descripción definida de Dios. Esto es, YWHW no es el referente del concepto de lo divino. De hecho, YWHW es un nombre sin referente y, además, impronunciable. En cualquier caso, Yo soy el que seré, lo cual Dios nos da a entender que el quién de Dios está por decidir. Y quien dice por decidir dice por venir. No es casual que Dios se presente como promesa de Dios. Pero también YWHW se revela a Moisés como el Dios de los patriarcas: Abraham, Isaac, Jacob. Pues es lo que leemos en el Talmud: si crees en mí, yo soy; si no crees en mí, no soy. Muy extraño, por no decir intragable, para aquellos que parten del prejuicio que hace de Dios un ente por descubrir.

contempla

marzo 12, 2022 § Deja un comentario

Contemplar. Esto es, permanecer en el asombro, ante el milagro de lo obvio. Y lo que no es asombro es voluntad de poder. Sin embargo, como escribiera TS. Eliot, el hombre no puede soportar demasiada realidad. De ahí que caigamos tan fácilmente en la distracción. Es lo que tiene llevar a un bonobo dentro. ¿Contemplativos en la acción? Posible. Aunque difícil. Pues es difícil lograr la sinceridad del actor. Hay que estar convencido de que lo que importa está por venir. Aun cuando solo por eso hasta el vuelo de la mosca se carga con el aura de la excepción.

no sabría qué decirte

marzo 11, 2022 § 3 comentarios

Por lo común, hablamos por hablar. Esto es, sin tener mucha idea del asunto (pero como si la tuviéramos). La mayoría de nuestras conversaciones son cháchara. Bullshit. De ser honestos, no pararíamos de decir en realidad, no sabría qué decir. El precio a pagar, sin embargo, sería el de la interrupción. El trato difícilmente puede continuar. Y esto es lo mismo que decir que no podemos conversar con el sabio. En cualquier caso, seguirle en el juego de la interrogación (y esta es una de las moralejas de los diálogos platónicos). O en su defecto, hablar de fútbol. Una vez puestos a decir tonterías, mejor hacerlo bien.

el juego de la comba

marzo 10, 2022 § Deja un comentario

El contrataste entre lo que nos parece que es y un saber sobre lo que es no es fácil de precisar. Pues, de hecho, la ciencia sustituye lo que nos parece desde dentro de la escena —el sol se mueve— por lo que nos parece desde las gradas del espectador imparcial —lo que se mueve es la tierra—. Ahora bien, no seguimos hablando de apariencia porque veamos que la tierra se mueve —pues, de hecho, no lo vemos—, sino porque el modelo de Copérnico cuadra matemáticamente con los datos. Mejor dicho, porque ofrece una matemática más simple (y desde los griegos hay más verdad en lo simple que en lo complicado). Sin embargo, bien pudiera ser que la exterioridad fuese contradictoria, esto es, que el mundo fuese el encubrimiento de una alteridad que no admite el concepto, en tanto que anda rozando la nada o el nadie. El sujeto del saber teórico —y aquí la etimología de la palabra teoría resulta significativa— ocupó el lugar de un dios. Sin embargo, lo que ignora dicho sujeto es que Dios en realidad no ocupa ningún lugar. No puede hacerlo, salvo como lo otro de sí —como un desplazado, un excluido, uno que cuelga—. Ni la ciencia, ni por supuesto nuestra sensibilidad pueden hacerse una idea del eternamente aún nadie como tal.

disyuntiva

marzo 7, 2022 § Deja un comentario

O el mundo está sub iudice. O formamos parte de un puzzle que no terminamos de comprender ni comprenderemos. Entre el Yin y el Yan. Eternamente. Y quien dice Yin y Yan, dice Bien y Mal. Aquí no hay más que el fluir. Para los desgraciados, acaso una reencarnación para recuperar. Aquí el nombre —Juan, Ibrahim, Malena…— es lo de menos. Se trata de purificar la cosa que se sirve de nuestra conciencia. No fue esta, sin embargo, la convicción de Israel. La injusticia que clama al cielo —literalmente— no se contenta con algo menos que con lo imposible. Quizá Nietzsche estuviera en lo cierto al decir que Oriente estaba preñado de nihilismo. Pues la paz que no tenga en cuenta a las víctimas de nuestra impiedad puede que no sea más que una versión espiritualizada del dicho que cada palo aguante su vela.

Lear, again

marzo 6, 2022 § Deja un comentario

La madurez lo es todo, escribió Shakespeare en King Lear. Has visto demasiadas historias como para saber cómo terminan en realidad los cuentos. Tienes más presente el final que los tráilers. Nada parece digno de confianza. Pero es entonces cuando puedes preguntarte qué hay más allá del No. Y lo que hay es increíble, aunque cierto. Quizá no haya otra realidad que la imposible, la que ningún mundo, ni siquiera el sobrenatural, puede admitir como su posibilidad. Pues lo imposible es la condición del mundo.

sano escepticismo

marzo 4, 2022 § Deja un comentario

Como sabemos, Hume fue un escéptico. A pesar de su defensa de la empiría frente a la hybris del racionalismo, estaba lejos de confiar en las sensaciones. Mejor dicho, lo que dijo es que con respecto a ellas solo cabía confiar. No podemos ir más allá de lo que nos parece que es, de la suposición. La inducción no conduce a ninguna certeza. Si creemos lo contrario es porque hasta el momento la generalización nos ha ido bien: de momento, el Sol sigue saliendo por el horizonte (y así nos pasamos de rosca creyendo que esto siempre será así). Bertrand Russell propuso una parodia del principio de inducción: el pavo se equivoca si da por sentado que quien lo engorda día a día lo seguirá haciendo de por vida (en realidad, no se equivoca; lo que ignora es que la fecha de caducidad ya está impresa). En clave humana, damos por hecho que nuestra madre nos quiere… y que no dejará de querernos. O que somos quienes decimos ser. La idea de fondo es que si creemos pisar tierra firme es porque creemos que la hay. De lo contrario, la existencia se nos haría insoportable. Sin embargo, lo que no es de recibo es que algunos apologetas aprovechen el viento a favor para colar la legitimidad de la fe en Dios. Como si no pudiéramos dejar de creer —como si la creencia viniese de fábrica—. Ahora bien, una cosa es creer en lo que vemos y otra, muy distinta, confiar en un Dios fuera de campo. Aquí la creencia es excesiva. Pues no se trata de algo que, hoy en día, demos por descontado. Para Hume, la experiencia del mundo se basa en creencias compartidas, en modo alguno en lo que suponemos por nuestra cuenta y riesgo. No obstante, lo cierto es que la fe en Dios nunca se basó en la suposición del creyente, sino en la imposibilidad, precisamente, de suponer que hay un titiritero espectral que, desde las alturas, supervisa, de un modo a menudo desconcertante, nuestra existencia. El defensor habitual de la fe riega fuera de tiesto donde da por hecho que la fe y las creencias juegan en la misma liga.

estar por encima de uno mismo

marzo 3, 2022 § Deja un comentario

El ideal del dominio de sí —la posibilidad de estar por encima de lo que te sucede y no importa— ¿acaso no implica mirar como si fueran bonobos a quienes aún se limitan a reaccionar? Ciertamente, este es el riesgo, sobre todo si de lo que se trata es de comprender de qué va el juego —o, como decía Platón, de observar cuanto pasa como si fuéramos un dios, esto es, desde arriba—. Sin embargo, nos alejamos de caer en esta tentación donde lo decisivo no es comprender, sino dar de comer a quien carece del pan de cada día. Pues aquí todos nos situamos en la misma línea de salida, si es que salimos alguna vez.

inferno

marzo 2, 2022 § Deja un comentario

¿Qué significa infierno? Pues que no hay esperanza. Mejor dicho, no la hay para ti. Otros, en cambio, viven una buena vida, como si tú no existieras. Son dioses (y están en este mundo, aun cuando alejados, como corresponde a un dios). A ti te abandonaron cuando naciste. Y no hay consuelo. Acabarás cerca del perro. Eres, sencillamente, desechable, un resto, una malformación. Nadie se acordará de ti cuando hayas muerto. Y el mundo te lo hace saber. Hay Dios porque hay los sin-Dios-que-los-ampare. Por eso, Dios no habita en los cielos, sino en los pozos sin fondo de este mundo. Quizá Marx fuera más consecuente con el cristianismo que muchos de los que pasan por cristianos. Pues donde se da a Dios por descontado, a la manera de un espectro hinchado de bondad, nos olvidamos de que, en relación con el verdadero Dios, el que no aparece como dios, tan solo nos tenemos los unos a los otros. A Dios rogando, y con el mazo dando, como suele decirse en castizo. Aunque Marx, ciertamente, se quedara solo con lo segundo.

qué será

marzo 1, 2022 § Deja un comentario

Un serial killer ¿es un psicópata? ¿O un pobre desgraciado? Depende de cómo se nos cuente la historia. Como en aquellas películas con un giro final que revela lo equivocados que estábamos al creer lo que creímos. Pero también nuestras representaciones pueden formar parte de un juego de espejos. Un sueño dentro de un sueño que, a su vez, pertenece a otro sueño… como dijeron los escépticos. Y así no habría un final —una solución—. ¿De qué lado esta la verdad, entonces? No puede estarlo de la imagen verdadera. Pues no hay imagen o representación que no pueda ser discutida. Acaso, del lado de la lógica. Pero sus resultados no dicen nada al decirlo todo. Como viera Platón, un hombre bueno no puede deducirse de la idea de Bien. De ahí que la pregunta no sea la de Atenas —qué es—, sino la de Israel —qué terminará siendo—. Aunque la respuesta permanezca, nunca mejor dicho, en el aire.

hacerse una idea

febrero 28, 2022 § Deja un comentario

¿Cómo hacernos una idea de lo que fue sentirse bajo el poder de un dios? ¿Acaso imaginando que somos observados por los dioses como un entomólogo examina —y disecciona— a sus insectos? La cruz, por sí sola, sería la confirmación —una más— de que estamos solos. A un dios, por defecto, no le interesan los bichos. Salvo por curiosidad. En este sentido, debería, cuando menos, sorprendernos que la fe cristiana apunte a un Dios que no quiso ejercer como tal sin las manos del hombre —a un Dios cuya voluntad fue la de negarse a sí mismo para poder tener un cuerpo—. O quizá no tanto, si tenemos en cuenta que a partir del Dios cristiano, el hombre comienza a situarse en el centro o, como suele decirse hoy en día, a empoderarse. Y de ahí a prescindir de Dios media un paso. Así, podríamos decir que el hombre logró finalmente ocupar el lugar de Dios por la gracia de Dios o, si se prefiere, por haber reemplazado a los dioses por un Dios hecho carne. Ahora bien, esto sería cierto de no ser porque lo que da pie a la fe no es nuestra exposición a un poder sin medida, sino el que un abandonado de Dios ofrezca en nombre de Dios un perdón imposible. Todo comienza —o termina— entonces para el verdugo. Si el hombre cree haber ocupado el lugar de Dios es porque, tras ese perdón, siguió con la suya, esto es, arrojando a las cunetas de la historia a los que sobran. Sin embargo, por eso mismo, el lugar que ocupa no es el de Dios, sino el de los dioses. Pues el lugar de Dios, si es que se trata de un lugar, es aquel en el que no hay nadie. O mejor dicho, aquel en el que hay el aún-nadie.

el científico y el creyente (y 2)

febrero 27, 2022 § Deja un comentario

Por tanto, cristianamente hacemos trampas donde, a la manera del deísmo ilustrado, sustituimos el primer motor por un Dios-arquitecto. Pues, aun cuando nuestro mundo obedeciera al diseño de una inteligencia superior —aunque el cosmos no fuese el resultado del azar—, de topar con ella todavía no habríamos topado con Dios. En realidad, una inteligencia superior formalmente no se distingue de la que pudiera tener un extraterrestre. Y frente al extraterrestre, como frente a los antiguos dioses, la cuestión no es la de Moisés ante YWHW —qué debo hacer ahora si ahí arriba tan solo hay un Dios que aún no sabe quién es—, sino la de cómo lidiar con un poder desbordante. Y es que, según la confesión cristiana, no topamos con Dios hasta que no topamos con aquel que fue levantado en su nombre.

el científico y el creyente

febrero 26, 2022 § Deja un comentario

La ciencia trata de las cosas y sus relaciones, incluso donde las cosas, como dentro del marco de la mecánica cuántica, se entienden como un campo de probabilidades. La ciencia es incapaz, sobre la base de sus presupuestos, de comprender la realidad de Dios como la del aún-nadie. Sin embargo, la fe no se opone a la ciencia. En cualquier caso, a su pretensión de monopolizar el discurso sobre lo real.

eraser

febrero 25, 2022 § 6 comentarios

Es evidente que el tiempo erosiona cuanto toca. Todo pasa. O, como dijera Heráclito, nunca nos bañamos dos veces en el mismo río. Esto en el fondo significa que no cabe permanecer en la verdad. Así, por ejemplo, es cierto que difícilmente podemos amar a quien, de algún modo, no admiramos, y no tanto por sus logros como por su modo de ser. Sin embargo, también es cierto que, con el paso de los días, lo admirable que pueda haber en el otro acaba deshaciéndose como azúcar en el café. La costumbre impone su ley. La ilusión termina convirtiéndose en oficio. Por tanto, ¿deberíamos admitir que cualquier ilusión fue, en realidad, un espejismo? No, necesariamente. Pues hay verdad en el encuentro de los amantes, pongamos por caso. A diferencia del simple intercambio de cromos —te cambio belleza por seguridad o inteligencia por sexo—, algo tiene lugar en el encuentro. Al menos, porque el encuentro preserva la distancia de la alteridad. Que cuanto nos traemos entre manos acabe siendo cosas que pasan no desmiente lo que tuvo en verdad lugar. Ningún acontecimiento es del mundo. O como decía Rimbaud: [como amantes] estamos fuera del mundo. La fidelidad, al fin y al cabo, supone un permanecer junto al acontecimiento, aunque sea a través de las formas. Y quizá no pueda ser de otro modo. Pues solo formal o ritualmente, lo sagrado se mantiene en pie. En cualquier caso, en nombre, precisamente, de lo que tuvo lugar en medio de cuanto simplemente pasa, la existencia permanece abierta a una resolución que no está en nuestras manos (aunque tampoco solo en las de un Dios). Consecuentemente, no hay alternativa: o permanecemos a la espera de lo increíble, o Nietzsche tuvo razón. Pues nihilismo significa que el tiempo gana —que nada cabe esperar que no sea la eterna disolución de lo verdadero; que cualquier acontecer fue, en definitiva, un trampantojo—.

de rodillas

febrero 22, 2022 § Deja un comentario

La fe de Israel es un acto de resistencia. Del pobre contra el poderoso. Pues arrodillarse ante el ídolo equivale a hacerlo ante aquellos hombres y mujeres que lo representan: los arios, la bestia rubia, Nabucodonosor.

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febrero 20, 2022 § Deja un comentario

Uno tiende a creer en aquello que siente verdadero. Cuanto vemos lo vemos siempre a través de una óptica. Así, para el creyente, pongamos por caso, todo habla de Dios (aunque Dios no hable). Sin embargo, la óptica queda partida en mil pedazos donde los cielos se derrumban. La cruz sería el equivalente existencial de la duda escéptica. La óptica solo proporciona ilusiones ópticas. Nada encaja. El puzzle carece de modelo. La verdad solo puede revelársenos tras la catástrofe. Pero la verdad, entonces, no se impondrá como la correspondencia entre nuestras representaciones y los hechos —pues en la correspondencia el yo sigue siendo el centro—, sino como el tener lugar del otro como aún nadie. Únicamente la realidad del aún nadie —su darse como un eterno porvenir— nos saca del quicio de la ilusión. Todo comienza de nuevo tras el fin del mundo. Y comienza como un hallarse expuestos a lo imposible, a lo que ningún mundo puede admitir como posibilidad.

igualitarismo cristiano

febrero 19, 2022 § Deja un comentario

No hay justicia sin fraternidad, dice el cristianismo. Las reglas no bastan. Pues tarde o temprano acabarán infectadas de nuestra connatural ansia de poder —de nuestro querer ocupar el lugar de Dios—. Ahora bien, esto se halla muy cerca de decir que nunca habrá justicia en nuestro mundo. Pues la fraternidad, aunque lo parezca, no es un ideal que podamos de algún modo realizar. Es un imperativo de Dios, esto es, un imposible, algo que el mundo no puede admitir como posibilidad. El horzionte de la fe es la resurrección de los muertos, un reset de dimensiones cósmicas. Y esto en modo alguno es una expectativa. Ahora bien, tan solo hace falta que no sepamos qué hacer con Dios, para que la convicción cristiana paser a ser una variante irónica del nihilismo.

de cimas y simas

febrero 18, 2022 § Deja un comentario

Como dicen los musulmanes, topamos con Dios donde nuestro rostro se inclina sobre la tierra. Dios no se encuentra, por tanto, en las cimas, sino en las simas de la historia. Nos encontramos cabe Dios donde mordemos el polvo. Esto es, ante Dios, sin Dios. Ahora bien, que una sima sea la cima en la que cabe encontrarse con Dios supone la inversión de los criterios con los que el mundo juzga al hombre. Es el cristianismo, y no el delirio nietzscheano acerca del übermensch, lo que conduce a una genuina subversión de la moral. Nietzsche es humano —demasiado humano— como para invertir los valores de Adán. Como si Nietzsche, o mejor dicho los nietzscheanos, aún siguieran presos del sueño infantil de ser como Dios. Nietzsche, ciertamente, no concibió la superación de lo humano como ideal, sino como el destino ineluctable de una época sin Dios. Pero es que ya nos hallábamos sin Dios desde la caída. Al menos, hasta que el hombre de Dios, abandonado por Dios, se abandonó a Dios.

en vías de

febrero 17, 2022 § Deja un comentario

Parece que a partir de ahora en las escuelas ya no habrá más suspendidos. En su lugar, chicas y chicos que están «en proceso de conseguirlo». Ciertamente, el estigma pesa. Y es difícil recuperar a quien se le coloca el post-it de «mal alumno». Pues lo que significa no es que, de momento, no te hayan ido bien las cosas, sino que eres de los «malos». Y uno tiene a instalarse fácilmente en lo que los demás dicen de ti. Sin embargo, y teniendo en cuenta el clima positivo de los nuevos vientos pedagógicos —y una escuela es, en gran medida, un clima—, el tiro puede salirnos por la culata. Y es que cuando no hay manera de superar el listón, por los motivos que sean, desde hogares que son un infierno hasta, sencillamente, una seria limitación para la abstracción que requieren los estudios serios, que te digan que estás en vías de conseguirlo suena a chiste. A menos que se baje el listón hasta niveles insultantes. Pero, en ese caso, estaríamos engañando al personal. Me atrevería a decir que lo que necesita el «mal alumno» son grupos reducidos. Y padres —maestros— que consigan el milagro de los milagros: resucitar a los muertos. A veces, basta con un levántate y anda —confío en ti— dicho con la suficiente autoridad. Pues de lo que se trata es de aprender y no de hacerle creer al «mal alumno» que su rasguño es una herida importante. Ahora bien, esto de los grupos reducidos no podemos ni soñarlo, a pesar de que continuamente se nos exhorta a dejarnos llevar por nuestros sueños. Es lo que tiene la cultura del espejismo —no hay límite, tú sí que puedes—, la cultura del like. Qué lejos estamos de Atenas, en donde lo serio comenzaba siendo muy consciente de que hay cosas, voces, rostros que nos pueden. El héroe no era como los nuestros de Marvel, sino aquel que fracasaba en su enfrentarse a los dioses. Quizá no sea casual que nuestra incapacidad para la trascendencia o, siendo más humildes, para ir más allá de uno mismo tenga que ver, precisamente, con nuestra ilusión. Tenía razón Nietzsche cuando dijo que la muerte de Dios iba pareja con la del hombre. Pues, el superhombre —el tipo de hombre que sucede al hombre— es, más bien, un niño. Aunque lo que Nietzsche no vio es que este niño sería un malcriado. Nada que ver con lo que Nietzsche imaginó, ese psicópata capaz de bailar.

hikikomori (o algo así)

febrero 16, 2022 § Deja un comentario

Nuestra moderna incapacidad para al alteridad —el que sus símbolos se presenten como superstición— tiene que ver, no solo con la crisis de la figura paterna, sino también con nuestra dificultad para admitir la irrupción del extraño, la desestabilización que implica —su juicio, su caricia—. Aunque quizá dicha crisis y esta dificultad sean dos caras de una misma moneda.

políticas

febrero 15, 2022 § Deja un comentario

En su dimensión pública, la política es, principalmente, un espectáculo. Todo cara a la galería. Publicidad. En España, de un modo evidente. Lo que esta en juego se juega entre bambalinas. Y lo que está en juego es el reparto del pastel. El monto de la corrupción equivale, según algunos informes, al del rescate bancario. Mientras no haya voluntad de promulgar una ley del enriquecimiento ilícito o un propósito de articular una verdadera separación de poderes, el Estado español es una broma. O está muy cerca de serlo. Tampoco podemos esperar mucho más de quienes sostienen nosaltres ho farem millor. Al menos, no lo parece. Mientras esto no suceda, el Estado es, sobre todo, una cancha para sacar tajada. O también, la vieja corrupción del franquismo por otros medios. Atado y bien atado, se nos dijo.

milenios

febrero 14, 2022 § Deja un comentario

Imaginemos la humanidad de aquí a tres mil años. ¿Aún habrá quienes crean en la resurrección de los muertos o en que Jesús es el Hijo de Dios? Cuesta creerlo. Más bien, nos inclinamos a suponer que el cristianismo será materia de investigación. Como hoy lo es la religión de los antiguos egipcios. Y, sin embargo, que nos cueste imaginarlo no es criterio. Tampoco es fácil sostener que la complejidad de un cuerpo es el fruto de la selección natural (y no de un diseño inteligente). Con todo, como dijera Hegel, con el paso del tiempo incluso la verdad pasa a ser otra cosa. Y esto no impugna la verdad. En cualquier caso, que, de haberla, no es para nosotros.

les revenants

febrero 13, 2022 § Deja un comentario

Imaginemos que ya hemos llegado, que el final está aquí: los muertos —nuestros muertos— comienzan a regresar. Tus padres, la hija que perdiste, aquellos amigos que se fueron antes… Todos, de repente, aparecen como si fueran ángeles. Y que, al cabo de unas horas, los que estuvieron podridos por dentro se deshacen como ceniza. Es el día del Juicio. Solo quedan los buenos —y con su mejor aspecto—. No habrá más muerte, ni degeneración. ¿Cuanto tardaríamos en preguntarnos y ahora qué? ¿Acaso no habríamos retrocedido a la dicha de los bonobos? Y dado que existir significa vivir como arrancados ¿no habríamos dejado a un lado la existencia? Es evidente —o debería serlo— que la fe en la resurrección no apunta a ningún hecho, ni siquiera inconcebible.

en manos de

febrero 12, 2022 § Deja un comentario

Uno de los vectores de la espiritualidad cristiana es el sentimiento de un hallarse en manos de. A pesar del aire de familia, este sentimiento no termina de coincidir con el de formar parte. El primero apunta a un Otro que solo se hace presente como el cuerpo del homo sacer. El segundo, en cambio, puede satisfacerse con el exceso de un cosmos anónimo. En cualquier caso, este segundo lleva las de ganar hoy en día. Pues tras la disolución de la figura paterna, díficilmente podremos tomarnos en serio que el Sí o el No de nuestra entera existencia depende de los invisibles, por apartados, que ocuparon el lugar del Padre.

tener y ser

febrero 11, 2022 § Deja un comentario

¿Qué sugiere Instagram y sus variantes? Que basta con tener. Mejor dicho: con tener mucho (y poder renovarlo con frecuencia). Y que en esto consiste ser feliz. Quizá sea así. Mientras sigamos siendo unos bonobos. De satisfacción en satisfacción y tiro porque me toca.

Sin embargo, a veces el pobre irrumpe como el puto amo. Esto es, como Dios. Y aquí comienza otra historia.

no hay tiempo muerto

febrero 10, 2022 § Deja un comentario

Los tiempos cambian, como suele decirse. Y quien dice tiempos, dice sensibilidades. Sin embargo, de ello no se desprende que todo dependa del punto de vista. Es posible que hayamos dado en el clavo de la verdad, aun cuando sea un clavo paradójico, y, con todo, haber dejado que se convirtiera en otra cosa: un tópico, un malentendido, un triunfo… O por decirlo a la judía: cabe la posibilidad de que el Mesías ya se hubiese dejado caer y que, nosotros, simplemente ni nos hubiésemos enterado.

principio y fundamento

febrero 9, 2022 § Deja un comentario

La búsqueda del tesoro, la exploración del espacio, el entrar en la habitación prohibida… Todo está cortado con la misma tela religiosa, aquella que apunta a lo extraordinario. Sin embargo, no hay nada nuevo bajo el sol, salvo lo que se olvida. En lugar de lo numinoso, tan fascinante como terrible que decía R. Otto, la novedad, ese simulacro. Tras el heroísmo de los inicios, el oficio, la costumbre. Lo absolutamente nuevo o insólito es un eterno porvenir —la promesa que se le hizo a quien mordió la tierra—. La cuestión es si nos hallamos ante una ficción —un delirio— o ante la única realidad. Pues nada más real que lo que se perdió de vista —ese imposible— para que pudiera haber mundo. De ahí que no haya otra realidad que la inconcebible.

amor y admiración

febrero 8, 2022 § Deja un comentario

En el amor, tienes que admirar al otro (y no solo tiene que gustarte). Y admirar no significa dejarte deslumbrar. De lo contrario, solo habrá oficio (aunque un buen oficio, en el mejor de los casos). Con todo, como dijera Napoelón, nadie es un héroe para su ayuda de cámara.

sin ingenieros

febrero 5, 2022 § 1 comentario

El otro día, Toni Nadal, escribió un artículo en El País a propósito del triunfo de su sobrino, Rafa, en Australia (aquí). Cuanto dice sobre la cultura del esfuerzo es, sencillamente, cierto, pues no deja de resultar de sentido común, aun cuando actualmente suponga nadar contracorriente. Al fin y al cabo, los jóvenes deben optar entre Rafa Nadal y Dembelé. Y da la impresión, a pesar de que le den un like al primero, que, de facto, se decantan por el francés: hamburguesas y videojuegos a granel. Quisieran ser como Nadal. Pero, en realidad, no quieren serlo.

En principio, una buena escuela debería ayudarles no solo a adquirir competencias, que, por lo común, tampoco las adquieren, pues un buen grupo de alumnos llegan al bachillerato sin saber leer, por decirlo así, sino a forjar un carácter. Pero no da la impresión de que los vientos escolares soplen a favor. La cultura del esfuerzo está, sencillamente, proscrita. El clima —y una escuela es, en gran medida, un clima— es el de un cierto buenrollismo. El profesor ya no te entrena, sino que te acompaña como un amigo, por no decir como una cheerleader. Ni siquiera se contempla el suspenso. En su lugar, el alumno que pasa de todo está en proceso de aprobar. Es verdad que hay que evitar estigmatizar al mal estudiante. Pero no lo conseguiremos donde no hacer nada sale prácticamente gratis. Evidentemente, ninguno de los defensores del buenrollismo escolar se atreverá a enmendarle la plana a Toni Nadal. En teoría, se sigue persiguiendo la excelencia. Sin embargo, será difícil alcanzarla donde el alumno cree que se encuentra en el centro (y esto no significa que un maestro deba prescindir de dónde se hallan, inicialmente, sus alumnos). De hecho, lo que tiene que hacer una escuela es, precisamente, descentrarlo en nombre de lo que importa. El camino hacia la excelencia comienza donde uno entiende que Dante o Tolstoi, pongamos por caso, nos juzgan al juzgarlos; que no todo se mueve entre el me gusta y el no me gusta. Lo dicho: un clima. La escuela no puede replicar la fanfarria del mundo, aunque tampoco puede dejar de tenerla en cuenta. De acabar replicándola, la nueva escuela terminará siendo más selectiva que la vieja. Pues quien es capaz, aprovechará las nuevas oportunidades. Pero a quien no, se le dejará caer, aunque se le haga creer lo contrario. Assoliment suficient.

El problema, diría, es que faltan ingenieros entre quienes diseñan las políticas educativas. Hoy por hoy, en los despachos hay un exceso de licenciados en física teórica. Como sabemos, la física teórica parte de principios que no se dan en realidad: supongamos un cuerpo en ausencia de fuerzas… (traducción: supongamos un alumno que tiene un enorme interés por aprender, aunque, en realidad, no se supone: se da por hecho). Y, sin duda, es necesario abstraer para hacernos un mapa de la situación y señalar objetivos. Pero, cuando el ingeniero pretende diseñar un cohete, se equivocaría si creyera que no está sometido a fuerzas. Del mismo modo, donde la escuela no tenga presente que la mayoría de los alumnos no tienen interés en aprender, pues no hay aprendizaje que no implique picar piedra, sino a lo sumo curiosidad, el cohete difícilmente despegará, por no hablar de que probablemente estalle. Y para pasar de la curiosidad al interés es necesaria la mediación de un maestro con la suficiente autoridad —o de un clima que, en su defecto, se la proporcione. Es cierto que la crisis de la escuela es un reflejo de la actual crisis de la figura paterna. Y que algunos de quienes se dedican a la enseñanza son también hijos de la época. Es cierto que el alumno, cada vez más, desconecta de clases en donde el profesor se limita a exponer las características de, por ejemplo, el romanticismo alemán. Pero al igual que sigue siendo cierto que una escuela depende de la calidad de sus maestros. El resto apenas importa, me atrevería a decir. Sin embargo, a veces uno tiene la impresión de que se trata de diseñar procesos de aprendizaje en donde cualquiera pueda ocupar el lugar del docente. Ahora bien, esto es como si, ante la falta de buenos jugadores, un entrenador de fútbol decidiera colocar el autobús en la zona defensiva. Y esto puede ser una salida para los equipos de segunda, pero no para los que aspiran a jugar la Champions.

desprecio de los clásicos

febrero 4, 2022 § Deja un comentario

Los modernos suelen menospreciar a los clásicos: ya no tienen nada qué decirnos. Bye, bye, Platón. ¿Un alma prisionera de un cuerpo? No hay almas, solo biología. Este es, al menos, el discurso dominante. Sin embargo, sigue siendo cierto que estamos divididos por dentro. Platón no fue un imbécil. Una mujer, pongamos por caso, puede sentirse fuertemente atraída por el carácter de un enano. Pero su gen insistirá: tendrás hijos deformes. E insistirá hasta el punto de que, con el tiempo, la simple presencia del enano provocará su asco. Y vencer el asco no es fácil. Decimos: el amor todo lo puede. Pero no, si el cuerpo gana. Y cuando gana preferimos creer que el amor se apagó —que nuestra alma necesita cambiar de aires. Pero lo cierto es que simplemente el cuerpo se salió con la suya. De hecho, nunca terminamos de estar por encima. El cuerpo no cesa de tensar la cuerda. No hay nada que hacer: la razón es rea de las pasiones (y este nada que hacer sería la puntilla que le da la Modernidad al asunto). Sin embargo, acaso no haya nada más íntimo que el anhelo de hallar algo —o alguien— extra-ordinario. Y permanecer ahí —o junto a él o ella. De ahí la tesis de Platón: como si no fuéramos de este mundo. Que el amor todo lo pueda es algo que está por ver. En realidad, se trata de la promesa, por decirlo en bíblico. Mientras tanto, algún que otro trailer. Y ningún trailer te cuenta cómo acaba la película.

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