ciencia, literatura y fe

septiembre 2, 2018 Comentarios desactivados en ciencia, literatura y fe

José Gordon es un divulgador de la ciencia, el cual lleva más de diez años en la televisión mexicana con su programa «La oveja eléctrica». Defiende, entre otras cosas, la importancia de la imaginación en la práctica científica. «Entiendes cuando conectas los puntos», dice. Tener los datos no basta. De ahí que que subraye la necesidad de una mayor implicación entre ciencia y literatura. Feyerabend supongo que le habría dado la razón. También es consciente del peligro que supone que la posibilidad, técnicamente a las puertas, de vivir más y mejor tan solo esté al alcance de unos pocos. Aunque la proyección hacia el futuro de la división de la humanidad entre la casta de los superhombres y los que no cuentan de algún modo enmascara que de hecho se trata de nuestro presente. En cualquier caso, para José Gordon la ciencia como literatura es un especie de espiritualidad sin religión o, si se prefiere, una religión del asombro, aun cuando la primera proceda por medio de ecuaciones y la segunda, mediante metáforas. En este sentido, suele citar a Stephen Hawking a propósito de su definición de la cosmología como una religión para ateos inteligentes. También a Bruno Schulz cuando dice que debemos madurar hacia la infancia. La imaginación y curiosidad sin complejos del niño nos permiten enfocar los problemas de maneras inéditas. O como suele decirse ahora, thinking outside the box. Imaginar es ir más allá de las imágenes primeras, aquellas en las que arraigan nuestros prejuicios, como decía Gaston Bachelard. El sentido de la belleza es, como viera Platón, un principio heurístico y no solo una cuestión de gustos. No podemos vivir como si la belleza no existiera, como decía acertadamente el poeta Luis Ruiz. Según Gordon, la ciencia, como la literatura, nos revelan lo que antes era invisible. Y sin duda algo de esto hay (o bastante). Sin embargo, quizá nos equivocaríamos, si creyéramos que el horizonte asintótico del saber es la visibilidad. Pues, con unas pocas dosis de dialéctica, fácilmente caeremos en la cuenta de que lo invisible no es la cosa invisible, sino lo innegociablemente invisible. Y es que nada hay que se haga presente sin que su carácter de algo —o alguien— enteramente otro retroceda hacia un fue absoluto. Sencillamente, algo se muestra o aparece —algo es— en tanto que su alteridad no se muestra o aparece. Desde la óptica de la visión no hay diferencia entre el mundo y un mundo virtual. De ahí que la religión no se sostenga tan solo sobre nuestra capacidad de asombro, sino principalmente, me atrevería a decir, sobre el sentimiento de una pérdida fundamental y, por extensión, de un haber sido abandonados. Aquello absolutamente presente no deja de ser, por eso mismo, aquello eternamente ausente. Al menos mientras haya mundo. Ciertamente, la mejor ciencia nace de la mirada del niño. La religión en cambio, de la mirada o, mejor dicho, de la invocación del huérfano.

aguardar

septiembre 1, 2018 Comentarios desactivados en aguardar

Creer es esperar (y esperar confiadamente) que ocurra lo extraordinario, lo que no admite un uso profano. Pero ¿quién espera en realidad? Y si fuera el caso ¿en nombre de qué o de quién? Por lo común, hacemos como si esperásemos. Y así, lentamente, el deseo termina ocupando el lugar de la esperanza. Tan solo hace falta que nos imaginemos que cuanto hacemos o dejamos de hacer estuviera polarizado por nuestra búsqueda de lo imposible, de lo que el mundo no puede admitir como posibilidad, al fin y al cabo, de la aparición, para darnos cuenta de la diferencia entre un ir tirando y una existencia a flor de piel.

Duchamp como metáfora

agosto 31, 2018 Comentarios desactivados en Duchamp como metáfora

O lo sagrado quema (y, por consiguiente, no debemos aproximarnos). O porque se nos prohibió aproximarnos creemos que es sagrado. Basta este dilema para entender, aunque sea a grandes trazos, por donde pasa la diferencia entre nuestros tiempos y los antiguos. O el valor está en la cosa o en nosotros, proyectándolo sobre la cosa. Y quien dice valor, dice cuanto es en verdad. La modernidad podríamos definirla como la época en la que el hombre no sale de sí mismo o, por decirlo a la antigua, aquella en la que no cabe, al menos con respecto a nuestras valoraciones, ir más allá de cuanto nos parece que es bueno o malo. En este sentido, los tiempos modernos estarían poblados de mónadas. La fuente de Duchamp es bella no porque en sí misma lo sea, sino porque, debido al protocolo de una sala de exposición, se nos impide usarla. Noli me tangere. La moraleja es que no hay belleza que representar. Que la belleza y, por extensión lo sagrado o el valor, depende de cuál sea la línea roja que, dentro de una cultura, separa los dominios de lo útil de cuanto es preservado del trato o la manipulación. No es casual que en el capitalismo todo lo sólido se desvanezca en el aire. Que no haya nada realmente sagrado, sino en cualquier caso vestigios de lo sagrado, a saber, aquellos que son almacenados en esas tumbas que son los museos de arte. En este sentido, el museo sería algo así como el templo en el que habita, no ya la divinidad, sino su cadáver, el lugar en el que podemos convencernos a nosotros mismos de que aún conservamos una cierta sensibilidad por lo intocable. En los museos, el dios es preservado en formol. Sin embargo, no me atrevería a decir que nuestros tiempos estén por eso mismo más cerca de la verdad. Podría ser que se sostuvieran sobre una enorme falacia. Pues que todo lo que vale tenga un precio no implica, lógicamente, que cuanto tenga un alto precio, posea valor. Ahora bien, lo cierto es que donde el valor no está dado de antemano —donde el tabú es una variable dependiente— tan solo contamos con los precios para indicar un posible valor. No obstante, en tanto que estamos en el mundo como los arrojados —como los que fueron arrancados de la raíz— no podemos hacer otra cosa que mentir. Inevitablemente terminamos confundiendo valor con precio o la distancia con lo sagrado. Y es que existir acaso suponga que, al menos desde nuestro lado, no podemos trascender el orden de la simulación. O por decirlo a la socrática, que nuestra relación con la verdad sea la de quienes tan solo pueden ir en su busca.

aggiornamiento

agosto 30, 2018 Comentarios desactivados en aggiornamiento

Decía TS Eliot que el cristianismo lleva siglos adaptándose para ser algo en lo que podamos creer (Iris Murdoch dixit). Incluso podríamos añadir que esto fue así desde un principio. Sin embargo, de ello se deduce que la revelación es lo que aún no ha sido dicho en cuanto ha sido dicho, algo todavía pendiente o en el aire. ¿Será que hubo revelación pero no para nosotros? ¿La habrá, no obstante, para los que vendrán? Puede que nosotros tan solo podemos traicionarla en nuestros intentos de comprenderla. Ahora bien, de ser este el caso, ¿hubo redención?

la palabra y la acción

agosto 29, 2018 Comentarios desactivados en la palabra y la acción

El teólogo, en tanto que servidor de la verdad de Dios, no hubiera podido decir lo que dice, si hubiera dedicado su vida a cavar pozos de agua para los que, de no tener, no tienen ni agua. Pero tampoco, salvo que faltase a la verdad de Dios, si no hubiese nadie ahí cavando esos pozos. Por otro lado, es fácil caer en la desesperanza, donde vemos que los pozos que fueron cavados son anegados una y otra vez por los heraldos de la muerte. De ahí la necesidad de que el teólogo pueda hacer de nuevo inteligible la vieja convicción de que fuimos salvados en la esperanza (Rom 8, 24). Esto del cristianismo no deja de ser un combate con varios frentes. Es una pena que hoy en día hayamos perdido de vista la dimensión polémica del cristianismo para quedarnos con una variante onanista que tan solo se preocupa de la salvación individual o, lo que acaso sea peor, de la disolución del ego en el magma de la divinidad.

postureo

agosto 28, 2018 Comentarios desactivados en postureo

La posición es determinante en los asuntos de la fe. No es posible creer desde cualquier lugar. Los acompañantes de Pablo no vieron nada en el camino de Damasco. Iban a lo suyo. De hecho, el primero en reconocer la filiación fue el centurión romano, el verdugo, al pie de la cruz. Una posición, al fin y al cabo, es una postura. Nada, o mejor dicho nadie, se nos aparece tumbados en un sillón o frente a la Play. En cualquier caso, los fantasmas de nuestros delirios. A la mujer judía que fundó un orfanato en Israel una vez terminó la segunda guerra mundial, se le aparecieron sus nueve hijos gaseados en Auschwitz en los huérfanos de Israel. No se trató de una proyección, sino de las visión que tenemos una vez cruzamos el umbral de la muerte. Pues esa madre, tras la pérdida de sus hijos, no tenía vida por delante. En realidad, lo que vemos en esas situaciones no lo vemos, sino que nos ve. A veces pienso que la fe entra por el cuerpo, imitando la postura de los que creen. Pues una posición no deja de ser una postura. Puede que tuviera razón Pascal, cuando nos exhortaba a arrodillarnos primero. Con todo, es difícil diferenciar entre la postura y el postureo. No hay garantía. La verdad nunca fue una solución.

de la búsqueda de Dios

agosto 27, 2018 Comentarios desactivados en de la búsqueda de Dios

Dios no es el objeto final de la búsqueda de Dios. La fe no consiste (o no solo) en decir hay Dios. El testigo no da fe de un descubrimiento como el arqueólogo que, tras perseverar durante lustros, anuncia que finalmente ha dado con la tumba de Jesús. La fe del creyente es propiamente una respuesta a un haber sido rescatado del abismo de su impiedad. De ahí que el principio de la fe no sea la inquietud del hombre, su necesidad de Dios, sino la iniciativa de un Dios que va a por el hombre, aunque sea de un modo tan desconcertante como el de morir colgando de una cruz.

confessio

agosto 26, 2018 Comentarios desactivados en confessio

El confessio es el lugar en el que, dentro de una iglesia, se encuentran sepultados los mártires de la fe. Por lo común, suele estar ubicado bajo el altar, dando a entender que la comunidad se reúne en nombre de aquel a quien le debe la fe. Por otro lado, la palabra confesión posee un origen judicial. Los primeros cristianos confesaban que Jesús era el Señor ante un tribunal romano. En la confesión, un cristiano se jugaba la vida, aunque ya podía suponer cómo acabaría el asunto. De ahí que la fe no sea un suponer que hay alguien en el más alla que cuida de nosotros o, como suele decirse hoy en día, un algo, cosa la cual anda cercana a la estupidez, cuando menos porque resulta obvio —o debería serlo— que nos iremos de aquí sin tener mucha idea de qué va el asunto. La fe, en tanto que confesión, arraiga en el tuétano de la existencia. Un creyente es por entero su fe, su confianza en Dios. Esto puede sonar a talibán. Pero a diferencia del talibán, el cristiano no confiesa una verdad, sino una verdad encarnada. Esto es, la confesión siempre apunta a aquel con quien el cristiano se encuentra en deuda. Renegar del crucificado ante un tribunal romano en favor del César era por tanto como si nosotros le escupiéramos a la cara de aquel que nos salvó de morir de inanición. La fe exige valor, aunque hoy en día demos por descontado que se trata de una opción entre otras como quien decide tomarse un whiskey en vez de Vichy catalán. Así, no se entiende la confesión creyente sin la experiencia de un haber sido rescatados por la inmolación del Hijo de Dios. Evidentemente, hoy en día esto suena a chino. Pero que, con la intención de hacer más sensata la creencia, hayamos elegido el océano como imagen de la divinidad en vez de aquel que cuelga de un madero como un proscrito de Dios ya es un síntoma de lo lejos que nos encontramos de la verdad de Dios.

Me encanta

agosto 25, 2018 Comentarios desactivados en Me encanta

Me encantan las transiciones, los intermedios, ese lapso en el que las cosas aún no son ciertas.

Andrea Köhler

un Dios liberador

agosto 24, 2018 Comentarios desactivados en un Dios liberador

Esto del monoteísmo es bastante curioso, por no decir desconcertante. Es un tópico decir que la mayoría de edad llegó con la Ilustración. Pero si lo pensamos bien, el hombre se emancipa de Dios con la caída. Es tras el desprendimiento de Adán que Dios deja de ser una divinidad tutelar, siendo desplazado a un pasado inmemorial. Otro asunto es que el hombre no asuma su mayoría de edad hasta los tiempos modernos. Que en el mientras tanto de la Historia, incapaz de soportar su paso a la madurez, haya optado por los sustitutos de Dios, aquellos que aún le permiten creer que se halla en el mundo bajo el amparo de un abuelo espectral. En cualquier caso, la extrema trascendencia de Yavhé, la cual anda rozando la nada, encuentra su correlato en un hombre dejado de la mano de Dios. De Dios tan solo restará, al modo de un testamento, en el sentido casi forense de la expresión, una Ley que, en el fondo, no es más que el eco de aquella voz que inquiere a Caín por el lugar de Abel y un mundo que cabe ver como milagro o excepción desde el fondo, precisamente, de la nada de Dios. Con la caída dejamos de comprendernos como criaturas de Dios. Aunque con la boca profesemos lo contrario, vivimos como si no tuviéramos padre. De ahí que podamos decir que con su repulsa Dios nos libera de Dios, al precio, sin embargo, de quedarnos sin alteridad. En lugar del otro, sus imágenes, aquellas con las que cabe negociar. El hombre sin Dios se encuentra sometido al imperativo de la manipulación. Aunque también al desiderátum de la fraternidad. Pues estamos solos y, por eso mismo, únicamente nos tenemos los unos a los otros. De lo que pueda haber más allá de la fraternidad, seguimos sin tener ni idea. A pesar de que, sin duda, podamos esperar al margen de cualquier sensatez que los muertos tienen que resucitar en nombre de una vida que nos has sido dada por la desaparición de Dios y quizá sobre todo en el de aquellos a los que se les arrancó la vida injustamente antes de tiempo, los Abel de la Historia.

personajes

agosto 23, 2018 Comentarios desactivados en personajes

En la literatura antigua, no habían personajes, sino más bien arquetipos. Los protagonistas de las historias formaban parte de un mundo en el que los dioses combatían entre sí. La cuestión de fondo es qué dios estaba de su parte. De ahí que cuanto hicieran los héroes del relato poseyera dimensiones cósmicas. En cambio, en la literatura moderna lo que hay son personajes, hombres y mujeres que viven en un mundo que no terminan de comprender, pero no porque les supere, que también, sino porque no sienten que formen parte del mismo. Los arquetipos nos impresionan porque nos permiten creer que la existencia va cargada de significado. Que somos lo que representamos. Ante los personajes en cambio sentimos curiosidad por saber cuál es su particularidad, qué secreto esconden o por cómo resolverán el lío en el que andan metidos. Si la novela es el género moderno por antonomasia es porque nos gusta fisgonear en las vidas de los otros, lo cual es un síntoma de lo solos que estamos. A menos que te dé un poco igual, una vez intuyes que de lo que se trata no es de los asuntos de la psicología. Cioran, que hacia el final de su vida (o hacia la mitad, no recuerdo) tan solo leía biografías. No tanto para saber cómo termina la historia, pues probablemente supiera como terminaba, ni tampoco para encontrar a algún compañero de viaje, sino para topar con un extraño.

Mairena (1)

agosto 22, 2018 Comentarios desactivados en Mairena (1)

Grande hazaña fue el platonismo —sigue hablando Mairena— pero no suficiente para curar la soledad del hombre.

Antonio Machado

K.

agosto 21, 2018 Comentarios desactivados en K.

Kafka siempre anduvo entre la Escila del desprecio del padre y la Caribdis de la impenetrabilidad de Dios. Siendo judío como era, no salió indemne. Es difícil no empatizar con su continua fustigación de sí mismo. Algo nos dirá acerca de quienes somos. Ahora bien, es posible que su prosa nos revele en mayor medida el terrible secreto de Dios, a saber, que su altura es la otra cara de su menosprecio. Y quizá esto ande más cerca del significado originario de la palabra Dios que la convicción de que Dios es algo así como el amigo invisible de la infancia. No podemos evitar la conclusión de que la relación que podamos tener con nuestro padre marca qué o quién pueda ser Dios. De ahí que en una época donde ya no hay padres, sino en cualquier caso progenitores, no haya Dios que valga. Que su lugar lo haya ocupado, para quienes aún poseen una cierta sensibilidad por el misterio, una matriz, un océano. Que nuestro horizonte no sea el de morir como culpable, acaso la fantasía más oscura de Kafka, sino el de disolvernos en el mar como figuras de sal. No sé hasta qué punto se trata de una buena noticia. Aunque tampoco es que sea preferible la solución kafkiana. No es casual que nos sintamos liberados donde descubrimos que Dios tiene los pies de barro, acaso el descubrimiento par excellence del cristianismo. Un padre no es nadie sin el hijo. Y también a la inversa. Aun cuando esto último sea lo que dejamos fácilmente a un lado, una vez alcanzamos la mayoría de edad.

Clint

agosto 20, 2018 Comentarios desactivados en Clint

Quizá el hombre no llega a ser hombre hasta que no está de vuelta. Y el hombre siempre vuelve con los signos de la derrota, por no decir como culpable. Desde los ojos de quien ha cruzado los límites de la ciudad, quien ha visto a las madres arrancar la comida de la boca de sus hijos por desesperación o arrojar a los niños aún vivos al fuego para ahorrarse unas balas, el mundo no deja de ser un espejismo y, en última instancia, una provocación. Como si la euforia de quienes disfrutan de su éxito, más que vana, fuera el signo de nuestra contumaz impiedad. Puede que la vida del espíritu comience por ahí.

pésaj

agosto 19, 2018 Comentarios desactivados en pésaj

En el fondo, lo que hay detrás de la celebración de la pascua judía es muy simple. Como reza un viejo chiste judío: quisieron matarnos y no pudieron…¡vayamos a comer! Detrás de las cosas de Dios, siempre hay una historia humana, y a menudo demasiado humana. De ahí que al perderla de vista, no sepamos qué hacer con Dios, salvo ponerlo al servicio de nuestra necesidad de Dios.

el mundo del escéptico

agosto 19, 2018 Comentarios desactivados en el mundo del escéptico

El otro día, o quizá el anterior al que tengo ahora en mente, Juan o Enrique, aunque puede que fuera Antonia, estuvieron en el centro comercial o en la plaza o acaso no salieran de sus casas y abrieran los porticones que dan a las calles de atrás, con la intención de ver a las gentes o simplemente para jugar a las cartas con un poco más de luz, aun cuando tan solo pretendieran resguardarse de la lluvia o también podría ser que fuese del sol implacable de las cuatro o las cinco de la tarde.

lo adorable

agosto 17, 2018 Comentarios desactivados en lo adorable

¿Qué es lo adorable? Espontáneamente, podríamos decir que el cuerpo de una mujer bella. ¿Qué dice el cristianismo? El cuerpo de un leproso (aunque no solo). La belleza del primero es, ciertamente, pasajera y, por eso, cabe hablar de ilusión. La repugnancia que nos provoca el segundo, no. De hecho, va a más. En este sentido, es real. Pero ¿quién quiere realidad pudiendo acariciar la aparición? Una mujer bella es una diosa. Las pústulas del leproso, los restos de Dios. Hay que haber regresado de la muerte, como quien dice, para no querer arrodillarse ante otro cuerpo que el de aquel que apenas es un despojo de hombre. Como si no hubiera otro Dios. Como si lo natural no fuera con nosotros.

 

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Jurassic Park

agosto 16, 2018 Comentarios desactivados en Jurassic Park

Quizá podríamos ilustrar el paso a los tiempos modernos viendo en qué se han convertido los dinosaurios, eso sí tomándonos alguna que otra licencia. Una lagartija no deja de ser el viejo monstruo pero en miniatura. Así, el hombre termina creyendo fácilmente que no tiene nada —o a nadie— por encima. Menos mal que la serie de los Jurassic Park de vez en cuando nos recuerda que los dinosaurios pueden regresar. Aunque sea por la torpeza del hombre.

Onán

agosto 15, 2018 Comentarios desactivados en Onán

No hay mucha diferencia entre la convicción de que hay más leña que la que arde —que no es lo mismo vivir encerrados en nuestra estrecha circunstancia que abiertos a cuanto provoca nuestro asombro— y la sentencia platónica de que una vida reflexionada, una vida que se examina a sí misma, posee más valor que una vida sin reflexionar. En ambos casos, se trata de la elevación, de un estar por encima de la inercia de los días, de la dispersión en la que caemos al dejarnos llevar por la reacción. Pero en el ideal de la modificación de sí aún permanecemos dentro de los límites de la mismidad, aunque no ciertamente como en el caso de las bestias. Tan solo el desgarro de quienes apenas son algo más que un resto de humanidad, mejor dicho, tan solo su acusación nos arroja fuera de las torres de marfil. Incluso la vida espiritual puede hundirse en el onanismo.

lectio

agosto 15, 2018 Comentarios desactivados en lectio

Un lector vive mil vidas antes de morir. Aquel que nunca lee vive solo una.

George R. Martin

 

base biológica

agosto 14, 2018 Comentarios desactivados en base biológica

Como es sabido, Freud, hasta el final de su vida, intentó dotar al psicoanálisis de un fundamento biológico. Como si fuera consciente de la poca base científica de un discurso construido a partir de la introspección y una hermenéutica audaz del delirio. En uno de sus últimos escritos habla, por ejemplo, de la posible relación entre el lóbulo izquierdo y el impulso del ello. Ahora bien, el fracaso de Freud resulta de por sí interesante (al margen de inevitable). Pues supongamos que el hombe esté sujeto realmente al complejo de Edipo. ¿Podríamos acaso localizarlo en alguna sinapsis cerebral? ¿Lograríamos ver dicho complejo por medio de un escáner cerebral? No, ciertamente. Quizá sea posible hallar las conexiones bioquímicas por medio de las cuales el yo se extraña de sí mismo. Pero, dichas conexiones ¿serían la extrañeza de sí? No me atrevería a decirlo. Puede que el error del cientifismo en el campo de la mente sea el de suponer que no somos más que cerebros en una cubeta y en último término el de confundir las condiciones de aparición de la conciencia con su realidad.

desacralización y crisis ecológica

agosto 13, 2018 Comentarios desactivados en desacralización y crisis ecológica

Como es sabido, la desacralización del mundo comienza con Yavhé. Pues Yavhé es para Israel el único Dios que vale como tal, un Dios que, sin embargo, se encuentra fuera de los mundos como el Dios que los mundos tienen, precisamente, pendiente hasta el punto de rozar la inexistencia. De ahí que algunos, afilando el lápiz, sostengan que Yavhé es acaso la raíz más profunda de la actual crisis ecológica. Pues un mundo despoblado de dioses, un mundo en el que nada es sagrado o intocable, no hay bosque que no pueda ser talado. Sin embargo, la realidad de Yavhé no conduce de por sí a la explotación del mundo. Más bien, es su pérdida la que nos abre a la posibilidad de la transformación técnica de cuanto es. Pues lo que se desprende de la radical trascendencia de Yavhé, la cual linda con la nada, no es un mundo a nuestra entera disposición, sino un mundo en usufructo, una herencia, al fin y al cabo, un milagro. Cuando dejamos a un lado la experiencia del don nos comportamos como aquellos malcriados que creen que no le deben nada a sus padres. La caza es inevitable. Pero no es lo mismo cazar por deporte, que cazar como el viejo cazador, el cual siempre tenía presente que la presa se sacrificaba para que él y los suyos pudieran seguir con vida. De ahí la necesidad de un ritual que, frente a la tendencia humana a la apropiación indebida, preserve el carácter sagrado de la vida que se nos entrega como dádiva. Con todo, donde desaparece el temor de Dios no hay ritual que valga. En cualquier caso, prohibiciones fácilmente sorteables. Y donde la ley ocupa el lugar del tabú, tarde o temprano el hombre se enfrenta a lo irreparable.

sal Maldon

agosto 12, 2018 Comentarios desactivados en sal Maldon

Si en definitiva no hay más que una matriz, estamos solos en medio de un cosmos de piedras. La existencia sigue siendo un milagro para quienes hemos logrado sobrevivir, aun cuando no sepamos verlo. Pero para las víctimas es sin duda un infierno. No podemos decir que al final todo terminará bien y quedarnos tan anchos. Si nuestro destino es el de diluirnos en el océano como muñequitos de sal, la cosa no acaba bien. Simplemente acaba.

el error de la religiosidad

agosto 11, 2018 Comentarios desactivados en el error de la religiosidad

Esto de que el mal sea un error o una falta de bien quizá sea cierto especulativamente, aunque tampoco es que lo tenga muy claro, pero sin duda ha provocado el extravío espiritual de muchos. Al menos, en tanto que da a entender que el mal es algo así como una crosta de la que deberíamos desembarazarnos para que supure el bien que llevamos dentro. No hay que haberse leído a Nietzsche para cuando menos intuir que el mundo está hecho con los ladrillos de la impiedad. Desde las simas de la Historia cualquier visión que podamos tener habiendo coronado alguna que otra cima se revela como espejismo, por no decir impostura. La ciudad es siempre provisional, aun cuando reconozcamos lo mejor de nosotros mismos dentro de sus muros. Quizá no tengamos que dar por descontado a Dios para comprender que la bondad es lo más profundo. Quien lo da por descontado fácilmente termina obviando a Dios y haciendo de la bondad una posibilidad del hombre que tan solo exige ponerse manos a la obra. Y esto más que una ingenuidad acaso constituya nuestra principal desorientación.

ateísmo difícil

agosto 10, 2018 Comentarios desactivados en ateísmo difícil

Porque es fácil decir que no hay Dios; lo que no es tan fácil es creérselo y extraer las debidas consecuencias.

Irish Murdoch

budismo y nihilismo

agosto 9, 2018 Comentarios desactivados en budismo y nihilismo

El budismo es una religión sin alteridad, si es que se trata de una religión. No hay nadie otro fuera del sí mismo. En realidad, no hay tampoco un sí mismo. Ni redención para los abandonados de Dios: María, Ibrahim, Nubar… Nombres propios y no solo espectros. Al fin y al cabo, el budismo es una espiritualidad de la extinción. La pregunta acerca de qué vida pueden esperar quienes murieron injustamente antes de tiempo se la trae al pairo. Con todo, puede que el budismo esté en lo cierto y los muertos al hoyo y el vivo al bollo. Nietzsche no andaba desencaminado al tachar el budismo de nihilismo oriental. Otro asunto es que, aquí, bajo la sombra de los rascacielos, nos conformemos con un sucedáneo a medida. No está mal suponer que la vida es dejarse llevar por la respiración o algo por el estilo. Pero esto es como hacer trampas al solitario.

nutrientes

agosto 8, 2018 Comentarios desactivados en nutrientes

Puede que haya algo así como un fondo nutricio del cosmos al que deberíamos conectarnos, si se trata de alcanzar una cierta plenitud, aunque también sea cierto, puestos a hablar de nutrición, que la vida avanza fagocitándose a sí misma. No hace falta haberse leído a Nietzsche para ver que una vida divinizada, al igual que los antiguos dioses, no tiene por qué jugar siempre de nuestro lado. De ahí que la vida, para Israel, nunca sea divina, sino en cualquier caso algo debido a Dios. Israel siempre desconfió de cualquier cosa o poder que ocupara el lugar de un Dios que roza la inexistencia. Un fondo nutricio, en realidad, no deja de ser un equivalente espiritual del arkhé de los presocráticos. Y lo más probable es que el arkhé esté hecho con los mimbres de la contradicción, como sostuvo Heráclito, cuando menos porque no hay luz sin oscuridad, ni oscuridad sin luz. Sencillamente, si todo fuera luz, no habría luz.

el otro es un mierda

agosto 6, 2018 Comentarios desactivados en el otro es un mierda

El otro aparece como imagen, pero se nos da como el que no vemos en lo que vemos de él. En los tiempos del trato, el otro es reducido a representación o imagen. Sin embargo, el otro es realmente un deshecho, en última instancia, el resto inasimilable o intratable del otro. Literalmente, el otro como tal es un mierda. De ahí que su única presencia sea la de un llanto desde el más allá de la presencia. Del otro tan solo tendremos un cuerpo que clama por ser abrazado.

verano

agosto 5, 2018 Comentarios desactivados en verano

Cuando uno vive, no sucede nada.

Antoine Roquentin, personaje sartriano.

desencuentros en la tercera fase

agosto 4, 2018 Comentarios desactivados en desencuentros en la tercera fase

En la canchas de cierta espiritualidad cristiana se suele decir que el movimiento del hombre hacia Dios encuentra su contrapartida en el movimiento de Dios hacia el hombre. Ciertamente, se presupone que el hombre por sí mismo es incapaz de alcanzar a Dios. Y, por tanto, si el hombre es capaz de encontrarse con Dios es porque Dios fue en busca del hombre. Hasta aquí todo cuadra. Sin embargo, lo cierto es que el hombre siempre va en busca de Dios en la dirección equivocada, de tal modo que cuando topa con él es incapaz de reconocerlo. El hombre no puede esperar que el rostro de Dios sea el rostro desencajado de aquel que cuelga de una cruz. Es verdad que si el hombre se encuentra con Dios es porque Dios se dejó caer, literalmente, hacia el hombre. Pero Dios en su caída libre siempre coge al hombre por la espalda. Como si el hombre, en vez de elevarse, tuviera que caer hacia atrás para poder encontrarse con Dios.

amor humano, amor ejemplar

agosto 3, 2018 Comentarios desactivados en amor humano, amor ejemplar

Cuando éramos niños, creíamos que el amor era lo que vivían los protagonistas de High School. Cuando adolescentes, que no había otro amor verdadero que el imposible. Ya de mayores, el que se ofrece como reconciliación. Saraband. Cuando éramos niños, creímos que Dios era como el abuelo de Heidi solo que en plan espectral. De adolescentes, comenzamos a sospechar que quizá esto de Dios era un cuento. Una vez nos acercamos al final, puede que caigamos en la cuenta que de Dios tan solo tendremos aquel hombre o mujer que, desde su indigencia, es capaz de abrazar nuestra angustia o soledad.

la droga del árbol de Bodhi

agosto 2, 2018 Comentarios desactivados en la droga del árbol de Bodhi

Si se trata de alcanzar el estado en el que la mente se libera de los velos más sutiles, ¿acaso no dejaríamos de transitar por el camino de Buda donde consiguiéramos sintetizar la droga del despertar? Si se trata de ser buenos, de que no haya dentro de nosotros ni siquiera una migaja de resentimiento, ¿acaso no bastaría con un narcótico de la bondad? Es suficiente con que nos hagamos estas preguntas para darnos cuenta de que la Biblia es otro asunto. Pues desde la óptica del monoteísmo bíblico no se trata tanto de ser como de responder. Aquí el tema no es, en primer lugar, nuestra plenitud, sino el otro, mejor dicho, aquellos que viven como si no fueran hombres. O se trata de alcanzar un determinado estado o modo de ser, o de responder a una demanda, incluso en el sentido jurídico de la expresión. No es exactamente lo mismo. En el primer caso, Dios o lo que sea es algo de lo que participar o en lo que fundirse. En el segundo, un quien cuyo rostro es el del que clama por Dios. Ciertamente, algunos dirán que se trata de transformarse para poder responder. Pero no es esto lo que encontramos en los evangelios. Las putas y los publicanos pasarán antes que nosotros. En cualquier caso, la respuesta, la entrega incondicional a quien sufre nuestra impiedad, transforma. Pero lo primero bíblicamente es siempre la respuesta. Ex 24, 7: antes obedeceremos y luego ya conoceremos. Y donde se nos exige responder no hay droga que valga. Pues con la droga uno sigue estando a solas, aun cuando no lo crea por el simple hecho de estar rodeado de fantasmas.

Marx para dummies

agosto 1, 2018 Comentarios desactivados en Marx para dummies

Quizá podríamos simplicar la oposición entre el neoliberalismo y la izquierda tradicional diciendo que para el primero la política es sierva de la economía (como la psique lo pueda ser del cuerpo), mientras que para la segunda la relaciones económicas, en el fondo, expresan relaciones de poder. De ahí que para la izquierda tradicional la política tenga que primar sobre la economía. Según el neoliberal, donde la economía encuentra sus límites en las líneas rojas de un política de izquierdas, perdemos en libertad. Desde su óptica, una política que no se limite a preservar los acuerdos económicos, termina por eso mismo ahogando la economía. En cambio, según la izquierda, donde el capital campa a sus anchas, cada vez tendremos a más hombres y mujeres que no cuentan. Aquí no se trata de cercenar la libertad, sino de ver que no hay libertad que valga para aquellos que apenas ganan setecientos euros al mes. La transacción, pongamos por caso, entre un hombre y una mujer que ha tenido que prostituirse no es precisamente un acuerdo libre. La izquierda tradicional, sencillamente, es más consciente de que se trata de domar la bestia. Y domar no es ahogar, aunque en la política del día a día no sea fácil establecer la frontera. El neoliberal se ocupa solo de saber cómo funciona una economía. La izquierda tradicional, en cambio, parte de la pregunta acerca de qué es una economía. Ahora bien, estamos ante posiciones teóricas y cómo tales debemos preguntarnos cuál de ellas está en lo cierto, aunque a la vista de la Historia no da la impresión de que podamos prescindir del asunto del poder como un asunto fundamental. Por eso no estaría de más revisar la denostada teoría marxista del valor. Pues está en juego de qué hablamos cuando hablamos de economía. O es cierto, a pesar de los vaivenes de la economía, que cada vez hay menos pobres, debido precisamente al libre mercado; o es cierto que el valor no es igual al precio, esto es, que el precio no refleja tan solo las tensiones entre oferta y demanda, sino que expresa, sobre todo, una apropiación indebida del valor creado por el trabajo. Ciertamente, cada vez hay menos trabajo en los sectores primario y secundario, y el que hay es un trabajo que aporta poco valor añadido. Por eso mismo, no parece que podamos seguir recurriendo a la teoría del valor-trabajo a la hora de pensar la economía en su conjunto. Ahora bien, es posible que debido a esto último las predicciones de Marx no estuvieran tan desacertadas. Pues nos dirijimos hacia un mundo en donde unos pocos seguirán dentro de la economía —aquellos que puedan aportar el valor añadido de un conocimiento especializado—, mientras que el resto permanecerá en los márgenes a la espera de que les caigan algunas migajas. No parece sensato que podamos volver a una economía centralizada. Pero algo habrá qué hacer. La pregunta es quién será el sujeto de la transformación, teniendo en cuanta que la conciencia de clase se ha disuelto como azúcar en el café. Pues el capitalismo ha logrado convencernos de que incluso el repartidor de pizzas o la dependienta de Zara es alguien que puede ser feliz con un iphone.

 

doblar la rodilla

julio 31, 2018 Comentarios desactivados en doblar la rodilla

Por lo común, hay dos modos de arrodillarse. Desde el sentimiento servil de inferioridad o desde las alturas de la vanidad. Hay un tercero, sin embargo, aunque más raro, a saber, el que se inclina ante el pobre para rescatarlo de la ciénaga en la que se encuentra por considerarlo un igual. Pues incluso nuestros actos de justicia no dejan de ser trapos sucios (Is 64, 6-8).

religión fácil, ateísmo fácil

julio 30, 2018 Comentarios desactivados en religión fácil, ateísmo fácil

Situación A: estamos frente al mar en un día de sol. Hay paz y todo encaja. Por tanto, Dios existe y es bueno. Situación B: estamos en el barracón después de una jornada en la cantera. Apenas un tazón de agua de borrajas y un mendrugo de pan seco. Ayer tuvimos que ver cómo los alemanes colgaban a unos cuantos, algunos todavía niños, en represalia por un intento de fuga. No hay, por tanto, Dios. Como si solo Satán hubiera engendrado a los hombres. Parece que sea suficiente con dejarnos llevar por las apariencias para decidir si hay o no hay Dios. La primera situación da pie a la religión burguesa, en el sentido de JB Metz. La segunda, a un ateísmo a la Camus. Ambas respuestas, sin embargo, son demasiado fáciles para que podamos tomárnoslas en serio. Aunque visto lo visto quizá espontáneamente nos convenza más la segunda. Como si el mal revelase que la dicha es un espejismo. Con todo, el cristianismo naïve se equivoca al basar la fe en las buenas vibraciones. Pero del mismo modo que nuestro ateísmo espontáneo, al apuntar a un dios que no puede existir. Un Dios que existe no existe, decía Bonhoeffer. Para negar al dios titiritero basta con los profetas de Israel. En cualquier caso, una lectura del libro de Job acaso nos permita caer en la cuenta de que tanto el don como la desgracia obedecen a una y la misma lejanía. A partir de ahí, tanto la fe como el ateísmo se revelan como las opciones más difíciles del hombre.

la multiplicación de los panes

julio 29, 2018 Comentarios desactivados en la multiplicación de los panes

Hoy el sacerdote se preguntaba durante el sermón por qué no sentíamos ya el deseo de celebrar la la eucaristía de los domingos —por qué, literalmente, no ardían nuestras almas yendo hacia la iglesia sabiendo que íbamos a comulgar con Cristo—. El tono de la pregunta sonaba a acusación. La culpa, como suele ser habitual, sobre las espaldas del fiel. ¿En serio? ¿A él le ardía el alma teniendo que hacer, el pobre, misas en cadena por los pueblos del lugar? ¿Acaso de su sermón se deduce que tendríamos que esforzarnos por desear con pasión ir a misa? ¿Puede uno simplemente hacer tal cosa? Los primeros cristianos comulgaban con el pan que habían ganado a lo largo de la semana. No todos traían, como puede suponerse, la misma cantidad de pan. Pero nadie se quedaba sin pan. De hecho vivían de ese pan durante el resto de los días. Es como si hoy en día nos repartiéramos el sueldo. Cada eucaristía era algo así como un revival del milagro de la multiplicación de los panes, el único que encontramos en cada uno de los cuatro evangelios. Ciertamente, el hombre no vive solo de pan. Pero sí puede vivir solo del pan que compartimos, el pan fecundado por el espíritu de Dios, ese resto. De ahí que si hemos perdido el entusiasmo, salvo delirio, es porque acaso las eucaristías hace tiempo que dejaron de ser lo que fueron.

experience

julio 28, 2018 Comentarios desactivados en experience

La experiencia procede por acumulación de pérdidas. Cuanta mayor es la veteranía, mayor es la conciencia del valor de cuanto vivimos sin darnos cuenta.

la piedra en la que tropezamos

julio 27, 2018 Comentarios desactivados en la piedra en la que tropezamos

Andamos perdidos envueltos de oscuridad y, de repente, un brillo al fondo o el crepitar de una hoja. Espontáneamente, creeremos que se dirigen a nosotros. No estamos solos, pues. Sin embargo, por poco que salgamos de nuestro primer entusiasmo, percibiremos también el signo de lo amenazante. La alteridad es santa, esto es, tan fascinante como terrible, como dijo con precisión cirujana Rudolf Otto a propósito de la experiencia de lo numinoso. Este sería, de hecho, el grado cero de la experiencia religiosa. Con todo, una vez se encienda la luz, y si es eléctrica mejor, comenzaremos a preguntarnos si acaso simplemente no nos pareció que ese brillo o ese crepitar se dirigía nosotros; si acaso en realidad no son más que un brillo o un crepitar que tan solo suceden como también sucede nuestro deambular a tientas por el mundo. Y aquí estaríamos ante el grado cero de la actitud filosófica. En el primer caso, permanecemos pegados a nuestra piel. En el segundo, suspendidos de un no terminar de saber de qué va el asunto. No da la impresión que quepa juntar ambas posiciones. Como si tuviéramos que elegir entre vivir y no pensar o pensar y errar como espectros.

gitanas

julio 26, 2018 Comentarios desactivados en gitanas

La escena no debería soprendernos. En los bloques de apartamentos se ha instalado una familia gitana. No son bien recibidos. Hay motivos. Son ruidosos y poco higiénicos. Tampoco es que respeten las normas comunitarias. Y no les puedes decir nada. Ya sabemos cómo se las gastan. De ahí que las familias de los bloques, clase media venida un poco a menos, procuren que sus hijos no se mezclen con los de los gitanos. No sea que acaben fumando antes de tiempo. Hasta aquí lo habitual. En el piso de arriba vive una abuela con su nieta, de unos doce años, que ha sufrido acoso escolar durante este último curso. Sus compañeros del bloque también la evitan. Lo cierto es que un poco rara, la pobre. Pues bien, se pasa los días del verano con las hijas de los gitanos. Son las únicas que no hacen problema de sus manías. Una más. Puro evangelio. Las putas y los publicanos pasarán antes que nosotros. Y nadie dijo que fueran buena gente. Solo que no tienen miedo a ensuciarse, el miedo que impide, precisamente, que la buena gente nazca para la bondad.

féminas

julio 25, 2018 Comentarios desactivados en féminas

La mujer se mueve en un constante dilema. Por un lado, busca atraer al hombre. Y al hombre se le atrae con un cuerpo deseable. Los hombres somos muy visuales, como suele decirse. Sobre el cuerpo bello de una mujer fácilmente proyectamos cuantas virtudes podamos imaginar. De ahí que seamos tan seducibles. Sobre todo, cuando somos aún jóvenes. Hasta aquí todo muy elemental, muy genético. Por otro, sin embargo, la mujer busca que un hombre la quiera por sí misma, más allá de las bondades de su cuerpo. Y si es fuerte o poderoso, mejor. En este sentido, la mujer se ve obligada a cuidar tanto de su cuerpo como de su alma, aunque hoy en día, debido a la brutal presión publicitaria, esto último quede en un segundo plano. Como si se diera por descontado que cualquier mujer es, de por sí, interesante, cosa que no me atrevería a decir. De ahí que a veces la mujer bella quisiera renegar de su cuerpo, embrutecerse, con el secreto propósito de poner a prueba el valor de un hombre. Pero un hombre, por lo común, se enfría donde la mujer deja a un lado su esplendor. Como decían los griegos de la Antigüedad, tan solo lo semejante ama lo semejante. Así, una mujer que aspire a que la quieran por su alma y no solo por su cuerpo tendrá que cuidar de su alma, lo cual no es nada fácil en un mundo que se mueve solo por las apariencias y que no le perdona a la mujer ningún error de forma. Pues solo cuidando de su alma podrá atraer al hombre que va más allá de lo primario. Y al revés, ciertamente. Aunque, como decía Spinoza, lo extraordinario es tan raro como difícil.