experience
agosto 24, 2022 § Deja un comentario
¿Experimentar a Dios? Si hubo encarnación —si el crucificado es el modo de ser de Dios y no solo su ejemplificación—, entonces no parece que haya una experiencia de Dios que no sea la de quien soporta sobre sus espaldas el peso de la nadiera de Dios. Cristianamente, no cabe otra experiencia de Dios que aquella que consiste en adherirse —y adherirse con fe— al hombre de Dios.
esos ateos
agosto 23, 2022 § Deja un comentario
Podemos vivir perfectamente una vida sin Dios. De hecho, es lo habitual. ¿Ante Dios? Ciertamente. Aunque quizá deberíamos decir ante la cuestión de Dios, en el doble sentido del genitivo. Pues, según leemos en el libro de Job, la relación con Dios en realidad no comienza hasta que no nos vemos privados de Dios.
el estoico y el verdugo
agosto 21, 2022 § Deja un comentario
Dice el estoico, antes de entrar en la cámara de gas: da igual morir ahora que de aquí veinte años; al fin y al cabo, desde la óptica de la eternidad, todos morimos al mismo tiempo. Sin embargo, es lo que también podría decir su verdugo.
desencantamiento
agosto 20, 2022 § Deja un comentario
El riesgo de creer en la existencia de otro mundo, se supone que superior, ante lo gigantesco o milagroso es que, con el tiempo, descubramos un porqué más prosaico. Ocurre aquí como en la magia del prestigitador: que deja de encantarnos una vez descubrimos el truco. Es curioso que fuera un fraile quien dijera que no debíamos multiplicar los entes sin necesidad.
el retorno de lo religioso
agosto 19, 2022 § Deja un comentario
La sensibilidad religiosa es, precisamente, eso: una sensibilidad. El homo religiosus es un animal que cede ante lo impresionante. Por desmesurado o gigantesco. Y si es cierto que el animismo es la espiritualidad más elemental, la sensibilidad religiosa arraiga en nuestra capacidad para el asombro. Hay alma no solo en el crecimiento de la hierba, sino también en las piedras. Basta con que estén ahí, imperturbables. Por eso mismo, el denominado retorno a lo religioso en Occidente podría entenderse como un regreso a la etapa más infantil del espíritu humano —y aquí el término infantil no posee connotaciones peyorativas; al contrario. En cualquier caso, el teísmo —el imaginario que concibe lo divino en clave antropomórfica— está de más. Sin embargo, la huida de los dioses comenzó mucho antes, en el momento en que Moloch, un dios sin piedad, se impuso como el ente supremo para los sobrantes, las mujeres y hombres que no cuentan, los esclavos de Israel. Esto es, una vez los dioses se revelaron como trampantojos ante el nombre de Dios, un nombre cuyo significado o definición estaba, de hecho, por decidir. Pues la fe en un Dios que se ofrece como el horizonte asintótico de la existencia está muy cerca de proclamar que no hay dios.
a Feuerbach le faltó dialéctica
agosto 18, 2022 § Deja un comentario
El arjé es, por defecto, lo que, siendo primero, gobierna y sostiene cuanto es. Todo es agua dijo Tales (y aquí lo de menos es el agua). Ahora bien, si hay arjé, entonces no hay dioses, sino personificaciones del arjé. Jenófanes tenía razón: los dioses serían una proyección humana. Los dioses de los etíopes son negros y poseen nariz chata; en cambio los dioses de los tracios tienen ojos azules y pelo rojizo. Otro asunto es que lo primero sea el acto por el que lo que es desaparece en su aparecer como (y por eso mismo, hay tiempo). En místico: el mundo es el resultado de la contracción de Dios, una contracción que anda rozando la nada. Y aquí, ciertamente, resulta difícil seguir hablando de proyección.
finitude
agosto 16, 2022 § Deja un comentario
Quizá el momento de la muerte sea lo más parecido hoy en dia a la antigua experiencia de estar ante un dios. Pues es inevitable tener la sensación, cuando menos, de depender de lo que nos supera por entero, de lo absolutamente extraño u otro. Aunque se trate únicamente de una vida sin ti. No es casual que el par mortal-inmortal estableciese originariamente la separación par excellence entre lo divino y lo humano. Y es que la diferencia con respecto a los atributos, al fin y al cabo, es meramente cuantitativa.
afirmar, negar
agosto 12, 2022 § Deja un comentario
Toda afirmación presupone una negación. De hecho, van juntas. Decir, por ejemplo, esto es un caballo implica decir que no es una vaca, un árbol, etc. Sin embargo, la negación no exige, lógicamente, una afirmación en concreto. A la negación le basta con una noción general de lo que hay. Decir esto no es lo que decimos que es no afecta al esto, que, por eso mismo, queda por decir o afirmar. Asi, uno puede ir siempre a la contra —decirse a sí mismo que es muy crítico— y no decir nada. En realidad, dice la nada… al convertir el esto en un significante sin significado. Hablamos, por consiguiente, del nihilismo: solo yo y nada más.
la imposibilidad de una teología política
agosto 10, 2022 § 2 comentarios
Como es sabido, según Carl Schmitt, la distinción entre amigo-enemigo atraviesa el campo de lo político (y quien dice político, dice mundo). Necesitamos negar al otro para afirmarnos en lo que somos o creemos ser. Pues el otro es, por defecto, aquel que nos pone en peligro de muerte. Ahora bien, si esto es así y contra lo que sostuviera Carl Schmitt, no puede haber teología política. Ciertamente, la idea que hay detrás de dicha teología es que el soberano es quien detenta el poder de interrumpir la Ley —quien decide sobre el estado de excepción. Como Dios mismo. Sin embargo, la negación del enemigo implica la negación de Dios. O al menos, del Dios que acontece en el Gólgota como víctima de la divinidad sacerdotal. Pues el Dios que se nos revela en la cruz es un Dios extraño, un Dios que renunció, precisamente, a su omnipotencia, el Dios que no quiso ser Dios sin la adhesión del hombre. Nada más ajeno —nada más otro— que el Dios que se hace presente como nadie. Sin embargo, lo cierto es que no hay mayor poder que el del Dios que renuncia a su poder. Pues, de lo contrario, tendrīamos un Dios sometido a una anónima voluntad de dominio (con lo que no sería Dios).
Platón y el constructivismo
agosto 4, 2022 § Deja un comentario
Como es sabido, la bestia negra de Platón fue el sofista. Escolarmente, tendemos a entender su enfrentamiento como un disputa meramente conceptual. Pero por debajo de la disputa conceptual late la disputa política. Basta con imaginar a Platón en medio de nuestra época twittera. O lo que acaso aún sea peor, en medio de la locura queer y sus mantras (que, por supuesto, no admiten réplica): no hay naturaleza, el sexo es un constructo social; eres trans… si crees que eres trans; tienes que ser fluide… El sofista aplaudiría: nada fuera del lenguaje que sirva como criterio. Es cuanto pueda ser dicho.
El asunto se transforma en político cuando el delirio queer, pongamos por caso, se impone, incluso institucionalmente, como la verdad. Platón fue, en este sentido, un resistente. Como hoy en día, hizo falta echarle mucho valor para oponerse al mainstream. Aunque sea obvio que hay realidad. El que nada sea si no pueda ser pensado, no implica que valga cualquier cosa que se nos ocurra. Lo real, sencillamente, se resiste a la manipulación. Por eso Platón and Co. defendieron que solo cabe trascender el horizonte de las opiniones por medio del ejercicio de la razón. De entre las diferentes fotos del Everest hay fotos más completas —más acertadas— que otras. Puedes dibujarlo como te apetezca. Puedes dibujar una vaca diciéndote a ti mismo que esa es tu visión del Everest. Pero no tienes derecho a imponernos tu dibujito como el único que vale, por mucho que nos digas que tu dibujo nos libera de nuestro hallarnos sometidos al dictado del Everest. Un virus letal puede no ser más que un virus o el síntoma del demonio. Pero en cualquier caso, mata. Si hubieramos creído que los leones de la sabana son simplemente el efecto de un constructo social —y no un peligro real—, probablemente ya no estaríamos escribiendo esto.
YWHW y el mesías
agosto 2, 2022 § Deja un comentario
Israel nunca espero una intervención de Dios. YWHW está lejos, muy lejos, de ser un deus ex machina. En su lugar, la intervención del Mesías, el heraldo de Dios. El Mesías carga sobre su espalda el peso de la intervención divina: debe actuar en su nombre. Y esto solo puede significar liberar al pueblo de la opresión. Por consiguiente, su intervención es inevitablemente política, esto es, violenta. O si se prefiere, violenta en última instancia. Todo esclavo espera a su Espartaco. Quien se limita a ofrecerle una redención post mortem le ofrece droga. Quizá le valga a él. Pero no a sus hijos: ellos necesitan el pan de cada día, no una realidad virtual.
Así, se entiende que Jesús de Nazaret fuese —y sea— para Israel un falso Mesías. Y no tanto por su pacifismo, sino porque la espada la deja para el juicio final. A los prisioneros de Auschwitz, no les liberó la promesa de que, al final de los tiempos, todos encontrarán la medida de su zapato. Para ellos, el gas fue el día D.
El problema de los mesías es que la opresión admite diferentes grados. Y que, por eso mismo, basta con señalar a la cucaracha —y señalarla en nombre de Dios— para que cojamos el machete. El cristianismo no se limita a proporcionar otro referente para la palabra mesías, sino que altera —y sustancialmente— su mismo significado. Y de paso, el de la palabra Dios. Pues que el poder de Dios se manifieste como el poder que renuncia al poder no es lo que esperamos, precisamente, de un Dios. Otro asunto es que, con la interpretación cristiana, la creencia bíblica quede desactivada políticamente. Puede que sea una suerte. O puede que no (sobre todo en algunos casos). Hay un momento para coger las armas, y otro para deponerlas. Pero, salvo en casos extremos, es difícil —muy difícil— precisar el cuándo. De ahí que la casuística sea el precio a pagar por la ambivalencia que atraviesa cuanto es. Por lo común, quien dice yo lo tengo clarísimo no sabe de lo que habla.
Agustín
julio 30, 2022 § Deja un comentario
Interior intimo meo, dijo Agustín. Y muchos se quedan ahí, dejando a un lado la segunda parte: et superior summo meo. Traducción: lo más íntimo es lo más extraño —lo que no podemos aceptar como propio al ser tan fascinante como repugnante—. Llevamos dentro al leproso que despreciamos, por así decirlo. No hay mayor intimidad que la que nos arroja fuera de nuestra intimidad. Sin embargo, muchos creyentes se dirigen a Dios como si fuera simplemente un padre virtual. Y necesitan que siga siéndolo. Pues si, de repente, se apareciese —si se hiciera carne— difícilmente podrían admitirlo como Dios. Y menos, si los pusiera en cuestión. Su relación con Dios es análoga a la que podrían mantener con un confidente por email, sin saber quién es, ni cuál es su rostro. De ahí que la condición del intimar —o cuando menos, de este intimar— con Dios sea la negación de Dios —de su existencia o incorporación—. Dios no debe hacerse cuerpo, si de lo que se trata es de congeniar con Dios. No es casual que el psicoanalista permanezca detrás de su paciente.
creación y actos del habla
julio 29, 2022 § Deja un comentario
Como es sabido, Dios creó el mundo por medio de un acto del habla. Y Dios dijo: hágase la luz —y hubo luz—. Como si el poder original fuese el de la palabra, aquel capaz de crear desde la nada. Un acto del habla es aquel por el que la palabra constituye el hecho al que aparentemente remite: como cuando el jefe —esto es, no cualquiera— dice: la reunión ha terminado… y por eso mismo la reunión termina. Incluso teniendo una franja horaria asignada, la reunión no acaba mientras el jefe no lo diga. Sencillamente, nadie se levanta antes.
¿Qué se nos está diciendo aquí? Por un lado, que nada es —nada es visto, nada aparece— hasta que no es dicho. Si vemos el alma como un mar es porque Homero lo dijo primero. Por otro lado, aunque relacionado con esto último, decir la reunión ha terminado —si puedes decirlo— significa la reunión debe terminar ahora. El imperativo recorre cuanto acontece. No hay presente que no apunte a un debe ser así. Pero para entenderlo hay que partir, precisamente, de la nada. Pues solo en relación con una nada de fondo algo se revela, precisamente, como algo —y de ahí la pregunta por qué algo en vez de nada—, lo cual implica que cuanto es se afirma frente a la eterna posibilidad de su aniquilación.
Así, pongamos por caso, no quieres a una mujer hasta que no lo declaras —hasta que no le dices contigo hasta el final—. En principio, creemos que el compromiso expresa el amor que sentimos por debajo. Pero no es así. Ciertamente, por debajo hierven sentimientos. Pero esto son contradictorios y variables. Si digo te quiero y, por eso, te prometo que estaré contigo hasta el fin del mundo… es porque sé que, de aquí un tiempo, podría sentir lo contrario. Incluso en el caso del amor parental hay promesa, aunque implícita. Pues basta con imaginar que tu hija cambia de sexo para caer en la cuenta de que los sentimientos podrían ser perfectamente otros.
pareceres
julio 28, 2022 § Deja un comentario
Es un lugar común admitir, dentro de ciertos márgenes, que las diferentes visiones del mundo se encuentran en el mismo plano. Todas tienen algo que aportar —suele decirse. En esto se basa, precisamente, la tolerancia demócratica. Sin embargo, de la pluralidad de pareceres no se desprende, lógicamente, que todas valgan por igual. Este sería el caso si no hubiera nada que ver. Pero, en principio, hay algo que ver. Así, podríamos decir que una foto de un clavo de la torre Effiel, aun cuando sea, sin duda una perspectiva de la torre Effiel, no vale para enviarla como postal. La visión que tiene un niño de cuanto le rodea no es la misma —no puede serlo— que la de un adulto. Al menos, porque no hay visión que no vaya adherida a un cierto saber. No es la misma la visión del experto que la de quien ignora de que se trata: la del ignorante es, sencillamente, demasiado parcial.
Ahora bien, si lo pensamos bien caeremos en la cuenta de que lo que hay que ver no es, como tal, visible. Por volver al ejemplo de la torre Effiel, cualquier foto que podamos hacer será siempre una foto —una apariencia—, aun cuando tenga sentido decir que hay fotos que serán más completas que otras. Y aquí completo implica desde una cierta distancia. Pero es indiscutible que ninguna foto, por muy completa que sea, será una foto de la torre Effiel, sino siempre una perspectiva. La torre Effiel —lo que, en definitiva, hay que ver— solo es accesible a la razón. Esto es, matemáticamente. De ahí que los antiguos griegos —los inventores de la teoría— creyeran que solo el ejercicio de la razón nos permite trascender los límites de lo que nos parece. Y aquí, como por ejemplo en la esgrima o la carpintería, también hay que tener oficio.
de falacias
julio 26, 2022 § Deja un comentario
Una prejuicio común consiste en creer que hay más verdad en lo que se oculta —este es el caso, por ejemplo, del síndrome intelectual de la confabulación de los pocos— que en lo manifiesto. La habitación prohibida contiene el secreto. Sin embargo, basta con abrir la puerta de la habitación para constatar que no hay secreto. Pues en el caso de que lo haya, esto es, de que haya algo, con el tiempo perderá su aura. Ahora bien, por eso mismo, el secreto —el valor— reside en la superficie, en lo que fácilmente despreciamos por tenerlo a mano.
un ángel en Babilonia
julio 25, 2022 § Deja un comentario
Ayer por la tarde, una anciana se dirige espontáneamente a mis hijas diciéndoles: tenéis que quereros mucho; esto es lo más importante; no hay más. Tal cual. E insistió un par o tres de veces, siempre con una sonrisa. No es que mis hijas se pelearan. Simplemente, estaban ahí. La mujer parecía tener síntomas de demencia senil. Una vez se alejó, no sin que nos deseara la bendición de Dios, les dije a mis hijas que habíamos recibido la visita de un ángel. ¿Por qué?, me preguntó la pequeña. Porque dice la verdad —y porque quiere que seamos buenos—, respondí. Pero no parece que esté muy bien… —insistió—. Es cierto; pero un ángel siempre te dará la impresión de que está «p’allà». Esto es: de que no pertenece a este mundo.
Por otro lado, en donde estamos, hay mucho inmigrante deambulando por las calles. Hace unos días, uno nos detuvo, interpelándonos con tono amenazante. Tampoco parecía en sus cabales. Papá ¿es malo? No, simplemente no sabe adónde ir, ni si comerá hoy. Hay que ponerse en su piel: qué me espera —qué les espera a mis hijos—. Mientras, difícilmente podrá evitar sentir el contraste entre los que pasamos de largo —y vamos de tienda en tienda— y los que, como ellos, no parece que tengan una mejor vida por delante. Es el otro rostro del ángel. En ambos casos, cabe hablar de aparición. Pues no hay aparición que no abrá un paréntesis —que no provoque nuestra inquietud, literalmente—. Entre los dos rostros del ángel anda la existencia creyente. Aunque, sin duda, preferiríamos quedarnos con el de la anciana. Dios abraza, por así decirlo. Pero también molesta. Y mucho.
tres espiritualidades (o cuatro)
julio 23, 2022 § Deja un comentario
Hay una espiritualidad del padre como también la hay de la madre. Con respecto a la primera, nunca terminas de estar a la altura. O lo que viene a ser lo mismo: siempre en deuda. Aquí lo decisivo es responder a una demanda infinita, pues su límite es asintótico: cuanto más cerca, más lejos. La segunda, en cambio, tiende a acentuar la fusión. Pero la fusión, por defecto, no tiene que ver con nosotros. Es otro asunto. La droga también disuelve. Con todo, también podríamos hablar de una espiritualidad de la amistad. Un amigo no te juzga, está ahí. Aunque ello no quita que no pueda decirte las cosas por su nombre. De hecho, te las dirá. Pero sin que, al decírtelas, quede comprometida la amistad. Hasta aquí hemos llegado: pidamos otra cerveza. Quizá la paz tenga más que ver con la amistad que con un volver a la matriz. En la matriz no hay, de hecho, nadie. No obstante, como decía Levinas es el tercero en discordia —el excluido— el que nos desplaza hacia el padre, más allá del cículo de la amistad, fuera del jardín. Entre una y otra, anda la espiritualidad de la compañía.
la ironía del cristianismo
julio 21, 2022 § Deja un comentario
La resurrección es la piedra angular del edificio cristiano. Como dejó escrito Pablo, si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe. Hasta aquí nada nuevo. Pero este es precisamente el problema. Pues la sentencia paulina, donde no sabemos qué hacer con el hecho de la resurrección, está muy cerca de decir que la fe es un absurdo. Es como si alguien nos dijera que el mundo tiene remedio porque existen los elfos. No hay que estar muy despierto para darse cuenta de que lo que nos está diciendo es que el mundo no tiene remedio. Quizá no sea casual que muchos hayan visto en el cristianismo la raíz del nihilismo. Y puede que la deriva nihilista sea inevitable donde seguimos ignorando que no hay otra realidad que la imposible.
Kafka y Ovidio
julio 19, 2022 § Deja un comentario
En Kafka y Ovidio, se trata de la transformación. Sin embargo, mientras en Ovidio, la transformación afecta a cuanto es, en Kafka, solo al individuo Kafka. Ovidio es paganismo crítico, por así decirlo. Y es que si todo se transforma, entonces no hay propiamente dioses (ni árboles, ni pájaros…). O, si se prefiere, todo está impregnado de divinidad —incluso los dioses pueden transformarse en montañas—, que para el caso es lo mismo: si todo es divino, nada es divino. A lo sumo, circunstancialmente divino (y por eso mismo, no lo es). En cambio, la metamorfosis kafkiana transforma al sujeto en lo que realmente es: un insecto que hay que eliminar. Aquí no queda resto de paganismo. El desiderátum clásico —llega a ser el que eres— adquiere en Kafka un giro imprevisto (de hecho, con el judaísmo: Kafka, como sabemos, fue judío). Pues en el fondo eres algo peor que un don nadie: una cucaracha. Ante la figura del padre no es que seamos poca cosa —esto aún sería pagano—, sino que somos dignos de ser pisoteados. En su inconsciente, Israel siempre creyó que el tirano tenía razón. De ahí que su supervivencia dependiera de reconocer a Dios en los nadie (y esto equivale, como es obvio, a negar la divinidad del dios natural). Feuerbach diría que nos hallamos ante una típica proyección —si soy un mierda, fantaseo con un dios que come mierda—. Pero también podríamos decir que, a pesar de la proyección, Israel dio en el clavo. Quizá Einstein topara con sus ecuaciones en un estado de ebriedad. Pero lo cierto es que, de haber sido así, seguirían funcionando como válidas.
iluminaciones
julio 16, 2022 § Deja un comentario
Hoy muchos creen a la hinduista. Así, dicen que no hay yo —que nos iremos encarnando hasta agotar el karma que llevamos dentro para, de este modo, pasar a la otra dimensión… en donde no hay tiempo y, por consiguiente, nadie. Sin embargo, si al final el yo se disuelve como azúcar en el café, ¿a quién le importará?; ¿quién podrá decirse a sí mismo ya está, ya lo he conseguido? ¿Y no es este desiderátum algo muy parecido a querer morir? Me atrevería a decir que lo que distingue la espiritualidad bíblica de las de corte hindú es, en el fondo, la cuestión que está en el aire, a saber, qué vida pueden esperar aquellos a los que se la arrebatamos, injustamente, antes de tiempo. Y aquí las víctimas tienen un nombre. Estamos lejos, por tanto, de aquello de que cada palo aguante su vela.
de la búsqueda de Dios
julio 15, 2022 § 2 comentarios
Hay quienes van en busca de Dios. Pero no encontrarán a Dios hasta que no fracasen en su búsqueda de Dios. En cualquier caso, y con respecto a este asunto, quizá sea mejor o más espontáneo ir en busca de la verdad —¿de qué va todo esto? Pues desde la inquietud por lo que tiene lugar y no simplemente pasa es posible que acabemos topando con Dios. Aun cuando no sea el Dios con el que preferiríamos topar. Y es que ¿puede haber otra epifanía que la de los nadie?
about Buber
julio 14, 2022 § Deja un comentario
Martin Buber dijo en su momento que la enfermedad espiritual de nuestro tiempo consiste en no poder evitar preguntarnos qué estamos haciendo cuando nos dirigimos a Dios. Es lo que tiene ser hijos de la sospecha antes que del asombro. Con todo, esto del dirigirse a Dios hunde su raíz en lo corporal, por así decirlo. En la mayoría de las ocasiones no nos dirigimos a Dios, sino a nuestra imagen de Dios. Pero hay veces en que la oración no se decide desde nuestro lado. Son aquellas en la que la invocación nace de las entrañas, bien como clamor, bien como agradecimiento. Y aquí Dios es Dios, esto es, la ignotum X de la existencia. Al fin y al cabo, o estamos abiertos o incurvatus in se. Trauducción: o expuestos a una alteridad que como tal es un eterno porvenir y, por eso mismo, no es aún nadie (y de ahí que su envés sea el de los nadie); o encerrados en nuestras representaciones de Dios (o si se prefiere, de lo último).
del poeta y las palabras
julio 13, 2022 § 1 comentario
¿Decir te quiero? No es suficiente. O no lo es, donde cabe decirlo. Aunque sea verdad. Las grandes palabras necesitan volver a ser dichas de otro modo. Pues con el uso se desgastan. Como los cuchillos, tienen que afilarse de vez de cuando. De ahí la necesidad del poeta. Pues fue un poeta quien le dijo por primera vez a su amada me has robado el corazón. O aquel que se atrevió a decir, contra el prejuicio religioso, que Dios es nuestro padre.
Mikhail
julio 12, 2022 § 1 comentario
No hay más sufrimiento en el mundo porque hay algunas mujeres y hombres buenos. Mikhail nació en Rusia, pero vive entre nosotros desde hace ya bastantes años. Sobrevive a base de hacer chapuzas, aunque ya tiene unos sesenta largos. Su mujer se suicidó hará unos meses. No pudo soportar la muerte de un hijo a causa de un cáncer. Mikhail de repente se queda solo a las puertas de la vejez y con apenas unos cuatrocientos euros de pensión. ¿Por qué no está en la calle como tantos otros? Porque el dueño del piso en el que vivían decidió que se quedara sin cobrar el alquiler, el cual ya era inusualmente bajo. Así de sencillo. Ciertamente, el dueño, ya jubilado, no lo necesita, aunque tampoco es que nade en la abundancia. Puede que, al fin y al cabo, se trate de la bondad.
dependencia o presencia
julio 11, 2022 § 1 comentario
Es sabido que Schleiermacher, el teólogo prusiano, habló del sentimiento de dependencia como el sentimiento religioso fundamental (Hegel añadió que, si fuera así, entonces el perro sería el creyente par excellence). En los años sesenta del siglo XX, este sentimiento fue desplazado por el de hallarnos en medio de una presencia invisible, lo cual supone un volver a la religiosidad de los espíritus del bosque, aunque en clave de un solo Dios y, además, acogedor. Sin embargo, es posible que Schleiermacher diera en el clavo. Pues donde dejamos atrás el sentimiento de dependencia, ya no hay alteridad que valga. Ahora bien, la cuestión es de qué dependencia estamos hablando. Y no parece que se trate de una dependencia física. En cualquier caso, la de aquel que se encuentra sub iudice ante aquellos que revelan el rostro de Dios. Y esto, ciertamente, es difícil de admitir para quienes aún confíamos en nuestra posibilidad.
el carácter espiritual
julio 10, 2022 § 1 comentario
Hay dos tipos de carácter: el interesado en lo material —ganar dinero, prosperar económicamente…—; el interesado por comprender, por las cosas del espíritu, la trascendencia. Esto siempre ha sido así: entre el tener y el ser. Los del primer tipo están interesados en la acumulación. Los del segundo, en soltar lastre —en el desprendimiento. Para los primeros, no hay otra libertad que la del poder. Para los segundos, la genuina libertad es siempre interior, un estar por encima de lo que nos sucede y no importa. Unos consumen cultura (o religión), en el mejor de los casos. Otros, son cultura. Los que triunfan suelen ser del primeo tipo. En cambio, a los del segundo, el triunfo les da más o menos igual. Sin embargo, los primeros son necesarios para que los segundos puedan, precisamente, dedicarse a lo suyo antes de envejecer (o para envejecer antes de tiempo). Pues, de lo contrario, todos aún iríamos por ahí cazando y recogiendo , dejando el asunto del sentido o la verdad para los ancianos.
el cristianismo en clave normal
julio 9, 2022 § Deja un comentario
Un padre es, para el niño, un dios. Sin embargo, tarde o temprano, se revela como un pobre hombre. Su antiguo poder se muestra como el de un fantasma: un poder en falso, un trampantojo, una impostación. El hijo, entonces, puede hacer dos cosas: o despreciarlo, o rescatarlo. En el fondo, el padre solo nos exige una cosa: quiéreme; pues no soy lo que parece. Es, como sabemos, el primer mandamiento. El hijo es fiel al mandato del padre donde abraza su impotencia —su humanidad—. Y por eso el padre llega a ser el que es.
resistencia y sumisión
julio 8, 2022 § Deja un comentario
A veces me pregunto cómo me sentiría si viviéramos en un mundo donde, desde el principio, a los hombres se nos hubiera educado de tal modo que llegáramos a estar convencidos de que no interesaríamos a ninguna mujer a menos que fuéramos capaces de ofrecer un cuerpo sin tara. Imagino que fácilmente me diría a mí mismo que soy más que un cuerpo. Es verdad que los hombres estamos, socialmente, sometidos a otra exigencia, no menos implacable: la de conseguir signos de poder o, como se dice habitualmente, la de triunfar. Ahora bien, no se tratan de exigencias simétricas, dado que el triunfo depende en gran medida de lo que uno hace con las cosas del mundo, por así decirlo, no del cultivo del propio cuerpo, lo que acaba fácilmente produciendo, al menos, una cierta neurosis: como si el trabajo con uno mismo no tuviera otro horizonte que el de ser degustado. Y ahí radica el problema: la mujer sabe que en realidad su cuerpo, en tanto que excesivamente arreglado, no es sincero (de hecho, la palabra sincera significa, originariamente, sin cera, esto es, sin la cera que las mujeres romanas utilizaban como maquillaje). De ahí el temor a cuál será la reacción del hombre cuando lo descubra. Paralelamente, el hombre lo suficientemente lúcido no ignora que todo éxito es un malentendido, por no decir un fraude. En la intimidad, no puede evitar constatar que no acaba de coincidir con lo que representa. Sea como fuere, en ambos casos estamos hablando de unas dependencias que, sin duda, nos esclavizan, aunque, como ocurre con todo, aquí también haya grados.
Diría que es evidente, o casi, que detrás de todo está la biología. Aunque los cánones de belleza femenina han ido variando a lo largo del tiempo, lo cierto es que los rasgos comunes destacan los signos de la aptitud reproductiva. Igualmente, una mujer espontáneamente siempre se sentirá atraída por los hombres que le dan a entender que tienen el poder suficiente como para garantizar la viabilidad de sus hijos. En cualquier caso, la cultura moldea o canaliza estas tendencias básicas, pero no las suprime.
Sin embargo, es igualmente cierto que, como humanos, lo propio es tomar distancia respecto a lo natural. Es decir, no somos el bonobo que somos. No hay ningún bonobo que busque el reconocimiento de los demás. Ciertamente, alguien podría objetarnos que, durante la época de celo, las bestias buscan instintivamente captar la atención del otro sexo. Pero esto nada tiene que ver con la necesidad de encontrar una respuesta a la pregunta por quién soy… que es, en el fondo, de lo que se trata, humanamente hablando. Por eso, el asunto de fondo es en qué dirección debemos tomar distancia de lo natural. Y no parece que esta distancia sea la que debería ser donde el trabajo con nosotros mismos no tiene otra finalidad que la de subrayar la tendencia biológica, asumiendo los patrones culturales vigentes.
La cuestión, sin embargo, no pasa por contraponer sumisión con libertad, puesto que, como sujetos, siempre nos encontramos sujetos a algo. La libertad no consiste en liberarse de todo condicionamiento, al menos, porque esto no es posible. Un pájaro que se dijera a sí mismo que podría volar con más libertad de no darse la resistencia del aire, sencillamente sería incapaz de volar. La cuestión es a qué nos encontramos sujetos, cuál es el imperativo, por así decirlo, que orienta nuestra existencia. Y no es lo mismo encontrarse sometidos al imperativo de tener un cuerpo perfecto que al de, pongamos por caso, dar de comer a los que no tienen pan. Por este motivo, creo que es importante que la escuela insista en la importancia de ir contracorriente, como quien dice, en aras de lo que importa. En este sentido, la escuela es –o debería ser– un espacio de resistencia.
el viejo jesuita
julio 6, 2022 § Deja un comentario
Hay creyentes que llevan pegada a la piel la lección de la madre: Dios cuida de nosotros. Él ha puesto ese árbol para que nos dé sombra, me dijo en su momento Richard Gassis sj. Esto es verdad —todo es don—, aun cuando de hecho no sea así. ¿Hay otro modo de interiorizar la verdad que imaginándola? Solo in extremis —esto es, cargando con las cruces de este mundo. Pero, mientras tanto, quizá baste con la superstición. Sobre todo, si añadimos una cierta ironía, esto es, lo dicho: es así aunque de hecho no sea así.
el poder
julio 5, 2022 § Deja un comentario
Quien detenta un genuino poder no atiende a razones. Le basta con sus motivos. No me gusta, no vale. Dios tendría que mostrarse, por eso mismo, como un dios antojadizo. De hecho, esta fue la convicción de quienes, en la Antigüedad, aun sabían en qué consistía ejercer como dios. Que la voluntad de YWHW sea de piñón fijo —que, como decían los profetas, no quiera otra cosa que justicia para los pobres— es algo que debió de sonar raro, cuando menos, a oídos antiguos. ¿Cómo podría tratarse de un dios? La gran intuición bíblica es que el poder de Dios —el último poder— es el de la renuncia al poder en bruto, aquel que se realiza arbitrariamente. De ahí que Dios en verdad esté por encima de su poder o, por decirlo en nietzscheano, de la voluntad de dominio. Un Dios que coincidiera con el poder sería en cualquier caso, un dios, pero no Dios.
el que calla
julio 4, 2022 § Deja un comentario
Para juzgar no es necesario pronunciar. Basta con callar. Es así que Dios nos juzga con su silencio. Ciertamente, quien deja de hablar —quien abandona la cháchara— parece que guarde un secreto. Aunque el secreto quizá sea que no hay ningún secreto. Y esta es la raíz de la melancolía.
Jorge Luis
julio 3, 2022 § 1 comentario
Decía Borges que un poeta descubre asombro donde los demás solo ven costumbre. Bien. Sin embargo, también descubre que no podemos permanecer en el asombro. Y de ahí la necesidad de la escritura. Por tanto, no se trata propiamente de expresarse —¿quién necesita hacerlo?— como de fijar en la piedra, al modo de un escultor, la palabra que no admite paráfrasis. Pues acaso solo podamos ser fieles a lo que tiene lugar y no tan solo sucede recordándolo como aparición. Permanecer en lo real no es, al fin y al cabo, sentirlo siempre —esto, sencillamente, no es posible—, sino fidelidad. Pero, como dijera Holderlin, ¿para qué poetas en tiempos de indigencia? (Y quizá podríamos añadir ¿para no sucumbir del todo?)
de un café con Xavi Casanovas
julio 2, 2022 § Deja un comentario
La fe no es posible. O mejor, no vive de lo posible. Pues si pudiéramos creer, entonces no creeríamos. La esperanza, de estar garantizada por las posibilidades del mundo, queda reducida a una expectativa razonable: creemos saber qué debemos hacer para mejorar la sociedad. Aunque las cosas se pongan cuesta arriba. Sin embargo, la fe nace cuando ya no cabe ninguna expectativa —cuando topamos con el muro de las lamentaciones, por así decirlo—. No parece que haya un más allá del muro. De ahí que la fe, frente a la mera expectativa, apunte a lo imposible. Ahora bien, no apunta a lo imposible porque ya nos gustaría que la película terminase bien. La cuestión es, por tanto, en nombre de qué o de quién cree quien cree verdaderamente Y la respuesta es siempre la misma: en nombre del perdón de nuestras víctimas. Al menos, porque solo desde ese perdón todo comienza de nuevo. Creer significa creer, en nombre de una bondad que tuvo lugar donde no podía haber ninguna bondad, que el verdugo no pronunciará la última palabra. En este sentido, la esperanza creyente es el envés de un mundo que se encuentra sub iudice, esto es, (de)pendiente de. La fe no es, propiamente, una suposición, sino una respuesta confiada a la invocación que nace de dicho perdón. Pues la fe que no responde apenas se diferencia de la iluminación. O del delirio.
Mediterráneo
julio 1, 2022 § Deja un comentario
Un autor no llega a ser un autor hasta que no encuentra a un buen lector. Pues un autor no termina de saber lo que dice hasta que no se lo dice un buen lector. Es el buen lector el que le permite a un autor leerse a sí mismo. El buen lector encuentra lo, literalmente, conmovedor de una obra —y hay pocas que conmuevan—. Un autor díficilmente llega a conmoverse con lo que lleva pegado a la piel desde que fue engendrado, a la manera de los viejos profetas. O mejor dicho, de conmoverse con el hallazgo, en el fondo lingüístico, la conmoción dura poco. Pues le parecerá, al fin y al cabo, obvio. De hecho, muchos de los escritores que se emocionan con su obra no hacen mucho más que descubrir mediterráneos.
Heidegger y los hambrientos
junio 30, 2022 § Deja un comentario
Estoy releyendo uno de los seminarios que Heidegger impartió durante los años 35-36 en Friburgo. El tema es aparentemente trivial: qué es una cosa (y su asunto es la filosofía de Kant). Sin duda, cristianamente podríamos preguntarnos si tenemos derecho a ocuparnos de estos temas mientras hay tantos que pasan hambre, por decirlo según el tópico. ¿Acaso no es un ejercicio de impiedad? Ciertamente, si la pregunta —qué es una cosa— va con el pasar de largo. Pero me atrevería a decir que alguien, al menos, debería hacérsela tarde o temprano. O mejor dicho, volverla a plantear. Y por aquellos que ni siquiera pueden planteársela. Pues solo cavando pozos sin fondo podremos responder a la pregunta, hoy en día inevitable, sobre la realidad de Dios (aunque la respuesta no será la que, en un principio, esperamos). Es cierto que no se trata de demostrar la existencia de Dios. De hecho, la realidad de Dios no puede concebirse en los términos de algo que existe como existen las focas o las ondas electromagnéticas, aunque sea en otra dimensión. Pero quien crea que no es necesario preguntarse de qué —o de quién— hablamos cuando hablamos de Dios probablemente tenga suficiente con su imagen de Dios. Y aquí también hay impiedad.
antes de tiempo
junio 28, 2022 § Deja un comentario
En la Biblia, un profeta es aquel que denuncia, en nombre de Dios, el status quo. Podríamos decir que anticipa el principio, pues el principio es lo que aún está por realizar. El pueblo de Israel y sus representantes creen vivir conforme a la voluntad de Dios. Pero lo cierto es que la palabra de Dios les resbala. Pues únicamente se encuentra al servicio de su justificación. Desde su óptica, el profeta exagera: no hay para tanto. De ahí su desencaje. El profeta es, en este sentido, un inútil. Que llegue a ver antes de tiempo —o, mejor dicho, a escuchar lo que nadie más escucha— es algo, en realidad, molesto. Como las moscas cojoneras. O como Dios mismo. ¿Acaso no se nos dijo que el publicano arrepentido estaba más cerca de Dios que el piadoso de las primeras filas? Esto es como si se nos hubiera dicho que Dios está con el torturador que ya solo es capaz de arrodillarse ante sus víctimas y no con los obispos o la buena gente de las parroquias que vive tan satisfecha de su fe. Difícil de tragar.
credo quia absurdum (y 2)
junio 26, 2022 § Deja un comentario
¿Qué hay detrás de la sentencia de Tertuliano et mortuus est Dei Filius, prorsus credibile est, quia ineptum est —y el Hijo de Dios murió; es por eso por lo que se cree, porque es absurdo—? ¿Cómo entender lo que escribe a continuación: et sepultus resurrexit, certum est, quia impossibile —y que fue sepultado y resucitado es cierto porque es imposible—? Contra lo que pueda parecernos de entrada, no nos hallamos ante un caso de fideísmo, de una defensa de la irrelevancia del dar razón, sino ante la exposición retórica del nervio de la fe. Ambos, el absurdo y lo imposible, van con el acaecer de Dios en tanto que hallarse cabe Dios equivale a encontrarse bajo la posibilidad de lo imposible, de lo que en modo alguno puede reducirse a expectativa. Y esto es racionalmente así. Al menos, porque la alteridad avant la lettre, cuyo retroceso es la condición de nuestro estar en el mundo, por no decir del mundo como representación, es por definición lo absolutamente extraño o irrepresentable. El ejercicio de la razón o termina siendo dialéctico, o no se ejerce hasta el final. Ciertamente, sostener que lo Otro es, por defecto, lo que, como tal, no admite una imagen o presencia es como decir que la alteridad no es nada; que su haber es el de un eterno haber sido. Pero el cristianismo, contra las lecturas habituales, no sostiene lo contrario, aunque tampoco se limite a constatarlo. Más bien, con una audaz vuelta de tuerca, proclama que Dios se hace presente como alguien por la demencial fidelidad del hombre de Dios. O también que el Padre no es aún nadie sin el fiat del Hijo. En definitiva, que o Dios tiene cuerpo, o no hay Dios (y de ahí su coqueteo con el nihilismo). La fe, al fin y al cabo, consiste en creer que, en tanto que el todo aún está por decidir, la encarnación no caerá en saco roto. Y esto no es algo en lo que quepa esperar solo desde nuestro lado como quien da por hecho que la película acabará bien.
críticos
junio 25, 2022 § Deja un comentario
En esto de las letras, hay críticos y criticones. Los primeros son capaces de reconocer el valor de una obra a pesar de sus taras —y quién no anda cojeando de algún pie—. Los segundos, en cambio, no se sienten satisfechos si no las descubren. Es como aquellas chicas que necesitan señalar el defecto de la más bella, pues no podrían soportar que fuese perfecta. Así, el crítico que se limitase a destacar los versos fallidos de una Dickinson o un Rilke ¿no haría, por eso mismo, el ridículo? ¿Es que el logro de un poeta no es el de conseguir, de vez en cuando, las palabras exactas después de tantas derrotas? Como la vida misma. ¿O es que no hubo también barro en la vida de muchos santos? Aquí, como en tantos otros asuntos, de lo que se trata es de la proporción.
Balbín
junio 24, 2022 § 2 comentarios
Ha muerto José Luis Balbín. Muchos crecimos, como adolescentes, viendo La Clave. Y de ello nace un profundo agradecimiento. A veces, me preguntan, si he percibido, a lo largo de los años, diferencias entre generaciones. Suelo dudar. Pues la adolescencia siempre ha sido la misma enfermedad. Sin embargo, dejo de hacerlo cuando tengo en cuenta el contexto. Y ya sabemos que uno es, en buena parte, su circunstancia. No es que ver La Clave fuese mayoritario entre nosotros cuando éramos, más o menos, quinceañeros. Pero tampoco era un programa de frikis o solo para los de letras. Su prestigio era indiscutible. Diría que el factor diferencial tiene que ver con que los intelectualmente inquietos lo tienen más difícil para alimentar su inquietud. ¿Cuál es la oferta? Instagram, el Rubius, Ibai, la Play… una maquinaria —y muy engrasada— cuyo efecto es la reducción de la inteligencia. No hay comparación entre La Clave y las chorradas del Ibai, pongamos por caso. Es como alimentarse solo de chips: al final, el cuerpo lo nota. Estamos ante una crisis social a la que asistimos como impotentes. Quítales los móviles a los jóvenes durante una mañana y su reacción será el de un adicto a la heroína. ¿Mejores? No me atrevería a decirlo. Un buen número de chicas y chicos acceden a la enseñanza universitaria ignorando que significan palabras como coherente o importunar. No exagero. Incluso uno está tentado de creer que detrás hay una voluntad de convertir a nuestros jóvenes en estúpidos. Basta con echarle un vistazo a la ley Celaá. ¡Balbín citando a Tocqueville en un programa de televisión! Hoy en día, no es que fuera imposible: es que estaría, sencillamente, vetado.
canciones de amor
junio 23, 2022 § Deja un comentario
¿El amor? En las canciones, lo obvio: una fuerte atracción. Sin embargo, lo cierto es que, en muchos casos, lo que hay —lo que pesa más— es resignación, un tener que aceptar la tara del otro por miedo a quedarse solo o sola (¿aún no tienes novio?). No hay sentimiento que sea químicamente puro. De ahí que, en Israel, la cuestión metafísica —qué es, qué hay por debajo de las apariencias— no llegara a plantearse. Para Israel, lo que es —el último decir— se decidirá más allá del presente. Y no porque lo decidamos. No es casual que el imperativo —amarás— admita una lectura temporal: terminarás amando. Pues, bíblicamente, lo real o unívoco es siempre pensado en clave de esperanza.